La Vida


Origen de la vida, lleno de misterios para los propios seres vivos y animados

Murcia, 1 noviembre 2019
Equipo de Filosofía de Mercabá

        Decía Aristóteles que “vivir es el ser para los vivientes”. Luego la vida no es algo accidental para el hombre, sino sustancial[1]. El hombre es un ser vivo, un animal entre los demás animales, un ser que vive entre otros seres que viven o no. La vida es lo propio del hombre.

        Decía Aristóteles que “tener vida es moverse por sí mismo, y no por otro”. Es decir, algo parecerá que está vivo, si es que se mueve. Pero moverse por sí mismo requiere manifestar ese movimiento, es decir, realizar operaciones, y no ser algo inerte o mera energía[2].

        Así pues, “la vida es la sustancia a la que conviene moverse”. Y al hombre, como ser vivo, le conviene moverse, por propia naturaleza. Porque su naturaleza es la vida, y el movimiento conviene a lo que tiene vida.

a) Características de la vida

        La vida tiene 5 características:

        Movimiento. Consistente en crecer y desarrollarse, en tener dentro de sí el principio de moverse.

        Unidad. Lo propio de los seres vivos es que son uno. Sin la unidad, no existiría la vida. La vida, pues, consiste en la organicidad de todas las partes del organismo[3]. Esta unión no se consigue sumando las partes, sino que tiene que haber un principio unificador.

        Inmanencia. Todo viviente que actúa guarda dentro de sí esas acciones. Aquí:

-las cosas permanecen en el viviente[4],
-el resto de seres que no son vivientes no pueden realizar esas cosas
[5].

        Existen distintos grados de inmanencia[6], destacando entre ellos:

-la inmanencia 1ª, aquella por la que la vida está definida,
-la inmanencia más importante, aquella realidad más alta que un ser vivo pueda realizar.

        Autorrealización. Todo viviente realiza un proceso: crece, se reproduce y muere. Por eso, tiene un fin y tiende hacia una perfección[7]. Esa perfección tiene que ir haciéndose, y eso se hace mediante la contemplación del saber.

        Lugar en el cosmos. En el ciclo de la vida[8] el hombre es el único ser que trasciende el mundo. Por lo que debe ir aprendiendo el lugar que ocupa en él.

b) Alma y cuerpo

        Se trata de algo claro y cognoscible en sí, aunque para llegar a su conocimiento se requiere un estudio oscuro.

        El alma es el principio de la vida, es la entelequia que posee en potencia la vida, el acto primero de la vida.

        El alma consiste en lo animado, porque tiene la virtud de mantenerse en otra, en todas las direcciones, y sin ayuda de nadie más. Es aquello por lo que se vive, siente y razona, primaria y radicalmente.

        Existen 3 tipos de alma, acordes con los 3 tipos de vivir:

-alma vegetativa, que no se mueve,
-alma animal, o sensitiva,
-alma humana, o intelectual.

        Las facultades del alma son: intelecto, sensación, movimiento, reposo (todo lo demás, o cualquier otra operación, es inanimada). No obstante, el alma se define por lo que es, y sus facultades por lo que es el alma.

        El alma es el acto primero del cuerpo, la forma y entelequia de un cuerpo natural organizado. Esto es independiente del desarrollo que luego lleve a cabo ese cuerpo. No existe, pues, cuerpo sin alma.

        El alma es la unidad del cuerpo, en una única sustancia que se manifiesta corporalmente, mediante los sentidos externos y sus dos tipos de sensaciones, activa y pasiva.

        El alma se manifiesta en toda la corporalidad humana, y no en la suma de sus partes[9].

        El alma, finalmente, puede subsistir tras el cuerpo, pero no pre-existir a él.

c) Conocimiento sensible

        Es la posesión inmaterial de la forma de un objeto[10].

        Se trata de algo vital, y no de algo pasivo o receptáculo[11]. Todo sujeto conoce un objeto, establece una relación con el objeto:

-no como una idea construida,
-sino como acto de conocer, con cierta distancia sobre el objeto presente
[12].

        El conocimiento es un acto intencional que capta el objeto como distinto al sujeto. Es una praxis cognoscitiva de acciones inmanentes.

        El conocimiento comienza por lo sensible: los sentidos, mera facultad pasiva del hombre, que se ponen en marcha ante un estímulo.

        Los sentidos:

-no son materiales, pues no pueden ser reducidos a materia,
-no son espirituales, pues no forman parte de las facultades intelectuales.

        y pueden ser:

-externos: los 5 sentidos,
-internos: sentido común, imaginación, memoria, estimativa cognoscitiva.

        Eso sí, los sentidos no son sólo condición de posibilidad, sino elemento constitutivo de la sensación[13].

        La sensación, pues, es:

-un fenómeno psíquico. Sentir es propio de los seres vivos, un acto espontáneo que está en el sujeto, inmanente al sujeto;
-un acto de conocimiento:

-inmaterial, pues todo conocimiento existe sólo si está separado de la materia,
-no perfecto, pues sólo es el primer modo de conocer las cosas,
-relativo a su objeto
[14].

d) Apetitos sensoriales

        Son la tendencia hacia lo que conviene a los seres vivos. Son inclinaciones:

-innatas y atractivas, comunes a hombres y animales,
-no racionales.

        Hay 2 tipos de apetitos:

-natural, como tensión de cada ser vivo hacia su bien y perfección[15],
-elícito, como aquel que se tiene cuando ya se ha conocido el bien como bueno.

        La tendencia natural se tiene, y la elícita se tiene en función de aquello a lo que el hombre tiende.

        Hay otros 3 tipos de apetitos:

-sensible, como capacidad de conocer,
-concupiscible, como capacidad de sentir,
-irascible, como capacidad de sacar algo adelante.

Murcia, 1 noviembre 2019
Mercabá, artículos de Cultura y Sociedad

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[1] El hombre que no vive no es hombre.

[2] Un robot, por ejemplo, se mueve pero no está vivo.

[3] Los órganos, por ejemplo, separados del todo no pueden vivir.

[4] Nutrirse, por ejemplo, no es una acción externa sino parte de la vida, así como ver, sentir…

[5] El electrón, por ejemplo, ya es todo lo que puede ser, mientras que el gato puede dar más de sí.

[6] No es lo mismo, por ejemplo, nutrir que conocer.

[7] Si tuviésemos ya la perfección, no creceríamos.

[8] O repetición cíclica de lo que se es.

[9] En contra del dualismo platónico y cartesiano, donde se afirma que cuerpo y alma son dos formas distintas, y que el alma:

-o preexiste antes del cuerpo,
-o nada tiene que ver con el cuerpo.

        PLATON afirmaba que el cuerpo era la cárcel del alma, teniendo que estar unida a él, pudiendo subsistir sin él, teniendo que separarse de él.

        DESCARTES llegó incluso a separar la res extensa de la res cognoscitiva; es la duda cartesiana, con su conclusión “cognito, ergo sum”.

[10] La vaca es una vaca porque yo digo que es una vaca, poseyendo su forma.

[11] Según KANT, sí es mero receptáculo.

[12] Aquí entraría el eterno debate sobre la primacía del objeto sobre el sujeto, o viceversa.

[13] La sensación nunca se podrá eliminar, mientras los órganos estén normales.

[14] “Sólo se ve aquello que se ve” y su sujeto (“relatividad cognoscitiva”), en cierto sentido.

[15] Pues todo ser tiende al bien, como se tiende, por ejemplo, a estar sano y no enfermo.