FAUSTO

 

El clásico por excelencia de Goethe,

entre el mal (Mefistófeles), el hombre (Fausto) y el bien (Margarita)

 


Mefistófeles, arrebatando a Fausto las manos de Margarita, tras habérselas prometido

Madrid, 1 marzo 2018
Manuel Arnaldos, historiador de Mercabá

            Para todos los amigos de Mercabá. Os dejamos una preciosa pieza del romanticismo alemán, en el 225 aniversario de su 1ª impresión, de 1793. Tomadla como un monumento dedicado a la literatura, aparte de todas las reflexiones espirituales y humanas que pueda suscitarnos. Os animamos a que nos enviéis vuestras propias obras favoritas, sintetizadas y analizadas.

a) Goethe

            Liberal de familia diplomática[1], Johann Wolfgang von Goethe (Frankfurt 1749-Turingia 1832) vivió desde su natalicia Frankfurt una vida llena de hechos relevantes[2], hasta que se impuso el contexto liberal en toda Europa. Supuso el cénit de la literatura y lengua alemana, y el auténtico sucesor de Lutero.

            De pequeño escribía obras de teatro, hasta que su padre lo envía a estudiar derecho a Leipzig, con la idea de convertirlo en un burgués[3]. En uno de sus veranos asiste junto a su tía a una representación de marionetas sobre el legendario Fausto[4], en su natal Frankfurt.

            Hasta 1771 permance en Alsacia, en cuya catedral de Estrasburgo conoce y hace amistad con Herder[5], fundador del movimiento nacionalista alemán Tormenta y Pasión, en el que el mismo Schiller[6] estaba afiliado. Así mismo, se enamora de Federica, en adelante su musa y molde para sus personajes femeninos.

            De 1771 a 1775 vive en Sajonia, donde empieza sus primeras prácticas de abogado. Allí hace nuevos amigos, y compone su Desventuras del joven Werther-1774[7], con final romántico de suicidio[8].

            De 1775 a su muerte vive en Weimar, ciudad puritana del conde Carlos Augusto, donde se enamora de su 3ª amante y recibe críticas del pueblo por ello. Viaja a Italia en 1786 para relajarse, y conocer de 1ª mano el Clasicismo. En 1808 se entrevista con Napoleón en Erfurt[9], en 1809 con Hegel[10], y se lanza de lleno a completar sus 61 obras de teatro y pensamiento.

            Llegado el momento de su muerte, y sólo en presencia de su nuera, aludió a “abrir las ventanas para que entre la primavera”, aludiendo a la filosofía de Hegel de “la lechuza que levanta su vuelo al anochecer, y que debe ser la Alemania del momento”. Su legado manuscrito forma parte del patrimonio de la humanidad de la Unesco, como emperador del pensamiento que escrudiña la realidad con tendencia a la revolución[11].

b) Fausto de Goethe

            Supuso el desgarramiento de la conciencia alemana, expresado mediante el ideal romántico y sin análisis de claves interpretativas[12]. La obra fue elaborada a lo largo de los 60 años, de ahí que sea la obra identificativa de su vida.

            Se trata de un libro sin visión unitaria ni culturalista, sino con una lectura no equilibrada, al igual que fue la vida de su autor[13]. Se trata de una lectura bifronte, de tensión de principio a fin[14], que se centra en reflexionar sobre el ser del hombre[15].

            Se trata de un poema cósmico, con representación de papeles de todo tipo[16], viajes a la Antigüedad, tensión dialéctica de contrarios. En el encuentro entre Fausto y el espíritu de la tierra[17], Goethe llegó incluso a introducir un grabado suyo personal, a mano y emulando las xilografías de la época.

            Sus ediciones siguieron el proceso de:

-manuscritos originales, elaborados en 1772,
-1ª impresión, bajo el título de Fausto
[18], en 1793,
-1ª edición, bajo el título de Fausto, una tragedia, en 1808,
-2ª edición, bajo el título de Fausto, segunda parte de una tragedia, en 1832.

            Cuenta con 2 partes:

-1ª parte, de Fausto frente el mundo, donde busca su misión,
-2ª parte, de Fausto ante el mundo, donde desarrolla su misión
[19].

            Cuenta con 1 argumento: el amor. Un amor que es el que acaba salvando[20], y no la técnica. Un amor que es recibido, y que no se puede forjar.

