Odio en Internet

 

    La locura hitleriana no termina. Antes bien, se extiende de la mano de internet. El acceso libre a la red ha propiciado una montaña de perversidades. Una vez más la herramienta de comunicación se convierte en herramienta de la promoción de la violencia. Lo que puede unir, en manos de imbéciles excluye, discrimina, aniquila.

    Por fortuna, la aniquilación es sólo verbal. Pero está ahí, en 2.200 páginas electrónicas nuevas que el Centro Simon Wiesenthal ha detectado este año 2015 como neonazis; páginas dedicadas al odio, con propaganda descarada a favor de la superioridad de la raza aria, el antisemitismo y la homofobia. 2.200 sitios de internet donde los cabezas rapadas (y huecas) pueden encontrar, latiendo, el mezquino espíritu de Hitler.

    Recordar, primero que nada, que el Centro Simon Wiesenthal es un observatorio internacional de manifestaciones y propaganda neonazi, en homenaje al célebre «cazador de nazis» que fue, justamente, Simon Wiesenthal. Con este monitoreo constante, ahora en la web, de cuando en cuando el Centro atrae la atención internacional sobre las formas como se incuba el huevo de la serpiente, formas inimaginables para quien haya sentido el holocausto como lo fue: el descenso al nivel más bajo que la humanidad haya realizado jamás.

    El modelo de hombre que promueven estas páginas electrónicas es muy parecido al recientemente ejecutado Timothy McVeigh (al que Gore Vidal -de quien prometo no volver a leer una línea en mi vida- tanto alabó): un hombre blanco, rapado, duro, sin contemplaciones ni piedad por los seres inferiores, capaz de matar a 168 personas de una sola vez. Un ideal ario, superhombre (en la tergiversación nietszcheana del nazismo), carente de moral y de sentido de la vida, avergonzado de que la raza humana albergue escorias tales como los negros, los niños, los judíos o los homosexuales.

 

SANTIAGO NORTE, Querétaro, México

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