MEIN KAMPF

 

Lucha Particular de Hitler,

que logró engañar políticamente a todo un país

 


Nacionalismo alemán, hipnotizado por promesas ilusorias, y obcecado hasta la II Guerra Mundial

Madrid, 1 mayo 2018
Manuel Arnaldos, historiador de Mercabá

            Canciller alemán de 1933 a 1939, Adolf Hitler había sido el fundador del Partido Nacional Socialista alemán, y en apenas 3 años logró imponer en todos los lánders su totalitario III Reich alemán, llevando al país germano a la barbarie racista y a una imposible expansión alemana hacia el Este. ¿Cómo fue esto posible?

            ¿Realmente el hambre acuciaba tanto en Alemania? ¿O es que un pueblo de lengua nacional logró dejarse embaucar por un lenguaje nacionalista bastante afín? ¿Realmente las alemanas eran las que servían en casa de las judías? ¿O es que el Nacionalismo logró engañar a todos con estas y otras fábulas, para acabar delirando en proyectos subrealistas?

a) Hitler

            Hijo de aduanero que le azotaba, y de madre que le dio todo su cariño, Hitler pasó su infancia en Linz-Austria, llevando una vida rebelde para el estudio[1] y atenta a la idea de una gran Alemania[2]. Tras terminar sus estudios obligatorios con 16 años, decidió dedicarse a leer la Historia, uniéndose a los nuevos movimientos pangermánicos que su amigo Kubicek le iba enseñando.

            Con 17 años marchó a Viena, donde vivió su tierna juventud y empezó a trabajar como obrero, entrando en contacto con los socialistas. Rechaza la idea de formar parte de unos sindicatos “formados por pequeños burgueses alemanes”, que además rechazaban equivocadamente la religión, moral y ordenamiento social. Eso sí, se da cuenta de que el éxito político sólo lo consigue una masa brutal y fanática, por medio de la propaganda de turno. Es entonces cuando intenta analizar el éxito de la violencia marxista, y se da cuenta de que el Manifiesto fue escrito por un judío. Llega entonces a la conclusión de que los judíos están detrás del movimiento marxista[3], tratando de desmantelar con él el poder aristocrático occidental, y poder así dominar el mundo. En una visita que hace al Parlamento austriaco se da cuenta del peligro nº 3 para la sociedad[4]: el parlamentarismo[5].

            Con 23 años se trasladó a vivir a Munich, montando por su cuenta una tienda de acuarelas. En 1914 fue reclutado para la I Guerra Mundial[6], y cuando ésta termina encuentra un nuevo trabajo[7]. En 1919 se afilia al Partido Obrero Alemán[8], y desde él lanza una radical oposición contra los otros dos partidos mayoritarios[9]. Decide ascender en su organigrama[10] y empieza a elaborar una propia ideología, consistente en el rechazo de:

-el totalitarismo político, aunque reconoce que sólo las acciones individuales han cambiado el mundo,
-una democracia en manos de las masas, pues ésta está carente de genio político,
-la eugenesia aristocrática, o idea darwinista de lucha de razas.

            Es el momento en que decide cambiar el nombre del partido por el de Partido Nacional Socialista, pivotarlo en torno a sus 25 puntos políticos, embellecerlo con la cruz gamada y lanzarlo a la luz en su Golpe de estado sobre Munich-1923[11]. 18 de sus seguidores fueron fusilados[12], todo su partido confiscado, y él en persona condenado a 1,5 años de cárcel.

            En la cárcel escribió sus ideas bajo el título de Mein Kampf (Mi Lucha). Una seguidora suya lo lleva a la imprenta, y muchos empresarios y críticos con la República de Weimar empiezan a subvencionarlo para acabar con el socialismo ramplante de Alemania.

            Liberado en 1924, Hitler hizo público su pan-germanismo, anti-comunismo y anti-semitismo. Hasta que en 1931 es llamado por el Partido Zentrum para formar parte del gobierno de Berlín, para completar la mayoría parlamentaria que necesitaba[13], y así de paso infundir cierto germanismo y anti-comunismo en la democracia cristiana electiva.

            Desde su único escaño en el gobierno comenzó a dilatar rápidamente su popularidad, por medio de una oratoria que iba calando en todas las escalas sociales alemanas. Hasta que se presentó por su propia cuenta y obtiene la victoria en las elecciones de 1933, convirtiéndose en canciller de Alemania y en implantador de su prometido III Reich alemán. Pero su nuevo y no anunciado orden de expansión alemana pasaba por la eliminación de 1,5 millones de gitanos, 6 millones de judíos y 9,5 millones de rusos. Hasta que él mismo tuvo que eliminarse a sí mismo, junto a su querida y nueva esposa Eva Braun.

b) Pensamiento de Hitler

            Puede apreciarse a través de los 25 puntos políticos del político alemán, propuestos el 20 febrero 1920 a los miembros de su propio partido y días después a toda la prensa nacional. Este pensamiento consistía básicamente en:

-la mística del jefe, con el partido como medio para llegar a las masas,
-la idea de nación, como superior a la de estado
[14],
-un estado ético, nacional y socialista, centralizado, orientado hacia lo absoluto, anti-liberal y anti-parlamentarista,
-la raza alemana, basada en una lengua común y una gran Alemania
que hay que construir[15], sin inmigrantes en su interior,
-la igualdad de trato internacional a Alemania, con supresión de las “cadenas” de Versalles y restitución de las colonias alemanas,
-la protección de la sociedad alemana, con gratuidad para la vejez, maternidad remunerada, equipos deportivos juveniles…
-un ejército nacional, comandado por la nueva SS y no ya la vieja SSA,
-una prensa alemana, que suplantara la social y cristiana, y priorizara la lengua y cultura alemana,
-una religión positiva, que no criticara al gobierno y no tuviera ningún credo privilegiado,
-la potenciación de la familia alemana, base de una clase media sana y freno al obrerismo de calle, con prevención matrimonial en manos de la Iglesia católica y protestante,
-una economía de medianas empresas, de interés nacional, basada en los trust económicos, enemiga de las altas finanzas y orientada a asuntos comerciales de interés común.