            En cuanto a personajes, nos encontramos con:

-el director, que llama la atención del vulgo, y que al final impone su acción, frente a las palabras de otros,
-el poeta, que ha de ofrecer sus poemas sólo en parte y de forma sencilla, para que éstos no acaben destrozados por el vulgo,
-el bufón, que no llama la atención, y cuyas palabras tratan de menoscabar a las autoridades,
-la masa, que no da para mucho más, y que sólo puede ser movida por la masa.

c) Desdicha de Fausto

            En el prólogo de la obra nos encontramos con un paralelismo con el bíblico libro de Job. En este caso, el Gran Sabio (Dios) corrige a Mefistófeles (demonio) sobre la identidad del hombre: no doctor sino servidor, no autónomo sino relacionado con otros seres. El pacto entre el Sabio y Mefistófeles incluye, así mismo, la capacidad de tentar a Fausto en todos los ámbitos, materiales y espirituales:

MEFISTÓFELES: “Yo sólo me ocupo de los malos ratos que se da el género humano. Pues el diminuto dios del mundo arrastraría una vida más soportable si Tú no le hubieses dado la Razón”.

GRAN SABIO: “¿Sólo te presentas para acusar? ¿Y Fausto?”.

MEFISTÓFELES: “El insensato no se nutre de cosas terrestres, y conoce a medias los cielos”.

GRAN SABIO: “Mientras viva sobre la tierra te concedo que pongas por obra tus asechanzas. El hombre se extravía siempre que, no satisfecho de lo que tiene, busca”.

MEFISTÓFELES: “Quiero que muerda el polvo como lo mordió mi tía la serpiente”.

GRAN SABIO: “La actividad del hombre es muy propensa a un placentero reposo. Por tanto, me gusta poner a su lado un aguijón que le impulse a trabajar”.

            En el episodio de la Noche se habla del espíritu de la tierra[21] y de la magia[22]. Hay un intento de suicidio, por parte de un candidato a suicidio que ha estudiado en las 4 facultades de derecho, medicina, teología y filosofía[23], y que empieza a ver a su siervo filosofando. Hasta que empieza a escuchar por la ventana un Resucitó, y aparta la copa envenenada de sus labios:

FAUSTO: “Ay de mí. Con ardor he estudiado la filosofía, la jurisprudencia, la medicina y la teología. Pero no disfruto de placer alguno. Para mí el mundo es únicamente libros y papeles sucios, así que ¿por qué no disfrutar del mundo? Siento hervir en mis venas el fuego de los deleites, aunque de muy distinto modo influye en mí este Espíritu de la Tierra”.

ESPÍRITU: “¿Quién me llama? ¿Serías tal vez tú, miserable gusano que tiemblas de pies a cabeza? Tú te asimilas con el espíritu que te forjas en la mente, pero conmigo de ninguna manera”.

WAGNER: “Dispensad, maestros, os he oído declamar. No me sabría mal iniciarme en ese arte”.

FAUSTO: “Para ello tendréis que vivir aislado, endilgar frase tras frase, componer un potaje. Con eso lograréis haceros admirar. Ahora bien, los siglos que han pasado son libros sellados, y el talento de los siglos no es otra cosa que inmundicia miserable, desván de drama histórico, lleno de máximas morales puestas en las bocas de los títeres. Pues los poquísimos hombres que han sabido algo han sido entregados a las llamas. Pues la mente del hombre nunca pierde la esperanza creyendo descubrir tesoros. Y si en su lugar descubre un gusano, también queda satisfecha. Con atrevido vuelo empieza la imaginación por aspirar a la vida eterna, hasta que al caer vencida en las luchas mundanales, la ingratitud aparece en nuestro corazón... Comprendo lo miserable que es mi estado y ¿encuentro en esos libros lo que necesito? Esta vez ofreceré un líquido que produzca una rápida embriaguez. Esa será mi última bebida”.

            Ante la puerta de la ciudad hay un diálogo entre Fausto y Wagner. Se muestra admiración por la naturaleza[24], ya que ésta hace al hombre merecer la pena seguir siendo hombre. Hay tensión dialéctica sobre si Mefistófeles es el personaje demoníaco[25], o sólo el lado negativo de Fausto[26]:

MUCHACHA: “Ved esos jóvenes hermosos. Pudieran disfrutar de mejor compañía y andan a la caza de criadas”.

ESTUDIANTE: “Camarada. La mano que durante el sábado agita la escoba es la que prodiga más caricias durante el domingo”.

CIUDADANO: “Nada me gusta tanto como los días de fiesta, el vaso de cerveza y navegar por el río”.

VIEJA: “Oh risueña y hechicera juventud. La joven es atractiva, pero debería mostrarse más amable”.

MUCHACHA: “Alejémonos de esta vieja, no sea que el público nos vea con ella. No obstante, ella fue quien me hizo ver a mi amado en un cristal”.

FAUSTO: “Volveos, y desde la cumbre mirad la ciudad. Por el portal sale, en tropel, una multitud de toda clase. Todos buscan el sol, el prado y el río, y se entregan a sus diversiones”.

