Recoger a las chicas de la calle, y darles un hogar

Madrid,.26.enero.2026
Marisa
.Arreba,.superiora
.general.de.Oblatas

         Las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor somos un grupo de mujeres que seguimos a Jesús en su Iglesia, y tratamos de llevar la buena noticia del Reino a las mujeres que ejercen la prostitución o son víctimas de la trata y explotación sexual. En la actualidad, estamos presentes en 16 países.

         Nuestra congregación fue fundada en 1864 por el sacerdote José María Benito Serra, cuando regresó de su misión en Perth (Australia) y abrió en Ciempozuelos (Madrid) un asilo para mujeres prostituidas y en situación marginal, sin más opción que retornar una y otra vez a los ambientes de prostitución.

         Las oblatas, por tanto, estamos llamadas a acoger e instruir a las chicas de la calle, abriendo para ellas asilos gratuitos y nuestro propio corazón, en una dedicación total y sin restricción. 

         Este apasionante proyecto, en favor de la redención, la dignidad, la liberación y la vida, da lugar a diferentes formas de colaboración, miradas, experiencias vitales y perfiles profesionales, junto a respuestas creativas y audaces que provienen del Espíritu Santo e insertan en el seguimiento de Jesús.

         Las oblatas descubrimos el reflejo de Dios en las mujeres más vulneradas y estigmatizadas, y la esperanza cristiana en medio de las adversidades y conflictos. Dios es quien nos ayuda a transformar esas realidades, y a hacerlo a través de la comprensión y el amor.

         La fuente de nuestra espiritualidad es Jesús redentor, compasivo y misericordioso, que se desvive y entrega por nosotros, que expresa la ternura de Dios, que establece relaciones de gratuidad y libertad entre todas las personas.

         Nuestra espiritualidad busca la relación y el encuentro con Dios, el crecimiento personal, la vida en comunidad y el compromiso social y político, en los diversos continentes y países donde la familia oblata realiza su misión. Consiste en una espiritualidad de la encarnación, que nos lleva a situarnos ante la realidad de la prostitución como tierra sagrada donde Dios habita y nos interpela.

         La mirada compasiva, atenta y profunda de Jesús es lo que nos impulsa a entregarnos a la oblación personal, en favor de la redención total que Cristo consumó por el género humano y también por las chicas de la calle. Es lo que refleja una de nuestras canciones, titulada "Ver en ellas la imagen del Redentor".

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  Act: 26/01/26         @carismas de la iglesia            E D I T O R I A L    M E R C A B A     M U R C I A