19 de Mayo

Martes VII de Pascua

Equipo de Liturgia
Mercabá, 19 mayo 2026

Hch 20, 17-27

         Un motín dirigido contra Pablo obliga a éste a abandonar Éfeso y modificar sus planes de viaje. Y en su escala de Mileto se despide de los ancianos (presbíteros), venidos expresamente de Éfeso. Se trata de un Discurso de Despedida de Pablo que el apóstol destina especialmente a los sacerdotes de la Iglesia, a forma de testamento pastoral. He aquí el retrato del apóstol, según San Pablo: "Sirviendo al Señor, con humildad".

         Toda responsabilidad en la Iglesia, y toda vida cristiana auténtica, está marcadas por la cruz. Para Pablo, su cruz principal vino de los judíos que no querían evolucionar hacia la fe en Cristo. Cada uno de nosotros tiene su cruz, y toda prueba tiene valor si sabemos asociarla a la redención. La salvación de la humanidad no se logra de otro modo, sino de la manera que Jesucristo ha establecido.

         En público y en privado, Pablo daba testimonio a judíos y a griegos para que se convirtieran a Dios. Éste fue el auditorio y la búsqueda de Pablo. ¡Sin discriminación! Si los judíos, por su estrechez de miras, perjudicaron tanto a Pablo, éste no les guarda ningún resentimiento, y también a ellos sigue proclamando la Palabra de Dios, de la misma manera que la proclama a los griegos.

         Hoy día, la Palabra de Dios se dirige a todos, a los judíos (creyentes) y a los griegos (no creyentes). Este es el motor profundo de la acción apostólica, un motor encadenado al Espíritu y en que el apóstol no hace lo que quiere, sino que va donde el Espíritu le lleva. Ésta es la aventura integral, sin ninguna previsión posible por adelantado.

Noel Quesson

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         La perícopa de hoy contiene el famoso Discurso de Despedida con que Pablo se despide de los ancianos de Éfeso en Mileto (vv.18-35), tras unas breves noticias introductorias (vv.17-18) y hacer mención de los sentimientos que despierta en los destinatarios (vv.36-38, versículos que aparecerán en el texto de mañana).

         Se trata del 3º gran discurso que Hechos pone en labios de Pablo, y se trata de un momento solemne y trascendental. Pertenece al género literario de los discursos de despedida del AT, del NT y de la literatura profana, y viene a ser el testamento pastoral de Pablo, y su última voluntad. En él se despide el apóstol de su actividad misionera, y da normas de gobierno a los presbíteros y obispos que han de tomar su relevo. Por eso, el tema ministerial y pastoral es lo central.

         En el discurso podemos distinguir 4 partes: 1º una apología que evoca los casi 3 años de apostolado en Éfeso (vv.18-21); 2º un anuncio de inminentes tribulaciones y del final de su ministerio (vv.22-27); 3º una exhortación a la vigilancia pastoral (vv.28-32) y 4º el ejemplo desinteresado de Pablo (vv.33-35). Las partes 1ª y 2ª son las que cita el texto de hoy, mientras que la 3ª y 4ª aparecerán en el texto de mañana.

         Es importante darse cuenta de que la teología y estructuras ministeriales del discurso son las prototípicas de las comunidades paulinas, aunque reflejen algunos rasgos más evolucionados de los que encontramos en las epístolas de Pablo. Con ello se ve que las estructuras (e identidades) ministeriales de la Iglesia estaban en pleno proceso dinámico de adaptación, y eran mucho más abiertas de lo que muchos piensan (sin ningún tipo de cortapisa, respecto del pasado).

         Eso sí, lo que se dice sobre la vigilancia pastoral (vv.28-32) anuncia una verdad de validez permanente para todas las épocas de la Iglesia, sobre todo para las épocas de confusionismo o urgencias especiales: la primacía de los pastores, dentro del Pueblo de Dios. Una primacía que no significa protagonismo, pues como recuerda el Concilio II Vaticano, el Pueblo de Dios no es objeto sino protagonista de la evangelización.

Fernando Casal

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         Pablo presiente que su muerte está cercana, y por eso reúne a los presbíteros de Éfeso y ante ellos realiza un balance de su vida apostólica. Una emotiva Declaración de Mileto en la que Pablo sintetiza las 3 actitudes fundamentales que han guiado su anuncio del evangelio, y que deben ser las propias de todo evangelizador:

         1º la humildad. A veces, el que anuncia corre el riesgo de remitir todo a sí mismo, de juzgar la respuesta de las personas según su particular criterio, de perder los papeles cuando las cosas no salen según sus planes. Pablo, por el contrario, reconoce que "ha servido al Señor con toda humildad, en las penas y pruebas".

         2º la entrega. No es lo mismo ser entusiasta un día que hacer de la propia vida una ofrenda permanente. El entusiasmo de un día puede provocar el aplauso y un reconocimiento efímero. La entrega de toda la vida tiene la eficacia del grano de trigo enterrado. Pablo se ha deshecho por el evangelio, "insistiendo a judíos y griegos a que se conviertan y crean en nuestro Señor Jesús".

         3º la fidelidad. La evangelización está llena de riesgos, de cansancios, de búsqueda de compensaciones. ¿Qué buscamos cuando anunciamos a Jesús? Ojalá pudiéramos reconocernos en las palabras de Pablo: "Lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del evangelio, que es gracia de Dios".

