Desarrollo Ambiental

Isabel Cuenca
Mercabá, 29 diciembre 2025

        Para armonizar trabajo, desarrollo y medio ambiente, es necesario desenmascarar dos simplificaciones. La 1ª es considerar que todo el mundo desarrollado tiene un mismo patrón de trabajo (USA, UE, Japón...), y que los pobres también tienen su propio patrón de desarrollo. La 2ª considerar es considerar que se pueden explicar ambas situaciones como si fueran un mismo ecosistema.

        Aunque ambas simplificaciones son grandes y requieren un esfuerzo de reducción importante, creo que puede resultar bastante didáctico para ver las diferencias entre un mundo y otro, y las implicaciones que tienen para el medio ambiente.

        De lo que se trata es de mejorar las condiciones de vida de una importante parte de la población del planeta (los 1.200 millones de personas que viven bajo el umbral de la pobreza, con menos de 1 dólar/día), sin deteriorar más la Tierra de lo que está, sin contaminar más, sin agotar los recursos y sin tener que renunciar a las fuente de recursos, ocio y habitabilidad para las generaciones venideras.

        Hay que pensar, por tanto, no sólo en el momento actual, sino en las personas que habrán de venir, que según los cálculos de la ONU será de 12.000 millones de personas. De hecho, este 2025 lo hemos terminado con 8.200 millones de personas, desde aquellos 3.000 millones de 1965.

        Para que nuestro planeta siga siendo habitable, y siga proporcionándonos recursos, y todo se haga sin tensiones por el agua, cereales, espacio... hay que sentar las bases para los conflictos y desplazamientos masivos de personas, que se auguran críticos para este siglo XXI.

a) Ecosistema natural

        Un ecosistema está formado por todos los seres vivos (biocenosis) que están en un determinado lugar (biotopo). Pero un ecosistema no es la suma de los seres vivos y el lugar en el que habitan sino la serie de relaciones que establecen entre sí estos seres vivos y ellos con el entorno.

        En un ecosistema, todo está relacionado y así la desaparición de una especie determinada o el aumento excesivo del número de individuos de una especie acarrea siempre consecuencias para las demás. Lo mismo ocurre con los factores del entorno (temperatura, humedad, alimentos...), cuya variación de cualquiera de estos factores trae un cambio, y un ajuste de todos los elementos que forman el ecosistema.

        Los ecosistemas no permanecen fijos ni estáticos, sino que van variando con el tiempo.

        Un ecosistema rico es aquel que tiene un gran número de especies diferentes (biodiversidad), como la selva amazónica.

        Un ecosistema pobre es aquél que el número de los seres vivos es escaso (desierto, o terrenos con monocultivo). Estos últimos, por ejemplo, son productivos a corto plazo desde el punto de vista económico pero empobrecedores y devastadores del entorno.

        Se dice que un ecosistema ha llegado al clímax cuando todas los seres vivos están en situación óptima. Es decir, que obtienen la máxima energía con el mínimo esfuerzo, y toda la energía que obtienen la aprovechan al máximo ocasionando (a su vez) un mínimo de daño al entorno.

        Introduciendo al hombre en un ecosistema, diremos que éste es tanto más rico, cuanto le proporciona el máximo bienestar con el mínimo deterioro medioambiental.

b) Bienestar humano

        ¿Qué se entiende por bienestar? En 1º lugar, lo fundamental (facilidad para obtener el alimento, sanidad adecuada, acceso a la educación...), y en 2º lugar una serie de aspectos que son importantes y que ocasionan un buen acoplamiento del hombre a su entorno (facilidades para emplear su tiempo de ocio, acceso a las nuevas tecnologías, sentirse seguro en cuanto a su esperanza de vida, posibilidad de desplazarse de un ecosistema a otro...).

        Es obvio que, en general, las personas pertenecientes al Primer Mundo pertenecen a un tipo de ecosistema donde los parámetros de bienestar son grandes, pues tienen para comer lo que quieren y en la cantidad que quieran.

        No se olvide que en muchos de estos países el problema principal de salud es el de las consecuencias derivadas del exceso de comida (obesidad, colesterol, diabetes...), y que en la mayoría de los hogares hay tecnología de todo tipo, y que estas personas tienen tiempo libre suficiente (con jornadas laborales de 40 horas/semana), y que la movilidad es grande (ya sea como turismo o para buscar un trabajo mejor).

c) Ecosistema y bienestar

c.1) Materias primas

        Podría parecer que este ecosistema está llegando o ha llegado ya al clímax, si nos fijamos en los parámetros anteriores. No obstante, esto no es así, y todavía no ha llegado al equilibrio, sino todo lo contrario.

        Por poner un ejemplo, la población de este primer ecosistema es enormemente dependiente de los recursos de la Tierra, pues un 20% del total consume el 70% de la energía, el 75% de los metales, el 60% de los alimentos, el 85% de la madera... Incluso los productos que consume el Primer Mundo están hechos, muchos de ellos, en el segundo ecosistema.

