Temperaturas Manipuladas

Beatrice Raso
Mercabá, 27 julio 2026

        El geólogo Alfio Grassi y el abogado Nunzio Caff presentaron recientemente una apelación contra el INRIM (Instituto Nacional de Investigación Meteorológica) ante el TAR (Tribunal Administrativo Regional) de Piamonte. Las acusaciones incluyeron la inaccesibilidad de los datos, anomalías en la estación meteorológica de Floridia y alarmismo mediático.

        ¿Existe realmente una ciencia dogmática que se niegue a comparar y verificar sus datos? Esta es la pregunta central de la acción legal emprendida por el geólogo Grassi, experto en monitoreo ambiental y climático, y el abogado Caff, cuando decidieron apelar ante el TAR de Piamonte contra el INRIM.

        El objetivo de la acción legal era esclarecer uno de los datos climáticos más difundidos en los últimos años: el supuesto récord europeo de temperatura de +48,8°C, registrado el 11 agosto 2021 por la estación meteorológica SIAS en Floridia, provincia de Siracusa.

        Grassi solicitó acceso a los registros, documentos y equipos del INRIM, para realizar un estudio de verificación contrafactual sobre la fiabilidad del supuesto récord. Por su parte, Paolo Sottocorona presentó pruebas que demostraban hasta qué punto uno podía verse influenciado por la información engañosa e incluso falsa.

a) Récords inflados de temperaturas

        Según las investigaciones realizadas por el dr. Grassi, la medición récord de Sicilia presentaba anomalías sustanciales, que la invalidaban científicamente. Entre las irregularidades detectadas, la más evidente afectaba al parasol de la estación meteorológica de Floridia. En efecto, la estructura protectora del sensor tenía un orificio (o corte) visible.

        De acuerdo con los protocolos internacionales de la OMM, el parasol debe permanecer intacto para proteger el sensor del termómetro tanto de la lluvia como de la luz solar directa. La exposición directa, como la causada por un parasol roto, altera significativamente la medición, y eso lleva a una sobreestimación de las temperaturas.

        Así pues, ¿cómo se registran generalmente estas temperaturas? En una entrevista para Border Nights, el dr. Grassi explicaba que "no es fácil medir correctamente la temperatura del aire atmosférico, porque hay que seguir protocolos" (protocolos rígidos, que obligan a los usuarios del monitoreo atmosférico a ser muy cuidadosos al ubicar las estaciones, por ejemplo).

        Nunzio afirmó claramente que en Floridia, en el caso de la estación con el récord de +48,8°C, el estudio realizado por el INRIM, y los datos publicados a los cuatro vientos, no mencionaron para nada que el parasol tenía un agujero. En concreto, un agujero tan grande que no está contemplado en ningún protocolo de la OMM.

        Existe un procedimiento de la OMM que establece claramente los requisitos que deben cumplir las estaciones meteorológicas. El parasol, por ejemplo, debe estar siempre cerrado, y debe proteger el sensor de temperatura tanto de la lluvia como de la exposición al sol. Si esto no sucede, los datos en sí mismos no son válidos, porque se ven afectados por un error significativo de medición.

b) Estaciones meteorológicas mal ubicadas

        A esto se suma el problema más amplio de la ubicación de las estaciones meteorológicas oficiales. Muchas de las estructuras utilizadas para medir temperaturas se encuentran en entornos que no cumplen con la normativa (cerca de asfalto, entre muros, en áreas con mucho hormigón...), y eso crea microclimas alterados y registra temperaturas superiores a las reales.

        La ubicación de estas estaciones, por lo tanto, "resulta crucial para una medición precisa de la temperatura real", afirma Grassi.

        Desafortunadamente, la gran mayoría de las estaciones meteorológicas oficiales utilizadas para monitorear el cambio climático se encuentran en ubicaciones que no cumplen con la normativa. Hay muchas estaciones cerca de carreteras pavimentadas, estaciones próximas a muros e incluso dentro de áreas urbanas donde la construcción es realmente excesiva.

        A partir del estudio realizado en el este de Sicilia, y tomando una muestra de más de 30 estaciones, concluye Grassi, "me di cuenta de que la gran mayoría no cumple con la normativa y, por lo tanto, sus mediciones de temperatura se ven afectadas por una sobreestimación".

c) Documentos meteorológicos ocultados

        Ante estas inconsistencias, el doctor Grassi y el abogado Caff solicitaron acceso formal a los estudios y la documentación científica custodiada en el INRIM de Turín (una institución pública de investigación adscrita al Ministerio de Universidades e Investigación). A pesar de tratarse de una visita oficial de investigación al instituto, éste se negó a mostrar los estudios que supuestamente certificarían el expediente oficial.

