DEMOCRACIA DE ATENAS

 

Implantada por Pericles en el s. V a.C,

tras los intentos del s. VII y VI a.C

 


Atenas Clásica, inventora de la democracia en el s. V a.C, tras varios intentos

Madrid, 1 noviembre 2019
Manuel Arnaldos, historiador de Mercabá

            Atenas fue fundada por los jonios en el s. XI a.C[1], en plena edad oscura griega y sobre los restos de la población micénica existente en su acrópolis desde el 1.400 a.C, con muralla ciclópea incluida. Hasta entonces no había pasado de zona pobre con escasas cosechas, por lo que su urbanización y pavimentación no fue de gran interés para los pueblos invasores.

            Sin embargo, pronto Atenas empezó a consolidarse como un propio estado, posiblemente cuando se llevó a cabo la unificación de la Atica. Las diferentes comarcas pasaron entonces a depender del centro urbano implantado en la acrópolis ateniense, y los problemas que empezaron a originarse de superpoblación fueron solventados gracias a la expansión territorial.

            Atenas creció rápidamente hasta alcanzar los 2.600 km2, y hacerse con el control de todo el comercio del Egeo. Esto perjudicaba a otras ciudades de la zona, como Corinto o Megara, que pidieron ayuda a Esparta, tradicional enemiga de Atenas por causas políticas: mientras Esparta era partidaria de la oligarquía[2], Atenas favorecía la democracia[3].

a) Atenas Clásica

           Vivió su época de esplendor del s. VII al s. V a.C. y fue la historia de la resistencia contra los persas, así como de euforia ateniense por sus victorias exteriores, y satisfacción general por su independencia sobre la zarpa oriental[4].

           También fue la etapa de la resaca y nostalgia interior, por lo que un día se fue en polis, apoikias coloniales, auge comercial, cerámicas áticas, pentecontecia ateniense, ligas egeas en torno a Atenas... y que por propias rivalidades internas se perdió[5].

           Así pues, pensadores como Sócrates y Demóstenes, artistas como Policleto… y toda la nueva escuela filosófica venida del norte (de Elea, Abdera...), intentarán unir ambos polos, exterior e interior, mediante una único y diferente y pensamiento panhelénico[6].

           En el campo de la política, y como final de la época clásica, las circunstancias no vinieron a ser favorables a ese ideal supremo de Atenas, ni mucho menos. Tras la derrota de la democracia, cualquier otra opción de gobierno sólo consiguió acarrear nuevas incertidumbres[7], sin poder volver ser nada igual a lo de antes. Fue la época de la seriedad y la madura reflexión, sin opción a poder volver equivocarse.

a.1) Madurez y sensibilidad

           La heroica resistencia de los griegos contra los persas, y la satisfacción por la victoria conseguida en las Guerras Médicas, habían dado a la Atenas Clásica un matiz de confianza en el valor del hombre[8], de confirmación del camino cultural emprendido[9], de reconocimiento hacia las divinidades protectoras de la polis[10], de supremacía de todo lo ateniense sobre lo demás[11].

           Por otro lado, las penurias y agotamiento sufrido por propias luchas intestinas, tras las civiles Guerras del Peloponeso, sembraban de dudas todo lo anterior, y llenaba de sombras la cultura y épica anterior. La filosofía tenía ahora que responder a los desafíos, lo que hasta entonces había hecho la ferviente mitología y culto religioso.

           La política empezó a mostrar escepticismo ante las nuevas oligarquías dirigentes[12], y el teatro se llenó de aspiraciones ilusorias[13], angustias y pasiones[14] y placeres sensuales de los dioses[15].

           No se perdió la madurez adquirida del sufrimiento y las batallas, pero esa paideia o sentido cultural quedó ensombrecido por el agotamiento y la decepción. La niké de Maratón y la traición espartana estaban siempre presentes, una y otra vez, en la mente y manos de los pensadores y políticos atenienses.

a.2) Intentos de democratización

           Según los modelos de la Grecia Oscura, y siguiendo la definición que los aristócratas daban para la polis y para todo, cada estado debía estar gobernado por un sistema oligárquico de eupatridad, es decir, por los buenos padres de la patria.

