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Los caminos desconocidos del Espíritu Santo
La Congregación del Espíritu Santo fue fundada en 1703 por el seminarista Claude Poullart, cuando en el Seminario de París animó a 12 compañeros a ofrecerse a las misiones remotas, olvidadas o desprovistas de pastores. Durante los primeros 100 años de existencia, cientos de espiritanos realizaron misiones en el extranjero (el Lejano Oriente francés), y algunos en las diócesis francesas (uniéndose a los montfortianos). Consagrados al Espíritu Santo, y tomando a María como modelo, estos espiritanos realizaron misiones en las periferias o allí donde la Iglesia tenía dificultades para encontrar obreros. Entrado el s. XIX, la sociedad misionera empezó a ser dirigida por el padre Libermann. El número de espiritianos creció (a miles, y no cientos), y la congregación emprendió la evangelización del Amazonas, África Negra y Oceanía. Los espiritianos destacaron por su valentía, y fueron responsables de innumerables construcciones de capillas, iglesias, catedrales, escuelas y dispensarios, así como del lanzamiento de proyectos de desarrollo y salud. Como sacerdotes misioneros, nuestro propósito es adquirir una buena formación para estar más libres y disponibles para la misión a los pueblos, personas desconocidas y zonas olvidadas, a través del mensaje del evangelio. Nuestra espiritualidad se inspira en gran medida en los consejos que el padre Libermann dejó a sus misioneros, y en una tradición misionera de más de 300 años. Según esta espiritualidad, nosotros creemos que el Espíritu Santo tiene en cuenta la personalidad de cada persona, y actúa en cada misionero para que, a la manera de Jesús, testifique el evangelio en lugares insospechados. La vida y la acción, de quien cumple la misión de Cristo a la que ha sido llamado, constituye el núcleo de nuestra misión. Según el padre Libermann, esa vida tiene que ser santa, y esa acción tiene que ser amorosa, si lo que queremos es salvar y santificar las almas. Por supuesto, en absoluta fidelidad al Espíritu Santo, con una entrega total de uno mismo. Entre los caminos insospechados que hemos ido descubriendo del Espíritu Santo, los espiritianos hemos descubierto el camino del diálogo interreligioso, o encuentros con personas de otras religiones, y lo hemos incluido recientemente en nuestra espiritualidad y misión. Este diálogo inter-religioso viene de lejos, y de nuestras viejas relaciones con personas de otras religiones en Argelia, Mauritania, Pakistán, Mauricio, Nigeria, India... En diciembre de 2018, un foro espiritano sobre diálogo interreligioso reunió a 30 delegados en Zanzíbar, y decidimos hacer propio: -la
primacía humana, de las personas creadas por Dios, y hermanos nuestros; .
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