INDEPENDENCIA DE MÉXICO

 

Narrada por el mexicano Alamán,

con todo tipo de ingredientes historiográficos

 


Grito de Dolores del cura Hidalgo, inicio de los procesos independentistas

Madrid, 21 septiembre 2020
Manuel Arnaldos, historiador de Mercabá

            Desde el Levantamiento de Mayo-1808 contra los franceses, habían empezado a proliferar en España una serie de Juntas provinciales[1] bajo la idea de aglutinar una soberanía popular española[2], que mostrase la resistencia española frente a la Francia napoleónica. Poco a poco, las Juntas provinciales fueron reagrupándose en torno una Junta Suprema[3] con sede en Cádiz y tinte liberal, que nunca fue aceptada por los colonos americanos[4] por su doble impronta política de:

-poner bajo su dominio liberal las estructuras de América,
-repensar el modelo futuro de España, desde el corte constitucional
[5].

            Al poco de ser constituida, la Junta Suprema decide convocar unas Cortes generales de Cádiz-1810 desde la óptica de un total centralismo (liberal), y sin hacer un reparto proporcional de representantes provinciales, ni siquiera en América[6]. Fue el momento de la fractura con América. El Consejo de Regencia-1810[7] puso la excusa a América de que el objetivo de Cádiz era sólo frenar la escalada francesa, y vuelve a convocar a todos a participar en la Constitución de Cádiz-1812[8].

            En 1813 vuelve a España[9] Fernando VII y anula todos los movimientos de Cádiz, aliviando las reacciones de los colonos en América. Pero no logra sofocar a los liberales de Cádiz, que alargan sus reivindicaciones al continente americano[10] e insisten en el constitucionalismo, tanto en España como en América.

            La división entre liberales y monárquicos empieza a inundar el continente americano, en su vertiente de revueltas y motines entre los propios colonos. Fernando VII se ve obligado a enviar a América al ejército de Morillo[11] para sofocar la insurrección, y establecer el orden en Nueva Granada. Pero Simón Bolívar[12] le responde a sangre y fuego[13], provocando la guerra civil en América[14] y haciendo que España tuviese que sofocar toda Sudamérica, a través de durísimos métodos.

            Un nuevo golpe liberal en España, o Golpe de estado de Riego-1820[15], volvió a aprobar los decretos de Cádiz, iniciar el trienio liberal (1820-1823) y provocar una escalada en cadena de todos los procesos independentistas sudamericanos[16].

            Un nuevo ejército enviado a América por Fernando VII, el ejército del duque Angulema[17], supuso ya el final de la soberanía española en América, tras su derrota en la Batalla de Ayacucho-1824[18].

a) Contexto

            A nivel general, fueron causas españolas que provocaron la pérdida de América:

-la crisis monárquica española[19],
-la Junta Central de Cádiz y su Consejo de Regencia
[20].

            Así como fueron causas americanas que alentaron el proceso independentista americano:

-el sentimiento de frustración criolla[21],
-el arraigo de las doctrinas eclesiales sobre el despotismo político
[22].

            No obstante, en ambos casos (español o americano) siempre hubo motivaciones internacionales que subyacían al proceso emancipador:

-el enciclopedismo francés[23],
-la independencia de los Estados Unidos
[24],
-los intereses económicos de Inglaterra
[25].

            La Audiencia de México-1810 había propuesto solucionar el problema de Nueva España (América Norte) mediante el nombramiento de un rey que sustituyera el sistema virreinal[26], así como las Conversaciones de Punchauca-1820 fueron en esa misma dirección[27], hacia los problemas de Perú y Nueva Granada (América Sur).

            Pero los independentistas (colonos y criollos) fueron moviéndose entre líneas, bien organizados y para nada por generación espontánea, sino con el liberalismo francés empujando desde el fondo. Empezaron reclutando descontentos con el antiguo régimen, ocultando sus ideales de desestabilización del sistema[28] y haciendo que las circunstancias provocasen el proceso independentista.

            A lo que se unió el proyecto masónico de Francisco de Miranda[29], el 1º en introducir en América el pensamiento ilustrado francés, el 1º en buscar para América del Sur (católica) lo sucedido en las 13 colonias británicas del Norte (protestantes), y el 1º en dar a todo eso un tinte independentista. Entabló para ello Miranda relaciones con:

-con Bolívar, el cual rechaza sus programas[30],
-con William Pitt, ministro británico de ultramar
[31].

            Se trató, en líneas generales, de una sublevación anti-española:

-de la nobleza criolla, que nunca arraigó en el pueblo llano, y que tuvo al dinero francés[32] y soldados ingleses[33] como baluartes,
-sin ningún elemento cultural
[34], sino únicamente promovida por el liberalismo francés.

a.1) Procesos regionales de Independencia

            No fueron iguales en ninguno de los 4 virreinatos de España en América, ni en cada una de sus 4 Capitanías[35] generales.

            Fueron fechas claves en el Río de la Plata:

-1806: revueltas mercantiles en torno a Buenos Aires[36],
-1809: Junta de Chuquisaca
[37],
-1810: Cabildo abierto de Buenos Aires
[38],
-1810-1816: Buenos Aires va forzando a todos los lugares a unirse a ella
[39],
-3 marzo 1816: Independencia de las Provincias Unidas de Sudamérica
[40].

            Fueron fechas claves en Nueva Granada:

-1810: Cabildo abierto de Caracas[41],
-1810-1816: Guerras civiles entre los independentistas,
-1816-1819: Bolívar va forzando a todos los lugares a unirse a Caracas
[42],
-17 diciembre 1819: Independencia de la Gran Colombia
[43].

            Fueron fechas claves en Perú:

-1810: Cabildo abierto de Quito[44],
-1810-1820: Resistencias populares a la idea independentista de Quito
[45],
-28 julio 1821: Independencia del Perú
[46].

            Fueron fechas claves en Nueva España:

-1810: Grito de Dolores del Padre Hidalgo[47],
-1812-1820: Rebelión armada del Padre Morelos
[48],
-1821: Plan de Iguala de Iturbide
[49],
-28 septiembre 1821: Independencia de las Provincias Unidas de Centroamérica
[50].

            Fernando VII nunca reconoció la independencia de América[51] y el papa tampoco pudo posicionarse al respecto, pues la labor eclesial americana dependía de España[52].

b) Independencia de México de Alamán

            Relata el libro la historia de México desde los primeros Movimientos independentistas-1808, hasta su Declaración de Independencia-1821 y establecimiento de la República Mexicana-1823, siendo publicada en 1848 en 4 volúmenes.

            En el tomo I (libros I, II y III) analiza Alamán los años 1808-1812, así como profundiza en:

-la estructura social de la Colonia, durante los últimos años de su existencia[53],
-la invasión de Napoleón sobre España, y sus repercusiones en tierras mexicanas
[54],
-los primeros intentos rebeldes
[55],
-la Revolución de Dolores, con sus orígenes y primeras campañas
[56].

            En el tomo II (libros IV, V, VI y VII) analiza Alamán los años 1812-1820, haciendo advertir:

-el carácter social que tuvo la Guerra de la Independencia de México[57],
-numerosas biografías de personajes de la época[58].

            En el tomo III (libros VIII y IX) analiza Alamán los años 1821-1823, así como aboga por:

-recalcar el desorden y el clero, como promotores de la independencia,
-el mejoramiento para las clases populares,
-la concesión de derechos por parte de los propietarios, pero sin exigencias,
-la no homogeneidad racial de México,
-la no identidad de México como nación, sino como unión de pueblos de orígenes diversos
[59].

            En el tomo IV introduce Alamán un índice de todo lo anterior, haciendo una defensa a ultranza de:

-las figuras de Morelos[60] y de Mina[61],
-la Constitución de Apatzingán
[62], como mejor que todas las posteriores, y única que supo estar en consonancia con la peculiaridad mexicana.

            Así como introduce Alamán en dicho tomo IV un apéndice sobre la situación del México independiente (1824-1848), deteniéndose meticulosamente en:

-el caso de Iturbide[63], desde su revolución hasta su caída[64],
-la situación socio-política de las estructuras independientes,
-la dolorosa derrota de México ante los Estados Unidos en 1846, perdiendo 1/3 de su territorio.

c) Contenido II del Independencia de México

            Tras haber leído la semana pasada la 1ª parte de la Independencia de México de Alamán (la Revolución de Hidalgo, que acabó siendo sofocada por la Corona española), leamos en esta semana la 2ª parte de la Independencia de México de Alamán, consistente en:

-la Revolución de Morelos, que puso en jaque mate a Nueva España,
-la Independización de Iturbide, que fracturó Nueva España en 31 estados independientes
[65]),
-el complot de Santa Ana, que derribó el Imperio mexicano de Iturbide,
-el golpe de mano del Congreso mexicano, que aceleró los procesos de la República Mexicana.

c.5) Revolución de Morelos

            Comienza Alamán con una descripción historiográfica sobre el origen y ascenso de Morelos, que había tenido lugar tras un encuentro de 1810 con el cura Hidalgo, a pocos meses de iniciarse la Revolución de Hidalgo. Tras lo cual, el cura Morelos logró ir reclutando su propio ejército miliciano, a lo largo de la costa mexicana del Pacífico, a lo largo de 1811:

José María Morelos había nacido en Morelia, hijo de carpintero y de una casta mezclada de indio y negro, aunque él mismo se calificaba de español (libro III, cap. III, 2).

Cuando Hidalgo se dirigió de Valladolid a México en octubre de 1810, se le había presentado en Charo el cura de Nucupétaro José María Morelos. En aquel lugar le había comunicado Hidalgo a Morelos que el objeto de la revolución era hacer la independencia, y que estaba en conexión con los franceses para entregarles el reino. También le había entregado una misiva de poderes que decía: Por el presente, comisiono en toda forma a mi lugarteniente José María Morelos, cura de Carácuaro, para que en la costa del Sur levante tropas (libro III, cap. III, 1).

