BASÍLICAS DE ROMA
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Madrid
, 1 enero 2020
Manuel Arnaldos, historiador de Mercabá

          El término basílica procede de la palabra griega basiliké (lit. real, regia), y su término fue aplicado en Roma a las construcciones de gran capacidad y grandiosidad. Con un sentido cristiano lo encontramos ya antes de Diocleciano, en un Peregrino de Burdeos-333 que, en su Itinerario de Jerusalén, explicaba el significado cristiano del ibi (allí, en Jerusalén) modo iussu Constantini imperatoris, basilica facta est, id est dominicum, mirae pulchritudinis.

          Actualmente, al término basílica se se le dan 3 acepciones:

-en sentido arqueológico, a las grandes construcciones cristianas aptas para acoger a mucha gente en las funciones litúrgicas (predicación, sinaxis eucarística...),
-en sentido canónico, al título nobiliario concedido a algunas iglesias en razón de su importancia, a forma de iglesias grandes o patriarcales, y con los privilegios de altar papal y puerta santa para los años jubilares
[1],
-en sentido estético, a la construcción por los cristianos de edificios prolongados en longitud, con una nave central de techumbra más alta e independiente.

          Estructuralmente, la basílica cristiana se compuso en su origen de los elementos:

-atrium, en cuyo centro había un cantharus o fuente con jardines, como lugar de acceso a la misma,
-aula, o espacio rectangular dividido en 2 pórticos
[2] y 3 naves[3],
-sanctuarium, construido en el fondo y en alto, rodeado de una balaustrada y con un ábside abovedado al fondo, a forma de presbiterio,
-sacra mensa, o altar, al fondo del ábside, y con el trono o cátedra episcopal, rodeada ésta de asientos para los presbíteros,
-techumbre, plano y con artesonado dorado,
-baptisterium, o capilla bautismal, como una pequeña rotonda adyacente junto al santuario,
-secretarium, o local para guardar los documentos parroquiales de la basílica, y celebrar reuniones,
-matroneos, galerías o pasillos destinados a los penitentes y alejados, que quedaban separados del santuario por medio de rejas, a forma de viejo narthex griego.

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a) Arquitectura basilical

          El atrio basilical estaba situado entre lo profano de la calle y lo sagrado del aula basilical, con el objeto de serenar los ánimos del exterior e ir introduciendo a los peregrinos en los misterios sagrados. Se componía de:

-pórticos, en número de 4 y unidos en ángulo recto, para ser recorridos en las 4 direcciones y eliminar así las orientaciones predeterminadas,
-jardines, que producían la sensación de reposo y paz, tras el ajetreo exterior con que se accedía a él,
-fuente central, que respondía a la mentalidad primitiva de no acercarse a lo sagrado sin haberse antes purificado, y aportaba la sensación espiritual del suave sonido del chorreo del agua, como plácido susurro de Dios en medio del silencio.

          El aula basilical trató de aportar el efecto litánico de continuidad (mediante la repetición) y el efecto de convergencia hacia el fondo (lugar del altar y la cátedra), por medio de vectores ópticos[4] y el continuo juego de luces y colores. Todo ello bajo las estructuras de:

-4 superficies mayores: paredes laterales, nave central, techo y pavimento, todo ello con forma de paralelepípedo,
-3 zonas parietales: la zona alta de ventanas, la zona intermedia decorativa y la zona inferior porticada, todo ello con forma longitudinal.

          En cuanto al juego de líneas, éste fue conseguido mediante el sistema de transición, en una continua sucesión de arcos que cabalgaban sobre las columnas, intensificaban su juego saltarino y marcaban un sistema arquitrabado que marcaba el camino a Dios (viam sic Deo):

-intensificando la tensión direccional, del espacio basilical,
-señalando hacia el ábside terminal, su corazón ideológico,
-focalizando los vectores ópticos hacia el fondo, lugar del altar y la cátedra.

          En cuanto al juego de luz, éste fue conseguido mediante un claroscuro que marcaba el luminoso camino de Dios (viam Dei); un claroscuro producido por la:

-iluminación frontal, con unas ventanas horadadas que desde la fachada dejaban caer sobre la nave central una cascada de luz natural, en neto contraste con el manto de penumbra que la rodeaba;
-iluminación lateral, con unas paredes laterales que dividían en 3 zonas los efectos luminosos: la zona superior de ventanales, la zona intermedia llena de mosaicos o frescos con la luz del color, la zona inferior con columnas iluminadas sólo por la luz frontal.

