21 de Febrero

Sábado de Ceniza

Equipo de Liturgia
Mercabá, 21 febrero 2026

Is 58, 9-14

         Seguimos escuchando lecturas del profeta Isaías, que nos enseñan cuáles son los caminos de Dios, y qué es lo que él quiere de nosotros en esta cuaresma. Si ayer era el ayuno el que se relativizaba (para que fuera acompañado de obras de caridad), hoy es la observancia del sábado (otro de los puntos fuertes de los judíos) la que se pone en cuarentena, abriéndola al marco más amplio de la vida de fe.

         Isaías alaba lo que en su época se hacía en este día del sábado (abstenerse de viajes, consagrar el día a la gloria de Dios, no tratar los propios negocios...), y de ahí que diga que "el sábado sea tu delicia", o bien, que "el Señor sea tu delicia". Pero vuelve a incidir en la caridad fraterna y en la justicia social (desterrar la opresión y la maledicencia, partir el pan con el hambriento...) para que, entonces sí, "brille tu luz en las tinieblas", "el Señor te dé reposo permanente" y te llamen "reparador de brechas".

         Lo que el profeta dice con respecto al sábado hay que observarlo, pero con un estilo de vida que supone bastantes más cosas que el mero cumplimiento. No se trata sólo de unos pocos retoques exteriores en la liturgia o en el régimen de comida, sino que ha de suponer la adquisición de un estilo nuevo de vida. En concreto, una actitud distinta en nuestra relación con el prójimo, que es el terreno donde más nos duele. Y lo que Isaías pide a los creyentes hace 2.700 años, sigue siendo válido también hoy:

-"desterrar los gestos amenazadores", así como las palabras agresivas, caras agrias y manos contra el hermano;
-"desterrar la maledicencia", y no sólo en su vertiente de calumnia, sino de propalar defectos o fallos de los demás;
-"partir el pan con el que no tiene", que significa saciar el estómago del indigente.

         En la vida de cada día tenemos múltiples ocasiones para ejercitar estas consignas. Por tanto, no vale ya protestar por las injusticias que se cometen en Birmania o Ruanda, o del hambre que sufre Etiopía o Haití, si nosotros mismos en casa (o en la comunidad) ejercemos sutilmente el racismo o la discriminación, y nos inhibimos cuando vemos a alguien que necesita nuestra ayuda.

         ¿Qué cara ponemos a los que viven cerca de nosotros? ¿No cometemos injusticias con ellos? ¿Les echamos una mano cuando hace falta? Sería mucho más cómodo que las lecturas de cuaresma nos invitaran sólo a rezar más o a hacer alguna limosna extra. Pero no hacen eso, sino que nos piden actitudes de caridad fraterna, que cuestan mucho más.

         "Enséñame tus caminos", canta el salmo responsorial de hoy, pidiendo a Dios que nos escuche y tenga misericordia de nosotros. Porque somos débiles y no acabamos nunca de entrar en el camino de la Pascua, y convertirnos a ella.

José Aldazábal

*  *  *

         Según Isaías, las exigencias de Dios tienen que ver con la acción de abandonar (opresión, prepotencia y calumnia) y compartir (repartir el pan con el hambriento y saciar al alma afligida). Porque en este proceso de conversión, el punto de partida es la conversión personal, pero el punto de llegada es el servicio al hermano necesitado. Y porque sólo así, la solidaridad logrará algún día hacer realidad el sueño evangélico de la justicia social.

         "Cuando partas tu pan con el hambriento, brillará tu luz en las tinieblas". El profeta recoge algunas formas de proceder que manifiestan una auténtica penitencia, fuente de luz y de alegría para quienes la practican.

         Con las obras de caridad hacia los demás hombres (nuestros hermanos. Y no sólo a través de obras caritativas materiales (como la ayuda en la enfermedad, compañía a la ancianidad...), sino a través de todas las que derivan del amor, como la disponibilidad, el servicio y la entrega.

         Dice San Gregorio Nacianceno que "no administremos de mala manera lo que, por don divino, se nos ha concedido". Y que "no nos dediquemos a acumular y guardar dinero, mientras otros tienen que luchar en medio de la pobreza". Una cuestión importante para reflexionar, y mejorar nuestro cristianismo en cuaresma: ¿Cómo está mi solidaridad con los más necesitados, en la familia, en la calle, en el trabajo?

Manuel Garrido

 Act: 21/02/26     @tiempo de cuaresma         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A