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Energía Geogénica Corbin
Hiar
Los
líderes de EE.UU y la UE (políticos, económicos, científicos...) están explorando
nuevas tecnologías que limiten la luz solar como una posible forma de frenar el
calentamiento global. La aceptación de esta energía solar geogénica está siendo posible gracias a algunos grupos ecologistas convencionales, a Cynthia Scharf (ex-jefa de comunicaciones estratégicas sobre el clima para el secretario general de los EE.UU, y ahora investigadora principal del Centro para Generaciones Futuras, un centro de investigación con sede en Bruselas), y a algunos líderes en política climática que han comenzado a pedir abiertamente una mayor investigación sobre las tecnologías que pueden reflejar la luz del sol.
Con la oleada de inversiones
de Silicon Valley en empresas emergentes de
geoingeniería solar (como Stardust Solutions), la posibilidad de limitar la luz
solar ha pasado de ser teóricamente posible. Esta
conversación está cambiando en todos los ámbitos, como yo mismo recordé en un
congreso sobre geoingeniería solar que se celebró en
Washington el 11 septiembre 2026, y que fue organizado por el grupo ecologista
Resources for the Future y
la Universidad de Harvard. El creciente interés por la geoingeniería solar entre ecologistas, inversores y políticos, por tanto, se está disparando, en un momento en que las temperaturas globales han alcanzado máximos históricos y los esfuerzos multilaterales para limitar el calentamiento global han fracasado. En efecto, casi todos ellos coinciden en que el mundo se volverá tan insoportablemente caluroso, que es necesario investigar nuevas tecnologías que bloqueen la luz solar.
El
interés por las tecnologías reflectantes proviene de "lugares como los
ministerios de agricultura, comercio, empleo exterior y defensa", afirma la
doctora Scharf, que añade: "Y creo que esto es positivo, porque la geoingeniería
solar es un
tema integral y no solo un problema climático". "La misma dinámica se observa en los estados comunes", dijo Craig Segall, ex subdirector de la Junta de Reclutamiento de la Fuerza Aérea de California. Por su parte, el activista Segall, director senior del grupo ecologista Climate Hub, afirmó: "Paso mucho tiempo hablando con agencias estatales y funcionarios electos, y necesitamos un nuevo enfoque, así como apoyar la capacidad de profundizar en él". a)
Vertiente política Por ahora, el interés se limita en gran medida a los políticos de los extremos del espectro político. Por ejemplo, el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert Kennedy Jr, se pronunció a favor de prohibir la geoingeniería solar a nivel estatal. Por su parte, el partido político extremista Alternativa para Alemania (AfD), que defiende el consenso científico sobre el cambio climático antropogénico, también ha expresado repetidamente su preocupación por los efectos de la reflexión solar.
Una
forma de evitar ese posible resultado, según Scharf y otros panelistas, es
intensificar los esfuerzos para establecer normas básicas internacionales para
la geoingeniería solar. Si el presidente Trump decidiera comenzar a reflejar la luz solar, "creo que mañana o la próxima semana podríamos estar avanzando hacia el despliegue", dijo Portia Adade, investigadora científica del Consejo de Investigación Científica e Industrial estatal de Ghana, que añadió: "A medida que las discusiones avanzan, creo que el ámbito de la gobernanza se está volviendo tan importante como la ciencia". b)
Vertiente ecologista Las tecnologías destinadas a la energía geogénica son hoy rechazadas por la mayoría de ecologistas, según ellos por su potencial para dañar la capa de ozono, alterar los patrones climáticos o desencadenar conflictos geopolíticos.
Esto, por
supuesto, es exagerado, pero sí es verdad que de momento no logran reducir las principales causas del calentamiento
global: la quema de petróleo, gas y carbón. El creciente interés de los ambientalistas surge en un contexto de aumento vertiginoso de las temperaturas globales, y el fracaso de los esfuerzos multilaterales para limitar el calentamiento global. c) Vertiente tecnológica
Una
empresa emergente global de refrigeración recauda 60 millones $ para
probar tecnología de reflexión solar. Esta recaudación de fondos refleja el gran entusiasmo por los experimentos
destinados a reducir las temperaturas. Sin embargo, también
plantea interrogantes sobre la comercialización de tecnologías con
consecuencias potencialmente dañinas.
Una
idea que antes parecía descabellada para revertir el calentamiento global dio
un paso importante hacia la realidad el viernes, cuando la empresa emergente
israelí-estadounidense Stardust Solutions anunció la mayor ronda de financiación
jamás realizada para una compañía que pretende enfriar la Tierra rociando
partículas en la atmósfera.
Su
plan para limitar el calor del sol recaudó 60 millones $ de una
amplia coalición de inversores que incluía a figuras destacadas de Silicon
Valley y a la familia Agnelli, una dinastía industrial italiana.
Según
los críticos, esta revelación plantea interrogantes sobre la participación de
las empresas de capital de riesgo en el impulso de una tecnología en gran
medida no probada, escasamente investigada y mayormente no regulada, que podría
alterar los patrones climáticos mundiales y desencadenar conflictos geopolíticos.