De regreso a su curato, reunió Morelos en él 25 hombres, que armó con algunas escopetas y lanzas que mandó fabricar, y con esta pequeña fuerza se dirigió a Zacatula. En la costa del Sur como en la del Norte, no había milicias disciplinadas, ni más tropa sobre las armas que una corta guarnición en Acapulco. Al acercarse Morelos a Zacatula, hizo llamar al capitán de milicias de aquel puerto, quien le ofreció 50 hombres más. Animado Morelos con tan feliz principio, marchó a Petatlán, donde también había una compañía de milicias (libro III, cap. III, 5). Con esta gente y las de las rancherías que se le iba juntando, se dirigió Morelos a Tecpán, en donde se le agregó la familia de los Galiana y los Bravo, y se hizo con otros 200 hombres y 42 fusiles (libro III, cap. III, 7).

Los rápidos progresos de Morelos conmovieron en un año escaso toda la costa del Sur (libro III, cap. III, 8), los contornos de Acapulco y las sierras del Pacífico (libro III, cap. III, 14), logrando reunir a más de 2.200 milicianos en pocos meses (libro III, cap. III, 17).

            Tras lo cual, pasa Alamán a describir el inicio y 1ª expansión revolucionaria de Morelos, que comienza por Tixtla y continúa por Chilapa, valle de Toluca, Jocotitlán, cerro de Tenango, Tasco, Izúcar... en torno a las provincias costeras del Pacífico:

La marcha de Morelos sobre Chichihualco y su entrada en Chilpancingo obligaron al realista Fuentes a seguirlo de cerca, estableciéndose para ello en Tixtla, a la que fortificó. Morelos, informado de este hecho, el 15 agosto 1811 movió a todos sus hombres a Tixtla, a la que sitió y atacó con todos sus cartuchos. Con 300 caballos, Morelos tomó la retaguardia de Fuentes, que se vio obligado a huir (libro III, cap. III, 23).

Tres días después marchó Morelos sobre Chilapa con 1.500 hombres bien armados que ya reunía, para seguir a Fuentes, que se hallaba allí con los dispersos. Pero éste no lo esperó. Morelos entró sin resistencia en aquella población, y aprovechó los despojos de los españoles (libro III, cap. III, 24).

Hidalgo propagó la revolución en todos los pueblos de su tránsito, y aunque tuvo que abandonar pronto el valle de Toluca, contramarchando a Acapulco, la llama de la insurrección quedó encendida y se comunicó a todos los pueblos inmediatos, a los valles de Temascaltepec y Sultepec y a Zitácuaro, continuando por Tierra Caliente hasta la costa del Mar del Sur, que Morelos había ya levantado (libro III, cap. IV, 1).

Las partidas de insurgentes de la serranía de Ixmiquilpán se comunicaban con las de la Huasteca, hasta el río de Tampico. Hasta que éstas se pusieron bajo un único mando, y se dividieron en una sección que ocupó los altos del Romeral, y otra sección que fue marchando sobre los pueblos y misiones de la Sierra, desde Tancoyol, hasta Jalpán, Tarjea y Jilitla (libro III, cap. VI, 9).

Tras capturar Morelos Chautla, y haber destrozado allí con su ejército al ejército realista de Musitu, dividió allí su ejército Morelos en 3 cuerpos, y allí lo acampó (libro III, cap. VI, 28). Tras lo cual, entró Morelos en la vecina Izúcar el 10 diciembre 1811, y no solo no encontró resistencia, sino que fue recibido con aplauso en aquel pueblo, de antemano prevenido en su favor. Y el día 12, que era la festividad de Guadalupe, predicó el sermón (libro III, cap. VI, 29).

            Hasta que el virrey Venegas ordena la detención de Morelos, y su capitán Calleja sale al encuentro y caza del ejército revolucionario, que invernaba entre Chautla, Izúcar y Cuautla. No obstante, la resistencia de Morelos ante Calleja es tenaz en la Batalla de Cuautla-1812, y sus tropas logran repeler las embestidas virreinales, saliendo airosas ante ellas:

La derrota realista en Chautla, y la marcha de Morelos sobre Izúcar, llenaron de inquietud a las autoridades de Puebla. Llano, que ejercía el mando militar, dispuso que la división que operaba en los llanos de Apán dejase abandonados éstos y se dirigiese prontamente al punto amenazado. Y el 17 diciembre 1811 hizo un viaje de reconocimiento al campamento de Morelos. Morelos, por su parte, no perdió tiempo y, auxiliado por el vecindario de Izúcar, puso con prontitud a toda la población en estado de defensa, así como ocupó Cuautla el 8 febrero 1812 (libro III, cap. VI, 30).

La llegada de Morelos a Cuautla con todo su ejército determinó la dirección que había de tomar Calleja con el suyo (libro III, cap. VIII, 1). Cual fuese el estado de las cosas en las provincias inmediatas a la capital, y las razones que el virrey tenía para disponer la marcha del ejército del centro sobre Cuautla, así como el plan de operaciones que se propuso, se ve muy claramente en la orden o instrucción que dio a Calleja el 8 febrero 1812 (libro III, cap. VIII, 2).

La instrucción del virrey decía así: La capital de México se halla rodeada de gavillas de bandidos, que tienen interceptadas las comunicaciones por todos rumbos, tanto de correos como de provisiones, siendo notable la actual escasez que se experimenta de las última. A lo que hay que unir el perjuicio de estar interceptado el comercio de Acapulco, e imposibilitada la descarga de la nao, y la translación de sus efectos al interior del reino. Es pues indispensable combinar un plan que asegure dar a Morelos y a su gavilla un golpe de escarmiento que los aterrorice, hasta el grado de que abandonen a su infame caudillo, si no se logra aprehenderlo (libro III, cap. VIII, 3 y 10).

El 18 febrero 1812 salió Calleja de su campo de Pasulco con el objeto de atacar a Cuautla, y no encontrando lugar oportuno para el ataque, acampó en la loma de Cuautlixco, a media legua de Cuautla. Al amanecer del 19 Calleja se puso en movimiento para verificar el asalto. Pero los atrincheramientos que había construido Morelos hacían de poco provecho la artillería y absolutamente inútil la caballería de Calleja, que eran sus dos armas principales. La acción se empeñó con encarnizamiento por todas partes, y repetidos los esfuerzos de los asaltantes realistas. Pero al cabo de 6 horas de combate, quedaron consumidas inútilmente la mayor parte de las municiones realistas, y Calleja tuvo que retirarse (libro III, cap. VIII, 24).

El resultado de este ataque, no sólo confirmó a Morelos en la resolución de sostenerse en Cuautla, con la cierta confianza de que obtendría ventajas, sino que le hizo concebir el designio de acercarse a Méjico, después de obtener una victoria decisiva sobre las tropas reales (libro III, cap. VIII, 25).

            Tras lo cual, comienza la 2ª expansión revolucionaria de Morelos, que va tomando y asolando Huamantla, Nopalucan, Atlixco, Tepeaca, los llanos de Apán, Pachuca, Tlaxcala, Cuernavaca, Tehuacán, Mirteca, Yanhuitlán... en las provincias interiores de Puebla, Oaxaca y Veracruz:

Los llanos de Apán, que eran comunes a las provincias de México y Puebla, habían quedado desguarnecidos desde que de ellos se retiró la división de Soto, para marchar a Izúcar en diciembre de 1812. Tras la victoria de Morelos sobre Calleja, su 1ª medida fue la ocupación de aquellos llanos y comarcas vecinas, haciéndose además con el mineral de Pachuca (libro III, cap. IX, 38).

El pueblo de Huamantla era de los más ricos de la provincia de Puebla, pues por su situación venía a ser el tránsito preciso del comercio entre Veracruz y México. Hasta que el 18 marzo 1812 se unieron todos los insurgentes de Morelos, apoderándose de él con multitud de indios traídos de Apizaco, junto a 2.000 hombres y 2 cañones (libro III, cap. IX, 31).

De Huamantla se dirigieron los insurgentes a Nopalucan (libro III, cap. IX, 32), Atlixco (libro III, cap. IX, 35) y Tepeaca, 2ª villa fundada por los españoles en Nueva España (libro III, cap. IX, 36), cayendo todas ellas en manos de los independentistas (libro III, cap. IX, 36) y no quedando al gobierno real de Puebla más que la capital y otros pocos lugares (libro III, cap. IX, 37).

Una de las ciudades más prósperas del interior era Tehuacán, centro comercial de las provincias de Puebla, Veracruz y Oaxaca, y lugar de depósito del rico giro de la Mixteca (libro IV, cap. VI, 2). Desde febrero de 1812 los insurgentes de Morelos habían intentado hacerse en vano con ella (dada su gran fortificación), hasta que a finales de abril de 1812 vinieron a hacerle un asedio más estrecho, y el 2 mayo se presentaron con 8.000 hombres, que empezaron a hacer fuego durante 2 días, haciendo que su gobierno entregara la plaza (libro IV, cap. VI, 3). Los 43 españoles allí residentes fueron despojados de sus ropas y fusilados el 7 mayo 1812, junto a algunos franceses y extranjeros que también fueron degollados a machetazos (libro IV, cap. VI, 4).

Habíanse reunido entre tanto en Tamasulapán el padre Mendoza con muchos negros y gente de toda la Mixteca, y desde allí marcharon con una fuerza de 4.000 hombres y 9 cañones sobre toda la región de Oaxaca (libro IV, cap. VI, 22), atacando y haciéndose con Atacaron Yanhuitlan (libro IV, cap. VI, 22), Cuicatlan y Huajuapán (libro IV, cap. VI, 23).