VIEJO: “Señor doctor, bien hacéis en no despreciarnos y en venir a confundiros entre esta muchedumbre”.

FAUSTO: “En mi cuerpo habitan dos almas que separar quisiera: la una apegada a la vida, sin querer soltar este mundo; la otra huyendo de la noche que la rodea, y abriéndose camino a través de los antepasados... Los del Norte vienen contra nosotros con sus afilados dientes; los del Este acuden echando bocanadas de seco viento; los del Oeste nos envuelven en su devorador torbellino. Todos escuchan dócilmente, porque están dispuestos a causar daño. Obedecen con prontitud porque quieren engañar al que les invoca. Se fingen enviados del cielo para mentir... Qué curioso: ese perro negro está dando vueltas a mi alrededor en forma de espiral. Quizás lo está haciendo para tender a mi alrededor numerosos lazos, pero nada encuentro en él que dé a sospechar que es un espíritu. ¡Ven, sígueme!”.

d) Pacto de Fausto con Mefistófeles

            En su gabinete de estudio, Fausto abre el Nuevo Testamento. Aparece entonces un personaje negro que se introduce en el estudio, y que se pone nervioso cuando Fausto abre la Biblia y lee “en el principio era la Palabra”. Hasta que acaba diciendo Fausto “en el principio era la acción”[27], desechando los afectos por irracionales[28], así como los sentimientos. En el pacto Fausto-Mefistófeles se pacta no una vida placentera, sino el llegar al momento humano de mayor plenitud y felicidad, y detener ahí el tiempo:

FAUSTO: “No gruñas, perro negro. Los aullidos de un animal jamás se pondrán en armonía con mi alma. No es extraño en los hombres verles despreciar todo aquello que no comprenden. Este malestar, sin embargo, tiene sus compensaciones en el Nuevo Testamento: en el Principio era el Verbo. Por fin me siento iluminado y comienzo a ver con claridad: en el principio era la Acción. Pero, ¿qué veo? ¡De qué manera aumenta de volumen el perro! ¡Abandona su forma primitiva! ¡Parece un hipopótamo con espectros secundarios!”.

ESPÍRITUS MALIGNOS: “Uno de los nuestros está detenido ahí dentro” (la nube se disipa, y aparece Mefistófeles detrás del hornillo).

FAUSTO: “¿Con que el perro, en último resultado, tenía en su seno un estudiante viajero? ¡Chistoso es el caso! ¿Cómo te llamas?”.

MEFISTÓFELES: “Soy un espíritu que continuamente niego la evidencia de las cosas. Me compongo de una parte de las tinieblas que engendraron la luz”.

FAUSTO: “Ahora conozco que, como nada puedes destruir en conjunto, procuras aniquilar la parte”.

MEFISTÓFELES: “Cuanto más me esfuerzo en destruir el mundo, más joven y fresca es la sangre que le da vida. Así van las cosas y, francamente, poco adelanto en mi propósito. Si esto anheláis, no tengo inconveniente en permanecer a vuestro lado”.

FAUSTO: “Me place, con tal que no sean desagradables tus obras”.

MEFISTÓFELES: “Vale, Fausto, comencemos. Queda sumergido en un mar de ilusiones, entretente con tus visiones”.

FAUSTO: “Soy demasiado viejo para anhelar diversiones, y sobrado joven para no sentir deseo. ¿Qué puede darme el mundo? Maldita sea la idea elevada que el alma forma de sí misma. Maldito el lazo que nos une con la propiedad, la mujer, el hijo, el sirviente, el arado. Maldita la esperanza de empresas aventuradas”.

MEFISTÓFELES: “Los espíritus de mi clase os recomiendan que frecuentéis el mundo, que abandonéis esta soledad y pesadumbre, pues sois un hombre como los demás. Mi condición es serviros con tal que en el otro mundo tengáis que hacer otro tanto conmigo”.

FAUSTO: “Lo del otro mundo poco me inquieta. Gocemos de este sol. Dame una fruta que no se pudra antes de caer y árboles que cada día se vistan de hojas nuevas. Entonces cese el reloj de andar, deténgase la aguja del tiempo. Pues el Ser grande me ha rechazado, la Naturaleza me niega sus esplendores, Dios ha guardado para sí los esplendores, y para nosotros la noche y el día. Poco me importa que sea uno u otro mi dueño”.

MEFISTÓFELES: “Asociaos con un poeta. Dejadle que se entregue por completo a la embriaguez, que reúna todas las condiciones más apreciables, que amalgame la grandeza del alma y que después haga sentir las ardientes pasiones que subyugan a la juventud”.

ESTUDIANTE: “He llegado hace poco, y deseoso de aprender”.