           Mientras que la enemiga Esparta sufría la stasis[16] y otros estados tenían tiranías[17], Atenas optó desde sus comienzos por modelos distintos y capaces, buscando soluciones en torno a la gobernabilidad.

           Varios fueron los intentos realizados en esa dirección en la subsiguiente Atenas Clásica, entre los que cabía destacar a:

-Cilón, que en su golpe de estado del 632 a.C. había implantado una tiranía suavizada,
-Dracón, que en su Legislación del 621 a.C. había reformado los abusos de poder con medidas legales severas (draconianas),
-Solón, que en su Constitución del 594 a.C. había quitado las cargas que caían sobre el campesinado, y censado a la población no por linaje sino por otros conceptos (en este caso el de la riqueza o número de dimnos poseídos),
-Pisístrato, que en su gobierno del 561 al 530 a.C. había potenciado a la gente sin recursos y creó las estructuras comerciales, religiosas, intelectuales y económicas básicas para el posterior florecimiento de la ciudad,
-Clístenes, que en el 510 a.C. había remodelado todas las instituciones políticas atenienses en:

-Ecclesia, o Asamblea popular legislativa,
-Bulé, o Senado de los 500 senadores,
-Arcontado, o Tribunal judicial,
-Helieo, o Tribunal popular,
-Areópago, o Consejo de aristócratas,
-Estrategia, o Consejo de alcaldía, gestionado por los 10 estrategas militares.

           No obstante, y a pesar del espíritu democrático de la vida ateniense, Atenas era antes de Pericles un estado esclavista, manteniendo a más de 200.000 personas realizando las tareas productivas de la ciudad, mientras los atenienses podían dedicarse a la filosofía y a la política, ya que no tenían que trabajar.

b) Llegada de Pericles

           Pericles J. de Atenas (495-429 a.C) fue hijo de Jantipo y Agarista (nieta de Clístenes), educado en la niñez por el mismo Anaxágoras, y posteriormente por Zenón de Elea. Pasó su vida con una muchacha de Mileto, Aspasia, no del todo asumida por la aristocracia ateniense[18].

           Ya desde su juventud colaboró Pericles con Efialtes, asesinado al poco tiempo de acceder al poder, cuando intentó una ofensiva contra el Areópago.

           Es entonces cuando, a pesar de su corta edad (30 años), le tocó a Pericles asumir la jefatura del partido demócrata de Atenas. Fue probablemente esta inexperiencia la que lo llevó a lanzarse a multitud de empresas, quizás demasiadas y superiores a sus fuerzas.

b.1) Ascenso político

           Uno de los hombres más influyentes de la historia de Atenas no fue ni un rey ni un tirano. Pericles, hombre rico y de buena familia, se puso al frente de la facción popular, partido democrático no muy diferente de los que existen hoy en día. Pericles, impulsor de la democracia y del gobierno del pueblo por el pueblo, ha sido calificado por todo el mundo como el “padre de la democracia”.

           Gracias a su personalidad, llegó a controlar la Ecclesia, aunque el único cargo que ostentó realmente fue el de miembro del Grupo de los 10 generales, elegidos cada año, que gobernaban la ciudad-estado.

           En efecto, bajo su dirección la Ecclesia tomó el poder que antes tenía el Areópago, y permitió el acceso a los cargos públicos del estado de cualquier ciudadano, sin distinción de fortunas.

           Durante el siglo de Pericles, Atenas se convirtió en un estado democrático, y en una de las ciudades más hermosas del mundo. En los 30 años que Pericles dirigió Atenas, los atenienses produjeron sus mejores obras arquitectónicas, escultóricas y literarias. Según Aristóteles, “Pericles fue un sabio en cuyo mandato Atenas alcanzó el cenit de su poderío y esplendor”.