            En una nueva y 3ª expansión revolucionaria de Morelos, consistente en la búsqueda y captura de los 3 capitanes realistas del interior (Cerro, Añorve y Paris), el cura Morelos logra dar caza y derrotar a Cerro en la Batalla de Citlala-1812, haciendo que los otros dos capitanes se volviesen a México, y la reputación del gobierno virreinal mexicano quedase en una difícil situación:

Tras su victoria sobre Calleja, Morelos había ido reuniendo más de 800 hombres bien armados de los Galiana y los Bravo, y se había puesto en marcha contra los capitanes realistas Añorve, Cerro y Paris, que se hallaban respectivamente en Chilapa, Tixtla y Ayutla (libro IV, cap. VII, 2). Desde aquí tuvo principio la 3ª y más feliz de las campañas de Morelos, la de mayor importancia y la coronada por más brillantes resultados (libro IV, cap. VII, 1).

Al enterarse de los planes de Morelos, Añorve acordó con Cerro unir sus fuerzas, y envió a una avanzadilla de sus hombres hacia Cerro, con ese fin. Pero la avanzada de Morelos, que por allí se dirigía también, interceptó a las tropas mal armadas de Añorve en el pueblo de Citlala. Cerro envió entonces a Citlala a sus realistas de Tixtla, a algunos soldados de la 4ª compañía costera y a los realistas de Chilapa, para ir sostener la avanzada de Morelos. Pero los insurgentes, engrosados en número, fueron cargando con su caballería a los realistas que iban viniendo en plena noche, poniéndolos a la fuga. Esto se produjo la noche del 4 junio 1812, y provocó que Añorve y también Paris se pusiesen en retirada (libro IV, cap. VII, 2).

El empeño que el virrey Venegas había tenido en representar a Morelos como enteramente destruido, hizo que fuese grande la sensación que causó en México verlo aparecer ahora de una manera triunfante. Además, las esperanzas de los adictos a la revolución, abatidas con tantos golpes, se reanimaron tras la victoria de Morelos sobre Cerro y Añorve (libro IV, cap. VII, 4).

c.6) Anuncio en México de los movimientos de Cádiz

            Tuvo lugar nada más se implantado en España el sistema de resistencia popular frente a la invasión francesa de Napoleón. Un sistema de juntas que fue unificándose en torno a la Junta Suprema de Cádiz en 1810, con cariz netamente liberal y anti-monárquico y que en un principio intentó ganarse a los diputados venidos de América, a lo largo de un programa de sesiones al que se dotó del calificativo de cortes españolas:

Las Cortes de España fueron instaladas en la isla de León el 24 septiembre 1810, y trasladadas a Cádiz el 24 febrero 1811. Y digo esto porque su sistema y plan general de proceder agitó toda la América y Nueva España, y fue el modelo que imitaron todos los congresos mexicanos de aquella misma época, coincidiendo con los movimientos independentistas de Hidalgo (libro IV, cap. I, 1).

En dichas cortes españolas, la resolución del 15 octubre 1810 ya se había comprometido a que los dominios españoles (de ambos hemisferios) formasen una sola y misma nación. Y a que los naturales de dichos dominios fuesen iguales en derechos en todos los lugares de ultramar, así como tuviesen una misma representación nacional (libro IV, cap. I, 10).

            Unas Cortes de Cádiz a las que asisten en 1811 todos los diputados de América, incluidos los llegados desde Nueva España (México y provincias aledañas), que narran el origen y desarrollo de la insurrección mexicana de Hidalgo y Morelos, así como las causas de la misma. Tras exponer la situación de América, los diputados americanos de Cádiz son relegados a la hora de tratar los asuntos políticos de España, incluidos los que atañen a América:

Los diputados mexicanos llegaron a las Cortes de Cádiz el 27 febrero 1811 (libro IV, cap. II, 1), y allí explicaron el origen de la insurrección de Nueva España, basado en que los americanos sospechaban que los españoles querían entregar España al yugo de Napoleón, y que si éste llegaba a dominar España haría lo mismo en América, trasladando hasta allí los mismos actos de tiranía y violencia que había hecho en España (libro IV, cap. II, 2).

Las Cortes de Cádiz estaban dispuestas a acoger todas aquellas proposiciones de los diputados americanos que tuviesen por objeto el adelanto de las provincias de ultramar, mientras no tocasen las cuestiones políticas. Cuando ocurría algún asunto en que las cuestiones políticas se mezclasen, las discusiones eran acaloradas y a veces ofensivas (libro IV, cap. II, 44).

            Momento que aprovecha la Corona de Inglaterra para intentar inmiscuirse en los asuntos de España, en su propósito de independizar a América de la Corona española, y dar así vía libre a la intromisión inglesa en América, tanto en sus negocios como en sus mercados:

En abril de 1812, el gobierno de Inglaterra envió a Cádiz a 2 comisionados (Sydenham y Cockburn) junto al embajador inglés Wellesley, presentando un documento de 10 puntos sobre una pretendida negociación entre España y sus Américas. Los diputados de Cádiz expulsaron a los ingleses, pero éstos insistieron a los diputados americanos en su ofrecimiento de mediación, para negociar con España el establecimiento de una Confederación de Provincias de Ultramar, autónoma respecto al gobierno de España aunque manteniendo los lazos de amistad (libro IV, cap. II, 41).

            Tras deshacerse de la intromisión británica, las Cortes de Cádiz logran firmar la Constitución de Cádiz-1812, que otorga la total igualdad de derechos a los españoles y americanos (eliminando los viejos privilegios de Indias) y establece la condición de esa igualdad (el linaje español o americano, por parte de padre y madre). Una pureza de linaje hispano-americano que permite el acceso político (y ciudadanía española) al voto y cargo (para el nuevo sistema democrático) a la sangre india y criolla, pero no a la mulata:

La Constitución de Cádiz, aprobada el 19 marzo 1812, reportó a América 2 puntos de especial importancia: la forma general de gobierno (constitucional, y no tanto monárquica) y la jurisprudencia de América (exactamente igual a la de España, y no ya con la especial atención del Derecho de Indias de los reyes anteriores) (libro IV, cap. III, 1).

Respecto de la Constitución de Cádiz, y su aplicación para las provincias ultramarinas, el art. 28, tit. III, cap. 1 declaraba un igual nº diputados de América, respecto del nº diputados de España. Pero junto a ese principio también fue escrito el art. 18, que decía que para ser diputado era necesario "tener un linaje que por ambas líneas perteneciesen a ambos hemisferios". Quedaban así excluidos los que tuviesen alguna parte de sangre africana, que en la práctica eran todas las castas de América, pues en España no existía esa mezcla (libro IV, cap. III, 15).

c.7) Restitución del orden virreinal, ahora constitucional y no monárquico

            Comenzó a tener lugar bajo el viejo virrey Venegas, que a lo largo de 1812 introdujo la Constitución de Cádiz en territorio mexicano, dotó al momento de gran ceremonia y festejo popular, y otorgó todas las gracias contenidas en la Constitución, incluida la remisión de penas impuestas por la vieja monarquía española:

El virrey Venegas recibió el 6 septiembre 1812 la nueva Constitución Española, a través de un convoy de Veracruz, y el día 28 la anunció a través de un bando real. El día 30 fue hecha la ceremonia de juramento, que hicieron en el salón principal de palacio el virrey, la audiencia de México, el ayuntamiento y todas las demás autoridades y corporaciones, con juramento que hicieron de cumplirla ante una imagen de Jesucristo crucificado (libro V, cap. I, 1).

El 4 octubre 1812 prestó juramento a la Constitución el pueblo en todas las parroquias, asistiendo un regidor a cada una de ellas y celebrándose para ello una lucida función, con iluminación en la noche de las casas consistoriales y una función de teatro gratuita al pueblo. Nunca los reyes de España habían sido jurados con tanta solemnidad, ni tan especialmente por todas las corporaciones (libro V, cap. I, 3).

Se publicaron luego los indultos concedidos por las Cortes de Cádiz, el general y el concedido a los militares desertores. Y el virrey, con la audiencia, hizo la visita de las cárceles de corte y de la diputación con mucha prolijidad, dejando libres a todos los reos de diversos delitos a quienes aquella gracia comprendía, salvo a los que lo estaban por crimen de insurrección (libro V, cap. I, 2).

            Completó su proceso de nuevo régimen bajo el nuevo virrey Calleja, que a lo largo de 1813 convocó elecciones para el ayuntamiento de México, tribunales civiles y provincias de México, así como incautó todos los bienes posibles de la Iglesia y castigó con pena criminal a todo aquel que no acatase el nuevo orden gubernamental de México: la Constitución española, en detrimento de la Corona española:

Nada más ser proclamado Calleja nuevo virrey de Nueva España, prometió por bando del 8 marzo 1813 "poner a los mexicanos en entera posesión de los bienes de la Constitución, y ser el primero en observar celosamente sus preceptos". A lo que añadió la pena criminal para todo aquel que no la acatase (libro V, cap. V, 1).

Para arreglar el modo de proceder en la organización de los tribunales y juzgados, según la forma prevenida por la Constitución, y ley relativa, el virrey Calleja estableció con este fin una Junta consultiva extraordinaria el 17 marzo 1813 (libro V, cap. V, 2).

Otro de los pasos para el establecimiento del orden constitucional fue la elección del ayuntamiento de México, en las elecciones que Calleja convocó para el 4 abril 1813, conforme a la lista de candidatos que había circulado durante 4 meses antes (libro V, cap. V, 3). No obstante, se trató de un proceso democrático que provocó numerosos choques entre el nuevo ayuntamiento electo y el gobierno central (libro V, cap. V, 4).

Cumplida la elección del ayuntamiento, era menester cumplirla igualmente en cuanto al arreglo de los tribunales, según lo prevenido en el decreto de las cortes de Cádiz. El 4 mayo 1813 salió el bando de candidatos, y las elecciones que a propuesta de la audiencia se hicieron, recayeron en letrados de buena reputación (libro V, cap. V, 8).

Otra novedad de gran importancia ocurrió el 8 junio 1813, cuando se publicaron 2 bandos, el 1º extinguiendo el tribunal de la Inquisición (siguiendo el decreto del 22 de febrero de las Cortes de Cádiz) y el 2º incautando todos los bienes de la Inquisición (que pasaron a la Hacienda pública) (libro V, cap. V, 9).