MEFISTÓFELES: “Lo que aconsejo que estudiéis antes que todo, amigo mío, es el Collegium logicum, para dirigir vuestro raciocinio y no extraviaros yendo de aquí para allá sin orden ni concierto. Si se quiere conocer a fondo, debe hacerse abstracción de la inteligencia metafísica, pues con ella no os faltarán palabras para designar todo lo que se acierta y no se acierta. No habrá necesidad de jurisprudencia, pues las obligaciones y los derechos son una eterna enfermedad. La teología es muy difícil, pues en ella hay mucho veneno escondido, y es difícil distinguirlo del remedio (lo más acertado, si os dedicáis a la misma, es estudiar un solo autor y prestarle completa fe). Fácilmente puede sacarse un buen partido de la medicina, así que tomad el mundo tal cual es y dejad que a la buena de Dios vaya adonde mejor le parezca. Amigo mío, la amigación y lozanía se encuentra únicamente en el dorado árbol de la ciencia”.

e) Cambio mental de Fausto

           En la taberna de Leipzig tiene lugar la opinión pintoresca y burlesca que Goethe siente por el populacho, cuando muestra a Mefistófeles llevando a Fausto a dar una vuelta por el mundo:

MEFISTÓFELES: “Ante todo, quiero poneros en contacto con personas de buen humor, para que veáis de qué manera se pasa alegremente la vida. Para esta clase de personas no hay días tristes. Con un poco de chispa y buen humor, cada una de ellas hace piruetas, y no necesitan nada más para vivir alegres y sin desazón. Vedles entregados a la bebida en cuerpo y alma. ¡Cuán felices son!”.

            En la cocina de la bruja Mefistófeles pide a la bruja el secreto para otorgar a Fausto la eterna juventud[29], y permitir con ello que pueda hacer todo lo que se proponga:

MEFISTÓFELES: “Para rejuveneceros existe un procedimiento muy natural: salid al aire libre, coged una azada y removed la tierra, y mantenerse en alimentos simples”.

FAUSTO: “¿Es posible que una mujer reúna todas las perfecciones?”.

MEFISTÓFELES: “Naturalmente, cuando todo un Dios emplea seis días en la Creación de una cosa y al último día dice bravo”.

BRUJA: “Escucha atentamente lo que dice el misterioso libro de la bruja: Con uno harán diez, dos separarás, harás tres y rico serás, las cuatro dejarás, con cinco y seis haz siete y ocho, nueve es uno, diez es nada”.

FAUSTO: “Me parece que esa vieja delira”.

MEFISTÓFELES: “Amigo mío, el arte es antiguo y moderno. Ha sido moda en todas las épocas el propagar el error en lugar de la verdad. Por eso hoy día se habla de todo sin saber nada. Ese licor os enseñaré a experimentar, y os llevará a los transportes del amor”.

f) Cambio vital de Fausto

            En el cuarto de Margarita Fausto experimenta su amor hacia Margarita. Se trata de un amor romántico, que se pone en movimiento afectivamente, pero sin ningún proceso de inmutación[30], y mucho menos de conformación de voluntades o entrega generosa al otro:

FAUSTO: “Fausto, ya no eres el mismo de antes. Me rodea una atmósfera encantada. He salido en busca de emociones y se apoderan de mí amorosos sueños”.

MARGARITA: “¿Cómo es que se encuentra aquí esta preciosa cajita? ¿Qué contendrá? Pero, ¿de dónde habrán salido esos cofres? Esto huele a magia. ¿De qué me sirve ser hermosa y joven, si nadie hace caso de mí?”.

MEFISTÓFELES: “La madre de la chica lo ha visto, y ha dicho a su hija que entregue la cajita a la Virgen Santa. Llamó al cura, y la Iglesia tiene para eso buen estómago (pues se ha tragado países enteros sin la más leve indigestión). Para hacernos con Margarita debemos atestiguar, ante un juez, que los restos del esposo de su vecina Marta descansan en Padua”.

FAUSTO: “No me avengo a seguir tu consejo”.

MEFISTÓFELES: “Vaya un escrúpulo, vaya una vagaleta. ¿Será, quizás, esta la vez primera que hayáis jurado en falso durante vuestra vida? ¿No os habéis atrevido ya a dar la definición de Dios?”.

            En el jardín de Marta tiene lugar la tragedia, y unión ilícita sexual entre Fausto y Margarita:

FAUSTO: “Una mirada, una palabra tuya, dice más que toda la ciencia de este mundo”.

MARGARITA: No me beséis la mano. ¿Decía que separado de mí no podéis vivir? Estáis muy versados en galanteos. Soltadme”.

FAUSTO: “Sí, ángel mío, te amo. Amémonos ciega y eternamente”.

MARGARITA: “Querido mío, te amo con todo mi corazón”.

