5 de Junio

Viernes IX Ordinario

Equipo de Liturgia
Mercabá, 5 junio 2026

2 Tim 3, 10-17

         Después de haber recordado a Timoteo las maravillas pasadas de la evangelización (2Tm 1), y expuesto las dificultades presentes (2Tm 2), Pablo enfoca el porvenir y sus peligros: las herejías, la corrupción de la doctrina, las apostasías, las persecuciones y los prodromos del combate decisivo entre el bien y el mal.

         Preocupado por pertrechar a su discípulo de cara a las luchas que tendrá que soportar, Pablo pide a Timoteo que se aleje de los herejes (2Tm 3,1-9), que imite su ejemplo y siga su doctrina (vv.10-14) y que se instruya regularmente en la Escritura (vv.15-17).

         El ejemplo que Pablo puede transmitir a su discípulo es una fuerza de ánimo templado en medio de la prueba. Y como la persecución no puede encadenar la Palabra, el dinamismo interno de su evangelio (Flp 1, 13-19), Pablo está convencido de que la prueba contribuye a la salvación de aquellos por quienes él trabaja (v.10) así como a la suya propia (v.11).

         En definitiva, se complace Pablo al ver a su discípulo Timoteo compartir las mismas pruebas, y le recuerda que ningún fiel puede sustraerse a ellas, y que es de ahí de donde saca la certidumbre del éxito de su apostolado.

         Por otra parte, los versículos escuchados son los más explícitos del NT por lo que se refiere al alcance y al valor de las Escrituras.

         En 1º lugar, Pablo recuerda a Timoteo que toda su educación está hecha al estilo judío, partiendo de las santas escrituras (v.15). Su formación no se apoya en teorías o fórmulas mágicas como la que reciben los heresiarcas; se apoya en documentos, en "escrituras".

         Esas escrituras son, por otro lado, eficaces por sí mismas. Lo son porque no sólo proporcionan un conocimiento filosófico o cósmico, sino también una sabiduría que no es otra cosa que la fe. Por tanto, es normal que quienes hacen profesión de instruir a los demás se apoyen sobre ellas para sus predicaciones (v.16), tanto si se trata de la didascalia, de la apologética o de la ética.

         El hombre de Dios (v.17) que explota las múltiples virtualidades de las Escrituras y cuenta con su eficacia es un "hombre completo", verdaderamente preparado para su ministerio.

         Pablo subraya de pasada que las Escrituras son inspiradas (v.16), que sus términos son distintos de las palabras humanas, que están formuladas con el poder del Espíritu que ha inspirado a los profetas. Esto explica por qué las Escrituras son útiles al predicador y por qué tiene interés impregnarse de ella.

         La presencia de Dios en la historia de la salvación que las Escrituras nos presentan, y sobre todo en Jesucristo, es la mejor garantía ofrecida a la fe y a la esperanza del cristiano. El conocimiento de la Escritura no puede ser completa más que cuando es adquirido por un hombre preocupado por leer la presencia de Dios tanto en el acontecer actual como en el compromiso que adquiere. La Escritura es regla de fe, pero el mundo es dado a esta última como una gracia de Dios que garantiza su modernidad.

Maertens-Frisque

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         "Hijo muy amado, me has seguido asiduamente en mis enseñanzas, mi manera de vivir, mi fe. Persevera en lo que aprendiste". Pablo ve venir los peligros de herejía, de apostasía, de errores. Y por eso pide a su discípulo Timoteo que persevere, cueste lo que cueste. En nuestra época de mutaciones rápidas necesitamos oír la misma recomendación. Es evidente que las mentes vacilan. ¿Qué es verdad? ¿Qué será verdad mañana? Son preguntas que se oyen por doquier.

         El 1º esfuerzo que hay que hacer es empezar por discernir lo que constituye el núcleo central de la fe, que no cambia, y lo que son detalles pasajeros que han cambiado muchas veces a lo largo de la historia de la Iglesia. Sucede, en efecto, que dejamos que la fe se turbe por unos cambios de usos, cuando no se hace más que reinstaurar otros usos más antiguos y, por tanto, más tradicionales. Y eso que ¡nos parecían innovaciones inadmisibles!

         Un ejemplo típico de ello es el de la "comunión con las dos especies" cuyo uso ha restablecido el último Concilio. Está claro que Jesús dio la orden de "comer de ese pan y beber de ese cáliz" y que los primeros cristianos lo hicieron así mucho tiempo. Esta novedad es una tradición sólida recuperada, puesta de nuevo en vigor después de varios siglos de abandono.