El éxito que tuvieron las elecciones populares en la capital llevó al virrey Venegas a exponerse a un nuevo peligro, que era el de seguir convocando elecciones sucesivas en todas las provincias, para obtener de ellas a los nuevos diputados e implantar en todas ellas el orden constitucional (libro V, cap. V, 13). De los 42 partidos en que estaba dividida México, procedieron a nombrar electores 22 de ellos el 11 julio 1813, mientras que en los otros 19 partidos fue imposible llevar a cabo la elección, al estar muchos de ellos ocupados por los insurgentes (libro V, cap. V, 14).

No obstante, para la Hacienda pública fue imposible aprontar la suma considerable que se necesitaba, para habilitar de viáticos y dietas a tantos diputados provinciales (libro V, cap. V, 15).

c.8) Sofoco de los últimos conatos revolucionarios

            Tiene lugar como consecuencia del más grave error de los independentistas, cometido en pleno 1815 y consistente en el traslado de la sede insurgente de Valladolid (hoy Morelia, en Michoacán) a Tehuacán (Puebla), tras las grandes victorias y conquistas obtenidas por el cura Morelos. Lo que es aprovechado por el virreinato oficial de México para decretar la caza y captura de todos los líderes revolucionarios, en el traslado que debían ir haciendo todos ellos a la nueva capital insurgente:

La posición del gobierno independiente había venido a ser cada vez más peligrosa, en los terrenos que ocupaban en torno a Valladolid. Por otra parte, si se trasladaban a algún punto de las provincias de Oaxaca, Puebla o Veracruz, se prometían restablecer la armonía entre los jefes discordes, proporcionarse abundantes recursos, y estar más cerca para recibir los auxilios que esperaban de los Estados Unidos. Por todas estas razones, acordaron la translación de su congreso, gobierno y tribunal de justicia a Tehuacán (libro VII, cap. I, 1), atrevido proyecto que confiaron a la ejecución de Morelos (libro VII, cap. I, 2) y que empezó a ejecutarse el 29 septiembre 1815 (libro VII, cap. I, 3).

Tuvo el virrey Calleja noticia de los intentos del congreso revolucionario de trasladarse de Valladolid a Tehuacán, y vio en ello la ocasión de dar caza a Morelos. Dispuso el virrey que el teniente coronel Manuel de la Concha, con la sección de Ixtlahuaca (de 350 soldados) y otros 250 más bien armados, fuesen a reconocer las posibles vías de acceso de Morelos a Tehuacán, y resguardasen esos senderos. Todas las tropas de las provincias inmediatas fueron también movilizadas por Calleja, con gran actividad y un acierto (libro VII, cap. I, 4).

            Una campaña virreinal que acaba con la caza y captura del cura Morelos, comandante supremo de las guerrillas, por parte del coronel realista Concha. Así como en el encarcelamiento de Morelos en la ciudad de México y su puesta a disposición judicial. Tras lo cual tiene lugar el proceso religioso (por ser sacerdote) y civil de Morelos (por rebelión), que acaba con su condena y fusilamiento:

Morelos llegó a Tixtla el 2 noviembre 1815, pero al ir a cruzar por el río por allí no encontró las balsas que los indios le habían prometido tener escondidas. Así que incendió todo el pueblo de Tixtla, y durante 3 días estuvo vadeando el río. Creyéndose seguro en el punto de Texmalaca, y cansado por tan continuas fatigas y el aguacero caído, decidió allí hacer un alto y dejar descansar a sus tropas (libro VII, cap. I, 6).

Ese descanso fue la causa de la ruina de Morelos, porque Concha le seguía los pasos y no descansó en su marcha más que lo preciso, hasta alcanzar la retaguardia de Morelos el 5 noviembre 1815 (libro VII, cap. I, 6).

Cuando Concha dio alcance a las tropas de Morelos, ordenó el ataque en una línea de batalla dividida en 3 cuerpos, que se abalanzó sobre el grueso del ejército de Morelos (libro VII, cap. I, 7). Éste se vio sorprendido y emprendió desordenadamente la desbandada, huyendo el mismo Morelos por un cerro cercano. Alcanzólo entonces el teniente Carranco, en un alcance y captura en los que murieron muchos y se sacó de los bolsillos de Morelos 5 barras de plata (libro VII, cap. I, 8).

Recibióse en México la noticia de la derrota y prisión de Morelos el 9 noviembre 1815, y fue grande el regocijo genera. En los días siguientes, mandó fusilar el virrey a los 27 capturados con Morelos, y tuvo diversas conferencias con el arzobispo de México para arreglar todo lo conducente al proceso de Morelos, dado su carácter sacerdotal (libro VII, cap. I, 9). El 22 noviembre 1815 fue llevado preso Morelos a la prisión de la vieja Inquisición de México (libro VII, cap. I, 10), y ese mismo día fueron leídos sus cargos por el tribunal (libro VII, cap. I, 11), quedando su proceso visto para sentencia 23 de noviembre (libro VII, cap. I, 17), siendo sentenciado a muerte el 25 de noviembre (libro VII, cap. I, 31) y siendo ejecutado el 22 diciembre 1815 (libro VII, cap. I, 33).

            Tras lo cual es decretado por el virrey Calleja el sofoco de todo reducto revolucionario, provincia a provincia (con especial cuidado a las limítrofes con Estados Unidos) y cargo por cargo (tras una retractación pública de cada insurgente). Así como tiene que desbaratar un nuevo proyecto inglés de intromisión en la zona, en 1818 y a través de la compra de traidores a la patria a través de dinero británico:

Tras la muerte de Morelos, la expedición revolucionaria de Mina detuvo por algún tiempo el rápido descenso en que caminaba la revolución, y alentó las esperanzas de los que todavía se lisonjeaban de poder encenderla de nuevo. Pero muerto aquel jefe y ocupado por las armas reales el fuerte de los Remedios, su caída fue precipitada, sin que nada pudiese impedir ya el curso que las cosas habían tomado, y que terminó en la entera pacificación del reino en los años de 1817 a 1818 (libro VII, cap. VII, 1).

La deserción de los jefes de los insurgentes por medio del indulto, no fue menos rápida en unas provincias que en otras de Guanajuato. Pidiéronlo casi todos ellos, y no sólo lo obtuvieron, sino que además se les dio el empleo de capitán, por lo que fueron manifestando sucesivamente su reconocimiento al virrey, en exposiciones que se publicaron en La Gaceta (libro VII, cap. VII, 44).

No obstante, el recelo a que los insurgentes recibiesen auxilios de armas y municiones de Estados Unidos, hacía que el gobierno recomendase la mayor vigilancia en todos los puntos de la costa de California, así como en los pueblos de Florida y Luisiana y despoblados de Texas (libro VII, cap. VII, 50). De hecho, en 1818 se formó en Inglaterra un proyecto de invasión de México, a través de los agentes de Chile, Buenos Aires y Colombia residentes en Londres, a los que dieron una suma de 150.000 libras esterlinas (libro VII, cap. VII, 52).

Pero el gobierno español, atacado fuertemente en esta parte de sus dominios, supo sostenerse en medio de la más deshecha tempestad, y conseguir finalmente el triunfo a través de la firme resolución de sus virreyes Venegas y Calleja, de no transigir con la revolución (libro VII, cap. VII, 77).

c.9) Independencia del gobierno mexicano, respecto de España

            Tuvo su matriz embrionaria en los oratorios masónicos de la capital mexicana, que desde 1817 había ido reclutando para la causa afrancesada a los nuevos colonos llegados de España, y a algunos generales realistas de la vieja México. Fue de allí de donde surgió el complot independentista de Iturbide, una vez que el nuevo virrey Apodaca le nombró comandante realista de la Comandancia del Sur:

Fernando VII había conseguido restablecer su autoridad en España y la mayor parte de América. Y la Nueva España, la más importante de las posesiones españolas en América, estaba por fin pacificada, tras 8 años de una guerra asoladora (libro VIII, cap. I, 1). Pero el gobierno español estaba agotado en su guerra contra Francia, y apenas tenía recursos para mandar expediciones a América, y sofocar cualquier intento de sublevación (libro VIII, cap. I, 3). Además, sus ministros se sucedían rápidamente unos a otros, e iba creciendo entre tanto la masonería, y los adeptos de sus colonos en América a las ideas afrancesadas (libro VIII, cap. I, 4).

A una de estas juntas afrancesadas de América, tenida lugar en el Oratorio de San Felipe Neri de México bajo la ideología del español Matías Monteagudo (libro VIII, cap. II, 1) acudió también el coronel Agustín de Iturbide, hijo de español y michoacana (libro VIII, cap. II, 2) y decidido por completo (y en secreto) a la independencia tras su encuentro con el masón italiano Filísola el 1 septiembre 1817, durante el sofoco realista de Cóporo (libro VIII, cap. II, 7).

Invitado Iturbide a ofrecer sus servicios al nuevo virrey Apodaca (libro VIII, cap. II, 8) como comandante general del Sur (libro VIII, cap. II, 9), el empeño de Iturbide desde su salida de México, y nuevo cuartel de Teloloapan (libro VIII, cap. II, 19), no fue otro sino el de ir reclutando la mayor fuerza y recursos posible, con vistas a dar un golpe independentista (libro VIII, cap. II, 18) e instando por ello al virrey a que se le mandase todas las tropas y dinero posible (libro VIII, cap. II, 18). A lo que también unió su alianza con el insurgente Guerrero (libro VIII, cap. II, 40-41), la adquisición de una imprenta de Puebla (libro VIII, cap. II, 43) y el apoderamiento de los conductos reales procedentes de la nao de Manila (libro VIII, cap. II, 44). Tras lo cual, ya se decidió Iturbide a dar su golpe explosivo definitivo, dirigiéndose para ello a Iguala (libro VIII, cap. II, 44-45).