           Pericles murió víctima de la epidemia de Peste del 429 a.C, cuando contaba 66 años.

b.2) Alianzas y batallas

           En el campo de alianzas, Pericles fue único. Alió a Atenas con Argos y con los tesalios, y admitió a Megara en la famosa Liga de Delos. Fortaleció el ateniense Puerto del Pireo con murallas y gigantescas fortificaciones, y multiplicó los efectivos de la flota ática. Numerosas ciudades de la Jonia se adhirieron al llamamiento a filas del líder ateniense.

           En el campo de batallas, sin embargo, la cara y cruz hicieron acto de presencia. Envió 200 naves[19] a Menfis para ayudar a Egipto contra los persas. Envió otro poderoso ejército para ayudar a la Dórida, una expedición a Tesalia, otra flota a Chipre... y todas con un denominador común: el enemigo persa. Sin embargo, a pesar de la victoria en la Batalla de Salamina-449 a.C, todo lo demás fueron derrotas: en la Campaña de Egipto-454 a.C, la Campaña de Egina-456 a.C. y la Campaña de Tanagra-457 a.C.

           No obstante las derrotas, Pericles siguió creando alianzas y paces exteriores, como la Paz de los 30 años (que le permitió centrarse en la política interior ateniense).

b.3) Urbanización de Atenas

           Pericles aumentó los puestos de trabajo, las construcciones navales, grandiosas obras públicas, la artesanía y los intercambios comerciales. Se rodeó de una camarilla de intelectuales y artistas, entre los que estaba Fidias (autor del Partenón), el filósofo Anaxágoras, el trágico Sófocles, el historiador Herodoto o el arquitecto Hipodamo.

           Instaló, así mismo, colonias militares en las costas del Egeo con habitantes atenienses, distribuyendo así la población excedente y abriendo nuevas economías, colocando guarniciones en puntos estratégicos y vigilando a los aliados de dudosa fidelidad.

           En cuanto a obras intelectuales, se puede considerar la época de Pericles como una de las más productivas de la historia de la cultura. Y es que Atenas, destruida por los persas tras la Batalla de las Termópilas-480 a.C[20], necesitaba de un ambicioso plan de reconstrucción material y moral. Las principales obras que materializaron el proyecto de Pericles fueron:

-el Telesterion y el Odeón,
-el Partenón y la Acrópolis al completo,
-la muralla entre Atenas y su Puerto del Pireo,
-el Templo de Poseidón, Templo de Némesis, Templo de Hefesto y Templo de Dionisio
,
-el Templo de Atenea y su estatua de Atenea de 12 m. altura en oro y marfil...

b.4) Democratización de Atenas

           Si bien Pericles no tuvo fortuna en el campo de batalla exterior, su acción en el terreno interior de Atenas significó la transformación de un estado aristocrático hacia un estado democrático, iniciado ya con Solón y Clístenes.

           Pericles aumentó la autoridad de la Bulé, implantó el nombramiento de cargos públicos por sorteo y no por elección (excepto en casos especiales), y dejó la decisión final en materias relevantes en manos de la Ecclesia.

           Los heliastas y arcontes (y desde el 457 a.C. también los zeugitas, los buleutas y los pritanos) pudieron tomar parte en la vida de la polis. Las magistraturas electivas aumentaron su influencia, y los 10 estrategas se convirtieron en centro del ejecutivo, creando una situación de equilibrio y colaboración entre las diversas clases sociales, que aumentó el bienestar del pueblo.

           Pericles gobernó Atenas durante 30 años como estratega, respetando la constitución y dotando al pueblo de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, como pueblo soberano que ya empezaba a ser.

b.5) Socialización de Atenas

            Aparte de potenciar la fiesta de las panateneas[21], Atenas se dio cuenta de que su democracia necesitaba ser llenada a nivel moral y cultural, y no sólo por medio de dracmas y lechuzas en sus escudos.

