19 de Agosto

Miércoles XX Ordinario

Equipo de Liturgia
Mercabá, 19 agosto 2026

Ez 34, 1-11

         La palabra del Señor fue dirigida de nuevo por Dios a Ezequiel: "Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos. ¿No deben los pastores apacentar las ovejas? Vosotros os habéis bebido la leche, os habéis vestido con la lana, habéis sacrificado las ovejas más cebadas. No fuisteis pastores para el rebaño".

         Ezequiel apunta directamente en este oráculo a los reyes de Israel, que ejercieron el poder en provecho propio en lugar de ejercerlo como un servicio al bien común. ¿Soy servidor de los demás? ¿Me aprovecho egoístamente, poniendo mi interés personal por delante del bien común e incluso en detrimento del bien de los demás? ¿De qué modo ejerzo mis propias responsabilidades? ¿Y en mi profesión, tiempo de ocio, o asociaciones a las que pertenezco?

         Tras lo cual, les explica Ezequiel el motivo: "No habéis fortalecido a la oveja débil, ni cuidado a la enferma ni curado a la que estaba herida. No habéis tornado a la descarriada ni buscado a la que estaba perdida". Es decir, los reyes de Israel no han sabido dar prioridad a los pobres, como estaba escrito en la Torah (y como Jesucristo retomará, recogiendo una a una a todas esas ovejas descarriadas; Lc 15,47; Jn 10).

         Por lo cual, sigue diciendo Dios por boca de Ezequiel, "mis ovejas se han dispersado por falta de pastor, y son ahora presa de las fieras. Mi rebaño anda errante por todos los montes y altos collados, y nadie se ocupa de el, ni nadie sale a buscarlo". Quizás hemos visto algún día, en un monte o en un carrascal, unas ovejas aisladas del conjunto del rebaño y que parecen perdidas. Pues bien, esas ovejas están en peligro, a merced de un accidente o de un animal salvaje.

         Además, sigue diciendo Dios por boca de Ezequiel que "tengo otras ovejas que no son de este redil, a las que tengo que conducir". A lo que Jesús añadirá que "no habrá más que un solo rebaño" (Jn 10, 16), pues "Jesús murió no sólo por la nación, sino también para reunir en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos" (Jn 11, 52).

         Concluye diciendo Dios que "los pastores no se ocupan de mi rebaño", y que "por eso les reclamaré mi rebaño, y Yo mismo iré a buscar a mis ovejas, y cuidaré de ellas". Como se ve, el Señor tomará de nuevo en su mano a su pueblo, algo que cumplirá el propio Jesús al decir: "Yo soy el buen Pastor". Dios se ocupa de mí, como se ocupa de cada ser humano. Dios va a mi encuentro, como al de cada persona. Dios cuida de mí, como cuida de cada hombre.

         Es de toda evidencia que Jesús tenía en la mente esta página de Ezequiel cuando hablaba de los "malos pastores" y del "buen pastor" (Jn 10). Por lo tanto, al leer nosotros este pasaje de Ezequiel, estamos meditando una página de un libro que Jesús leyó y que él mismo meditó.

Noel Quesson

*  *  *

         Asistimos hoy a un pasaje en que la voz del profeta Ezequiel se vuelve a alzar contra los pastores de Israel (sus dirigentes, tanto civiles como religiosos), describiendo muy certeramente su pecado: "Se apacientan a sí mismos". En efecto, los dirigentes han dejado de cumplir su misión ("cuidar de las ovejas, curar a las enfermas, fortalecer a las débiles, recoger a las descarriadas") para convertirse en mercenarios.

         La queja de Dios ("me voy a enfrentar con los pastores") se convierte en promesa: "Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas". Él mismo tendrá que remediar la situación, y por eso se alegra el salmista responsorial de hoy: "El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas, y repara mis fuerzas". En Jesús hemos visto cómo Dios cumple su promesa de alimentar, buscar y defender a sus ovejas, al pueblo de Israel y a toda la humanidad. Sobre todo porque les ha enviado como "buen pastor" a su propio Hijo.

         Cuando Jesús describe las cualidades del pastor bueno (Jn 10), enumera precisamente las actitudes contrarias a las que Ezequiel había tenido que señalar en los malos pastores de su época, los que llevaron al pueblo de Israel a la ruina total. Jesús conoce a sus ovejas, va delante de ellas, las busca y rehabilita, las defiende, da la vida por ellas. He ahí el modelo para todos los que, de una manera u otra, somos pastores o encargados del bien de los demás.

         Criticamos, y a veces con razón, a los dirigentes corruptos y aprovechados. Pero hemos de examinarnos a nosotros mismos, porque podría ser que, en nuestro nivel, también tendamos a aprovecharnos de nuestros cargos. Quien nos ve actuar en nuestro trato con los demás, ¿nos puede aplicar el retrato de Ezequiel, o el de Jesús? ¿Servimos a los demás, o nos servimos de ellos? ¿Somos mercenarios, o pastores por vocación?

José Aldazábal

*  *  *

         ¡Qué difícil oficio es el de ser y ejercer de profeta! Leámoslo entre líneas, al escuchar en la liturgia de hoy el mensaje de Ezequiel. Dios le urge a que hable contra los pastores infieles, contra todos los que asumen un papel en la sociedad, y abandonan a las primeras de cambio para entregarse a sus caprichos y concupiscencias. No obstante, Dios urge a Ezequiel a poner en carne viva todas esas miserias humanas, con sus crueldades, abusos y desprecios.

         Los destinatarios de la condena profética de hoy son los que Dios ha puesto al frente de su pueblo. Y por eso, ¿quién se excluirá de esa responsabilidad? Porque cada uno de nosotros bien puede aplicarse a sí mismo que es todo eso (sinvergüenza, defraudador, infiel, sacrílego...). Todo "pastor de ovejas" tiene la grave responsabilidad de procurar en todo el bien de los suyos, aún a costa de entregar la propia vida. Y aquel que, sabiendo cuál es su responsabilidad, se dedica a holgazanear, o a aprovecharse, merece la condena de hoy de Dios.

         Seamos, como Iglesia, signo de la cercanía amorosa de Dios para el mundo entero, buscando en todo el bien de nuestro prójimo, aceptando todos los riesgos que nos vengan, y con el mismo amor con que nosotros hemos sido amados por Dios.

Dominicos de Madrid

 Act: 19/08/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A