Santificar el trabajo y la vida diaria, sin doble vida

París,.16.febrero.2026
Fernando
.Ocáriz,.prelado
.del.Opus.Dei

         El Opus Dei nació en Madrid en 1928, cuando San José María Escrivá de Balaguer impartió unos ejercicios a estudiantes universitarios y creó la 1ª plataforma del Opus: la Academia DYA.

         El Opus Dei es una prelatura personal de la Santa Sede que ayuda a las personas a encontrar a Cristo en el trabajo, la vida familiar y el resto de actividades ordinarias. La finalidad del Opus es contribuir a la misión evangelizadora de la Iglesia, promoviendo entre los fieles la coherencia entre su vida y su fe.

         En concreto, el Opus lleva a cabo esta misión a través de la santificación del trabajo, realizando éste según el espíritu de Jesucristo. Es decir, para dar gloria a Dios. El trabajo se convierte, así, en lugar de encuentro con Dios, ámbito de maduración personal y contribución particular a la sociedad.

         Los miembros del Opus Dei somos cristianos corrientes (de la diócesis, de la parroquia...), cuya pertenencia al Opus no implica una situación o consagración especial. Provenimos de todas las clases sociales, culturas y profesiones, nuestra situación estatal es la misma que la del resto y convivimos con el resto de ciudadanos.

         La filiación divina es el fundamento del Opus Dei, y reafirma nuestra confianza en la providencia divina, la sencillez en el trato y un profundo sentido de la dignidad humana, con verdadero amor cristiano.

         Las realidades materiales son el lugar donde los miembros del Opus hacemos especial hincapié, como lugar propio en que hemos de santificarnos, servir a Dios y amar a los hombres. Todas estas realidades (familia, trabajo, influencia social) son oportunidades que nos invitan a proclamar a Jesucristo, y a imitarlo con el ejemplo.

         La oración y la formación son los medios que nos permiten llevar a cabo esa misión general, en esos lugares concretos. La Santa Misa, la confesión, la lectura del evangelio, o la penitencia y devoción mariana, alimentan nuestro interior y nos facilitan el cumplimiento del deber, así como hacen la vida más agradable a los demás.

         El fundador del Opus Dei explicaba que todo esto debíamos llevarlo a cabo "sin una doble vida". Es decir, no llevando por un lado la vida interior (o relación con Dios) y por otro la vida exterior (o relación social), sino "viviendo una única vida, de carne y espíritu, en cuerpo y alma, que pertenece a Dios".

.

  Act: 16/02/26         @carismas de la iglesia            E D I T O R I A L    M E R C A B A     M U R C I A