Servir a Jesús y María en medio de la sociedad

Cremona,.15.junio.2026
Sergio
.Ziliani,.prior
.general.de.Servitas

         La Orden de los Siervos de María fue fundada por 7 varones florentinos en 1233, cuando abrieron una cofradía dedicada a la veneración de la Virgen María. Inicialmente se trataba un grupo de amigos, que ante la enemistad imperante decidieron vivir el evangelio en plena sociedad de Florencia. Poco tiempo después, en 1249, recibieron la aprobación de Inocencio IV, y los nuevos frailes adoptaron un hábito negro y la Regla de San Agustín.

         Los servitas nos caracterizamos por un fuerte sentido de comunión fraterna, servicio y referencia constante a la Santísima Virgen, en un esfuerzo constante por la conversión.

         El servicio es el elemento esencial de nuestra Orden, y se inspira en el ejemplo de Cristo, Siervo del Señor (Is 42,1-7; 49,1-9; 50,4-11; 52,13-53,12) que vino para "servir y dar su vida en rescate por muchos" (Mc 10,45) y está entre sus discípulos "como quien sirve" (Lc 22,27; Jn 13,3-17). También se inspira en la humilde actitud de la Santísima Virgen, que en su día dijo: "Aquí está la sierva del Señor" (Lc 1,38).

         Para los servitas, el servicio es compartir las aspiraciones y las preocupaciones humanas, con una visión cristiana que alcanza:

-la hospitalidad humana, especialmente hacia los humildes, ancianos, enfermos o necesitados;
-el compromiso apostólico, especialmente en la labor misionera;
-el compromiso de tener con todas las criaturas "únicamente relaciones de paz, misericordia, justicia y amor constructivo".

         Este último texto, constitucional, subraya nuestro segundo carisma: la comunión fraterna. Jesús pidió al Padre que los discípulos fueran uno, como él y el Padre son uno (Jn 17,11). Es más, en la primitiva comunidad cristiana "la multitud de los que creían tenían un solo corazón y una sola alma" (Hch 4,32). San Agustín animó a los frailes a "vivir en unidad de casa, pertenencias y corazón". Finalmente, nuestros Siete Santos Servitas hicieron de la comunión fraterna un elemento esencial de sus vidas. Sin ella, nosotros no seríamos auténticos siervos de María.

         La entrega total a la Santísima Virgen es nuestro tercer carisma, pues ella es "refugio especial, madre singular y señora propia nuestra". De hecho, nuestros 7 padres fundadores decidieron ponerse humildemente a los pies de la reina del cielo, para que ella dirigiera sus pasos y les obtuviera méritos fructíferos. Por esta razón, los servitas somos siervos de Santa María.

         Los servitas de todos los tiempos hemos tratado de ser un ejemplo convincente de la conversio morum, con un estilo de vida austero, sobrio y penitente. También hemos tratado de cumplir, en cada uno de nosotros, las palabras del apóstol: "Los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu" (Gál 5,24-25).

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  Act: 15/06/26         @carismas de la iglesia            E D I T O R I A L    M E R C A B A     M U R C I A