         "Desde muy joven, conoces los textos sagrados". Timoteo, según el modo judío, tuvo una educación basada en el estudio de la palabra de Dios, la cual es la referencia y la fuente. ¿Cuál es mi aprecio de la Escritura?

         ¿Participo abiertamente, en la renovación actual de la plegaria litúrgica y personal partiendo de un mayor conocimiento bíblico? Las tres lecturas de las misas del domingo, ¿son para mí una especie de pan que nutre, a veces, mi oración semanal? ¿Empiezo a servirme de los salmos como plegaria personal?

         "Las Sagradas Letras pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús". La meditación de la Escritura da algo que no es equiparable a la cultura filosófica. "Comunica una sapiencia" no es otra que la fe. Es decir, ese hábito de pensar como Dios, de adoptar sus puntos de vista.

         "Todos los pasajes de la Escritura son inspirados por Dios". Los términos de la Escritura no son sólo palabras humanas, sino que tienen un aspecto humano importante: que han sido escritas por hombres de carne y hueso, marcados por una cultura y una mentalidad determinadas. Pero son también inspiradas por Dios. Detrás del autor, el escritor sagrado, hay un único Autor.

         La Biblia, y el evangelio, no son libros ordinarios. Su Autor principal está ahí, presente en nosotros, en el fondo de nuestros corazones y de nuestras inteligencias, para decirnos en directo, a través de las palabras escritas, lo que él quiere decirnos hoy. ¡Dios es un contemporáneo nuestro Los textos antiguos están ahí para hacernos oír la "palabra actual" que Dios persiste en decir al mundo moderno.

Noel Quesson

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         Hay muchos cristianos que mutilan la Biblia, o se limitan la lectura de la Biblia al NT porque Cristo es la revelación definitiva. Bien, pero no se dan cuenta de que es imposible entender el NT sin una lectura inteligente del AT. De hecho, lo que Pablo dice de la Escritura en la perícopa de hoy es una alabanza del AT. Las frases de los vv. 15-17 sólo pueden referirse al AT, ya que la colección del NT no existía todavía.

         Una lectura del AT independiente de la tradición, independiente "de la fe en Jesucristo" (v.15), no sería salvífica, nos dice Pablo. Es lectura salvífica la que se hace en comunidad (por ejemplo, en la liturgia), la que se hace en comunión con los siglos de creyentes que nos han precedido... con el mismo Cristo.

         Cristo y los apóstoles no leyeron en solitario el AT ni recibieron la Biblia fosilizada en los rollos de la sinagoga; la tradición les dio una Biblia viva, una Biblia interpretada por la generación de entonces y por los antepasados. Por eso la leían en comunión con ellos. El cristiano del s. XXI debe leerla en comunión con los creyentes que lo han precedido.

         No obstante, esta comunión no es indiscriminada, sino que es una comunión de fe que busca comprender, y que sabe deslindar, por ejemplo, la historicidad de Yanes y Yambres (personajes desconocidos en el AT, pero no en la tradición sinagogal que la interpretaba) de su valor tipológico.

         Todo el que en los últimos tiempos (los del NT) se opone a la revelación presentada por los enviados oficiales, firma su propia destrucción, por espectacular que parezca su poder inicial (como Yanes y Yambres), pues "todos echarán de ver su insensatez, como les pasó a aquéllos" (v.9).

         En el Targum de Ex 7,11, interpretación tradicional de la Biblia, leemos: "Entonces el faraón llamó a los sabios y encantadores; y también ellos, Yanes y Yambres, los magos de Egipto, hicieron lo mismo con sus encantamientos: cada uno de ellos lanzó su bastón y se convirtieron en serpientes, pero inmediatamente volvieron a ser lo que eran en un principio, y el bastón de Aarón engulló el suyo".

         Para Pablo y para nosotros, lo que tiene importancia no es la historicidad de estos personajes, más que dudosa, sino su valor de símbolo. Para la fe de un semita, las cosas son más importantes en su significación divina que en su concreción material e histórica. Así, la comunión con la tradición se realiza en las capas más auténticas y profundas, apoyada no en la materialidad de las palabras y de las fórmulas, sino en la profundidad del sentido salvífico y cristológico de la historia de salvación.

Enric Cortés

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         Timoteo ha caminado con Pablo y ha sufrido, junto con él, toda clase de tribulaciones y persecuciones por causa del evangelio. A pesar de lo duro del seguimiento de Cristo, Timoteo, junto con Pablo, ha permanecido fiel al Señor, de tal forma que la palabra de Dios se ha convertido para él, y para todo el que crea en ella, en fuente de salvación.