            En la caverna del bosque Fausto sufre un remordimiento de conciencia por lo que ha hecho, y Mefistófeles sigue animándolo a internarse completamente en el mal:

MEFISTÓFELES: “La que vos amáis está en su casa afligida y fastidiada de cuanto la rodea. No sabe olvidaros, os ama. Las horas le parecen siglos. Siempre está de pechos en la ventana, contemplando las nubes que pasan por encima. Está triste, llora, nunca deja de estar enamorada de vos”.

FAUSTO: “¿De qué me sirve gozar entre sus brazos? Yo soy el enemigo de Dios, que he sepultado aquella inocente criatura. Necesitabas otra víctima aún, infierno maldito. Ven, Satanás, ven a poner término a mi mortal congoja”.

MEFISTÓFELES: “Anda a consolarla, insensato. Sea como fuere, al presente estáis endiablado a medias, y nada hay más ridículo en el mundo que un diablo que se desespere”.

            En el jardín de Marta recibe Fausto el aviso de Margarita de que no siga el peligroso camino de Mefistófeles, y se da cuenta de ello por sus propias palabras, divergentes de las que dice la Iglesia:

MARGARITA: “Enrique, ¿qué creencias son las vuestras en religión?”.

FAUSTO: “Hija mía, ya ves que te quiero. Sabe que estoy siempre dispuesto a dar mi sangre por aquellos por quienes amo, y a dejar en completa libertad su modo de pensar y su fe. Querida hija, Dios lo abarca todo, todo lo sostiene”.

MARGARITA: “Todo eso es casi lo mismo que dice el señor cura. Pero tú lo dices con palabras algo diferentes, con lucha interior y con la compañía de ese personaje malvado, burlón e insultante, que de nada hace caso y es incapaz de sentir amor. Pues cuanto más se va acercando él a nosotros, menos voy amándote yo, y me resulta más difícil rezar”.

            En la Calle el hermano de Margarita se bate en duelo con Fausto, por haber dejado embarazada a Margarita[31]. No obstante, Mefistófeles interviene y Valentín cae muerto:

VALENTÍN: “¿Quién se acerca? ¿Quién es? Si no engaño, son don. Si es él, no escapará de mis manos, no saldrá vivo de aquí”.

MEFISTÓFELES: “Señor doctor, no retrocedáis. Animo, no os separéis de mi lado. Sacad la espada, atacad con vigor”.

VALENTÍN: “El diablo anda por medio de este lance. Ay de mí”.

MARTA: “Socorro, socorro”.

PUEBLO: “Un cadáver”.

MARGARITA: “Oh desgracia, Dios mío, Dios mío”.

VALENTÍN: “Próximo está mi fin. Escucha, Margarita, hermana mía. Tú no eres todavía bastante despejada. Has empezado por amar a uno a escondidas. Pronto sucederán otros al primero, y entonces serás de todo el mundo. Cuando la deshonra comienza, lo hace en secreto. Pero a medida que va creciendo, sale en público a la luz. La gente honrada se apartará de ti, irás a esconder tu vergüenza, y aunque Dios te perdone, en la tierra tu memoria te maldecirá”.

MARGARITA: “Hermano mío, qué suplicio es el mío”.

g) Desenlace fatal de Fausto

            En la catedral Margarita llora todos los pecados cometidos, pero ya no hay remedio y su final está dictado:

CORO:Dies irae, dies illa; solvet saeculum in favilla...”.

MARGARITA: “Esa música me daña, me va faltando el aliento” (se desmaya).

            En la noche de Santa Valpurga tiene lugar el conciliábulo de brujas, día 1º de Mayo, aprovechado por Mefistófeles para hacerle pasar a Fausto el mayor de sus desalientos:

MEFISTÓFELES: “Ha sido una fortuna para vos el poder contemplar tanta maravilla. Esto es una algarabía: gritos, murmullos, sonidos se oyen por doquier. Aquí las brujas están en su elemento. No perdáis un instante, no os alejéis de mí”.

FAUSTO: “Espíritu de contradicción, creo que todo lo que haces está muy puesto en razón. Yo sé que subimos al Brocken en una noche de conciliábulo, para dejarnos secuestrar voluntariamente. Todos aquí circulan con anhelo al Espíritu del mal”.

MEFISTÓFELES: “¿Qué os parece, amigo mío? Aquí se baila, se guisa, se bebe, se hace el amor”.

FAUSTO: “¿Quién es aquella?”.

MEFISTÓFELES: “Miradla bien, es Lilí, la primera mujer de Adán. Hoy no se descansa, y al concluir una danza comienza otra”.

FAUSTO: “Mefistófeles, ¿ves allá abajo una pálida y hermosa joven que está separada de los demás? Se aleja con lentitud, con los pies encadenados. No puedo menos de confesarlo, que se parece mucho a la buena de Margarita”.