            Un complot al que Iturbide fue sumando al resto de viejos generales realistas, y que visualizó de forma plástica en su Plan de Independencia de Iguala de 1821, auténtico germen y leit motiv para la independencia de México:

Había reunido Iturbide en el pueblo de Iguala, a donde se había trasladado para ponerse de acuerdo con Guerrero, la mayor parte de las tropas con cuyos jefes contaba para la ejecución de su Plan de Independencia, que eran los de todos los cuerpos mexicanos y de algunos de los españoles que tenía bajo sus ordenes, seguro de que sus soldados harían lo que se les mandase (libro VIII, cap. III, 1).

Estando en Iguala, proclamó Iturbide su Plan el 24 febrero 1821, en una proclama dirigida a los mexicanos nacidos en America y a los europeos, africanos y asiáticos que en México residieran. En dicha proclama, fundó Iturbide la necesidad de la independencia bajo el ejemplo del Imperio romano, de cuya desmembración nacieron las naciones modernas de Europa. Al mismo tiempo, reconoció Iturbide los grandes beneficios que América había obtenido de la conquista y dominación española, a la que denominó la nación mas católica y piadosa del mundo, la mas heroica y magnánima. Pero manifestó que había llegado el momento en que aquellas ciudades y pueblos que España educó de su mismo tronco, ahora ocupasen en el universo un lugar distinguido (libro VIII, cap. III, 1).

Promulgó así Iturbide, en Iguala, su Plan Nacional de Independencia, cuyos artículos esenciales eran: la conservación de la religión católica y romana; la absoluta independencia de Nueva España, bajo nombre de Imperio mexicano; el establecimiento en ella de una monarquía moderada, dando previo aviso a Fernando VII; y la unión entre españoles y americanos (libro VIII, cap. III, 1).

En ese mismo día, dio Iturbide conocimiento de este plan al virrey, al arzobispo y a varias personas de México, por medio de su ministro Mier, disculpándose por haber tenido que tomar esa medida y pidiéndoles su colaboración por el bien de la nación (libro VIII, cap. III, 1).

            Tras lo cual, y a pesar de la oposición (aparente) del virrey Apodaca (que escapó de Veracruz a la Habana, en el momento de la verdad), fue llevada por Iturbide y sus generales la propagación del plan de Iguala, como algo totalmente diferente a lo realizado por los insurgentes Hidalgo y Morelos:

Los primeros sucesos estuvieron lejos de corresponder a las esperanzas de Iturbide (libro VIII, cap. IV, 6). Ofreció el virrey Apodaca un olvido general a los jefes, oficiales y tropa que habían tomado las armas con Iturbide, sin exceptuar a este mismo, a condición de presentarse a cualquier oficial del ejército de operaciones y reiterar su fidelidad al rey y a la constitución (libro VIII, cap. IV, 5). Ante lo cual, Iturbide respondió que no se desmentía de lo dicho y manifestado, sobre su disposición a la independencia (libro VIII, cap. IV, 6).

Entre tanto, decidiéronse por la independencia de Iturbide los generales Cortázar y Bustamante, que aportaron sus tropas al ejército de los generales conspirados de Iturbide (Filisola, Quintanilla, Lamadrid, Parres, Guerrero...) y, junto con toda la provincia de Guanajuato, proclamaron el plan de Iguala el 24 marzo 1821 (libro VIII, cap. IV, 17). Una adhesión de Bustamante al plan de Iguala que hizo cambiar el rostro del virrey, al ver tan aumentadas las fuerzas independentistas y figurando que lo único que tenía que hacer ahora era escapar del riesgo en que se hallaba, buscando cómo salir del país por Acapulco hacia Chile (libro VIII, cap. IV, 18).

Con el objeto de persuadir y tranquilizar los ánimos de los europeos, que temían  una vuelta a los saqueos y asesinatos de los insurgentes Hidalgo y Morelos, Iturbide marchó a León y allí publicó una proclama el 1 mayo 1821, prohibiendo toda venganza una vez concluida la independencia (libro VIII, cap. IV, 22).

            Hasta que en España tiene lugar la caída de Fernando VII bajo los masones y afrancesados ilustrados, que no tardan en ofrecer un reconocimiento de España a la independencia de América. Lo cual es aprovechado por Iturbide, para firmar con el gobierno liberal de España la independencia de México, a través del Tratado de Córdoba-1821 de Veracruz:

Tras el golpe de Estado en España del general Riego en 1820, con expulsión de Fernando VII del poder español y reconocimiento que fueron haciendo las Cortes de España en 1821 de las repúblicas de Colombia, Chile y Buenos Aires, el 6 mayo 1821 llegó a México la noticia de todo ello (libro IX, VI, 29), dotando de mayor impulso al papel que debían tomar los partidos formados en México (libro IX, VI, 30).

En efecto, tras la declaración de las Cortes de España aumentó mucho el número de los afectos al nuevo sistema permitido por España para América. Por lado monárquico, sus partidarios vieron imposible la venida de los Borbones a México, y queriendo la monarquía a todo trance, no encontraban otro modo de establecerla que por medio de Iturbide (libro IX, VI, 30). Y también concurrían a promover la proclamación de Iturbide los partidarios de éste, aumentados entre el clero (libro IX, VI, 31). Las provincias esperaban lo que se hiciese en la capital, pero el pueblo empezó a salir a la calle a favor de Iturbide, por haber conseguido él la independencia (libro IX, VI, 32).

Por su parte, Iturbide acordó una reunión en Córdoba de Veracruz con el jefe político de España para Nuevo México, el español Juan O'Donoju, para el 24 agosto 1821, intentando que se reconociese por España el Plan de Iguala. O'Donoju firmó aquel Tratado de Córdoba que reconocía al Imperio independiente de México, respecto de la Corona española, así como la retirada de las tropas españolas de México. Eso sí, se pactaba que el primer ocupante del trono mexicano fuese un familiar de la familia borbona de Fernando VII, salvo que ninguno de ellos aceptase la oferta y fuesen las Cortes de México las encargadas de elegirlo (libro IX, VI, 3-5).

            Tras lo cual, tiene lugar en 1822 la elección de Iturbide como emperador del México independiente, ya que en caso de rechazo borbónico a la oferta mexicana de corona (según el Tratado de Córdoba), el Congreso de México podía elegir su propio candidato:

Aunque la elección de Agustín Iturbide como emperador de México fuese el resultado de la violencia que se hizo al Congreso de México, por medio del motín militar y popular de la noche del 18 mayo 1822, los diputados en los días siguientes se manifestaron no sólo resignados, sino dispuestos de buena fe a revalidar y confirmar lo hecho en la sesión del 19 mayo 1822. Y a ello se refirió el 21 mayo 1822 el presidente del Congreso (Cantarines), manifestando los peligros a que estaba expuesta la nación mexicana (libro IX, cap. VII, 1).

En dicha sesión del Congreso mexicano del 21 de mayo, fue redactada también la fórmula del juramento que había de prestar el emperador Agustín I, así como el ceremonial con que había de ser recibido para aquel acto (libro IX, cap. VII, 1). En consecuencia, Iturbide se presentó al Congreso el día 22 mayo 1822, y prestó el juramento como emperador, jurando defender la religión católica y el nuevo Imperio mexicano (libro IX, cap. VII, 1).

c.10) Forma definitiva del estado independiente de México

            No fue la alcanzada por el general Iturbide, verdadero padre de la patria mexicana según Alamán. Pues los propios militares puestos por Iturbide no se dedicaron a velar por aquel Imperio Mexicano independiente, sino por el propio derrocamiento de Iturbide, desde aquel inicial y nefasto complot del general Santa Ana de 1822, a los 6 meses de ocupar Iturbide el poder:

La historia del México actual bien pudiera llamarse la historia de las incongruencias de Santa Ana. Ya porque él mismo las promovía, ya tomando parte en ellas excitado por otros; ora trabajando para el engrandecimiento ajeno, ora para el propio; proclamando hoy unos principios, y favoreciendo mañana los opuestos; elevando ahora a un partido, para oprimirlo y anonadarlo después; manteniendo unas ideas en público, mientras eran enteramente contrarias sus opiniones privadas; así como sirviéndose de todo esto como medio para hacer fortuna (libro IX, cap. IX, 1).

En efecto, Santa Ana fue el promotor de la caída del Imperio mexicano de Iturbide, y el que introdujo en México la idea y establecimiento de una República Mexicana, en una clave de perpetua inquietud (libro IX, cap. IX, 1).

Todo comenzó cuando Santa Ana, separado del emperador Iturbide en Jalapa el día 1 diciembre 1822, llegó el día 2 a Veracruz y se dirigió al cuartel del regimiento núm. 8 de infantería, del que él era coronel. Allí mandó tocar generala y, al frente de sus 400 soldados, empezó a recorrer las calles proclamando la República, en medio de los repiques de las campanas y de los vivas del pueblo, que en Veracruz era poco adicto a la monarquía (libro IX, cap. IX, 2).

El 3 diciembre 1822, el brigadier Rincón (del regimiento núm. 9) se ofreció a Santa Ana para proporcionarle todo auxilio necesario, y partió para ello a Guatemala. Así mismo, Santa Ana se dirigió al ministro colombiano Santa María, que se encontraba esos días en Veracruz esperando su embarque, y le pidió ayuda para idear un plan de República Mexicana, así como para redactar una proclama republicana, a lo que el colombiano Santa María se prestó, haciendo lo uno y lo otro (libro IX, cap. IX, 3).

Dado el impulso en Veracruz, los ánimos republicanos comenzaban a agitarse en todas partes. El 5 enero 1823, se evadieron de México los generales Guerrero y Bravo, saliendo al socorro de Santa Ana y recogiendo por el camino al coronel Castro, que comandaba el destacamento imperial de Guadalupe (libro IX, cap. IX, 8). También Guerrero y Bravo se evadieron de sus compromisos imperiales en su Comandancia del Sur, e incorporaron todas las fuerzas y comarcas del Sur a la posición republicana (libro IX, cap. IX, 10).