            Pivotó en torno a la regeneración racial, a la que había que dar comienzo[16], distinguiendo entre alemanes (de lengua y raza) y resto de ciudadanos alemanes (de inminente expulsión). Pues había que intentar crear el nuevo Prometeo de la humanidad, superior al resto de las razas por su alto grado de sacrificio y trabajo[17]. De ahí que no pudiera mezclarse con el resto de pueblos cercanos, al estar éstos cegados por su pecado original.

            Todo ello por medio de un estado ético absoluto, jerárquico y cercano a las masas[18], con una formulación filosófica[19], una religión ética estatal, parafernalia litúrgica respectiva[20] y la mayor simpleza posible[21].

            Lo cual debía ser llevado a cabo por la juventud alemana, como constructora del futuro y en cuyas manos puso Hitler una propaganda[22]:

-capaz de mentir, si estuviera en juego la supervivencia,
-arrastradora hacia la colectividad, a forma de hombre-masa y no de hombre-individuo,
-simple en argumentos, para integrar a los no intelectuales y posicionar sólo a favor o en contra,
-con contenido unilateral, con símbolos claros y sin matices,
-de color rojo, para atraer a las mujeres.

            Una juventud a la que había que dar una educación:

-en torno al deporte y no tanto a las humanidades,
-de culto al cuerpo y a la raza aria,
-desarrolladora del carácter y la voluntad,
-que convenciera a propios y extraños.

            En cuanto al papel de la palabra e imagen, Hitler puso toda la fuerza en la primera, y la dotó de total psicología, adaptación a las masas, oratoria primitiva para hacerse entender, repetición para fijar las ideas.... Eso sí, la imagen debía apoyar al mensaje oral, tanto en cines como en su influjo directo sobre el espectador.

            Insistió siempre Hitler en la ley del más fuerte, que se hace más fuerte todavía cuando está solo que cuando tiene que cooperar con gente ajena y normas hostiles. Y es que en esta vida, explicaba Hitler:

-no todos buscan el mismo objetivo,
-cada particular se siente destinado a cumplir sólo él sus objetivos,
-muchos particulares que se asocian acaban entregando los beneficios a otra asociación,
-los grandes inventos han sido logrados por un solo individuo,
-siempre ha surgido un hombre fuerte solitario, que ha arrastrado a todos los demás.

            Los medios para llevar estos proyectos hasta sus últimas consecuencias debían ser todos los disponibles, y no tener más traba que:

-la inseparable unión führer-pueblo,
-la captación de nuevos adeptos (difusores) y miembros (vividores de la ideología).

c) Mein Kampf de Hitler

            Se trata del escrito bio-historicista que Hitler escribió durante sus 15 meses de cárcel de 1923, en el que vulgarizaba el racismo y situaba a la raza alemana como la elegida para llevar a cabo sus principios ideológicos[23].

            Racismo general en el que Hitler particularizaba el caso judío, como cabezón y afiliado al demonio, aparte de inclinado por naturaleza a la usura.

            Y Romanticismo particular que ya Bismarck había introducido años atrás, y el pueblo alemán ya había ido mamando desde entonces[24]. Y que ahora Hitler organizaba de forma total, bajo:

-la máxima luterana de que “a la autoridad civil hay que obedecerla religiosamente”,
-la idea de validar un alma alemana en el centro de Europa.

c.1) Poder de la Oratoria

         Recoge el espíritu de los mítines que pronunció en la festiva Sala Hofbräuhaus de Múnich en 1920, y en la que el éxito obtenido le llevó al compromiso de seguir convocando asambleas semanales con carácter subversivo.

         Gira en torno a la temática de la culpabilidad de la guerra, procedente de las cadenas de Versalles y aún a sabiendas de que:

         “un mitin popular de grandes proporciones, formado por excitados elementos proletarios y no por flemáticos burgueses, y donde se tenía por tema el Tratado de Versalles, era considerado entonces como un ataque contra la república y el síntoma de una tendencia reaccionaria si no monárquica”.

No obstante, Hitler se dio cuenta de que el público se mostraba reacio a las críticas sobre los tratados internacionales, y que si quería atraerlo hacia su causa sería fundamental el empleo del arma de sus detractores: la propaganda.