MEFISTÓFELES: “Ya os he dicho que no fijaseis vuestra atención en semejantes cosas. Es un espectro, y el hombre que se atreve a arrostrarla corre el grave peligro de quedarse petrificado”.

FAUSTO: “Que tormento es el mío. Por más que me esfuerzo no puedo separar mi vista de la suya. Víctima de la miseria y la desesperación, errante por el mundo, perdida y encarcelada. Desgraciada joven. Y tú, espíritu maldito, tú me has engañado, no me lo has hecho saber”.

MEFISTÓFELES: “No ha sido ella la primera que se ha encontrado en tal situación”.

FAUSTO: “Perro, monstruo abominable, devuélvele su forma primitiva”.

MEFISTÓFELES: “Habéis llegado al fin de vuestro raciocinio, allí donde vosotros los hombres no podéis ir más allá. ¿Por qué os comparáis con nosotros sin conocer primero a fondo vuestra naturaleza? ¿He sido yo quien ha venido a buscaros, o al contrario?”.

FAUSTO: “Sálvala, condúceme a su presencia. Llévame a donde está ella”.

MEFISTÓFELES: “Os serviré de guía, esto es lo único que puedo hacer. Y por vuestra propia mano la sacaréis de la cárcel”.

            En la cárcel trata de acudir inútilmente Fausto al rescate de Margarita, que le recuerda los pecados cometidos y la causa de todos ellos: Mefistófeles:

FAUSTO: “Se ha apoderado de mí un terror indescriptible. Aquí, detrás de esta húmeda pared está ella”.

MARGARITA: “Ah, ah, ya se acercan. Espantosa muerte. Fui hermosa, y eso fue la causa de mi perdición. Mi amante estaba a mi lado, ¿qué delito es el mío? Déjame amamantar al hijo de mis entrañas. Lo he acariciado pero me lo han arrebatado. Quiero echarme en sus brazos, apoyarme en su seno. Me ha gritado “Margarita”, he conocido su dulce y simpática voz. ¿Eres tú? ¿Vienes a salvarme? No te vayas”.

FAUSTO: “Sí, soy yo. Ven, sígueme. Ánimo, dulce amiga mía, ven”.

MARGARITA: “Luego, ¿vienes a romper mis cadenas? ¿Por qué no me miras con horror? Me parece que me rechazas. Ahora tú te irás. ¡Ojalá pudiese seguirte, Enrique mío! Pronto, pronto, salva a tu hijo. Corre, toma el arrollo, más allá del puentecito, a mano izquierda. Cógelo, quiere salvarse entre la espumosa agua. Aún se agita, ¡sálvale! El frío se apodera de mí. Allí está mi madre sentada en una piedra. Su sueño fomentaba nuestros goces. Felices tiempos aquellos”.

FAUSTO: “Rápido, Margarita, mi amada, que ya asoma el alba”.

MARGARITA: “¿El alba? Ese debía ser el día de mis bodas. No cuentes a nadie que he estado en casa de Margarita. Nos veremos otra vez”.

MEFISTÓFELES: “Rápidos, mis caballos ya relinchan”.

MARGARITA: “¿Quién es ese que brota del seno de la tierra? ¡Él! ¡Él!, ¡Échale fuera! ¿Qué busca en este lugar? Viene por mí. Sublime Omnipotencia, a ti me entrego. Enrique, Enrique”.

h) Más allá (2ª parte) de Fausto

           En la creación del homúnculo, Wagner consigue producir una nueva vida humana en el laboratorio: el homúnculo, símbolo del peligro diabólico de la técnica humana. Se trata de mostrar el mito de engendramiento asexual[32], capaz de producir criaturas más elevadas[33], de transformar aquello que no le gusta[34]. No obstante, concluye que la técnica no puede prometer mejorar las condiciones humanas, pues si lo logra puntualmente, a continuación la propia técnica lo acaba estropeando.

            En su viaje a la Edad Clásica surge una relación entre Fausto-Helena[35] y una continua dialéctica de contrarios[36] entre las 2 almas de Fausto[37].

            En su viaje a la Edad Media Fausto contempla la política real. Surge una unión entre el norte y el sur en un castillo medieval[38].

            En su viaje a los Alpes Fausto no añora más el pasado, sino que disfruta el presente y mira al futuro, bajo la máxima de que “la acción lo es todo, y la gloria no es nada”. Decide, así, apoyar al emperador frente al anti-emperador[39], y hacer penitencia por sus pecados[40].

            En la orilla del mar Fausto logra disfrutar a través de su acción, y llenar de bien el mundo. Esto le lleva al gozo supremo, y al momento en que Mefistófeles se hace con su alma y muerte Fausto. Además, Mefistófeles incendia una cabaña cedida para la ocasión por el propio Júpiter[41].