            Así, el teatro fue la mejor manera de llevar a cabo todo ello, como vía de propaganda, pasatiempo y educación moralizante para cada democracia de turno. En Atenas, el género y la tragedia, en forma de competición, fomentaron una verdadera conciencia ciudadana y un sano sentimiento afectivo hacia la ciudad[22]. Sófocles, Aristófanes, Eurípides, Apuleyo, Esquilo, Jenofonte... darían buena cuenta de ello, en las 3 modalidades teatrales de:

-tragedia, destinada a unificar las costumbres,
-comedia, destinada a animar a la vida social,
-épica, destinada a memorizar las hazañas militares.

            En cuanto al deporte, Atenas destacó por su compromiso con los Juegos Olímpicos (de Olimpia, cada 4 años), Píticos (de Delfos, cada 8 años), Nemeos (de Nemea, cada 2 años) e Istmicos (de Corinto, cada 2 años), existentes desde la I Olimpiada griega-776 a.C. En todos ellos, los atenienses sobresalieron por sus grandes paidotribes-entrenadores de atletas, a los que entrenaban ungiéndolos de aceite y arena, y a los que dotaban de su invento estrella llamado estrígil-cuchilla de afeitar.

            Cinco fueron las modalidades en las que participaron los atenienses (carrera, salto, disco, jabalina, lucha), a las que se añadieron las pruebas de exhibición de correr desnudos con escudos, y del pugilato-boxeo. Todo esto hizo que Atenas estuviese llena de gimnasios y palestras-cuartos de lucha y baño.

            A diferencia de la espartana, la educación ateniense no fue estatal sino privada. A los 7 años los jóvenes iban a la escuela privada de algún pedagogo, que los ayudaban en sus lecciones de lectura, escritura y aritmética. La formación había de ser tanto intelectual como física, y debía ser siempre escrupulosamente planificada por cada aprendiz, tanto en tablillas de madera encerada como en papeles de cáñamo.

            Y, en cuanto a la religión, Atenas optó por su culto permanente a Zeus (dios supremo helénico) y Atenea (diosa protectora de la ciudad), aunque para las decisiones graves recurrió a los oráculos de Delfos:

-ofreciendo el fuego sagrado a Apolo,
-invocando a los manteis-sacerdotes la decisión a tomar,
-siendo respondidos por las pitonisas, que publicaban el veredicto sacerdotal.

c) Democracia de Pericles

           “En ese mismo invierno los atenienses, siguiendo la costumbre tradicional, organizaron públicamente las ceremonias fúnebres de los que habían muerto en la guerra. Y después que los cubrieron de tierra, un hombre elegido por la ciudad, no necio y destacado en la estimación, pronunció un pertinente elogio, tras lo cual se marcharon todos. Así pues, para hablar en honor de los muertos fue elegido Pericles, que habló así:

           Es difícil hablar con exactitud en estos momentos. Mas, puesto que a los antiguos les pareció esto bien, es preciso que también yo intente satisfacer la expectación de cada uno de vosotros.

           Os propongo un régimen político que no sea modelo de las leyes de los vecinos, sino de las nuestras. Las cosas dependerán no de una minoría, sino de la mayoría. Su nombre es Democracia.

           A todo el mundo asistirá, de acuerdo con este modelo, la igualdad de derechos en los conflictos privados. Y para los honores, si se hace distinción en algún campo, se hará en el mérito. La pobreza no tendrá como efecto que un hombre, siendo capaz de rendir servicio al Estado, se vea impedido de hacerlo por la oscuridad de su condición.

           Gobernaremos liberalmente lo relativo a la comunidad. Y al tratar los asuntos privados, tampoco transgrediremos los asuntos públicos, más que por miedo, por obediencia a los que desempeñen cargos públicos y a las leyes. Y de entre ellas -las leyes- eliminaremos todo lo necesario en pro de los injustamente tratados, y cuantas por ser leyes no escritas comportan una vergüenza reconocida.