Ante un pueblo semejante, uno habría podido darse con la cabeza contra la pared de desesperación. Era un pueblo sordo, reacio a querer comprender que Versalles constituía una deshonra y un oprobio, y que hasta se resistía a reconocer que ese tratado significaba una inicua expoliación contra la nación alemana. El trabajo destructor del marxismo y el veneno de la propaganda enemiga habían anulado la razón de aquellas gentes. En realidad no había derecho para quejarse puesto que la culpa pesaba gravemente sobre nuestra burguesía. ¿Qué había hecho ella para atajar tan terrible obra disociadora y combatirla imponiéndose el deber de abrir paso a la verdad, mediante una labor de difusión popular bien encaminada y minuciosa?

Apuesta el líder nacionalista por imponer la verdad histórica frente a los crasos errores de Alemania, sin temor a la represión que ello pudiera suponer. Y eso no puede hacerse de otra forma que asumiendo una actitud contraria frente a lo asumido previamente por la opinión pública. Más, ¿cómo atraer a los detractores hacia la verdad, y mantenerlos en ella?

Nos fue dado conocer la extraordinaria disciplina de la propaganda puesta en acción por nuestros adversarios, y aun hoy me siento orgulloso de haber encontrado el medio de neutralizar la eficacia de esta propaganda y de anular también a sus mismos autores. Dos años más tarde me había hecho maestro en este arte”.

El discurso empleado por Hitler empieza a partir desde este momento de las posibles críticas que pudieran realizar sus oponentes. De esta manera, enfrenta paralelamente los tratados de Brest-Litovsk[25] y de Versalles[26], comparando punto por punto sus ideas sobre lo firmado en ambos, de forma que paulatinamente va atrayendo a los oyentes a sus conclusiones:

El resultado debió de ser sorprendente. Una vez más se desarraigaba de los corazones y de los cerebros de miles una gran mentira para en su lugar quedar inculcada una verdad”.

En todas las asambleas anima Hitler a mejorar la capacidad de ganar público, dando fuerza a una palabra más directa y determinante que la propia prensa:

Sin embargo a la palabra hablada le atribuíamos importancia capital, porque en realidad sólo ella es capaz de incoar grandes evoluciones, y esto debido a simples razones de orden psicológico”.

El orador tiene en el auditorio al cual se dirige un punto permanente de referencia, siempre que sepa leer en la expresión de sus oyentes hasta qué punto estos son capaces de seguirle y comprender sus ideas y que sepa ver también si la impresión y el efecto producido por sus palabras, conducen al propósito deseado. El escritor, en cambio, nada sabe de sus lectores. En consecuencia, no podrá concentrarse a un determinado público situado al alcance de sus ojos, sino que deberá dar a sus exposiciones un carácter general”.

Para la estancia en el poder, Hitler no sólo valida la prensa y la oratoria, sino que inculca la fuerza de la imagen. Para ello, el mundo gráfico y el cine son los mejores medios para la exaltación de su proyecto totalitario:

Mejores perspectivas de éxito tiene en este orden la propaganda gráfica en todas sus formas incluso el film. Un gráfico proporciona en tiempo mucho más corto, quisiera decir casi de golpe, una explicación que por escrito se obtendría sólo después de penosa lectura”.

En este aspecto, proporciona Hitler una serie de claves muy provechosas en el arte de la persuasión del oyente y cargos públicos de la administración:

El orador se dejará influenciar siempre por la masa, de modo que, instintivamente, fluyen de sus labios justamente aquellas palabras que él necesita para tocar el alma de sus oyentes. Si ve que no le comprenden, formulará sus conceptos en formas tan primitivas y claras que indudablemente el último de todos ha de entenderle; si se percata de que no son capaces de seguirle, entonces desarrollará sus ideas tan cuidadosa y lentamente que el más supino de entre ellos no quedará en zaga; y si, finalmente, nota que sus oyentes no parecen hallarse convencidos de la veracidad de lo expuesto, optará por repetir lo mismo cuantas veces sea necesario, siempre en forma de nuevos ejemplos, refutando el mismo las objeciones que, sin serle manifestadas, capta él en el seno del auditorio, replicándolas y desmenuzándolas hasta que en definitiva, el último sector de oposición revele, a través de su actitud y de la expresión de los que lo forman, que ha capitulado ante la lógica argumentación del orador”.

  Hitler demuestra también en este punto el conocimiento de la psicología humana, en tanto se percata del desarraigo intelectual de las masas populares:

Destruir en las gentes prejuicios que no tienen arraigo en su intelecto, sino que inconscientemente están basados únicamente en el instinto. Vencer esa barrera de animadversión instintiva, de odio apasionado y de repulsión preconcebida, es mil veces más difícil que rectificar una opinión científica deficiente o errónea. Las concepciones falsas y la deficiente instrucción, son susceptibles de corregirse mediante la enseñanza; en cambio jamás se rectificarán por el mismo medio, las resistencias del sentimiento. Sólo una llamada a esas fuerzas misteriosas, es capaz de obrar sobre estas resistencias. Muy difícilmente puede lograrlo el escritor, pues quizás sea este poder, privilegio exclusivo del orador”.

Hitler cita ejemplos de oradores, particularmente a un Lloyd George cuyo éxito se basó en la sencillez de lenguaje, lo elemental de las formas y empleo de ejemplos simples y comprensibles. Por último, analiza Hitler el poder de las asambleas populares, de que el individuo se sienta parte integrante de una comunidad:

El mismo individuo formando parte de una compañía o de un batallón, rodeado de todos sus camaradas, se lanzará más desaprensivamente al asalto que cuando se halle solo. Agrupado, sentiríase siempre protegido hasta cierto punto, aunque, prácticamente, mil razones demuestren lo contrario”.