            En el funeral de Fausto aparece el cortejo de la Iglesia militante y triunfante, con Margarita entre los santos y la frase final de “lo eterno y femenino nos lleva hacia lo alto”[42].

 

Madrid, 1 marzo 2018
Mercabá, artículos de Cultura y Sociedad

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[1] Pues su padre era uno de los miembros del Consejo de Frankfurt, lugar donde antiguamente se coronaban a los emperadores.

[2] Revolución francesa, Restauración de Viena, Revolución industrial…

[3] Estilo de vida elitista que llevó en adelante, que le llevó a despreciar a la masa ignorante del vulgo (según GOETHE inservible para todo, salvo para la acción).

[4] Sacerdote y químico alemán del s. XVI, conocido como JOHANN VON FAUSTEN, que estudió teología en la Universidad de Heidelberg y se dedicó a la astronomía y necromancia. De él escribió el protestante MELANCHTHON que lo conoció en Colonia, cuando hacía experimentos científicos junto a dos perros negros (según el luterano poseídos por el demonio, pues el sacerdote hizo un pacto con el diablo para someterlo a sus órdenes).

            Se trató de un personaje que la leyenda inmortalizó, desde la literatura renacentista de JOHANN SPIES y su Historia de Johann von Fausten-1587 hasta la música romántica de HECTOR BERLIOZ y su Condenación de Fausto-1846.

[5] Teólogo alemán, JOHANN GOTFRIED HERDER (Mohrungen 1744-Weimar 1803) había sido compañero de estudios de IMMANUEL KANT en la Universidad de Konigsberg. Posteriormente, fue el inspirador del Romanticismo alemán, así como el fundador del movimiento Sturm und Drang-Tormenta y Pasión, célula madre del nacionalismo alemán, basado en el volksgeist-espíritu del pueblo.

[6] Filósofo alemán, FRIEDRICH SCHILLER (Baden 1759-Weimar 1805) había sido el impulsor de la clasicista Escuela de Weimar, donde había propuesto una formación equilibrada entre razón y sentimientos, a forma de nueva estética alemana.

[7] Obra que el propio NAPOLEON BONAPARTE leyó 8 veces, y que el duque CARLOS AUGUSTO conoció de 1ª mano (tras lo cual invitó a GOETHE a vivir en su Ducado de Weimar, trabajar como su consejero personal en asuntos de guerra y ciencia minera, y seguir desarrollando en aquel teatro municipal sus ideas, hasta el final de su vida).

[8] Final lógico del Romanticismo, pues su enemigo principal era el tiempo, y el estar abocado a la muerte.

[9] Donde NAPOLEON le declara que en Europa “la política lo será todo”, y GOETHE le responde que “ahí tenéis a un hombre”.

[10] Filósofo alemán, GEORG FRIEDRICH HEGEL (Stuttgart 1770-Berlín 1831) había sido el fundador del método dialéctico (entre el ser y no ser, entre el deber ser y no deber ser), sobre todo en una Fenomenología del espíritu-1807 donde el maestro alemán parte de la identificación entre ser-pensar y realidad-idea para terminar explicando que el sentido y sanación de la humanidad sólo vendrá desde el respeto por el espíritu humano, estatal y religioso.

[11] Aunque él en su vida llevase una vida burguesa.

[12] Para que el espectador sea quien las analice.

[13] Como el mismo GOETHE decía en 1811, “Dios te da la nuez, pero sin cascar”, para que sea el hombre el que la casque.

[14] Según explica LUIS DIEZ DEL CORRAL.

[15] Un ser que consiste en llegar a ser, mediante la acción (acción autónoma del hombre, respecto a la naturaleza).

[16] Al estilo de CALDERON DE LA BARCA.

[17] Símbolo de la creatividad, dentro del Romanticismo.

[18] Donde aparece ya la figura de Mefistófeles y la cocina de la bruja (donde Fausto recupera su juventud).

[19] Mediante la utopía de la técnica, desarrollo capitalista, avances industriales y coloniales…

[20] Como se ve en Margarita, que es la que conduce a Fausto a la salvación.

[21] Símbolo de la creatividad, dentro del Romanticismo.

[22] Medio diabólico para ampliar la experiencia, y poder juvenilmente llegar al momento clave del pacto.

[23] Al descubrir que los saberes enciclopédicos están fragmentados, muertos y desconectados de la vida real, y carecer de capacidad para cambiar las cosas desde los saberes:

-medievales, y sus ordenadas Summas,
-ilustrados, y sus enciclopédicos “atrévete a saber” y “saber para poder”.

