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Dirigir y educar las vocaciones sacerdotales
La Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos es una asociación clerical de derecho pontificio, fundada en 1883 por Manuel Domingo y Sol en Tortosa, España. Su objetivo es fomentar, ayudar y guiar las vocaciones eclesiásticas y religiosas, la educación juvenil y la formación de los seminaristas. Por ello, nuestra labor se centra en la dirección de seminarios diocesanos y la pastoral vocacional. Los operarios somos sacerdotes seculares que, en el corazón de la Iglesia, tratamos de actualizar la fraternidad sacerdotal, forjar el camino de la santidad sacerdotal y buscar una mayor eficacia en el ejercicio del ministerio. Los operarios inculcamos a los seminaristas a vivir con intensidad su vocación a la santidad, a vivir en unión con otros sacerdotes y a vivir abiertos a la plenitud: -que
brota del sacramento del orden, El principio que nos anima y guía es la caridad pastoral, o participación en la caridad pastoral de Jesucristo. El don de nosotros mismos, que ofrecemos por Jesucristo, tiene como destinataria la Iglesia. Nuestro estilo de vida se resume en esta divisa: mejor en equipo. Todos los operarios estamos integrados en un equipo de vida y trabajo, que normalmente está al servicio de un obispo diocesano y de su seminario. En este equipo de vida y trabajo, con todas las exigencias que comporta, ofrecemos lo que somos y tenemos, en absoluta fraternidad sacerdotal. El espíritu que los operarios inyectamos en todas las vocaciones sacerdotales, y que nosotros mismos vivimos, por mandato de Mosén Sol, es: -no
querer ser más que sacerdote, A los operarios, nuestro fundador Mosén Sol nos repetía: "No procuréis conquistar medianías, ni os haga gozo el número de los que vengan, más sí la calidad". Y nos recordaba algunas cualidades que en todo aspirante al sacerdocio debíamos forjar: talento, grandeza de carácter, buen criterio, espontaneidad, apertura de corazón. .
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