El sentimiento de comunidad que inspira la manifestación colectiva no sólo alecciona al individuo, sino que cohesiona y contribuye también a crear el espíritu de cuerpo. La voluntad, el ansia y también la energía de miles, se acumula en cada uno. El hombre que, lleno de dudas y vacilaciones, entra en una tal asamblea, sale de ella íntimamente reconfortado: se convirtió en miembro de la comunidad”.

Estos principios han de ser fuertemente explotados por sus nazis, apunta Hitler, desde la más tierna infancia hasta las juventudes hitlerianas y todos los ámbitos militares de la SS. Hitler había descubierto dos claves nacionales para la construcción del proyecto de la Gran Alemania: el poder de la oratoria y la fuerza de la masa. 

c.2) El fuerte es más fuerte cuando está solo

Se trata de un postulado que adquirió notoria relevancia en el panorama ideológico y constitutivo del partido nazi. Pero para ello es necesario desterrar primero las falsas y erróneas creencias, a las que ya se refiere de entrada Hitler:

La difundida convicción de que una tal cooperativa alcanza un enorme incremento de fuerza de acción y que, automáticamente, transforma en una potencia a los grupos que la componen, por sí solos débiles y pequeños”.

Tras ello, pasa el nacionalista Hitler a definir lo que es una asociación: una cooperativa de trabajo:

Un grupo de asociaciones que, con el fin de facilitar su labor, se someten ente sí a recíprocas obligaciones, eligiendo un directorio común con más o menos facultades, para luego poder llevar a cabo una acción conjunta. De esto se infiere que ha de tratarse de sociedades, asociaciones o partidos cuyos propósitos y procedimientos no se diferencien demasiado los unos de los otros”.

Estas cooperativas se forman cuando sus integrantes se adhieren y buscan la misma finalidad, y en ellas exponen y defienden su verdad, o sostienen sus soluciones a los problemas.

Pero para su resolución deberán contar con un programa, tanto ideológico como de acción. Además, añade Hitler, la lógica de común acuerdo no siempre se cumple por ellos mismos, sobre todo por la imprevisible naturaleza humana:

La primera querría yo calificarla de casi trágica, en tanto que la segunda, tiene un fondo miserable y hay que buscarla en la flaqueza de la naturaleza humana”.

La primera causa de falta de unión que señala Hitler es que muchas veces los hombres se consideran predestinados a la consecución de sus propósitos de una manera única y exclusiva:

Que el destino mismo proponga varias soluciones a la prueba de selección, para hacer que a la postre, en el libre juego de fuerzas, se incline la victoria final a favor del más fuerte, esto es, del más apto y capaz de resolver el problema. Sin embargo, la persuasión de que justamente ese hombre es el predestinado exclusivo, suele la más de las veces llegar tarde a la conciencia de los demás”.

Así, aunque el rumbo elegido por la mayoría sea el correcto, deben ser no muchos sino uno solo el que lo lleve a cabo, como se ve en los ejemplos de unificación prusiana y austriaca:

La cuestión de la fundación de ese Reich, no fue el fruto de una voluntad común puesta al servicio de un procedimiento también común, sino más bien el resultado de una lucha consciente y a veces inconsciente por la hegemonía política, lucha de la cual surgió a la postre la Prusia vencedora”.

El libre juego de fuerzas quiso que fuera realidad. En efecto, ¿quién hubiera creído seriamente, hace doscientos años, en los países alemanes, que la Prusia de los Hohenzollern y no el reino de los Habsburgo iba a convertirse un día en el núcleo creador y directriz del nuevo Reich? En cambio, ¿quién podría hoy desconocer que de ese modo obró mejor el destino? ¿Y quién sería capaz de figurarse un Reich alemán basado en los principios de una dinastía corrupta y degenerada, como la de los Habsburgo?”.

No, el desarrollo natural debió colocar al mejor en el puesto que le correspondía, ciertamente después de una lucha de siglos. Así fue y así será eternamente”.

Se trata de poner en práctica el darwinismo social, bajo la creencia de que el más vigoroso y diligente se revelará y será el vencedor. La ley del más fuerte, por tanto, gobernará e imperará frente al sentido común y a la colaboración por un bien común mayor.

La segunda causa que señala Hitler de por qué no siempre cooperan las personas que tienen un mismo objetivo se debe a la mala inclinación de ciertos sujetos. Pues hay personas que se pueden adherir a un proyecto con la pretensión de espiar su programa y fundar con él las bases de su propio partido:

Lo cual es no sólo trágico, sino infinitamente miserable. Radica en la infeliz mezcla de emulación, envidia, ambición e inclinación a la ratería, características que desgraciadamente se encuentran reunidas en ciertos sujetos de la humanidad”.

Hitler expone a continuación ejemplos que se dieron en Alemania a este respecto, como fue el de la NSDAP y la DSP, e incluso se vale del ejemplo de su propio partido:

Repentinamente surgieron programas políticos plagiados del nuestro; se proclamaron principios tomados del conjunto de nuestras ideas; precisáronse objetivos por cuya consecución hacía años que luchábamos y se eligieron, por último, caminos ya trillados por la NSDAP”.

