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Analizar el cristianismo, para liberarlo y unirlo
Comunión y Liberación es un movimiento eclesial fundado por Luigi Giussani en 1954. Tiene como objetivo fomentar una madura formación cristiana, así como colaborar en la misión de la Iglesia Católica en todos los ámbitos de la sociedad contemporánea. En la actualidad, está presente en más de 90 países de los 5 continentes. El objetivo de Comunión y Liberación no es convencer a los demás para que acepten nuestras ideas o visión del mundo, sino dotarles de un método captativo de la realidad que les permita analizar, juzgar y comprender qué es el cristianismo, y desde ahí poder actuar. La finalidad de dicho método es doble: mostrar la necesidad de una vida de fe, y ser capaces de responder a las exigencias de la vida. Por ejemplo, una fe alejada de la vida, o una fe en paralelo, o una fe incapaz de ser encontrada, igualmente sería inútil para satisfacer las exigencias elementales de la existencia. Por decirlo de oto modo, una fe falaz no resiste los desafíos del mundo. Hacia el final de su vida, Luigi Giussani transmitió a Juan Pablo II (en 2004) que no pretendía fundar un movimiento, sino resaltar la necesidad de retornar a los rasgos esenciales del acontecimiento cristiano. Veamos algo de estos rasgos y de este acontecer diario. La vida de nuestro movimiento es sencilla y libre. Comunidades grandes y pequeñas nacen espontáneamente en los ámbitos de la vida diaria (colegio, trabajo, barrio), y se reúnen para encontrarse y compartir momentos y gestos cotidianos. No se establecen requisitos, ni afiliaciones formales, pues nosotros "lo apostamos todo por la libertad", como decía nuestro fundador. Dichas comunidades espontáneas de amigos (ya convertidos al cristianismo, o desde largo tiempo cristianos) siguen reuniéndose entre sí, pero poco a poco se van insertando en la Iglesia local y poniéndose al servicio de la diócesis correspondiente. En cada diócesis, las comunidades locales existentes conforman el grupo Escuela de Comunidad, y establecen ciertas diaconías (término de los primeros siglos), formadas por varias personas comprometidas al servicio de las comunidades locales. Periódicamente se celebran Asambleas de Responsables (por continentes) y un encuentro internacional anual. Las actividades del movimiento se autofinancian totalmente por sus participantes. Cada Escuela de Comunidad se organiza por edad y vida social. La GS se refiere, por ejemplo, a los jóvenes de Secundaria y Bachillerato, la CLU a los estudiantes universitarios y la CLE a los profesores y educadores. En el campo caritativo, los miembros de Comunión y Liberación dedicamos nuestro tiempo y dinero al servicio de quien tiene necesidad, desde la atención a ancianos y discapacitados hasta el apoyo a los sin techo, inmigrantes o presos. A nivel cultural, el amor a la expresión cultural y artística caracteriza la vida del nuestro movimiento, desde sus inicios. A nivel eclesial, en Comunión y Liberación tratamos de establecer vínculos con personas de otras confesiones cristianas, tanto de la ortodoxia como del mundo anglosajón o norteamericano. También tratamos de abrazar a agnósticos y no creyentes, así como a personas de otras religiones. Es el caso del Monasterio del Monte Koya, desde el cual llegamos a los budistas de Japón. .
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