           Y también procuraremos frecuentes descansos para nuestro espíritu, sirviéndonos de certámenes y sacrificios celebrados a lo largo del año”.

           Se trata de la Oración fúnebre del ateniense Pericles, recogida por Tucídides en su Historia de la Guerra del Peloponeso sobre la guerra de poder entre Atenas y Esparta a finales del V a.C, y en la que Pericles aprovecha para aportarnos el concepto básico de lo que él considera como democracia.

c.1) Frutos de esa democracia

           El panfleto publicitario o campaña electoral de Pericles, desarrollado en su Oración fúnebre, trae bastante cola de elementos positivos y contradicciones propias.

           En el campo de las aportaciones positivas, se aprecia cómo en las bases de esta democracia periclea existe:

-respeto a la tradición,
-conciencia del progreso hacia algo mejor,
-igualdad esencial entre ciudadanos,
-identidad colectiva en torno a la ciudad, no a la estirpe,
-elogio de las instituciones y carácter de los atenienses, que se crean mutuamente,
-no ser indistinto el modo de vida que se elija,
-caracteres que han de ser modelados desde la ciudad, y cada uno de ellos contribuyendo al todo,
-reconocimiento de los méritos,
-el modelo ejemplar de los muertos para los jóvenes,
-el valor de la antigüedad,
-el valor social del ciudadano, pues el individuo solo no es pensable.

c.2) Contradicciones de esa democracia

           En el campo de las contradicciones, nos encontramos en primer lugar con el sistema de sorteo para la ocupación de magistraturas, consejerías o congresos legislativos, impuesto por Pericles, e incompatible con sus deseos de ejemplo ante el mundo de sabiduría y juicio.

           En segundo lugar nos encontramos con el enorme derroche de dinero tenido que ser desembolsado para pagar a los funcionarios estatales. Se dice incluso que éste era el incentivo que muchos buscaban al ocupar cargos, y no otro.

           La debilidad exterior y militar, pese a los reiterados intentos de que no se perdiera, acabaron perdiéndose. De hecho, nunca Pericles pudo llevar a cabo una batalla definitiva, sino siempre parciales y de contención.

           Por último, multiplicar entes sin necesidad, o peritos por 2 años sin control, acabó cavando su propia fosa para los momentos de debilidad, ocurridos cuando la guerra y peste asolaron Atenas, y a él se le echó, literalmente, todo el pueblo encima.

c.3) El sofismo, cáncer de la democracia ateniense

           Después de las Guerras Médicas y de las victorias de Maratón-490 a.C, Platea-480 a.C. y Salamina-479 a.C, Atenas se convirtió en poderosa cabeza democrática de ligas helénicas. Bajo Pericles, el predominio de la aristocracia fue sustituido por el poder del pueblo.

           En esta situación, la falta de formación debida del populacho fue aprovechada por un grupo de maestros de la retórica, con Protágoras a la cabeza, para inundar de ambigüedades toda la política ateniense, con:

-relativismo, bajo la forma de “todo se muda y todo cambia”;
-subjetivismo, bajo la forma de “las cosas son como a mí me parece, pues soy la medida de todas las cosas”;
-indiferencia, bajo la forma de “no hay cosas buenas o malas, todo depende”;
-convencionalismo, bajo la forma de “las leyes son convenciones para vivir en sociedad”;
-oportunismo, bajo la forma de “si los medios son buenos, todo fin vale”;
-utilitarismo, bajo la forma de “sigue tu conciencia y muévete”;
-agnosticismo, bajo la forma de “sobre los dioses, nadie puede saber si existen o no”;
-frivolidad, bajo la forma de “con tu palabra, fundarás una ciudad o la destruirás”;
-venalidad, bajo la forma de “todo tiene que ser retribuido”.

           En efecto, fue en esta época de Pericles cuando surgen los sofistas, maestros hábiles en el manejo de la palabra, que recorrían la ciudad organizando discusiones. Protágoras[23] (480-410 a.C), principal del sofismo ateniense, llegaba a decir que el hombre era la medida de todas las cosas, y cada uno debía actuar según su conveniencia.