Hitler, así, acaba apostillando que los grandes proyectos de la historia son realmente iniciados y puestos en práctica por la acción triunfante de uno solo, que no significa que no tenga un partido o movimiento a su alrededor:

Las grandes revoluciones ideológicas de trascendencia universal son imaginables y factibles únicamente como luchas titánicas de grupos individuales y nunca como empresas fruto de coaliciones”.

Pues nunca la sola convicción de ocho cojos, apoyados mutuamente, puede constituir un gladiador, capaz de triunfar en su cometido”.

En consecuencia, el estado nacionalsocialista jamás será creado por la voluntad convencional de una cooperativa nacionalista, sino sólo gracias a la férrea voluntad de un movimiento único que sepa imponerse por encima de todos los demás”.

c.3) Propaganda y Organización

En este capítulo incide de nuevo Hitler en la relevancia del factor propagandístico para la adhesión y expansión de la ideología y proyecto político a poner en práctica. Pero añade a su vez que:

la propaganda debe preceder a la organización y ganar a favor de ésta el material humano necesario a su actividad. Siempre fui enemigo de métodos de organización precipitados y pedantes, porque generalmente el resultado no es otro que un mecanismo muerto”.

Por tanto, la difusión de la ideología es clave y condición previa a la selección entre aquellos que se hayan adscrito a dichas ideas. De todos ellos, se seleccionará a los más capacitados para ejercer las funciones de mando y organización de la masa adscrita. De ahí que:

el cometido de la propaganda consiste en reclutar adeptos, en tanto que el de la organización es ganar miembros. Adepto a una causa, es aquel que declara hallarse de acuerdo con los fines a que tiende la misma; miembro es el que lucha por ella. La adhesión radica en el solo conocimiento de la idea, mientras que ser miembro supone el coraje de representar personalmente la verdad reconocida como tal y propagarla”.

Entre los adeptos se encuentra principalmente la nueva clase media (funcionarios, profesiones liberales, managers), al frente de la cual se situaría el führer. Hitler en este aspecto defiende el hecho de que:

el agitador podrá resultar un mejor führer que un teorizante abstraído del mundo y extraño a los hombres. Porque conducir significa: saber mover muchedumbres”.

Sobre la cuestión del führer reflexiona y se interroga el mismo Hitler:

El don de conformar ideas, nada tiene de común con la capacidad propia del Führer. Obvio sería discutir qué es lo que tiene mayor importancia: ¿o concebir ideales y plantear finalidades de la humanidad o realizarlas? Como pasa a menudo en la vida, también en este caso, lo uno y lo otro. La más bella concepción teórica quedará sin objetivo ni valor práctico alguno si falta el Führer que mueva las masas en aquel sentido. E inversamente ¿de qué serviría la genialidad del Führer y todo su empuje, si el teorizante ingenioso no precisase de antemano los fines de la lucha humana? Pero lo más raro, en este planeta, es hallar encarnados en una misma persona, al teorizante, al organizador y al Führer. Esta conjunción, es la que revela al hombre grande”.

Así, resulta que el propio Hitler es el hombre grande, gran ideólogo, agitador apasionado… que necesita el partido nazi y la nación. Y para que sus ideas triunfen de manera rápida y eficaz, será clave haber sembrado en la opinión pública la necesidad de su exclusivismo, rigidez y firmeza en torno a su propio organigrama, que es la que sostendrá en la práctica la lucha.

Para lograr los objetivos será lícito el uso de cualquier método, incluido el de la violencia, la fuerza, la aniquilación… con tal de estar supeditados a la vida y supervivencia del partido.

La organización debe integrar al número de hombres idóneo para el correcto funcionamiento del movimiento, a la vez que procurar que las disensiones no lleven a la fractura. Por ello, se debe velar por mantener vivo el espíritu de lucha y acción.

Hitler indica que una vez que el movimiento haya adquirido un gran éxito, se debe suspender de forma automática la incorporación de nuevos miembros, que no de adeptos. El movimiento amplificará en el futuro su organización sólo en base a un minucioso examen de los miembros:

Unicamente así podrá el movimiento mantener su núcleo incólume y sano. Luego, hará que bajo tales circunstancias, sea exclusivamente este núcleo el que guíe y conduzca el movimiento, es decir, el que determine la propaganda destinada a lograr que se le reconozca universalmente y que (como dueño del poder) adopte procedimientos necesarios a la realización práctica de sus ideas”.

Hitler finaliza este capítulo relatando su llegada al puesto principal de administración del partido, y la mejora de éste gracias a la incorporación de Max Amann, bajo cuyas órdenes había combatido en la guerra como gerente clave del partido nacionalsocialista.

d) Los 25 puntos políticos de Hitler

Fueron publicados el 25 de febrero de 1920 ante toda la sociedad alemana, como programa propio del partido nazi, en el Burger Braukeller de Munich. Un programa inalterable que recogía las bases del primer manifiesto racista, y que para poder entenderlo realmente hay que partir de la concepción de estado hitleriana, consistente en que:

un estado que tiene una misión, un estado ético que se orienta hacia un Absoluto… es un estado antiliberal, antiparlamentario, antipartidos; un estado fundado en un principio y en una mística del jefe, del conductor (führer), y cuyo motor es un partido único, intermediario entre las masas y el jefe”.

Se trata de un estado radicalmente anti-marxista, anti-burgués, anti-igualitario, jerárquico y corporativo, empeñado con ahínco en nacionalizar, en hacer no simplemente nacionales sino nacionalistas, a esas masas que el marxismo judío quería desnacionalizar e internacionalizar”.

