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Dar una profesión a los jóvenes, y guiar sus almas
Los salesianos de Don Bosco, oficialmente conocidos como Sociedad de San Francisco de Sales, somos una congregación religiosa dedicada a la actividad apostólica entre los jóvenes, especialmente los más pobres y abandonados. Abiertos a sus lugares y culturas, los salesianos tratamos de entenderlos, acoger sus valores, atenderlos e incorporar en ellos los valores del evangelio. Las necesidades de los jóvenes, y sus círculos populares, mueven y guían nuestra acción pastoral, y desde ellos tratamos de hacer advenedizo el mundo más justo y fraternal traído por Jesucristo. Lo intentamos hacer con la aguda inteligencia de San Juan Bosco, con sentido común y con una profunda espiritualidad. Lo llevamos a cabo en cuerpo, corazón, mente y espíritu. Nuestro modelo educativo valora en su justa medida el crecimiento y la libertad, sin descolocar al joven del centro de toda la empresa educativa. Nuestro modelo busca prevenir y no castigar-premiar, como forma inteligente y amable de abordar la educación. Los salesianos creemos que lo mejor de la educación está dentro (educere) de cada joven, y que esto le predispone a mostrarse tal como es. Por ello, lo que hay que crear es el clima en que el joven adquiera esos hábitos, y esos hábitos le permitan el día de mañana optar por lo bueno, saludable, alegre y prometedor. Desde de San Juan Bosco, sacerdotes y seglares, jóvenes y adultos, educadores y profesionales... han venido colaborando con la Familia Salesiana, en una admirable disposición a la santidad. El Espíritu Santo ha derramado su gracia sobre nosotros, y permitido que 32 ramas salesianas, formadas por 402.500 miembros a lo largo de 133 naciones, sigamos creyendo en el proyecto de Dios para con la juventud. .
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