           Aristófanes[24] decía que los sofistas eran capaces de pronunciar un discurso justo y otro injusto sobre el mismo tema.

           El mismo Sócrates[25](470-399 a.C) tuvo que oponerse violentamente a este sistema lacroso político. Pensaba que los hombres debían superar la conveniencia individual y ocuparse de la verdadera sabiduría, que saca de los bienes el bien, y pone en duda todos los conocimientos adquiridos por medio de la política.

Madrid, 1 noviembre 2019
Mercabá, artículos de Cultura y Sociedad

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[1] Según estudios de PIGNA, F; Atenas, ed. Historia en el aula, Buenos Aires 2009, p. 1.

[2] Atenas, de origen limitado en espacio y recursos, que se abrirá a las ligas egeas, poniendo en marcha una política novedosa y expansionista (cf. GOMEZ ESPELOSIN, F. J; Introducción a la Grecia Antigua, ed. Alianza, Madrid 2008, p.165).

[3] Esparta, ciudad helénica más populosa en ejército y territorio, que se irá cerrando en sí misma, con  una política de matiz conservador (cf. GOMEZ ESPELOSIN, F. J, op.cit, p. 165).

[4] Las Guerras Médicas (490-479 a.C, narradas por HERODOTO) constituyeron la auténtica sorpresa internacional, en que por primera vez un pequeño David (Grecia) lograba tumbar al gigante persa oriental, inundado de legiones medas.

           En la Batalla de Maraton-490 a.C, 10.000 atenienses, al mando de MILCIADES y formados en rígidas falanges atenienses, lograron tumbar a los 20.000 jinetes de DATIS DE PERSIA, con FILIPIDES recorriendo los 42 km. para gritar niké.

           Tras la humillante venganza persa en la Batalla de Termópilas-480 a.C (en que los 8.000 griegos de LEONIDAS fueron aplastados por los 320.000 persas de JERJES DE PERSIA, con la consiguiente devastación de Atenas), DEMISTOCLES logró reunificar la resistencia, y sucesivamente en Salamina (con el hundimiento de la flota persa) y Platea, Grecia logró expulsar a los persas del territorio helénico.

[5] Las Guerras del Peloponeso (431-404 a.C, narradas por TUCIDIDES) supusieron el fin de la democracia ateniense, y las consiguientes piratería, stasis, y búsqueda de una filosofía diferente. Enzarzadas comercialmente Esparta y su Liga del Peloponeso (con Corinto y su soberanía naval, Megara y sus decretos comerciales…) con Atenas y su Liga de Delos (islas del Egeo), las batallas fratricidas griegas supusieron el agotamiento de una guerra agonal, llena de sacrilegios, imparcialidad y traición.

           Tras la I Guerra Civil o Arquidámica (431-421 a.C), en que ARQUIDAMO DE ESPARTA fusiló los campos atenienses y provocó la peste y hambruna, y las siguientes Batallas de Pilos y Delión, NICIAS DE ATENAS tiene que rendirse al nuevo status espartano.

           Con la II Guerra Civil o Decélica-Jonia (415-404 a.C), iniciada en una nueva ofensiva espartana en Decelia de Atica, y las Batallas de Arginusas y Egospótamos, Atenas tiene que rendirse de forma total, entregando sus islas, permitiendo un gobierno tirano (de los 30), y destruyendo parte de su patrimonio cultural y comercial.

[6] En el Concilio de Corinto-337 a.C, y tras el dominio obtenido por FILIPO II DE MACEDONIA sobre toda la Grecia continental, tras la Batalla de Queronea-338 a.C. y consiguiente castigo a Tebas y Esparta, surge por primera vez la idea del panhelenismo, en su vertiente política (el rey pasaría a ser el estratego de un estado federal, con proyección conquistadora contra Persia) y cultural (inspirada en la paideia griega).