1º: la unión de todos los alemanes en torno a una gran Alemania, fundada en el derecho de la independencia.

El proyecto de construcción de la Gran Alemania había sido una de las opciones barajadas durante el proceso de unificación alemana del s. XIX, encabezada por los Habsburgo de Viena y frente a la idea de Pequeña Alemania propuesta por los Hohenzollern. Esta última había sido finalmente la opción triunfadora. Sin embargo, la propuesta del partido era la unificación de todos los alemanes bajo la misma nación, siguiendo el criterio cultural que ya se había iniciado con Fichte, pero al que se añadía ahora de manera más radical la connotación política de estado nacional.

2º: la igualdad de derechos de Alemania respecto a las demás naciones, y la abolición de los tratados de Versalles y Saint Germain.

Reclama la recuperación del honor duramente mancillado tras la I Guerra Mundial, tanto para Alemania en el Tratado de Versalles-1919 como para Austria en el Tratado de Saint Germain-1919[27]. La abolición de estos tratados supondría poner fin a la reducción a 100.000 hombres del ejército alemán, la desmilitarización del Sarre y Ruhr, la devolución de territorios del antiguo Imperio austro-húngaro... Peticiones todas ellas que no serían bien recibidas por Francia, pero sí por el humillado pueblo alemán.

3º: la exigencia de una serie de territorios para la obtención de materias primas fundamentales para el crecimiento como potencia.

4º-5º: la exclusión a ser ciudadanos del estado y miembros de la nación, fuera de aquellos por cuyas venas circule la sangre alemana, y sea cual fuere su credo religioso.

Se promulga así el racismo, como exigencia para ser miembro de la nación alemana, subrayando el poder de la sangre, la idea de origen y el presupuesto de pueblo originario ya abordado desde Fichte. De este 4º punto se derivará el 5º, en el que se indica que todo aquél que viva en Alemania pero no sea alemán, será considerado como mero huésped, y estará sujeto a leyes extranjeras y no alemanas, tanto para bien como para mal.

6º: el derecho a sufragar y desempeñar las oficiales funciones de gobierno por parte exclusiva de los ciudadanos del estado, sea cual sea su naturaleza y sin tener en cuenta solamente consideraciones de partido en lugar de carácter o idoneidad.

Señala la pureza necesaria de los miembros al servicio del estado, que no puede ser otra que la del grupo sanguíneo alemán.

7º: las funciones estatales deben ser la promoción industrial y la subsistencia ciudadana.

Explicita este punto 7º un automatismo inédito en el Derecho mundial. Es verdad que de él se desprende la implícita y dura situación de escasez de Alemania, tanto alimenticia como técnica. Pero se apunta más allá de eso, y al futuro inmediato: que en caso de que el estado no pueda cumplir sus funciones en totalidad... todos aquellos que no sean auténticos ciudadanos serán automáticamente excluidos de los servicios sociales.

8º: la prohibición de toda inmigración no alemana, con exigencia a todo no ario de abandonar inmediatamente el territorio nacional.

Punto que supone, de facto, la expulsión y deportación de la población judía, gitana y minoritaria, de todos aquellos territorios que estuviesen bajo administración alemana.

9º: los idénticos derechos y obligaciones de todos los ciudadanos del estado.

Que no eran otros que el trabajo infatigable en favor del estado y la nación alemana, como se recogerá el punto 10º.

10º: los intereses generales por encima de las actividades individuales, ambos adaptados al marco impuesto por la comunidad y las conveniencias de la misma. Así mismo, la pena de muerte de todos aquellos usureros, especuladores y conspiradores contra los intereses del estado.

Supeditando así al ser humano al progreso de una nación, dejando ya de considerarlo como fin en sí mismo y nada más que como medio al servicio de su señor estado (en sintonía con el Manifiesto de Marx).  

11º: la abolición de todo ingreso no conseguido por medio del trabajo, junto a la abolición de la servidumbre impuesta por el interés del dinero.

Pensamiento que deriva de la estancia en Viena de Hitler, en la que había trabajado como obrero y había sufrido las penurias de los desfavorecidos a causa del nivel adquisitivo. No hay que olvidar que el proyecto de Hitler era socialista, con una fuerte carga negativa hacia el modelo de sociedad capitalista heredada.

12º: la confiscación implacable de toda ganancia y enriquecimiento individual conseguido a causa de la guerra, dado el enorme sacrificio que ésta supone de vidas y propiedades.

Se trata del paso previo a la nacionalización de los negocios y comercios hasta el momento, inclusive los trust económicos.

13º: la confiscación de la tierra con propósitos comunales, así como la abolición del interés de los préstamos sobre tierras y  prohibición de especular con las mismas.

Para lograr el control de la propiedad privada, sustraída y automáticamente destinada a la nación por considerarse ilícita, contraria y dañina al bien último y absoluto que era el estado.

14º: la colaboración del comercio al por mayor a los intereses de la nación.

Lo que supone en la práctica el control paulatino y efectivo del estado sobre las distintas instituciones, movimientos y agrupaciones económicas del país.

15º-16º: la asistencia social a la vejez, así como la creación y mantenimiento de una sana clase media.