            Un complot militar contra Iturbide que careció de rumbo y proyecto político, y que fue sofocado de ipso facto por la masonería mexicana en 1823, ante el peligro de perpetuarse los militares en el poder y quedar ellos (los masones) relegados al ostracismo. Fue el golpe político dado por el Congreso de México y sus diputados masones, que deciden adelantarse a los avances militares, decretar en un solo día el derrocamiento de Iturbide y el inicio de una República Mexicana, y arrogarse así los méritos y patrocinio del nuevo estado mexicano:

No obstante, la revolución republicana adquirió pronto otro carácter al impreso por Santa Ana al comenzarla. Y dejó de ser militar para ser masónica. Pues los masones resolvieron derrocar ellos por su cuenta a Iturbide, y ser los primeros en proclamar la República (libro IX, cap. IX, 16). Tal fue el célebre plan de Casa Mata, por el que los masones cambiaron con suma habilidad el aspecto de la revolución, haciéndolo todo depender no de Santa Ana sino del Congreso, que había de reunirse y en el que consideraban seguro su triunfo (libro IX, cap. IX, 20).

En efecto, el Congreso se ocupó de la abdicación de Iturbide en sesión permanente del 7 abril 1823, dictaminando que su coronación había sido obra de la violencia y de la fuerza, declarando nulos todos sus efectos y proponiendo al emperador una salida forzosa hacia Italia, bajo retribución anual (libro IX, cap. IX, 51).

Sabedor de lo que iba a ocurrir, Iturbide ya había salido de Tacubaya el 30 marzo 1823 con toda su familia (libro IX, cap. IX, 54), en un buque preparado por el gobierno para el transporte más adecuado del ex-emperador, y despidiéndose con las palabras: dejo el país que yo mismo había propuesto (libro IX, cap. IX, 55).

El Congreso aprobó también ese 7 abril 1823 un decreto para dejar a la nación en absoluta libertad, para constituirse según le acomodase y bajo las 3 ideas solemnemente juradas en Iguala de Religión, Justicia y Unión. Estableció un poder ejecutivo provisional, y a él encomendó la convocatoria del pueblo para tal elección (libro IX, cap. IX, 53).

            Tras lo cual tiene lugar la primigenia composición de la República Mexicana, en 1823 y a través de la elección de su poder ejecutivo, legislativo y militar. Una República que empieza a demarcar sus territorios fronterizos (sobre todo al Norte), hacer memoria de sus nuevos héroes (Hidalgo y Morelos, omitiendo a Iturbide) y promover tanto las libertades individuales (de prensa, asociación, opinión...) como deberes colectivos (arancelarios, sumisivos...):

Tras la derogación del Imperio mexicano, el poder ejecutivo de la nueva República de México quedó compuesto por Bravo, Negrete y Michelena, saliendo por suerte para la presidencia Domínguez. Los ministerios estuvieron formados por yo mismo (Lucas Alamán) en Relaciones Exteriores e Interior, Pablo la Llave en Justicia e Iglesia, Francisco de Arrillaga en Hacienda, y García Illueca en el departamento de Guerra. Extinguiéronse las capitanías generales establecidas por Iturbide, y en su lugar quedaron comandancias en cada provincia (libro IX, cap. X, 3). Las diputaciones provinciales se fueron constituyendo en la máquina poderosa que se puso en movimiento contra el gobierno federal, alentadas por la antigua Junta de Puebla (libro IX, cap. X, 6).

La atención del Congreso y del gobierno se dedicó a reparar los males causados en los años anteriores: mandáronse poner en libertad todos los presos por causas políticas; permitióse la exportación de dinero, con el pago de los derechos establecidos por el arancel; suspendióse la emisión de papel moneda, y para evitar su falsificación se imprimió el reverso de las bulas sobrantes de la Santa Cruzada (libro IX, cap. X, 4). El congreso también aprobó el 19 julio 1825 un dictamen de premios a Hidalgo y Morelos por los "buenos y meritorios servicios hechos a la patria, en grado heroico", mandándose escribir sus nombres en letras de oro en el salón de las sesiones del Congreso (libro IX, cap. X, 9)

Los partidos políticos mudaron de composición, y se agitaban con más fuerza que nunca. Los republicanos se dividieron entre centralistas y federales, conformando el 1º los masones y los antiguos monarquistas, y el 2º los liberales e iturbidistas. Cada partido tenía su periódico, habiéndose restablecido El Sol para sostener la república central, y al gobierno y congreso que la promovían. Los federalistas comenzaron a publicar El Archivista, que tomó después el título de Águila Mejicana, bajo el influjo de los iturbidistas (libro IX, cap. X, 5).

La frontera establecida con los Estados Unidos fue reconocida por el Tratado de Onis, y establecida en el Río Bravo y su dilatado desierto adyacente, como espacio separador (un desierto de poblados aislados y largas distancias, con las tribus apaches y comanches en su interior). El interior de la República Mexicana quedó marcado por un territorio de 216.012 leguas cuadradas (libro IX, cap. XII, 1).

d) Comentario del Independencia de México de Alamán

            Lucas Ignacio Alamán Escalada (Guanajuato 1792-México 1853) fue hombre polifacético, estadista, científico empresario e historiador. Nació en una de las ciudades más prosperas de la Nueva España, y fue hijo de Vicente Alamán (rico comerciante de la minería) y María Ignacia Escalada (descendiente de los marqueses de San Clemente), perteneciendo así a “una de la principales casas de Guanajuato”. Su hermano Juan Bautista Arrechederreta llegaría a ser uno de los hombres con más influencia dentro de la jerarquía eclesiástica mexicana[66].

            Alamán destacó desde joven por sus dotes intelectuales[67]. En 1810 marcha a la ciudad de México[68], y allí se inscribe en los cursos de química, botánica y geometría, ofrecidos por el Colegio de Minería. Entra en contacto con los más respetables representantes del pensamiento ilustrado de México, como los científicos Andrés del Río y Vicente Cervantes.

            En 1810 comienza la revolución del padre Hidalgo, y Alamán presencia el sitio de Alhóndiga de Granaditas[69].

            En 1814 inicia sus viajes por Europa, donde conoce a notables personajes de la Europa de la restauración. Aprende griego en la Universidad de Gotinga (Alemania), y amplía sus estudios de Química y ciencias naturales en París.

            A su regreso a México en 1819, Alamán inicia una brillante carrera política como:

-diputado a las Cortes de España en 1820,
-ministro de Relaciones Interiores y Exteriores en 4 ocasiones
[70],
-director de la Junta de Industria y Trabajo en 1840.

            Ocasiones en las que se mostró enérgico para defender los derechos de México ante el mundo, así como fomentar el progreso material del país.

            La vida de Alamán no se circunscribió a la política, sino que también se dedicó a la ciencia. Empresario y experto en minería, se dedicó a:

-administrar su Compañía Unida de Minas,
-crear el Banco de Avío
[71],
-instaurar la primera ferrería mexicana,
-establecer las fábricas de Hilados y Tejidos de Celaya.

            En su dedicación a la historia, Alamán:

-organizó el Archivo General de la Nación,
-fundó el Museo de Antigüedades e Historia Natural,
-legó obras indispensables sobre la historia de México
[72].

            Lucas Alamán murió en su casa de la ciudad de México a causa de una pulmonía. Se puede decir que fue testigo vivo de los últimos años de la Nueva España y los primeros años del México Independiente.

d.1) Intención de la obra

            Alamán revela desde el principio las fuentes de donde había sacado todo el material para su historia: Apuntes Históricos[73], que había heredado de su hermano, y que él había ido formado en cuatro tomos, escritos a mano. También consultó Alamán el Archivo general nacional, multitud de folletos impresos y toda serie de manuscritos.

            Su finalidad era la de contar la verdad. Afirmaba Alamán que su trabajo iba encaminado a destruir todas las falsedades de los historiadores[74], que habían desvirtuado el conocimiento de la Guerra de la Independencia.

            Tiene en cuenta Alamán, además, que escribe después de largos años de haber sucedido los hechos que narra. Sólo de algunos de ellos fue testigo ocular, pero para todos tuvo material de primera mano.

            Su actitud demuestra interpretación. Porque es obvio que Alamán fue a las fuentes con un propósito preconcebido, escogiendo los papeles que le interesaban. Además, un profundo interés emotivo le impulsaba a escribir sus libros, lo que nos da una idea más acerca de su sentido de imparcialidad.

d.2) Precedentes de la obra

            En Disertaciones sobre la historia de México-1844, Alamán ya había recopilado los 3 siglos de dominación española en México en

            -el tomo I, donde disertaba sobre:

-las causas que motivaron la conquista, y sus medios de su ejecución,
-la Conquista de México y sus consecuencias,
-el establecimiento del gobierno español,
-la Expedición a las Hibueras
[75], y establecimiento del virreinato;

            -el tomo II, donde aportaba:

-noticias particulares sobre Hernán Cortés,
-el establecimiento y propagación de la religión cristiana;

            -el tomo III, donde introducía una historia abreviada de España[76].

            En Defensa de don Lucas Alamán, en la causa formada contra él y contra los ex-ministros de Guerra y Justicia del vicepresidente Anastasio Bustamante, y Examen imparcial de don Anastasio Bustamante, también de 1834, Alamán aporta un análisis exhaustivo sobre el primer gobierno de Bustamante[77].

d.3) Historiografía de la obra

            Lucas Alamán ha sido considerado como el primer historiador que utilizó de una manera moderna las fuentes y el llamado método histórico moderno[78].

            Es aplicable a Alamán que:

-quiso atenerse a lo comprobado[79],
-omitió importantes hechos, aunque fuese testigo directo de ellos
[80].

            Alamán empezó a escribir Historia de México en un momento en que se creyó retirado definitivamente de la administración pública. Su principal preocupación, según él declaraba, era la imparcialidad con la que se debía escribir la historia[81]. En su primera obra de 1844 ya afirmaba Alamán que:

“Todavía el fuego de las pasiones se halla encubierto bajo una ceniza engañadora, y así es menester dejar esta parte de nuestra historia (la correspondiente a la Guerra de Independencia) para que de ella se ocupen los escritores de la siguiente generación, contentándonos con prepararles acopio de hechos bien averiguados, sobre los que puedan fundar su juicio”.