        En el consumo de energía, las cifras serían parecidas. Lo mismo que con los gases que afectan a la capa de ozono o la contaminación del mar.

        Podemos decir sin ninguna duda que como consecuencia de su trabajo, los habitantes de éste que hemos convenido en llamar ecosistema rico, lo es porque depende en gran medida del ecosistema pobre. Sin sus recursos (energía, productos agrícolas, minerales...) no podría vivir. Incluso si tuviera que consumir sólo los productos elaborados por ellos, no podría tener tan alto índice de consumo. Es decir, de alguna manera podemos considerar al ecosistema rico como parásito del ecosistema pobre.

c.2) Contaminación

        En cualquiera de los ecosistemas humanos que consideremos, la energía, el consumo de la misma es de vital importancia. Sin disponer de la energía suficiente, no es posible que las industrias funcionen, la tecnología se pueda utilizar adecuadamente, la comercialización de lo productos sea eficaz, etc. Pero estos tienen que crecer, si de verdad queremos que alcancen un grado de desarrollo adecuado para vivir dignamente.

        Si esto ocurriese, y si estos países llegasen al 50% del desarrollo de los países ricos, las emisiones de CO2 aumentarían hasta límites impensados. Si esto ocurriese, el cambio climático se aceleraría, con lo que países como por ejemplo Bangladesh verían parte de sus tierras sumergidas, con las terribles consecuencias de más concentración de población, menos tierras para la agricultura, las catástrofes naturales aumentan.

        La solución ¿es que no crezcan? Esto lógicamente nos parece un disparate, pero hay que llegar a una solución. Y es que alguien tiene que dejar de emitir CO2.

        Los pobres no pueden hacerlo, sino que al contrario, tienen que aumentar esas emisiones,  y la atmósfera ya no puede con más. Por tanto, si de verdad estamos interesados en el progreso de los países empobrecidos, no le queda más remedio al primer mundo que disminuir drásticamente sus emisiones.

        En el Protocolo de Kyoto (ratificado en estos días por la Unión Europea, pero EE.UU se niega a hacerlo)  se llegó a un acuerdo de reducción  para seguir estos países creciendo de una forma de desarrollo sostenible, pero ni siquiera esto lo cumplen. ¿Cómo van a aceptar el emitir menos para que otros puedan crecer más?

        Por otra parte, este ecosistema es el que más contamina. Pongamos sólo un ejemplo: la emisión de CO2, responsable principal del efecto invernadero. Según los últimos datos por habitante en EE.UU, ésta es 5 veces más que la media mundial, 600 veces más que en Mozambique, 19,3 que en la India y 2,4 que en la UE. La UE emite el doble que la media de la población mundial, 245 veces más que Mozambique y aproximadamente 8 veces más que la India.

c.3) Deforestación

        Esto habría que repetirlo para los demás productos que consumimos, por ejemplo el papel. ¿Qué pasaría si todo el mundo consumiera la cantidad de papel que consume EE.UU, de 350 kg/hab/año y 7 veces más que la media mundial? Los bosques se acabarían en muy pocos años.

        ¿Y con los combustibles fósiles? ¿Y con la variedad de alimentos que disfruta un europeo o un norteamericano? Si todos llegasen a tener la misma disponibilidad, el tráfico para transportarlos de un lado para otro, produciría tal emisiones de gases, se necesitaría tal cantidad de vehículos para transportarlos que es impensable que esto pueda ocurrir.

        ¿Y los coches? ¿A alguien se le ha ocurrido qué puede pasar si los chinos o los indios dispusieran nada más que de la mitad de los coches por habitante que tiene un estadounidense o un europeo?

c.4) Consumismo

        Es obvio que a las dos preguntas la mayoría de las personas dirían que no, porque de una parte acá, a la mayoría de las personas lo único que le interesa es tener más, consumir. El hombre del primer ecosistema se ha convertido en un consumidor necesario además para hacer que el sistema económico no fracase.

        Recuérdese que a los pocos días del 11-S el mensaje que se le empezó a dar a los americanos es que salieran a la calle y consumieran. Era un símbolo de patriotismo. Por encima del dolor, la solidaridad con el sufrimiento de los familiares de las víctimas, el miedo a nuevos atentados, estaba el valor de la economía. Ella debía seguir siendo el centro en la vida de los americanos. Consumir era un símbolo de patriotismo.

        Todo esto ocurre porque se ha colocado a la economía como motor del mundo, todo el mundo asume esos planteamientos como normales y se nos ha hechos creer a todos que es necesario consumir, que es importante para ser felices, para encontrar trabajo, para realizarnos... estar siempre consumiendo.

        Cuestionar el sistema económico es cuestionar la esencia de nuestra forma de vida. Se ha entrado en una dinámica que lleva al hombre a trabajar para tener cada vez más cosas, que en la mayoría de los casos no va a tener tiempo para disfrutarlas.

c.5) Superpoblación

        ¿Cómo es este ecosistema pobre? En 1º lugar hay que decir que es un ecosistema superpoblado. La mayoría de las personas pertenecen a él. Ocupa la mayor parte de la superficie de la Tierra, incluso algunos continentes se pueden pertenecientes casi en exclusiva a él.