Gonzalo Fernández

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         Pablo presiente el final del su camino y, movido por este sentimiento, abre su corazón ante los principales de la comunidad de Éfeso. Las palabras que hemos recibido en la 1ª lectura son, pues, una especie de testamento espiritual que nos permite entrever la calidad de la entrega de este hombre de Dios, que con palabras, obras y padecimientos mostró en todo ser testigo del Crucificado y Resucitado.

         En resumidas cuentas, un verdadero apóstol (viene a decir Pablo) une la humildad y la caridad, la paciencia y la diligencia. Es delicado para consolar y fuerte para exhortar; sabio en su palabra y sencillo en su exposición; oportuno en la enseñanza y generoso para con todos. No está centrado en sí mismo, sino en Aquel que le ha enviado. Y todo lo juzga no en función de su provecho o gusto, sino en relación con el noble objetivo que se apoderado de su alma.

         Sin embargo (viene a seguir diciendo Pablo), dicho apóstol no es el capitán del barco, sino un buen soldado del general máximo, permaneciendo atento para cambiar de rumbo si la estrategia así se lo revela. Con la mirada puesta en su meta, de nada se apega dicho apóstol, y a nada teme demasiado. Hace su obra y se aparta con discreción, es responsable pero no obsesivo, alegre pero no disipado, sencillo pero no ingenuo, audaz pero no temerario.

         ¡Qué hermoso es conocer los sentimientos de Pablo en un momento tan crucial de su vida! Su voz es lúcida, sincera y esperanzada, previsora de riesgos y fuerte por la gracia del Espíritu. Ha sido fiel, ha trabajando sin desmayo, y testigos de ello son las gentes evangelizadas y las persecuciones sufridas. Si ahora, guiado por el Espíritu, ha de caminar hacia Jerusalén cargado de cadenas, sabrá mantenerse más intensamente fiel. ¿Seremos nosotros capaces de imitarle en su generosa entrega?

Nelson Medina

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         Hoy y mañana escuchamos el Discurso de Despedida de Pablo ante los responsables de las comunidades cercanas a Éfeso. Y como en todo discurso de despedida, encontramos aquí una mirada al pasado, otra al presente y una final al futuro (cuya lectura tendrá lugar mañana).

         Pablo, ante todo, hace un resumen global de su ministerio, en el que se presenta a sí mismo como modelo de apóstol y responsable de la comunidad: "He servido al Señor, no he ahorrado medio alguno, he predicado y enseñado en público y en privado, nunca me he reservado nada". Y todo esto con mil contratiempos y "maquinaciones de los judíos" contra él.

         Ahora Pablo se dirige a Jerusalén, "forzado por el Espíritu". Y de nuevo es admirable su actitud y disponibilidad: "No sé lo que me espera allí, aunque posiblemente me aguarden cárceles y luchas". Y sin embargo, allí va con confianza: "No me importa la vida, sino que lo que me importa es completar mi carrera y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del evangelio, que es la gracia de Dios".

         Pablo se hizo gigante como apóstol y pequeño como dirigente de comunidades. El retrato que hemos visto hoy está más que justificado con las páginas de los Hechos que hemos ido leyendo estas semanas: su entrega a la evangelización, su generosidad y su espíritu creativo, siempre al servicio del Señor y dejándose llevar en todo momento por el Espíritu. Se trata de un misionero excepcional, y de un líder empático.

         Pablo es un estímulo para todos nosotros, aunque lo que él hizo (por Jesús) y lo que nosotros estamos haciendo (en la vida) no se puedan comparar. Al final de nuestra vida, ¿podríamos nosotros trazar un resumen similar de nuestra entrega a la causa de Cristo? ¿Habrá sido radical nuestra entrega y el testimonio que hemos dado de Jesús?

José Aldazábal

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         La 1ª lecturas de hoy y de mañana integran el discurso con el que Pablo se despide de los responsables de la comunidad que ha fundado en Éfeso. Un elemental marco narrativo (vv.17 y 36-38) sirve a Lucas para clausurar la actividad evangelizadora de Pablo en Occidente. Y lo hace con ese Discurso de Despedida, que suena a testamento espiritual y pastoral, al estilo de las despedidas de Moisés (Dt 29-31), Samuel (1Sm 12) y Jesús (Jn 13-17). El pasado y el futuro de Pablo (Hch 18-21 y 22-27) se anudan en esta despedida. 

        En la 1ª mitad se describe la figura y obra del Pablo apóstol (vv.19-24), con un adiós definitivo de Pablo ante el horizonte de Jerusalén (v.25), donde le espera un largo proceso que lo llevará a la muerte. Así nos transmite Lucas el retrato ideal de Pablo, que ha quedado en la tradición cristiana.

         Se trata de un texto lúcido y optimista, aunque previsor en la cuestión de riesgos. Pablo ha sido fiel al Espíritu, ha trabajado sin descanso, y testigos de ello son las gentes evangelizadas y las persecuciones sufridas. Ahora se siente movido por el Espíritu y acude a Jerusalén, donde le esperan cadenas. Pero él, poseído por el Espíritu, está por encima de las adversidades. No vive para sí mismo sino para el Señor.

Servicio Bíblico Latinoamericano

 Act: 19/05/26     @tiempo de pascua         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A