Antiguo Testamento


Mesopotamia, el lugar bíblico de los patriarcas, reyes y profetas de Dios

Murcia, 1 sept. 2019
Equipo de Biblia de Mercabá

        Por el año 3.500 a.C. todo el mundo tenía un mismo lenguaje e idénticas palabras. Al desplazarse la humanidad desde el Oriente, hallaron una vega en el país de Babel, y allí se establecieron. Entonces se animaron el uno y el otro a construir una torre en Babel, con la cúspide en los cielos, para llegar a ser como Dios.

        Bajó Dios a ver la ciudad y la torre que habían edificado los humanos, y los castigó Dios confundiendo sus lenguajes y desperdigándolos por toda la faz de la tierra.

        Pasado el tiempo, siguió viendo Dios que la maldad del hombre seguía cundiendo sobre la tierra, y le pesó de haber hecho al hombre. Así, decidió Dios castigar y exterminar todo lo que germinaba y pululaba sobre la faz de la tierra. Mandó Dios un diluvio universal (de 40 días y 40 noches) que acabó con todo lo creado.

        Sobrevivió sólo el justo Noé con sus hijos (Sem, Cam, Jafet) y las mujeres de sus hijos, en el arca que Dios le había pedido construir para repoblar nuevamente la tierra.

a) Abraham

        Por el año 2.000 a.C. existió un hombre justo y temeroso de Dios llamado Abraham. Poseía un gran rebaño y vivía tranquilo con su mujer, llamada Sara, en una ciudad de Caldea llamada Ur.

        Pero un día, Dios le pidió que dejara la casa de su padre, y que se fuera hacia una tierra que Él le mostraría, una tierra que manaba leche y miel: Israel. Le dio también la misión de fundar un pueblo, en el cual Dios se manifestaría y en el cual nacería, dos mil años después, el Salvador.

        Dios hizo con Abraham una alianza de fe, le prometió multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, y ambos fueron fieles.

b) Isaac, Jacob y las 12 tribus

        Abraham se fió de Dios, y aunque él era viejo y su mujer estéril, tuvieron un hijo al que pusieron por nombre Isaac, concebido de modo milagroso. Dios le pidió que se lo ofreciera como cordero inmolado, pero que no pusiera la mano sobre él.

        Isaac engendró de Rebeca a Jacob, y aunque la primogenitura le correspondía al hijo mayor Esaú, fue Jacob quien la obtuvo por un plato de lentejas, y con ella todas las bendiciones de Dios.

        Jacob, a quien Dios llamó Israel, tuvo de Raquel 12 hijos, que formarían las 12 tribus de Israel: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Gaz, Aser, Isacar, Zabulón, Neftalí, José y Benjamín.

        Uno de ellos, José, preferido de Jacob por ser de Raquel y no de la esclava, fue tirado por sus hermanos a un pozo, y vendido por 30 monedas a unos mercaderes de Egipto, tierra a la que fue a parar. Allí se ganaría el favor del faraón adivinándole los sueños (el lobo y los corderos, las 12 estrellas del cielo, las 7 vacas gordas y flacas…).

        Mientras tanto, en Israel los otros once hermanos tuvieron que sufrir una gran temporada de hambre, por lo que optaron por bajar a comprar comida a Egipto y establecerse allí.

c) Moisés

        En Egipto, la situación fue empeorando para los hijos de Israel, aunque al mismo tiempo crecían en inteligencia y en fuerza. Así, llegaron a ganarse la envidia del faraón, que decidió reducirlos a la esclavitud. Durante 400 años, los hebreos tuvieron que ganarse la vida como esclavos en las edificaciones de Pi y Ramsés.

        Pero Dios no había olvidado a su pueblo, y escogió a Moisés para liberarlo. Salvado de las aguas y de las ejecuciones de Ramsés I, Moisés había sido adoptado por la mujer del faraón, y vivía en la corte.

        Pero un día Dios le habló desde una zarza ardiendo, y le comunicó la misión de sacar a su pueblo de la esclavitud de Egipto. Para esto, Moisés tuvo que realizar antes el faraón hasta 10 plagas o milagros (el río Nilo convertido en sangre, la peste, las langostas… las tinieblas y la muerte de los primogénitos) hasta que dejara salir a los israelitas hacia la tierra prometida.

        Esta salida de Egipto se denomina Éxodo, y en ella los 600.000 hebreos cruzaron el mar Rojo, caminaron por el desierto durante 40 años, e hicieron una alianza con Dios en el monte Sinaí, el año 1.250 a.C, resumida en los 10 mandamientos.

d) David

        Por el año 1.000 a.C. decidió Dios dar un rey a su pueblo. En un principio había elegido al rey Saúl (1.000-990 a.C), pero posteriormente decidió destituirlo porque no cumplía los mandamientos. Así, decidió enviar a Belén al profeta Samuel, para consagrar allí al futuro rey de Israel.

