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Reinsertar la juventud abandonada en la sociedad
La Orden de Clérigos Regulares de Somasca fue fundada sobre la base de la Compañía de los Siervos de los Pobres de San Jerónimo Emiliani, establecida en 1534. Fue fundada para mantener la asistencia a los pobres iniciada por San Jerónimo, y se llamó "de Somasca" por la localidad donde se estableció la sede. Desde aquel inicio, los padres somascos hemos dedicado siglos al servicio de los jóvenes huérfanos o abandonados. Nuestra misión ha sido llevarles amor, esperanza y educación, cuando más lo necesitan, de forma incansable, tratando de mejorar sus vidas y buscándoles un futuro mejor. En los primeros siglos, la congregación dedicó sus esfuerzos casi exclusivamente al cuidado de huérfanos, lo que significó una auténtica especialización en este campo, tanto en orfanatos como hospitales, escuelas y otras instituciones de asistencia social. En los últimos siglos, los somascos hemos tratado de reflejar el amor y la misericordia de Cristo, a través del servicio desinteresado a aquellos que han sido abandonados por la sociedad. Estamos convencidos de que cada persona merece dignidad y respeto, estamos dedicados a aliviar el sufrimiento, tratamos de brindar esperanza a aquellos que la necesitan. La espiritualidad somasca se nutre de la fe en Dios y de la devoción a la Virgen María. Nuestra vida comunitaria está marcada por la oración y la fraternidad. A través del ejemplo personal, buscamos imitar el ejemplo de San Jerónimo Emiliani, así como mostrar la armonía y vitalidad del evangelio. La espiritualidad somasca nos inspira a ser un faro de esperanza y amor en el mundo. Hoy en día, nuestra comunidad religiosa se extiende por todo el mundo (80 comunidades), llevando a cabo proyectos educativos y sociales que reflejan nuestro compromiso en tres áreas de acción: -la
asistencia
a menores, a través de internados, hogares y casas de acogida, para niños
huérfanos o jóvenes sin recursos; .
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