13 de Agosto
Jueves XIX Ordinario
Equipo
de Liturgia
Mercabá, 13 agosto 2026
Ez 12, 1-12
En el pasaje de hoy, Ezequiel se retrotrae a los momentos vividos justo antes de la Caída de Jerusalén (ca. 587 a.C), así como a los angustiosos momentos que supuso esa caída. Y trató de hacer comprender a los judíos del destierro (tras la Caída de Jerusalén) porqué se convirtieron en fugitivos, que llegaron incluso a abandonar sus casas a escondidas (como fue el caso de la familia real hebrea, que con Sedecías I de Judá a la cabeza huyó de noche por una brecha de la muralla de la ciudad).
En todo caso, la palabra de Dios fue dirigida a Ezequiel bajo esta introducción: "Hijo de hombre, tú vives en medio de una raza de rebeldes, que tienen ojos para ver y no ven, y oídos para oír y no oyen". Se trata de las mismas palabras que utilizará Jesús a la hora de condenar la ceguera de sus contemporáneos (Mt 4, 12), y con las que subrayará, después de haber curado al ciego de nacimiento, que los fariseos creen ver claro pero son ciegos espirituales: "Si fueseis ciegos no tendríais pecado, pero decís nosotros vemos, luego vuestro pecado perdura" (Jn 9, 40).
Tras lo cual, dijo Dios a Ezequiel: "En cuanto a ti, hijo de hombre, prepárate un equipo de deportados, y sal a pleno día, ante sus ojos. Acaso vean que son una raza de rebeldes". Es decir, lo que Dios desea es que comprendamos nuestros nefastos actos, para evitar sus consecuencias.
Retomando la huída de Sedecías I de Jerusalén, Dios continuó diciendo a Ezequiel. "A vista de ellos, haz un agujero en la pared, por donde saldrás. Te dirán ¿qué estás haciendo?, y tú les contestarás: Esta predicción se refiere a Jerusalén y a todos sus habitantes. Yo soy un signo que os representa, y lo que yo hago se hará con vosotros. Seréis deportados, e iréis al destierro".
Engarza así Ezequiel el tema de la caída y del destierro, que por la historia sabemos que fue, paradójicamente, el inicio del más hermoso período para Israel, tras abandonar sus ensueños y empezar a construir una comunidad (en su destierro de 50 años) cuya escala de valores no será ya de orden político, sino sólo religioso.
Es esta una ocasión para que reflexione yo sobre la utilidad misteriosa de mis pruebas, de mis exilios, de mis soledades. ¿Qué tengo que purificar en mi? ¿Qué es lo que Dios quiere hacer progresar a través de estas situaciones dolorosas?
Noel Quesson
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Hemos visto ya en otras ocasiones (Ez 5, 1-17) cómo Ezequiel realiza acciones simbólicas para hacer penetrar más en sus oyentes su profecía (entendida no tanto como predicción de cosas futuras, sino como auténtica interpretación del pasado, para vivir el presente). La acción simbólica de hoy es sencilla: Ezequiel ha de preparar las mentes para vivir como exiliados, y para ello es preciso llevar sólo lo más imprescindible (lo ha de preparar de día, y salir de noche).
La profecía de hoy se retrotrae al pasado, haciendo referencia al periodo comprendido entre el I destierro a Babilonia (ca. 597 a.C) y el II destierro a Babilonia (ca. 587 a.C), pues anuncia no sólo la deportación a Babilonia del rey, sino la de sus ciudadanos por culpa suya. Una época en la que pueblo era todavía duro y rebelde, cebado en la política y creyendo que era posible oponerse a Babilonia, al creer que Jerusalén nunca sería arrasada. Y por eso no hacía caso a los profetas, ni cambiaba su forma de vivir.
Pero Ezequiel espera que el pueblo exiliado (volviendo ya al presente) pueda "ver y entender", explicando que todas aquellas realidades funestas pudieron contener en el fondo una lección positiva: la conversión ("a ver si lo ven"; v.3). Algo que Dios hizo a la vista de todos, sin excluir a nadie, para llamar la atención de todos.
Ezequiel no se deja llevar ni por el cansancio ni por el desaliento, pues sabe que es Dios quien está detrás de su actividad, y el que le ha mandado llevarla a cabo. Y por eso insiste en ella de forma obstinada, ante un pueblo que ha perdido toda posibilidad de percibir a Dios, y de conocerlo (vv.15-16).
Pedro Tosaus
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Dios invita hoy a Ezequiel a que, delante de todos, haga un gesto profético: salir de la ciudad como emigrante. En efecto, Ezequiel prepara el ajuar, se lo pone al hombro en un hatillo, se lleva lo imprescindible para el viaje, abre un boquete en el muro y sale de la ciudad (emulando así a Sedecías I de Judá, que en el 1º asedio de Nabucodonosor intentó huir de Jerusalén a través de un boquete en la muralla, hasta que fue descubierto y detenido).
La intención de Ezequiel es que los judíos entiendan que su destierro a Babilonia fue algo irremediable, tanto en su 1ª como 2ª deportación. Y que esto sucedió por su rebeldía, por creer que podían confiar en sus cultos a Dios (protección divina) mientras caminaban por malos caminos (al igual que había sucedido 130 años antes en el Reino del Norte, con el asedio de Senaquerib I de Asiria).
El salmo responsorial de hoy reconoce humildemente los motivos de este desastre nacional: "Tentaron a Dios y se rebelaron, negándose a guardar sus preceptos y yéndose detrás de otros ídolos, que provocaban sus celos. Por eso Dios rechazó a Israel, y abandonó sus valientes al cautiverio".
Un profeta es una persona que debe ir indicando a los demás los caminos de Dios, y qué es lo que va bien y qué es lo que hay que corregir, para no ir a la ruina. Unas veces lo dirá de palabra, y otras con su propia vida. Fue el caso de Ezequiel: "Hago de ti una señal, para la casa de Israel".
Los cristianos debemos asimilar de tal manera la palabra de Dios, que reconozcamos rápidamente la señal que Dios nos está haciendo. Cada uno en su ámbito, pero todos proclamando con nuestro género de vida los caminos que nos llevarán al desastre general, y los que conducen a la felicidad. Los cristianos que hacen profesión de vida consagrada, por ejemplo, son "señales vivientes" en medio de la sociedad, significando con sus votos la lucha contra las mundanidades que más perjudican al hombre.
Faltan profetas que abran boquetes en los muros de esta sociedad, y abran caminos más allá de la trama de la moda y de la superficialidad, por mucho que les persiga el enemigo. Porque más duros y sordos que el pueblo de Israel no serán nuestros contemporáneos, y Ezequiel ya supo purificarlos, acumulando gestos proféticos para ver si el pueblo reaccionaba y se convertía.
José Aldazábal
Act:
13/08/26
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ordinario
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M U R C I A
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