        El abogado Caff enfatiza que "el dr. Grassi y yo solicitamos acceso a los documentos, y sólo después de unos 6 meses recibimos autorización para viajar a Turín. Accedimos al INRIM, allí pudimos ver la base de los estudios y pedimos lo siguiente: Por favor, facilítennos los estudios".

        Cuando solicitaron los estudios, la directiva del INRIM de Turín respondió que no, porque los estudios resaltaban un hecho fundamental: que había un defecto en el protector solar, un defecto significativo. En efecto, concluye Caff, "el protector solar estaba agrietado y fisurado". El dr. Grassi incluso había monitoreado los rayos del sol dentro del termómetro, por lo que no entregar el informe requerido fue una violación total de las regulaciones.

d) Alarmismo y política del miedo

        La entrevista citada expresa ya fuertes críticas a la forma en que los medios de comunicación están manejando estos hallazgos.

        Por su parte, el uso del tono catastrófico, y la terminología usada para la emergencia sanitaria (olas de calor, muertes relacionadas con el calor...) puede ser considerada una herramienta de control psicológico de la población, destinada a generar un estado de terror perpetuo y obligar pasivamente a la gente a aceptar restricciones y decisiones políticas y económicas.

        Lo que más entristece es descubrir que el INRIM, un instituto prestigioso, y un ejemplo de excelencia en la meteorología mundial, no tiene en cuenta estos detalles cruciales para definir una medición de temperatura correcta.

        Esto sí es preocupante, porque creemos que los documentos científicos deben ser accesibles a todos, transparentes, y que en este caso no pueden mantenerse en secreto. Por eso, desde aquí pedimos que se aclare este punto, porque de lo contrario nos enfrentamos a una grave desviación científica.

        Desafortunadamente, estos temas están ahora en manos de pseudo-expertos. Sí, en internet encontramos un sinfín de supuestos expertos, pseudo-expertos que ni siquiera tienen un título en física, y que se arrogan récords de temperatura máxima.

        El calentamiento global es una realidad innegable, pero no puede ser exagerada ni minificada, ni convertida en objeto de sensacionalismo diario. En definitiva, todo este sensacionalismo sólo desviará la atención del verdadero problema: la atención científica al problema del calentamiento global, que es algo distinto a lo que escuchamos a diario en los medios de comunicación.

e) Apelaciones al TAR

        La ciencia se basa en la verificación y reproducibilidad de los datos, y cuando alguien imposibilita el acceso a los datos empieza a convertir la ciencia en un dogma que hay que ocultar por razones más oscuras todavía.

        De ahí la decisión de recurrir ante el Tribunal Administrativo Regional del Piamonte. Dado que se trata de un organismo público financiado por el estado, los datos deben ser transparentes y accesibles a la comunidad científica.

        Recurrir al Tribunal Administrativo no es cualquier cosa, y en el caso del INRIM se trata de un organismo supervisado y financiado por el Ministerio de Educación. Por ello, no proporcionar documentos fundamentales, y totalmente necesarios para un estudio científico, es de máxima gravedad.

        Según el Principio de Falsabilidad de Popper, la falsificación puede ser fácilmente la base del método científico. Es decir, de demostrar (o no) que un registro científico existió (o no). En nuestro caso, un registro de temperatura determina automáticamente el cambio necesario, y su certeza científica. Por ello, no permitir el acceso a esta base de datos es bastante grave, y por ello anti-científico.

        En nuestro caso, nos encontramos ante una circunstancia fundamental: que los documentos estatales, o los dos estudios estatales solicitados por los científicos, ¡eran falsos!

        En nuestro caso, no se trataba de una alteración del protector solar, sino de que el orificio, que el dr. Grassi fotografió, y es lo que determina por completo el estudio, ¡estaba roto! Aquí termina todo, y ésta es la cruda la realidad científica a la que nos enfrentamos hoy.

        Como destacaron Grassi y Caff, el objetivo de la apelación no era negar la existencia del cambio climático, ni las transformaciones históricas del planeta, sino denunciar la degradación del método científico. ¿Por qué? Porque el calentamiento global no puede abordarse con sensacionalismo ni propaganda, y mucho menos con ¡tecnología rota y datos falseados!

        El caso de Floridia está hoy en los juzgados administrativos, que son quienes deberán decidir si se deben hacer públicos (o no) los documentos relativos al supuesto récord de +48,8°C. De permitirse saber la verdad, esto permitiría una revisión independiente de la veracidad de los datos climáticos de Italia.

.

  Act: 27/07/26       @portal de ecología            E D I T O R I A L    M E R C A B A     M U R C I A