          En cuanto al juego del color, éste fue conseguido mediante 3 elementos cromáticos que desvelaban los misterios de Dios (mysterium Dei); 3 elementos que eran:

-el suelo de mosaicos, cubierto de miles de piedrecitas de colores, y que resplandecía al caer el sol de las ventanas laterales superiores sobre él, como un manto de flores;
-la pared lateral de frescos, en su zona intermedia claroscura, que coloreaban la oscuridad de la vida mediante pinturas preparadas al caso,
-el techo dorado, o madera cubierta de láminas de oro, que coloreaba un cielo divino que protegía al mundo inferior.

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b) Principales basílicas romanas

          Tras el Edicto de Milán-313 de Constantino, los cristianos empezaron a practicar libremente sus cultos, y para ello construyeron basílicas con las características ya detalladas con anterioridad. En otros casos, éstas fueron donadas por el propio emperador a la Iglesia[5], adaptándose algunos de sus viejos edificios judiciales romanos en centros cristianos de culto.

          Por ello, hay que estudiar en cada caso el origen y peculiaridad de cada basílica de Roma, para analizar si su planta es de vieja o nueva construcción, y si sus estructuras fueron asumidas o transformadas, junto al resto de elementos añadidos tras su funcionamiento.

         La Basílica de San Juan fue adaptada por Constantino nada más concluir el Edicto de Milán-313, sobre el viejo cuartel imperial de los equites singularis, dentro de la propiedad de los Laterano[6] y alejado del Foro y bullicio crítico pagano. Fue consagrada por Melquíades I a Cristo Salvador[7], y añadió en su zona norte el patriarchio (residencia papal[8], a su derecha) y el baptisterio (primado y oficial[9], a su izquierda).

         Su interior contó con planta basilical de 5 naves, separadas la central de las internas por filas de 21 columnas arcadas (de mármol verde), y las internas de las externas por filas de 19 columnas arquitrabadas (de granito rojo), rematando todo ello en un ábside semicircular[10]. Sobre los muros laterales interiores[11] se recibía la luz interior a través de ventanales de media luna, y bajo ellos se abrían las arcadas que unían las columnas y conectaban las naves central e interior, interior y exterior.

         Su techumbre era de tijera[12], y sus estructuras alcanzaban las dimensiones de 90 x 19 m (en la nave central), 90 x 8 m (en las naves laterales internas), 75 x 8 m (en las naves laterales externas), 30 m. de altura (en la fachada) y 54 m. de anchura (en la fachada).

          La Basílica de San Pedro fue adaptada por el mismo Constantino a lo largo del s. IV, con la idea de albergar en ella los restos del apóstol Pedro y hacer sobre ellos un lugar de peregrinaje, sobre el mismo lugar que en el s. II había alojado la necrópolis vaticana del gobernador Gaio[13].

          Su rotonda fue consagrada por Símaco I el año 498, y su interior constó de 5 naves[14] separadas por 22 columnas policromadas[15], que conducían al transepto[16] y al ábside[17], en cuyo centro de edificó el tabernáculo a San Pedro[18].

          Su techumbre era de madera y a dos aguas, y sus estructuras alcanzaban las dimensiones de 90 x 63 m (en el atrio), 91 x 25 m (en la nave central), 91 x 9 m (en las naves laterales), 66 x 17 m (en el transepto), 11 x 16 m (en las exedras) y 38 m. de altura (en la fachada).

          La Basílica de San Pablo fue adaptada sucesivamente por Teodosio, Valentiniano y Arcadio a lo largo del s. IV, sobre la pequeña basílica imperial del s. I que había a 2 km de las Murallas Aurelianas y de la Puerta Ostiense, y con una orientación contraria a la actual[19]. Siguió el modelo restaurador de Constantino para la Basílica de Pedro, y fue concluida por Honorio en el 402.

