31 de Diciembre

Día 31 de Navidad

Equipo de Liturgia
Mercabá, 31 diciembre 2025

1 Jn 2, 18-21

         Ante el momento final, y la última hora, Juan da una consigna a sus lectores: que permanezcan fieles a la verdad, y no se dejen seducir por falsas doctrinas.

         Aplicando la creencia judía de que al final de los tiempos vendrá el anti-Ungido, Juan señala que el Anticristo ya está presente en el mundo, personificando las fuerzas del mal. Se trata de los falsos doctores y seductores, que habían pertenecido a la comunidad pero que "no han permanecido con nosotros". Mientras que los creyentes deben seguir siendo ungidos, fieles al ungido (Mesías) por excelencia que es Jesús.

         Se trata de la antítesis entre la verdad y la mentira. Cristo es la verdad, la palabra que Dios nos ha dirigido. Y todo lo que no sea Cristo es mentira, engaño y anticristo.

         "Es la última hora", dice la Carta I de Juan, que nos invita a vigilar para que no se mezcle el error y la mentira en nuestra fe, y a saber discernir entre Cristo y los anticristos, entre el engaño y la verdad. En esta fecha tan señalada como es el fin de año, necesitamos sabiduría para que nuestra historia (personal y comunitaria) no se desvíe de ese Cristo que es la única palabra, la única verdad y la única vida.

José Aldazábal

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         "Ha llegado el momento final". Parece claro que Juan se hace eco de la convicción de la Iglesia primitiva: el tiempo de la parusía (1Jn 2, 28) no tardará apenas en llegar. Sin embargo, está mas preocupado por la situación actual de la Iglesia que por la parusía, porque independientemente de lo que esa venida tarde, la situación actual de los creyentes es ya un período de anticipación, en que han comenzado ya los últimos tiempos.

         Por eso se detiene a explicar Juan unos criterios para la verdadera fe: la fidelidad a lo que "habéis oído desde el principio". La 1ª impresión que da la consigna se refiere a un criterio tradicional: no cambiéis nada de la doctrina recibida. Pero va más allá.

         Pues el criterio fundamental de la verdadera fe está en "lo que se oyó desde el principio", que es la experiencia del Verbo de Vida escuchado, visto y palpado. El criterio fundamental es, pues, Jesucristo (1Jn 2, 22). La palabra que nos anuncia a Cristo es Cristo, y por eso nos unge con el don del Espíritu que es la fe. La aceptación de Jesús venido en carne es, pues, el criterio último y definitivo.

         Por eso los enemigos son los anticristos, y por eso Juan se pregunta "¿quién es el embustero, sino aquel que niega que Jesús es Cristo?" (1Jn 2, 22). La negación de Jesús es la negación de la revelación salvífica (la verdad), y por eso es mentira.

         El término mentira está correlativamente opuesto a la de verdad, y significa no sólo la manera de hablar, sino también de obrar, en desacuerdo con la revelación y los mandamientos. Se trata, pues, de un término escatológico, que designa la actividad de los que se oponen a la verdad, y albergan el comportamiento satánico (ya que "el diablo es el padre de la mentira"; Jn 8,44).

         Hoy, cuando nos situamos frente a las diversas cristologías del NT, muchas veces nos encontramos ante la pregunta: ¿cuál es la mejor?, ¿cuál es la más verdadera?, ¿qué lectura resulta más conforme con "lo que hemos oído desde el principio"?

         Es necesario, pues, purificar los muchos y extraños elementos que se han ido depositando a lo largo de la historia, para poder volver a la primigenia unción de la fe, y al Espíritu que se nos otorgó. Entonces, no tendremos necesidad de que ninguna teoría moderna nos enseñe, porque la unción del Espíritu nos enseñará todas las cosas, de forma verídica y no mentirosa (1Jn 2, 27). Entonces será posible confesar, una vez más, que "Jesús es el Cristo", y comprender que eso sólo puede hacerse por boca del Espíritu.

Josep Oriol Tuñí

 Act: 31/12/25     @tiempo de navidad         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A