            Alamán señalaba la necesidad de la perspectiva informativa, para que un escritor pudiera hacer historia imparcial del pasado[82]. Atendió, además, a las problemáticas de:

-cómo abordar horizontes de enunciación distintos al nuestro,
-cómo aludir a la tensión entre las operaciones de los individuos y la colectividad.

“No hay error más común en la historia que el pretender calificar los sucesos de los siglos pasados por las ideas del presente, como si fuera dado a un individuo cambiar de un golpe las opiniones, las preocupaciones y las costumbres de un siglo. Lo cual nunca puede ser obra de un solo hombre por superior que se le suponga, sino el resultado del transcurso del tiempo y del efecto de la sucesión de ideas en muchas generaciones”.

            Estas afirmaciones le sirven para un doble propósito:

-discutir los conocimientos históricos[83],
-sustentar su proyecto político[84].

            En 1849 Alamán se propuso estudiar la Historia de España “para poder entender nuestra propia historia, y para aprovechar las lecciones que nos presentan tan grandes sucesos, tantos errores, y al mismo tiempo tantos ejemplos de sabiduría y profundos conocimientos en el arte de gobernar”.

            El s. XX ha ofrecido diversas visiones sobre Alamán, como son:

            -la de José Valdés, que viene a resaltar su espíritu superior y amor a la verdad, por encima de sus mezquindades de partido[85]:

-estudiando todos los factores,
-examinando todas las fuentes,
-justificando sus valoraciones.

            -la de Arturo Arnaiz y Freg, se propone su parcialidad:

-por defender su causa personal y política,
-por el tono polémico de bastantes pasajes de su obra,
-porque sólo encontró los archivos que buscaba.

Madrid, 21 septiembre 2020
Mercabá, artículos de Cultura y Sociedad

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[1] En todas aquellas nuevas intendencias (provincias creadas por FELIPE V DE ESPAÑA) que había creado el usurpador JOSE I BONAPARTE en España (a la que había dividido en 38 prefecturas y 111 sub-prefecturas, en tabla rasa y sin privilegios algunos).

[2] En la que Dios otorgaba la soberanía al pueblo, que a su vez se la otorgaba al rey (salvo que éste fuese incapaz, y en cuyo caso ésta volvía al pueblo).

[3] Con sede en Cádiz, pues el intento de establecerla en Sevilla podía verse contaminado por la influencia francesa, todavía latente por España.

[4] Pues no establecía ninguna forma de gobierno estable, y América no estaba para aventuras.

[5] Con la intención de dividir los poderes del rey.

[6] De hecho, los representantes de América fueron obtenidos de los criollos que merodeaban estudiando por España, llegando a ser la proporción de:

-36 delegados españoles,
-6 delegados americanos.

[7] Donde ya se introdujeron los grupos masónicos secretos, que poco a poco irán:

-tiñendo de liberalismo ilustrado los procesos de Cádiz,
-pagando un ejército al servicio del militar progresista RAFAEL DEL RIEGO (con el que daría el Golpe de Estado contra el absolutista FERNANDO VII DE ESPAÑA),
-obligando a FERNANDO VII DE ESPAÑA a firmar la Constitución de Cádiz y a iniciar una ruta política ilustrada (a la francesa, no a la inglesa).

            Y donde el Consejo de Regencia pecó de hipocresía, al proponer a los americanos:

-ser libres, y no esclavos de los virreyes de siglos atrás,
-seguir obedeciendo a España, pero bajo dominio liberal.

[8] En la que los colonos americanos reprocharon que esa no era su Constitución, sino que había sido hecha sólo para los peninsulares.

[9] Por la derrota de NAPOLEON en la Guerra de Rusia-1812.

[10] Haciendo saltar la chispa liberal en América, mediante la Revuelta de Charcas-1809 y la Revuelta de Buenos Aires-1810.

[11] Conde de Cartagena e instigador de 150 guerrillas contra el ejército napoleónico (que le valieron 11 cruces de honor).

[12] Nombrado Libertador por el cabildo de Mérida (Venezuela), y anteriormente educado en matemáticas por el padre ANDUJAR, y en historia por el humanista BELLO LOPEZ (ambos animadores de la causa independentista).

[13] Gracias a la munición y dinero enviado a Montevideo por Holanda y Francia, y a los soldados ingleses enviados a Sudamérica a luchar contra España.

[14] Pues hubo partidarios de un bando y partidarios de otro bando.

[15] Militar y prisionero del ejército napoleónico, en cuyo destierro en Francia conoció las teorías liberales más radicales, y entró en la masonería. Vuelto a España en 1814, se puso de parte del bando más progresista liberal (de hecho, su Himno Nacional será adoptado más tarde por la I y II República española), alentando la insurrección.

[16] Pues:

-MORILLO desistió de seguir intentando restablecer el orden,
-los criollos provinciales empezaron a reclamar una Constitución para sus provincias, igual a la de Cádiz.

[17] Sobrino de LUIS XVI DE FRANCIA, de la casa de los BORBON, y que se llevó a América un ejército de liberales franceses para “hacer frente” a los liberales y pro-ideas francesas sudamericanos.

[18] En los Andes peruanos, con todos los ejércitos revolucionarios unidos, y la única ayuda al ejército español (afrancesado) del Perú leal.

[19] Que hizo que elementos oscuros y aislados de independencia fuesen cobrando aire, al ver la inoperancia y la concentración en otro sitio de la Corona española.

[20] Que habían nombrado a 6 delegados americanos por 36 delegados españoles.

[21] Que siempre se habían sentido marginados por la Corona española, y los elegidos para los cargos por los BORBON.

[22] Que abrían la mano de la Iglesia a la sublevación popular, si el gobernante caía en la tiranía.

[23] Y su total explosión de locura, tras la Revolución francesa-1789.

[24] Ejemplo de que era factible y posible hacerlo.

[25] Sobre los enclaves americanos de España.

[26] En la que los propios mexicanos pedían un príncipe de los mexicanos a FERNANDO VII DE ESPAÑA.

[27] Entre el virrey de Perú DE LA SERNA y el almirante peruano SAN MARTIN, los cuales proponen una monarquía para el Perú, tras los conflictos que habían empezado a subir desde Argentina.

[28] Como lo prueba la Rebelión del Perú-1780, donde el cacique CONDORCANQUI se auto-proclamó TUPAC AMARU II, se rebeló contra el corregidor de Tinta (Perú), y bajo el lema “Viva el rey y abajo el mal Gobierno” trató inútilmente de revivir el espíritu nacional peruano. Eso sí, logró reunir a 60.000 seguidores indígenas, hasta que fracasó en su Asedio a La Paz-1781 y provocó la ejecución de 15.000 indios.

[29] Conocido como el Precursor por los americanos, pero que anteriormente había acaparado todos los títulos militares de la Corona española, y había participado en la Revolución francesa-1789 (donde apoyó a los jacobinos y torturadores de los monarcas).

[30] Provocando que MIRANDA lo entregase a las autoridades españolas.

[31] Que le envía en 1806 una legión entera inglesa, para la lucha militar contra España.

[32] Que sirvió para pagar a los pobres campesinos que ingresaron sus ejércitos (y que iban cambiando de un bando a otro).

[33] Con todo su armamento y tecnología.

[34] Al contrario de todos los procesos independentistas que se estaba sucediendo por todo el mundo (Italia, Alemania, Estados Unidos, Asia...).

[35] Cuba, Guatemala, Chile y Venezuela.

[36] Donde los criollos se levantan contra los intereses españoles, y dan la bienvenida a la llegada e incursiones de los ingleses.

[37] Creada ilegalmente por el claustro universitario y sectores independentistas, que previamente se había levantado y destituido al gobernador de Charcas (Bolivia).

[38] Que crea su propia Junta de Gobierno, da por finalizado el virreinato de CISNEROS y proclama las ideas de un propio estado argentino (gritadas en la calle en la Revolución de Mayo-1810).

[39] Con resistencias serias en Paraguay y Uruguay (los bastiones más pro-españoles de la zona).

[40] Con PUEDYRREDON como su presidente.

[41] En que el sacerdote MADARIAGA pide la renuncia del afrancesado capitán general EMPARAN, y se crea una Junta de Gobierno (al mando del moderado RODRIGUEZ DEL TORO), dando inicio a la Revolución de Abril-1810 y la lucha por la independencia (declarada en 5 julio 1810, bajo forma ilegal de I República de Venezuela).

[42] En guerras civiles interminables, donde una a una fue forzando a todas las gobernaciones a sumarse al tren independentista.

[43] Con BOLIVAR de presidente.

[44] Donde se impone la fórmula moderada, manteniendo al virrey ABASCAL.

[45] Donde Chile intentó aprovechar para independizarse de Perú.

[46] Con SAN MARTIN de presidente.

            Y con una reunión en 1822 entre BOLIVAR (que había pasado a ser la única estrella de Sudamérica) y SAN MARTIN (que no renunciaba a seguir su causa moderada) por la cuestión de Quito (que SAN MARTIN entrega a BOLIVAR a cambio de apoyo para la Batalla de Ayacucho-1824).

            Y es que SAN MARTIN defendía la imposición de una monarquía tras los procesos independentistas, y BOLIVAR abogaba más bien por una república.

[47] A favor de un movimiento socio-racial, con el estandarte de Guadalupe por delante.

[48] Al que se le sumaron ejércitos de 80.000 mexicanos, y que logró tumbar, batalla tras batalla, al ejército real de CALLEJA y del virrey VENEGAS.

[49] Que con este plan aprobaba por su propia cuenta una monarquía constitucional (y lo convertía en emperador, para su propia sentencia a muerte).

[50] Con VICTORIA como su presidente.