Se trata de una serie de puntos de índole social, en los que la introducción de la acción estatal como garante del bien de sus miembros pasa a ser considerada imprescindible, y para lo cual se supedita y hace entrega de algunos de los bienes hasta el momento particulares.

17º: la nacionalización de las propiedades especulativas, a fin de que se alquilen a favor de los pequeños proveedores, autoridades de distrito y localidades menores.

Dos medidas que buscaban la protección de los más desfavorecidos, como ya se había puesto en práctica en otros regímenes totalitarios (como en el fascismo italiano de Mussolini). A este conjunto de medidas de protección social se une también:

18º: el amparo social a las madres e infantes, prohibiendo el trabajo de los niños, aumentando la gimnasia obligatoria y apoyando a los clubes deportivos que promuevan el mejoramiento físico de la juventud.

19º: el reemplazo del materialista derecho romano por un sistema legal alemán.

20º-21º: la reconstrucción total del sistema nacional de educación, de acuerdo con las necesidades prácticas de la vida, la idea de estado, inteligencias superiores e hijos de padres pobres.

El control de la educación por parte del estado, como medio de promoción, consolidación y difusión de las ideas estatales, había sido una constante desde el nacimiento del Nacionalismo, y ya anteriormente expuesto por el alemán Fichte en sus Discursos a la Nación Alemana-1807.

22º: la abolición del ejército mercenario y la formación de un ejército nacional.

Lo que implica la creación de milicias y ejércitos vinculados ya no sólo al partido sino a la nación, cuya esencia pivotaría sobre el partido. Constituye otra de las claves genéricas de muchos de los Nacionalismos del siglo XX, tales como los de Lenin, Mussolini, Franco…

23º: la adopción de medidas legales contra la impostura deliberada de la prensa, prohibiendo el empleo de una lengua no alemana, periódicos no alemanes salvo permiso especial, la influencia de no alemanes en su financiación, la publicación de tendencias contra el bienestar estatal o comunión nacional.

Fue una de las medidas fundamentales para controlar la población, de forma que se evitaran fracturas internas en la sociedad. También se evitaba así la difusión de ideas perjudiciales o contrarias al régimen.

24º: la libertad religiosa dentro del estado mientras no se milite contra los sentimientos morales de la raza alemana. El partido defiende el cristianismo positivo, mas no se compromete con él. Así como combate el materialismo judío filtrado entre nosotros.

Medida en la que de nuevo se aprecia la supeditación de todos los ámbitos sociales al bien nacional. Lo que se une al cariz antisemita de Hitler hacia los judíos y anti materialismo comunista (ambos intrínsecamente relacionados para el líder alemán, ya que había sido el judío Marx el que había elaborado la idea de un materialismo histórico revisionista).

25º: la creación de una poderosa autoridad central del estado, parlamento centralizado, cámara clasista y tecnócrata. Sus jefes han de jurar consagrarse sin desmayo y sacrificar su vida para lograr el cumplimiento de todos los puntos precedentes.

Compendio de las ideas expuestas anteriormente, y cabeza de todas ellas, que recoge la idea de un organismo político de poder, controlado por los miembros del partido nazi, como único capaz de dictar y organizar el trabajo incesante de la nación.

Madrid, 1 mayo 2018
Mercabá, artículos de Cultura y Sociedad

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[1] Pues su padre estaba empeñado en que siguiera la carrera de agente de aduanas, mientras él decía que quería ser pintor.

[2] Que su profesor de historia POETSCH le enseñó.

[3] Al encontrarse un día en la calle de Viena, por casualidad, con un judío de tirabuzones (y no por medio de ideas que fue preconcibiendo).

[4] Tras el peligro nº 1 que era el marxismo, y el peligro nº 2 que era el judaísmo.

[5] Pues en él todos gritaban en alemán, pero cada uno desde la minoría no alemana que representaban.

[6] Como cabo en el I Regimiento de Munich, y la misión de disparar gases químicos al enemigo (lo que le hizo pasar unos meses en el hospital, para curarse de los gases introducidos en sus ojos).

            Se trató de una I Guerra Mundial en la que HITLER comenzó a odiar a los enemigos, a aquellos que habían provocado el hundimiento y miseria total de Alemania.

[7] El de oficial educador del ejército, con la misión de levantar la moral de los soldados.

[8] Con el carnet nº 7, de 100 seguidores que tenía el partido.

[9] Como eran:

-el Partido democristiano, sin la idea de unidad nacional, clave para poder levantar Alemania,
-el Partido pangermanista, basado en la idea común de patria e identidad, pero alejado e incapaz de recuperar las masas obreras.

[10] Gracias sobre todo a su retórica.

[11] El 9 noviembre 1923, coincidiendo con el V aniversario de la Capitulación de Alemania.

[12] Lo que saltó a las noticias en toda Alemania, e hizo que el movimiento de HITLER fuese conocido y admirado por su talante martirial en toda Alemania.

[13] Pues HITLER apenas había obtenido un puñado de escaños.

[14] De ahí que ningún judío puediera ser miembro de la nación alemana, y que todo no alemán no pasase de huésped en Alemania (recibiendo en este caso leyes especiales y no comunes).

[15] Frente a la pequeña Alemania de todos de los HOHENZOLLERN, o la gran Alemania de las minorías de los HABSBURGO.

[16] Sin más dilación, y sin ningún estudio sobre sus orígenes al respecto (pues HITLER nunca quiso analizar las raíces alemanas, sino que las dio por supuestas).