[7] Antes de la llegada de FILIPO II DE MACEDONIA al poder, estamos ante la decadencia de las antiguas hegemonías:

-de Esparta, con la famosa Revuelta de la coaligada Argos,
-de Atenas, con las oligarquías sucediéndose, como la de TRASIBULO,
-de Tebas, que en esta “anarquía” logró alzarse a 1ª potencia, con PANITEBAS y sus victorias en Leuctra-371 y Mantinea-362 a.C, hasta su derrota en Queronea-338 a.C.

[8] No hay más que escuchar los discursos de LISIAS, ISEO y ANDOCIDES, maestros de la elocuencia, y para algunos el origen del futuro sofismo combatido por la filosofía socrática.

[9] ARISTOFANES, por ejemplo, testimonia en su Comedia Antigua, con cierta sátira política y cultural, la activa participación de todo el pueblo en la vida ciudadana.

[10] De mención especial es la profunda religiosidad mostrada por SOFOCLES en este final del s. V a.C, sobre la vida y el destino de los hombres. También ESQUILO, con su vigorosa y solemne religiosidad, refleja el ideal moral y religioso del inicio de esta Grecia Clásica.

[11] Se puede decir que fue DEMOSTENES el iniciador de la hybris helena clásica, al animar, en su Filípicas y en sus Olintíacas, a la resistencia de Grecia contra todo lo extranjero o bárbaro. ESQUINES e ISOCRATES también fueron defensores de la idea panhelénica y de la supremacía de Grecia sobre lo demás.

[12] PINDARO, en este sentido, criticó seriamente el ideal moral reflejado por las nuevas aristocracias, en lo que se ha considerado el final de la lírica griega.

[13] Véanse las obras de CEFISODOTO, de su grupo alegórico de Irene y de Pluto, esculpido hacia el 370 a.C.

[14] Fue SCOPAS DE PAROS, en sus obras esculpidas en mármol, el que supo reflejar mejor todos los avatares de este atormentado siglo.

[15] Fue el escultor PRAXITELES, en sus Afroditas, Hermes, Apolo y Eros, el que representó como nadie esta voluptuosidad de las divinidades, en una clara decadencia de religiosidad.

[16] Por stasis entendemos la alta probabilidad de desórdenes internos públicos, como rebeliones o alzamientos.

[17] La tiranía griega es distinta a la concepción que en la actualidad tenemos al respecto. Un tirano griego podía dar cabida a sistemas oligárquicos y no meras autarquías, por ejemplo.

[18] En boca de los propios atenienses, “amigos” de todo lo bárbaro o extranjero, era conocida como “la chica de los ojos de perro”. El mismo PERICLES no correría mejor suerte con estos “cómicos” atenienses, pues era conocido como “el del cráneo de cebolla marina”. Aquí es donde encontramos uno de los elementos diferenciadores de Atenas, al considerar que sí que hay conflicto:

-entre la inteligencia y mesura griegas (sophrosyne),
-y el uso desmedido e irracional de la fuerza bárbara (hybris).

[19] cf. GUEL, R; SISTI, M; VAN DOORN, L; Historia Universal, ed. Visor, Buenos Aires 2000, p. 93.

[20] cf.  COOKE, J; KRAMER, A; ROWLAND, T; Historia del Mundo, ed. Grisewood & Dempsey, Londres 1979.

[21] Fiesta popular en que las mujeres llevaban en procesión hasta el Templo de Atenea el velo tejido por ellas mismas, para ofrecérselo en ofrenda.

[22] cf. GOMEZ ESPELOSIN, F. J; Introducción a la Grecia Antigua, ed. Alianza, Madrid 2008, p. 177.

[23] cf. PROTAGORAS; Sobre el ser, n. 317b.

[24] cf. ARISTOFANES; Memorias, libro I, VI, n. 13.

[25] cf. SOCRATES; Eutidemo, n. 278e.