Los
inversores depositaron su confianza en la idea de que necesitamos una opción
segura, responsable y controlada para la reflexión de la luz solar, lo que
"para
mí representa un paso adelante muy importante en la evolución de este
campo", declaró Yanai Yedvab, director ejecutivo de Stardust, durante una
entrevista esta semana en la oficina de Político, en Londres. Tanto él como el
cofundador Amyad Spector, que también viajó para la entrevista, son físicos
nucleares que anteriormente trabajaron para el gobierno israelí. La captación de fondos de Stardust fue liderada por Lower Carbon Capital, una empresa con sede en Wyoming, centrada en la tecnología climática y cofundada por el inversor multimillonario Chris Sacca. También contó con el respaldo de Exor, la rama de capital de riesgo de la firma de los Agnelli, un holding holandés que es el mayor accionista de Stellantis, la empresa matriz de Chrysler, del fabricante de autos deportivos de lujo Ferrari y del club de fútbol italiano Juventus.
Otras
10 empresas, procedentes de
lugares tan dispares como San Francisco y Berlín, y un particular (el ex-ejecutivo de
Facebook
Matt Cohler), también se unieron a la ronda de
financiación de Stardust, la segunda desde su fundación hace 2 años.
La
empresa citada ha recaudado un total de 75 millones $, está registrada en el
estado estadounidense de Delaware, y tiene su sede en las afueras de Tel Aviv,
pero no está afiliada al estado de Israel. El creciente entusiasmo de los inversores por Stardust se produce en medio del estancamiento de los esfuerzos políticos en Washington y otras capitales para reducir el uso de petróleo, gas y carbón, principales causantes del cambio climático. Mientras tanto, las temperaturas globales siguen aumentando, agravando los incendios forestales, las inundaciones, las sequías y otros desastres naturales que algunos legisladores estadounidenses han atribuido, sin fundamento, a la geoingeniería solar. d) Vertiente económica La nueva inyección de capital cuadruplica la ronda de financiación inicial de la Startup y, según Yedvab, representa un importante voto de confianza en Stardust y su estrategia para conseguir contratos gubernamentales para el despliegue global de su tecnología.
También demuestra que un número creciente de
inversores está dispuesto a apostar por la geoingeniería solar, una tecnología
que algunos científicos aún consideran demasiado peligrosa incluso para
estudiarla.
No
obstante, los defensores de la investigación en geoingeniería solar cuestionan la
conveniencia de llevarla a cabo a través de una empresa con fines de lucro como
Stardust. "Han convencido a los inversores de capital riesgo de Silicon Valley para que les den mucho dinero, y yo diría que no deberían haberlo hecho", afirmó Gernot Wagner, economista climático de la Escuela de Negocios de Columbia, que añade: "No me parece razonable pensar que alguien (el gobierno estadounidense, otro gobierno, quien sea) vaya a comprar Stardust, adquirir la propiedad intelectual por mil millones de dólares y hacer que los inversores de capital riesgo ganen una fortuna. No me parece razonable en absoluto". Entre los nuevos inversores de Stardust se encuentran las firmas estadounidenses Future Positive, Future Ventures, Never Lift Ventures, Starlight Ventures, Nebular y Lauder Partners, así como los grupos británicos Attestor, Kindred Capital y Orion Global Advisors. La firma berlinesa Earth Now también se sumó a la ronda de financiación. e)
Vertiente científica
Stardust
afirma haber creado una partícula que reflejaría la luz solar de la misma
manera que los restos de las erupciones volcánicas pueden enfriar temporalmente
el planeta. La compañía asegura que su polvo es inerte, no se acumularía en
los seres humanos ni en los ecosistemas, y no puede dañar la capa de ozono ni
generar lluvia ácida como las partículas ricas en azufre provenientes de los
volcanes.
La
empresa planea obtener contratos gubernamentales para fabricar, dispersar y
monitorear las partículas en la estratosfera. Actualmente, está tramitando
patentes y preparando artículos académicos sobre su sistema integrado de
geoingeniería solar.
Según
declaró Yedvab a Político, la Startup utilizaría los fondos recaudados para
comenzar "experimentos controlados al aire libre" en abril 2027. En dichas
pruebas, se liberarían las partículas reflectantes de la compañía dentro de
un avión modificado que volaría a unos 18 km (11 millas) sobre el
nivel del mar. La idea, explicó Yedvab, es que, "en lugar de desplazar las partículas hacia la estratosfera, y empezar a seguirlas, se haga lo contrario. Es decir, aspirar aire de la estratosfera y realizar experimentos in situ, sin dispersarlas esencialmente". Según los resultados del taller de investigación Harvard SRM 2026, celebrado en Washington sobre la modificación de la radiación solar, es altamente posible mejorar la comprensión de los riesgos, aumentar los beneficios potenciales y reducir las implicaciones inciertas de la modificación de la radiación solar (MRS), para ayudar a abordar el riesgo del cambio climático. .
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