        David fue el chiquillo elegido para gobernar a su pueblo, por ser pastor, rubio y bello, y muy religioso en su corazón. Por otro lado, ya en su niñez había sido capaz David de derrotar al gigante filisteo llamado Goliat, con una onza y una honda.

        Subido al trono con 30 años, David (comandante supremo) venció a todos los pueblos vecinos y estableció la capital de Israel en Jerusalén, trasladando hasta allí el Arca de la Alianza, con las tablas de la ley que Dios dictó a Moisés.

        Consolidó David el reino de Israel, unió las 12 tribus en 12 regiones, eliminó la idolatría en falsos dioses, y dio gloria y alabanza a Dios por medio de los salmos. Realizó Dios a David la promesa de que entre sus hijos saldría el Mesías.

e) Salomón

        Siendo ya muy anciano, el rey David decidió junto con su esposa Betsabé, instruir a su hijo Salomón para servir a Dios y al pueblo.

        El reinado de Salomón (Shalom, rey de paz) fue un período de paz y prosperidad, fruto de la sabiduría que Dios le concedió cuando era joven y subió al trono. Dios le había pedido un deseo, y él le pidió acierto religioso para gobernar.

        Salomón construyó el templo de Jerusalén, compuso el libro de los Proverbios, y extendió la riqueza y sabiduría de Israel por todo el mundo. Hasta la reina de Saba subió a contemplar la sabiduría de Salomón y sus sentencias salomónicas (como "dividir" un niño en dos…).

f) División de Israel y exilio a Babilonia

        A la muerte de Salomón, casi todo el pueblo comenzó a caer en la idolatría en falsos dioses, y el reino de Israel se dividió en dos: el norte con capital en Samaria, y el sur con capital en Jerusalén.

        Hacia el 721 a.C el rey de Asiria invadió el reino del norte, destruyó la ciudad de Samaria, y deportó a miles de israelitas a Nínive.

        Hacia el 587 a.C el rey de Babilonia, Nabucodonosor, destruyó la ciudad santa de Jerusalén, el templo y las tablas de la ley, y llevó esclavizados a miles de judíos a Babilonia (más de 200.000).

        El tiempo de destierro en Babilonia, hasta la llegada al poder del persa Ciro, fue un período de reflexión y purificación, y allí los judíos tomaron conciencia de que habían sido infieles a Dios, y ansiaron ya grandemente la llegada del Mesías.

g) Profetas pre-exilio a Babilonia

        Mientras el pueblo de Israel se alejaba de Dios y se entregaba a los ídolos, el Señor fue enviando a los profetas Isaías y Jeremías, hombres que llenos del Espíritu Santo, hablaban en su nombre, insistían en creer en él, y en la conversión sincera del corazón.

        Isaías, del siglo IX a.C. profetizó que el Mesías nacería de una virgen (Libro del Enmanuel), y que triunfaría sobre el Maligno a través del sufrimiento (Cánticos del Siervo). Los rasgos del Siervo de Yahveh, descritos por Isaías, coinciden exactamente y sorprendentemente con los de Jesús en el momento de su pasión.

        Jeremías, en el siglo VII a.C. fue llamado por Dios cuando tenía 20 años para predicar el arrepentimiento al rey de Judá, pero no fue escuchado y al final le echaron a él las culpas del destierro.

h) Profetas en Babilonia

        Durante el destierro que sufrió el pueblo de Israel a causa de sus culpas, Dios envió a su pueblo al profeta Ezequiel.

        Ezequiel era sacerdote, que tras recibir numerosas visiones, adoctrinó al pueblo exiliado en Babilonia a romper con su pasado pecador, y a renovarse interiormente de cara a la cuenta que debía dar cada uno a Dios de su vida.

        Recopiló Ezequiel todos los antiguos libros de la ley que habían sido saqueados de Jerusalén por los babilonios y empezó a ganarse el favor del nuevo rey Ciro.

i) Profetas post-exilio a Babilonia

        Por el siglo IV a.C. servía en la corte de Babilonia un joven hebreo llamado Daniel, más inteligente que los demás, y que junto con sus 3 amigos, Ananías, Azarías y Misael, era el encargado de adivinarle los sueños al rey (la estatua de hierro con pies de barro…).

        Daniel inaugura el género bíblico apocalíptico, anunciando cómo sucederá el final de los tiempos, la venida del Hijo del hombre y la resurrección de los muertos, como paso previo al juicio final.

        Otros 12 profetas, aparte de estos 4 profetas mayores, también ejercieron su ministerio en Israel desde el siglo VI al siglo I a.C.

        Los 12 profetas menores fueron: Jonás, Abdías, Miqueas, Ageo, Sofonías, Joel, Amós, Malaquías, Oseas, Nahúm, Habacuc y Baruc.

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