         Por eso, el verdadero discípulo no va tras las huellas de los maestros que explican la palabra de Dios y dan testimonio de ella con su vida, sino tras las huellas de Cristo, pues no son las palabras de los hombres, sino Cristo, evangelio viviente del Padre, el que nos enseña, reprende, corrige y educa en la virtud para que seamos perfectos.

         Así debemos entender que nuestra santificación es únicamente la obra de Dios en nosotros. A nosotros nos corresponde ir por delante para que, no tras nuestras huellas, sino tras las huellas de Cristo, todos alcancemos la perfección a la que hemos sido llamados.

Javier Soteras

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         Es una página muy viva la que hoy leemos de la Carta II de Pablo a Timoteo. En ella, el apóstol alaba a Timoteo porque desde niño conocía la Sagrada Escritura y porque fue buen compañero de viaje. Resume también las penalidades de ambos en sus trabajos evangelizadores, un resumen que está impregnado de esperanza, "de todas me libró el Señor".

         Recomienda Pablo a Timoteo que siga adelante en su trabajo, apoyado siempre en la fuerza de la Palabra y en la luz de la Escritura, que es la que da la verdadera sabiduría para la vida.

         También nosotros, sea cual sea nuestra situación en la comunidad eclesial, hemos experimentado más de una vez las dificultades de la vida por vivir como cristianos en este mundo. Pablo nos lo ha anunciado: "El que se proponga vivir como buen cristiano será perseguido".

         Nos vienen bien los consejos que él da a su discípulo Timoteo. Sobre todo, que no perdamos nunca la confianza en Dios, que no nos acobardemos ante las pruebas o el rechazo de los hombres, que permanezcamos en lo que hemos aprendido y se nos ha confiado, que seamos perseverantes en nuestro seguimiento de Cristo.

         ¿Tenemos temple espiritual para aguantar penalidades por Cristo, si se nos presentan? Ya nos había avisado el mismo Jesús que seguirle comportaba tomar muchas veces su cruz.

         La eucaristía, con la palabra y la comunión eucarística, es nuestra luz y nuestra fuerza diaria para el camino. Continuamente estamos bebiendo en la fuente de agua de la Escritura, la que, según Pablo, puede darnos la sabiduría que conduce a la salvación y que nos resulta útil para todo. para enseñar, reprender, corregir, educar en la virtud. Sobre todo para crecer nosotros mismos en la vida de fe.

José Aldazábal

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         La 1ª lectura de hoy es uno de los textos más celebres de la Carta II a Timoteo, debido al uso que se ha hecho de este texto en el ámbito de la teología dogmática a propósito de la inspiración de la Sagrada Escritura: "Toda Escritura ha sido inspirada por Dios y es útil para enseñar, para persuadir, para corregir, para educar en la rectitud" (v.16).

         El versículo citado no es de fácil interpretación, y ha sido utilizado de muchas formas en la discusión teológica sobre la inspiración bíblica. Sin entrar en la discusión sobre el sentido, la cualidad o el alcance de la inspiración bíblica, es importante saber que la frase "toda Escritura ha sido inspirada por Dios" (en griego pasa graphé theopneustós) presenta el problema de establecer con claridad a qué se refiere Pablo cuando habla de Escritura (graphé) y qué significa la forma verbal griega theopneustós, que normalmente se traduce como "inspirada por Dios".

         En 1º lugar, cuando Pablo habla de Escritura piensa en el AT (v.15), aunque no se excluye que tenga en mente también los primeros escritos del NT. En 1Tm 5,18, por ejemplo, aparecen como palabra de Dios, un texto del Deuteronomio ("no pondrás bozal al buey que trilla"; Dt 25,4) y una palabra de Jesús ("el obrero tiene derecho a su salario"; Lc 10,7; Mt 10,10).

         En 2º lugar, la forma verbal theopneustos, puede ser interpretada en forma pasiva ("inspirada por Dios") o en forma activa ("inspira hacia Dios"). En el 1º caso se estaría afirmando que Dios es el autor de la Sagrada Escritura inspirando a los autores humanos. En el 2º caso, se pondría de manifiesto que la Escritura tiene la capacidad y la fuerza de llevarnos a Dios y de mostrarnos sus caminos.

         En cualquier caso, el texto afirma y celebra la dimensión divina de la Sagrada Escritura. De ahí que Pablo invite a Timoteo a usar de ella en la predicación ("predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, corrige, reprende y exhorta" (2Tm 4,2).

Diócesis de Madrid

 Act: 05/06/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A