          Su interior estuvo precedido por un gran patio porticado, y albergaba 5 naves separadas por columnas que, unidas por arcadas, conducían al transepto. En el transepto fue colocado el tabernáculo del apóstol Pablo, como monumento funerario no dependiente de la luz del arco absidial[20], sino de la proveniente del cuadro ventanal de la nave central[21].

          Su techumbre era de madera y a dos aguas, y sus estructuras alcanzaban las dimensiones de 60 x 67 m (en el atrio), 90 x 24 m (en la nave central), 90 x 9 m (en las naves laterales), 71 x 24 m (en el transepto) y 31 m. de altura (en la fachada). Su decoración fue aportada por León I en el 445[22], Símaco I construyó en el 498 el baptisterio, y Gregorio I reorganizó en el 595 la tumba de San Pablo[23].

         La Basílica de Santa María fue adaptada por sucesivos papas del s. V[24] sobre la vieja basílica imperial de la colina del Esquilino[25], de fachada sobre la cumbre y naves que se proyectaban hacia las laderas, sobre terrazas artificiales. Modificó del edificio pagano la zona del ábside, manteniendo las naves en su aspecto original y siendo consagrada por Sixto III el año 432.

         Su interior contó en el s. V con 3 naves (las actuales), separadas por 20 columnas a cada lado (que se unían entre ellas mediante un arquitrabe), rematando la principal de ellas[26] en el ábside[27], tras un cuádruple pórtico de acceso (del que no ha quedado ni rastro). Sobre el arquitrabe estaban encajadas las ventanas cimbreadas, bajo las cuales insertaron los papas tabernáculos en estuco[28].

         Sus estructuras alcanzaban las dimensiones de 72 x  18 m (en la nave principal), 35 m. de anchura (en la fachada) y 18 m. de altura (en la fachada), y su decoración más interesante (la mariana) se insertó el año 432, con mosaicos sobre el viejo arco triunfal imperial que celebraron el dogma mariano del Concilio de Efeso-431.

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  Act: 01/01/20       @fichas de arte          E D I T O R I A L    M E R C A B A     M U R C I A  

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[1] Como eran los casos de las 4 basílicas patriarcales de Roma (la Basílica Vaticana de Pedro, la Basílica Lateranense de Juan, la Basílica Ostiense de Pablo y la Basílica Liberiana de María), a los que en el futuro se adscribieron Santa María de los Ángeles (por privilegio de PIO X) y San Francisco de Asís (por privilegio de BENEDICTO XIV).

[2] Uno (el derecho) para hombres y otro (el izquierdo) para mujeres.

[3] Con la nave central más ancha y alta, techumbre y doble cuerpo de ventanas, y con las naves laterales más pequeñas, absidiales y con puerta de acceso al santuario (a las mujeres, en su nave izquierda, y a los hombres en su nave derecha).

[4] O 4 aristas rectilíneas, formadas de la intersección de los 4 planos de la nave, y como flechas que dirigían su mirada hacia el fondo, lugar del altar y la cátedra.

[5] Empezando por CONSTANTINO, y las donaciones que hizo a los sucesivos papas de:

-la imperial Basílica Lateranense, regalada el 313 y transformada en Iglesia del Salvador por MELQUIADES I,
-la imperial Basílica Nomentana, regalada el 324 y dedicada al enterramiento de los mártires por SILVESTRE I,
-la imperial Basílica Vaticana, regalada el 328 y adaptada en Tumba de San Pedro por SILVESTRE I,
-la imperial Basílica Ostiense, regalada el 336 y adaptada en Tumba de San Pablo por SIRICIO I.

[6] Familia senatorial que había arrendado sus dependencias a CONSTANTINO, el titular de esa parcela por herencia de su padre CONSTANCIO.

[7] Hasta que el GREGORIO I la dedicó a los santos Juan Bautista y Juan Evangelista, el año 598.

[8] De la que no queda hoy día vestigio ninguno.

        Pues el actual Palacio Lateranense Romano (sede papal actual) data de SIXTO V, del s. XVI. Y aunque en la residencia actual hay vestigios paleocristianos (como el scrinium del s. V, o pintura de San Agustín), éstos no pueden relacionarse con el viejo patriarchio o primigenia residencial papal.

