Comentario, Miércoles I de Adviento

Mt 15, 29-37
5 de diciembre de 2018

            El evangelio de Mateo nos presenta a Jesús en plena actividad en las proximidades del lago de Galilea. Su presencia atrae a mucha gente que se agolpa a su alrededor, sobre todo a los desamparados de este mundo: tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos, es decir, enfermos necesitados de acompañamiento. Por eso no extraña que se diga: los echaban a sus pies y él los curaba. En estos momentos no se habla de discursos, sino de curaciones. Jesús se limita a curar a los enfermos que ponen a sus pies. Pero esto provoca un doble efecto en los testigos: la admiración que les produce ver hablar a los mudos, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y la glorificación: dan gloria al Dios de Israel que les permitía contemplar semejantes prodigios de mano de su enviado. Tenía que ser un verdadero espectáculo ver llegar a un tullido e instantes después verle andar por sí mismo. Es un hecho realmente admirable, que nos deja boquiabiertos como esas prestidigitaciones que realizan los magos en un escenario. Pero en la magia hay engaño y aquí no lo había. Al menos la gente no advertía. A sus enemigos lo único que se les ocurría para explicar semejantes acciones era recurrir a su alianza con el demonio y al uso de sus mismas artes: Si éste expulsa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios. Pero los que daban gloria a Dios por haberles enviado a este extraordinario sanador no pensaban eso. Se limitaban a creer que Jesús actuaba no sólo con el consentimiento, sino también con el poder del Dios de Israel que había suscitado tan gran profeta en medio de ellos.

            Las jornadas eran largas y a veces se prolongaban varios días. Y Jesús se compadece también de los que aguantan esas prolongaciones y repara en sus necesidades más elementales: llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirles en ayunas, no sea que se desmayen por el camino. El Maestro pide a sus discípulos que den respuesta a esa situación, y estos se sienten desbordados: ¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente? Y Jesús se ve obligado a intervenir de nuevo: ¿Cuántos panes tenéis? Le contestaron: Siete y unos pocos peces. Realmente era poco para tanta gente. Pero él sí los considera suficientes, porque puede multiplicarlos. Tomó los siete panes y los peces, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Hubo para todos y recogieron sobras, es decir, que quedaron plenamente saciados. ¿Cómo se explica que siete panes bastaran para saciar a una multitud de cuatro mil hombres? No se explica. El evangelista se limita a constatar el hecho. ¿Se multiplicaron los panes o se redujo el hambre de los congregados? Si entre las sobras hubo canastas, parece obligado pensar que los panes se multiplicaron. ¿Por qué vía? No lo sabemos.

            Lo cierto es que la gente tuvo un motivo más para hablar de Jesús y para encumbrarle hasta el punto de querer convertirle en su rey. La gente vio aquí también una actuación portentosa. Pero, según parece, Jesús no quería provocar este tipo de reacciones que le hacían más difícil encauzar correctamente su mesianismo. A él le había movido únicamente su compasión. Actúa así porque quiere poner remedio a una necesidad circunstancial. Lo mismo que cura da de comer. No debe olvidarse, sin embargo, que todas estas actuaciones eran signos reconocibles de la presencia de Dios en medio de su pueblo, signos del Reino de Dios comenzado a germinar en el mundo y signos que llevan a glorificar a Dios en su enviado; por tanto, muy ligados a la fe. A la fe –como a la filosofía- también se llega por la admiración, y éstas eran acciones admirables, que despertaban la fe al menos en los sencillos, en los que no buscaban extrañas interpretaciones u ocultos engaños. En fin, que el Señor nos mantenga capaces de admiración y abiertos a la fe en el Dios de la vida.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID, Dr. en Teología Patrística

 Act: 05/12/18     @tiempo de adviento         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A