        Tal es el caso de África. Es rico en recursos, la mayor parte del petróleo está en sus tierra, así como los metales, la madera, gran parte de las tierras de cultivo y el buen número de especies animales y vegetales.  A pesar de todo esto, 1.200 millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza. El analfabetismo alcanza a una buena parte de la población, siendo las mujeres las especialmente afectadas.

        En estos países, los sistemas de protección social apenas existen: la sanidad, el derecho a una formación adecuada, las coberturas en el desempleo, pensiones por enfermedad o vejez, son objetivos que no parecen tener cerca de su alcance. El acceso al agua potable no es posible para 1200 millones de personas.

c.6) Desregulación

        Las mismas condiciones en el puesto de trabajo son muy distintas en este ecosistema que en el visto anteriormente. La jornada laboral pude llegar a ser de 14 horas diarias, las condiciones en el sitio de trabajo en algunos casos se parecen a la esclavitud, como vienen denunciando distintas organizaciones, el trabajo infantil abunda, aproximadamente 250 millones de niños trabajan aquí.

        Las medidas de higiene y seguridad en el trabajo brillan por su ausencia, siendo especialmente destacables las de los empleados de la minería y la agricultura. Los primeros, por la falta de seguridad en el trabajo, los segundos por los productos agrícolas que utilizan como pesticidas, sin ningún tipo de protección ni información acerca del peligro que corren.

        Aproximadamente, 3.000 personas mueren diariamente en estos países por accidentes laborales. El 80% de los trabajadores del mundo carece de protección social adecuada, según datos de la OIT.

d) Consecuencias dramáticas

        Toda esta actividad está llevando a que la Tierra esté gravemente herida y se está hipotecando el futuro de las generaciones venideras que tendrán que resolver:

-el agotamiento de las reservas de petróleo,
-la regeneración de la capa de ozono, deteriorada por las emisiones de diversos gases,
-el efecto invernadero, ocasionado especialmente por las emisiones de CO
2,
-la capa freática disminuye alarmantemente en muchos países (China, India, México),
-la superficie arbolada disminuye alarmantemente,
-los océanos se han convertido en unos enormes vertederos, incluso de materiales radiactivos, que habrá que vigilar en los próximos 5.000 años o incluso más,
-la deuda de muchos países.

        Respecto a esto último, y según Le Monde Diplomatique, entre 1980 y 2000 los acreedores privados recibieron a modo de reembolso, por el conjunto de América Latina, 192.000 millones $ más que las sumas prestadas. En esos mismos años el FMI recibió de esos países15.400 millones $ más de los que él les había prestado. Entre 1982 y el 2000 devolvió a sus acreedores más de 4 veces el volumen de la deuda en 1982.

e) Medidas urgentes

        Si pensamos en todas estas cosas nos daremos cuenta que un 20% de la población, o más exactamente, los dirigentes de los países e instituciones que gobiernan la economía del mundo han decidido cómo debe ser el desarrollo del otro 80%, poniendo límites al mismo.

        Han fijado por ejemplo, los precios a los que deben ser comprados sus materias primas, o los productos que ellos elaboran, que por supuesto tienen que ser lo más baratas posible, lo que ocasiona unas jornadas laborales agotadoras y unos costes sociales mínimos para poder mantener esos precios competitivos.

        Está claro que las condiciones de trabajo en estos países deben mejorar, así como desaparecer el trabajo infantil, el trabajo por deudas, la reducción de la jornada laboral, las mejores condiciones en cuanto a higiene y seguridad, o la protección social.

        No obstante, luchar por esto último encarecería los productos y ya no serían tan competitivos. ¿Estaríamos dispuestos a seguir importándolos? ¿Los pagaríamos más caros?

        Por todo ello, no se puede seguir aumentado el número de consumidores al ritmo que nos dicen los economistas liberales. Las cuentas no salen. No hay para todos, ni para los habitantes actuales ni por supuesto para los de las generaciones futuras.

        Hay que cambiar de mentalidad, hay que situar al hombre, a todos los hombres en el centro de la economía y al hombre como parte del planeta del que se alimenta y del que extrae sus recursos. No se nos olvide que la Tierra es un ecosistema cerrado con relación a la materia, es decir, los recursos son los que hay, y no se pueden obtener más. La tecnología no lo soluciona todo. No se puede crecer de forma ilimitada.

        Aquí es donde yo creo que tenemos que poner nuestro énfasis, en defender el derecho de todos los hombres a vivir dignamente. Esto es sólo posible si se produce un cambio de mentalidad que consiga hacer que el hombre piense que es más importante ser que tener. Si este cambio de mentalidad no se produce, la Tierra sufrirá las consecuencias, y la humanidad seguirá estando en conflicto consigo misma.

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  Act: 29/12/25       @portal de ecología            E D I T O R I A L    M E R C A B A     M U R C I A