[9] Único existente en Roma hasta el año 340, y donde el papa empezó a bautizar a los neófitos una vez al año, el día de Pascua.

        Un baptisterio papal del que hoy día sí quedan enormes vestigios, como:

-su planta circular, octogonal desde la reforma de SIXTO III el año 432,
-sus 8 columnas arquitrabadas, que separaban los espacios interior y exterior,
-sus 8 ventanas semicirculares, circundando la única planta central,
-su pórtico arquitrabado, con 2 columnas de roca pórfida,
-su atrio de entrada, en forma de forcex desde la reforma de SIXTO III del año 432, y hoy capillas de Rufina y Segunda, y de Cipriano y Justino,
-su cúpula superior, de bóveda de cañón, que cubría el edificio y que hoy presenta un cimborrio de la época de PABLO III.

        Y un baptisterio papal que fue teniendo los añadidos de:

-las capillas de Juan Bautista y Juan Evangelista, a la izquierda y derecha de la entrada, añadidos por HILARIO I el año 461
-la capilla de San Venancio, en el trasero del edificio, añadida por JUAN IV el año 640 y decorada por TEODORO I el año 642.

[10] De amplios ventanales, bajo una bóveda absidial que estaba totalmente recubierta por láminas de oro.

[11] Recubiertos de mármol, posiblemente del mismo color amarillo antiguo que el del suelo.

[12] Cuyo armazón estaba a la vista.

[13] Llena de tumbas y mausoleos paganos de las familias de los libertos, acaudalados cónsules pertenecientes a las familias de los AELIO, los AURELIO, los CAETENIO, los JULIO, los MARCIO, los TULIO, los ULPIO y los VALERIO.

        Necrópolis pagana que fue llamada Trofeo de Gaio porque fue él quien la describió hacia el año 198 d.C, como una explanada de 7 x 4 m, rodeada de un muro de revoque rojo y con forma de tabernáculo, con nichos superpuestos en el muro y un túnel subterráneo que accedía a los mausoleos y tumbas subterráneas. Todas ellas llenas de decoraciones paganas, que posteriormente los papas irían cambiando por decoraciones cristianas.

[14] Iluminada por:

-las 11 ventanas de cada una de las paredes laterales,
-las ventanas de 2 niveles de la fachada principal.

[15] Divididas en:

-columnas laterales, unidas por arcadas,
-columnas de la naves central, arquitrabadas.

[16] Transepto que finalizaban en su lado norte y sur en 2 exedras, y que los papas destinarían a los martyrium.

[17] Ábside que no contó en sus inicios con un altar fijo, hasta el 1º que plantó GREGORIO I el año 598 (sobreelevando un poco el presbiterio, y dejando por ello oculta la cripta inferior del apóstol Pedro, sobre la que edificó un altar con sagrario).

[18] Tabernáculo de Pedro que se dejó empotrado en un paralelepípedo de mármol, que permitía su visión a través de una puerta abierta hacia la nave basilical.

[19] Pues un incendio de 1823 devastó totalmente el edificio anterior (al componerse sus columnas imperiales de materiales de despojo), y la reconstrucción actual del s. XIX ha conservado sólo en parte lo poco que sobrevivió (el cuádruple pórtico occidental).

[20] Como era el caso del Mausoleo de San Pedro. Y eso que el transepto de la Basílica de San Pablo recibía luz de 24 ventanas propias (12 cimbreadas y 12 circulares). Pero es que el ábside de San Pablo no tenía aperturas al exterior.

[21] Compuesto por 21 ventanas.

[22] Con estucos y frescos.

[23] Sobreelevando un poco el transepto, en 90 cm, y para plantar sobre él el altar mayor.

[24] Y posteriormente en el s. XVIII, en una reforma que tuvo la dirección técnica del arquitecto FUGA.

[25] Llamada Iuxta Macellum Liviae en su época imperial, según el Liber Pontificalis-515 d.C de HORMISDAS I.

[26] Nave central imperial que los papas decoraron con todo tipo de mosaicos religiosos.

[27] Ábside que los papas insertaron en el arco triunfal imperial, y recibía luz a través de 5 grandes ventanas cimbreadas.

[28] Que servían de marco a recuadros musivos, con motivos del Antiguo Testamento.