[17] Nunca por su mayor ciencia o inteligencia.

[18] A las que concedió HITLER toda la magia y atención de la nación, y no tanto a sí mismo. Pues el propio pueblo (de raza única) debía ser el propio motor de su futuro (guardando intacta la sangre), sin que se reprodujera en su seno ningún miembro débil (mediante la esterilización, si hacía falta).

[19] De corte naturalista y sofista griega (que hablaba del derecho subjetivo de los fuertes para dominar a los débiles).

[20] Basada en desfiles de camisas pardas y negras, alzamiento de brazos… Lo que nada tuvo que ver con la parafernalia italiana de MUSSOLINI. Pues:

-el fascismo italiano trataba de recuperar el fasces de flagelos y hacha de la Roma Imperial,
-el nazismo alemán trataba de poner el estado al servicio de los fines sociales y racistas del Partido.

[21] Alejada de toda modernidad liberal y comunismo obrero.

[22] Copiada del modelo de los marxistas de Viena, y de la llevada a cabo por Inglaterra en la I Guerra Mundial.

[23] Explicando para ello que el alma alemana presente en el Fausto de GOETHE era la sucesora de aquella clásica alma apolínea equilibrada de la Antigüedad.

[24] De forma:

-más racial y colectivista en la zona prusiana y del Norte,
-más emocional e individualista en los lánders del Sur.

            De ahí que la Alemania protestante del Norte votara mucho más a HITLER que la Alemania católica del Sur.

[25] Tratado de Brest-Litovsk-1917 en que Rusia había engañado a Alemania, entregándole un 32% de sus territorios (Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Ucrania y Crimea) y un 34% de su población, a cambio de un armisticio mutuo que diese tiempo a la nueva URSS a:

-pacificar el Este, para ver si Alemania se volcaba en el Oeste europeo,
-retrasar la paz, para ver si Alemania perdía de una vez la guerra,
-ver si a Alemania se le quitaban los territorios que había ocupado en el Oeste,
-optar así a recuperar los territorios rusos del Este, aunque estuviesen llenos de alemanes.

[26] Tratado de Versalles-1919 en que Francia y Reino Unido habían humillado a Alemania, quitándole 80.000 km2 de su territorio europeo y 8 millones de habitantes, que fueron a parar a:

-Francia, que se hizo con Alsacia, Lorena y el Sarre,
-Bélgica, que se hizo con la zona alemana de Lieja,
-Italia, que se hizo con parte de los Alpes austriacos,
-Chequia, que se hizo con Bohemia y los Sudetes,
-Lituania, que se hizo con Prusia Oriental,
-Polonia, que se hizo con Prusia Occidental, la Alta Silesia, Galitzia y Danzig.

            En cuanto a territorios coloniales, en Versalles todas las colonias de Alemania pasaron a ser administradas por la Sociedad de Naciones, a través de protectorados:

-Tanganika, que pasó a protectorados ingleses,
-Togo y Camerún, que pasaron a protectorados franceses,
-Ruanda y Burundi, que pasaron a protectorados belgas,
-Islas Carolinas, Marianas, Palaos y Nueva Zelanda, que pasaron a protectorados japoneses.

            En cuanto a efectivos militares, en Versalles se redujo al ejército alemán a:

-100.000 soldados, el 100% profesionales,
-artillería sin carros de combate,
-aviación sin aviones,
-flota marina sin buques de guerra.

            En cuanto a indemnizaciones económicas, Alemania fue obligada a pagar 126.350 millones $ a Francia (50%), Inglaterra (22%), Italia (10%) y Bélgica (8%) como coste de la I Guerra Mundial, a través de préstamos internacionales que luego tenía que devolver.

            Lo cual fue imposible, hizo que Francia invadiera legalmente la zona industrial del Sarre como cobro de impago, y Alemania se viera empobrecida e incapaz. Fue lo que originó los planes de pago de:

-el Plan Dawes-1924, que estipuló el pago de 2.000 millones de marcos anuales,
-el Plan Young-1929, que estipuló el pago de 1/3 de la deuda de forma inminente, y pospuso el pago de 2/3 de la deuda hasta el tope de 1989.

[27] Tratado de Saint Germain-1919 en que Estados Unidos había ordenado la disolución del Imperio austriaco, como otro de los grandes errores tras la I Guerra Mundial, y por el que se le quitó:

-2/3 de su territorio, Transilvania, Rumanía, Eslovaquia, Chequia, Polonia, Hungría, Albania y Yugoslavia, tras el Tratado de Trianon-1920,
-3/5 de su población masculina, tanto en muertos como atrapados en Chequia (1 millón), Rumanía (1,7 millones), Yugoslavia (0,5 millones)...

            Y es que este Imperio servía de tapón a Turquía, a los musulmanes y a la propia URSS, y era el medio para organizar todo el este de Europa. Pero Estados Unidos basó su argumento en no dejar seguir existiendo focos conflictivos de revancha en zona continental, así como evitar que en el futuro se pudiese unir todo ese territorio a Alemania.

            Lo que originó el nacimiento de los novatos países de Hungría, Checoslovaquia, Albania, Rumanía, Polonia y Yugoslavia (compuesta arbitrariamente por kosovares, croatas, macedonios, bosnios, eslovenos, albaneses, serbios...), todos ellos cachorritos en manos de la URSS.