[24] Ciencia viva, y no ciencia muerta de los libros.

[25] Persona real y subsistente, y origen de todo mal.

[26] A forma de 2 almas que Fausto experimenta en su interior.

[27] Frase programática de toda la filosofía de GOETHE en su Fausto. Se trata de una frase que rompe toda armonía entre teoría-práctica, mente-cosmos, espíritu-materia. Pues no se puede conocer la ortodoxia de las cosas, sino sólo su ortopraxis. Se trata del “evangelio de la modernidad”, que trata de adaptar lo antiguo a lo nuevo, lo clásico a lo ilustrado.

            Ruptura que recogerá DAVID HUME poco después, cuando niegue toda posibilidad de conocimiento metafísico. O el propio JOHN LOCKE, cuando afirme que sólo existe conocimiento si éste es empírico. Pues “la mente (continúa explicando LOCKE) es una hoja en blanco donde no hay ideas innatas, sino ideas que parten siempre de la experiencia”. Así, pues, concluyen ambos empiristas británicos, no se pueden conocer las causas de un efecto, ni la verdad última de las cosas.

            Ruptura que, según CARLOS BARDEL, está en el origen de los totalitarismos actuales. Pues las universidades alemanas se esmeraron en perfeccionar al infinito sus métodos, para llegar al conocimiento de la única verdad: la científica.

            Ruptura que, según vemos hoy día, condujo al escepticismo, al no necesitarse una ética interna para que el hombre pueda cambiar las cosas (pues no es el hombre el que cambia las cosas, sino al revés y de forma constante).

[28] Afectos pasionales que, según SANTO TOMAS DE AQUINO, pueden ser:

-externos, o de inmutación, pues absolutizan lo que la otra persona despierta en mí,
-internos, o de conformación, pues coartan mediante empatía los sentimientos, y se van uniendo las voluntades,
-conscientes, o intencionados sobre las acciones que realizan,
-generosos, o de entrega a los demás.

[29] Mito de la eterna juventud, que ya criticó ROMANO GUARDINI en su Etapas de la vida, al denunciar que el hombre de hoy día no quiere madurar, pues ya su experiencia no es modelo para las nuevas generaciones. Una falta de madurez que se ve, según Guardini, en la política y constantes cambios en los sistemas educativos, que buscan experimentar para conseguir una eterna juventud.

[30] Paso 1º del amor del que hablaba SANTO TOMAS DE AQUINO, y que el propio GREGORIO MARAÑON definió como estado de imbecilidad irracional que lleva a absolutizar a la otra persona en mí.

[31] Cuyo niño será arrebatado por la Inquisición, según deja caer más adelante el propio GOETHE.

[32] Similar al que PLATON había planteado con su Mito del Ser Andrógeno, engendrado para competir con los dioses, y en permanente búsqueda, por parte de su parte masculina, de parte femenina.

[33] Más perfectas que las que originan la vida, dice GOETHE. Pues éstas proceden de la relación defectuosa sexual, mientras que las elaboradas en un laboratorio carecen de estas defecciones, a pesar de los peligros entrañados.

[34] Sin llegar a la rebelión, pues todo hombre libre es incapaz de rebelarse contra su propia polis y domus, y sólo un esclavo o desarraigado es capaz de rebelarse contra lo suyo.

[35] Imagen de la relación entre la Alemania romántica y la Alemania clásica. Es el momento en que Helena habla de su esposo Menelao y del mundo antiguo que ella experimentó.

[36] Dios-diablo, Homúnculo-Galatea, naturaleza-historia, política-moral, cristianismo-antigüedad…

[37] Siendo la mala una parte de la buena, como explicó el propio GOETHE en una conferencia sobre WILLIAM SHAKESPEARE.

[38] Símbolo de la unión entre la Edad Clásica y la Edad Media. Es el momento en que Euforión, hijo impertinente de Fausto y Helena (del clasicismo y medievalismo) va a querer volar, muriendo en el intento (diluyéndose en el aire, como símbolo de la poesía y a forma de emular al poeta LORD BYRON).

[39] Con la condición de permitirle experimentar científicamente, y poder cambiar el estado natural de las cosas (ganando tierra al mar…).

[40] Pues un obispo hace ver a Fausto que está tocado por el demonio, y debe hacer penitencia.

[41] Pues tampoco ha podido conseguir su finalidad: tener una ciudad entera a su servicio.

[42] Pues tras la acción masculina, concluye GOETHE, está el amor femenino. Y ahí está la salvación, en el amor recibido.

           Una feminidad que GOETHE enlaza con la feminidad de DANTE en su Divina Comedia, donde Beatriz es la que ayuda al hombre a alcanzar la salvación. Y una belleza que GOETHE absolutiza, y la hace fin en sí mismo.