            Y con su posterior Separación de las Provincias Unidas de Centroamérica-1824, dada la compleja diversidad de culturas que incluía (y cuya fractura de territorios empezó a sucederse, una tras otra).

[51] Cosa que tendrá que hacer las Cortes de España en 1836, durante la regencia de la pequeña ISABEL II DE ESPAÑA, y reconociendo una a una todas las Repúblicas americanas.

            Además, se trató de un no reconocimiento de FERNANDO VII DE ESPAÑA que alargó la mala prensa española, y provocó el influjo y leyenda negra inglesa en la zona.

[52] En concreto, el nombramiento de obispos (que dependía directamente de Toledo, sede primada de las Españas).

[53] Utilizando para ello los datos del HUMBOLDT, geógrafo, naturalista y explorador prusiano, y considerado como el “padre de la geografía moderna universal”. Sus viajes le habían llevado hasta América del Sur, pasando también por México y Estados Unidos.

[54] Como fue la prisión de ITURRIGARAY, militar y administrador colonial español, y virrey de Nueva España.

[55] Como fue la Revolución de los Machetes, y la mexicana Conspiración de Valladolid.

[56] Que ALAMAN trata de presentar como odiosa y repugnante. No obstante, va a aportar valiosas descripciones de la vida del padre HIDALGO antes de la revolución, y de otros personajes de la época.

[57] Ya que, según Alamán, el padre HIDALGO había despertado la inquietud de las clases populares, seduciéndolas con el señuelo del robo, saqueo y asesinato, en perjuicio de las clases respetables.

[58] Como las de CALLEJA, MIER, MORELOS... diciendo del último de ellos que fue “el hombre más notable que hubo entre los insurgentes”.

[59] Tesis formulada ya por ARIZPE, sacerdote y político mexicano nacido antes de la independencia de México, y considerado como el “padre del federalismo”.

[60] De quien dice Alamán que fue “el jefe más distinguido de la revolución”.

[61] De quien también afirma Alamán que su expedición “formó un episodio corto, pero el más brillante de la historia de la revolución mexicana”.

[62] Titulada formalmente como Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, promulgada el 22 octubre por el Congreso de Chilpancingo-1814, reunido en la ciudad de Apatzingán a causa de la persecución de las tropas de CALLEJA.

            Se trató de una Constitución impulsada por las fuerzas insurgentes, para los territorios que habían logrado controlar en el transcurso de la Guerra de la Independencia de México.

[63] Militar y político mexicano que, durante las primeras etapas de la Guerra de la Independencia de México, militó en el ejército realista y combatió a los insurgentes y rebeldes del Sur. Ni fiel a España ni a México, firmó la paz con los insurgentes, consumando así la Independencia de México el 17 septiembre 1821.

            Fue nombrado primer regente del México independiente, hecho que aprovechó para coronarse a sí mismo como emperador, con el título de AGUSTIN I DE MEXICO. Esto provocó las iras de los insurgentes, que se levantaron en armas en 1823, lo expulsaron del país y lo declararon “traidor de la patria y fuera de la ley”. Acabó fusilado un año después.

[64] Desde su elevación al trono, su desacertada política, su derrota, hasta su expulsión del país.

[65] Una Nueva España que estaba formada por los 40 estados actuales de:

-Canadá, en su actual Columbia;
-Estados Unidos, en sus actuales Arizona, California, Colorado, Florida, Idaho, Kansas, Luisiana, Montana, Nevada, Nuevo México, Oklahoma, Oregón, Texas, Utah, Washington y Wyoming;
-México, donde estaba situada su capital general;
-Centroamérica, en sus actuales Belice, Costa Rica, Cuba, Chiapas, El Salvador, Guadalupe, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Puerto Rico, República Dominicana, Trinidad y Tobago;
-Filipinas, en sus actuales Australia, Carolinas, Marianas, Macronesia, Micronesia, Océano Pacífico (...), Nueva Zelanda y Taiwán.

[66] En efecto, ARRECHEDERRETA, sacerdote mexicano y autor de Apuntes Históricos, fue el que permitió a ALAMAN disponer del material necesario para escribir su Historia de México.

[67] Es importante la descripción que hace RIAÑO de su vida: “supo aflorar en él una afición para el cultivo de las ciencias exactas y la lectura de los clásicos españoles, franceses y latinos”.

[68] De 170.000 habitantes, según datos aportados por el propio ALAMAN (cf. ALAMAN, L; Historia de México, tomo II, libro V, cap. V, 8).

[69] Edificio construido en la ciudad de Guanajuato, a finales del s. XVIII, en tiempos del virreinato, y empleado en un principio como almacén y comercio de granos (de ahí el nombre de alhóndiga). Fue uno de los principales y primeros escenarios de la lucha de independencia de México.

            Y es que, durante el ataque por el ejército insurgente a la ciudad de Guanajuato, en su interior se acuartelaron las tropas realistas, por lo que fue asediado por las tropas rebeldes capitaneadas por el padre HIDALGO y ALLENDE. El ataque duró hasta que fue tomado el edificio y masacrados sus habitantes.

[70] Como fue:

-en 1823, con el gobierno provisional establecido a la caída del Imperio de ITURBIDE,
-en 1824, durante la presidencia del general VICTORIA,
-en 1830, bajo el gobierno de BUSTAMANTE,
-en 1853, en el último gobierno de SANTA ANA.

[71] La función de esta institución consistía en otorgar préstamos a empresarios privados interesados en adquirir maquinaria para la industria manufacturera.

[72] Como fueron Disertaciones sobre la Historia de la República Mexicana Historia de México desde los primeros movimientos que prepararon su Independencia en el año 1808 hasta la época presente.

[73] Se trata de un diario exacto que el hermano de ALAMAN había ido compilando a mano, de todo lo ocurrido desde octubre de 1811 hasta junio de 1820.

[74] Principalmente las de BUSTAMANTE.

[75] En 1524, HERNAN CORTES había emprendido un viaje a las Hibueras (Honduras) en busca de su capitán OLID.

[76] Con especial atención a la época de los REYES CATOLICOS, y desde éstos hasta la llegada de FERNANDO VII DE ESPAÑA.

[77] El primer folleto responde a los cargos que el Congreso General-1833 formó en su contra, principalmente por su pretendida participación en el complot para capturar y ejecutar a GUERRERO, así como por haber atacado el sistema federal, promovido el centralismo desde el gobierno y haber conspirado a favor de la restauración del monarquismo en México (se le acusó de invitar a un príncipe alemán, PABLO DE WITTEMBERG, a visitar México).

            El segundo folleto buscaba responder a los críticos de la Antigua Alianza que habían apoyado el Plan de Jalapa-1829 (con el que BUSTAMANTE y ALAMAN llegaron al poder), habiendo incumplido así su promesa de respetar el orden y estabilidad del gobierno.

[78] Basado en la aportación de datos, e información suficiente como para suponer causas y efectos, aunque sin decantarse personalmente por ninguno de ellos. Es lo que se ve a la hora de describir Alamán el complot militar de ITURBIDE en su Comandancia del Sur, del que Alamán aporta datos favorables a una posible complicidad del virrey APODACA, aunque sin decantarse ni interpretar esa información obtenida:

En consecuencia a lo pedido por Iturbide, el virrey mandó el 15 de diciembre a los ministros de la tesorería que pusieran en Cuernavaca a 12.000 pesos a disposición de Iturbide, al mismo tiempo que le envió 2 remesas de municiones y todo lo que él pidiese. Una facilidad del virrey, a la hora de acceder a todo cuanto Iturbide le pedía, que ha sido considerada como una prueba de que estaba de acuerdo en el plan de independencia que se tramaba (cf. ALAMAN, L; Historia de México, tomo III, libro VIII, cap. II, 24-25).

[79] cf. SOTO, M; ALVAREZ, S; Cómo acercarse a la Historia, ed. Consejo Nacional para la Cultura y Artes, México 1998.

[80] Como se ve en la relación de amistad que existía entre el cura HIDALGO y la familia de ALAMAN, por ser ambos paisanos y conocidos del mismo pueblo de Guanajuato. Lo que ALAMAN no desvela hasta después de la Conquista de Guanajuato-1810, y casi de refilón:

Tras la toma de Guanajuato, quiso Hidalgo hacer cesar tanto desorden, para lo que publicó un bando el 30 de septiembre; pero no sólo no fue obedecido, sino que la plebe comenzó a arrancar los balcones, y a entrar a saquear en las casas de los mexicanos. Una de las que se hallaban amenazadas de este riesgo era la de mi familia, corriendo yo mismo no poco peligro por haberme creído europeo. En este conflicto mi madre resolvió ir a ver al cura Hidalgo, con quien tenía antiguas relaciones de amistad, y yo la acompañé (cf. ALAMAN, L; Historia de México, tomo I, libro II, cap. II, 32).

[81] No obstante, conviene dejar claro que él escribió para defender su actuación y proyecto político.

[82] Como se ve a la hora de describir ALAMAN los hechos históricos, de forma escueta e informativa: La revolución se propagó tan rápidamente en todos los llanos, que pronto se sintieron sus efectos, no sólo en las provincias sino en la misma capital. Lo que hizo que el virrey ordenase traer desde la Habana un contingente de tropas y varios oficiales de marina, para suplir la falta de jefes de confianza e instrucción en México (cf. ALAMAN, L; Historia de México, tomo I, libro III, cap. VI, 13). Unas tropas realistas que se fueron concentrando en Querétaro, su centro de operaciones (cf. ALAMAN, L; Historia de México, tomo I, libro III, cap. VI, 6).

[83] Pues abogaba porque en México los cambios fuesen graduales, recuperando algunas instituciones virreinales y manteniendo los principios y las tres garantías del Plan de Igualdad.

[84] Como fundador y principal ideólogo del Partido Conservador que era, y que tras la Guerra méxico-norteamericana de 1846, empezó a creer que una monarquía constitucional era el único medio para dar estabilidad política a México, y para bloquear el expansionismo norteamericano.

[85] Como se ve en los análisis que se dedicó a hacer sobre la historia de España.