Efectos del Carbón

SGK Planet
Mercabá, 12 octubre 2026

        El carbón deja un oscuro rastro tras de sí. Su quema genera emisiones de CO2 (convirtiéndolo en el principal causante del cambio climático), y su minería subterránea genera CH4 (un potente gas de efecto invernadero).

        La contaminación del carbón se filtra en el agua y la tierra (a través de grietas y hendiduras), aumentando el riesgo de asma, enfermedades cardíacas y cáncer, y causando la muerte prematura de miles de personas cada año. Por ello, si no se acomete su abandono definitivo, su coste será cada vez mayor, y no sólo en términos económicos.

        Médicos, ex-mineros, activistas y asociaciones vecinales de zonas con centrales térmicas de carbón, y zonas de extracción, relatan todo lo que esconde el carbón: destrucción del entorno, contaminación, problemas sociales y enfermedades.

        Estamos en un momento decisivo, tanto a nivel nacional como internacional, para dejar atrás el carbón y sus consecuencias. Numerosos países ya están tomando medidas, y comenzando un camino en el que el carbón no tiene futuro. Los próximos años serán fundamentales para el necesario abandono del carbón, en una transición sostenible y justa para las personas afectadas.

        Las falsas soluciones publicitadas por la industria, como el carbón limpio o la captura y almacenamiento de carbono, han demostrado su ineficacia. Es más, el abandono del carbón en algunos lugares (como Reino Unido o Canadá) o inspiradores ejemplos (como el de Loos en Gohelle, Francia) y otras iniciativas de transformación (como en España), es una realidad. La pregunta es: ¿Seremos lo suficientemente rápidos?

a) El carbón

        El carbón mineral es una roca que además de carbón contiene hidrógeno, azufre, oxígeno y nitrógeno en cantidades que pueden variar de una muestra a otra. El carbón mineral se originó principalmente en la época del carbonífero, a partir de vegetales depositados en pantanos y lagunas, hace ya 360 millones de años.

        El carbón es un combustible fósil que, al quemarse, origina gases de efecto invernadero y contribuye al calentamiento global y al cambio climático.

        En la actualidad, el carbón se utiliza principalmente en las plantas termoeléctricas para generar electricidad, en la industria siderúrgica y en las fábricas de cemento.

        Afortunadamente, existe un movimiento apoyado por 70 países, regiones y empresas dispuestos a abandonar el carbón. Sin embargo, todavía numerosos países se resisten a cambiar a los patrones energéticos sostenibles, y se aferran a las energías tradicionales.

b) Usos del carbón

        El carbón mineral (primero) y su derivado, el coque (después), fueron los motores de la Revolución Industrial, hasta entradas las primeras décadas de s. XX, cuando ambos comenzaron a ser sustituidos por el petróleo y el gas natural.

        Hasta entonces, el carbón fue el principal combustible mundial. Las fábricas requerían de una inmensa cantidad de carbón, el más sucio de los combustibles fósiles. Por ello se le llamó la "economía de chimeneas", o "era de las máquinas de vapor" instaladas en ferrocarriles, en buques y en las nuevas máquinas tejedoras y agrícolas.

        El perfeccionamiento del proceso para obtener carbón mineral se vio acelerado por la alta demanda de combustible, especialmente desde el uso intensivo de la máquina de vapor de Watson. El carbón mineral desplazó al carbón vegetal, aunque su declive también está relacionado con la deforestación de los bosques europeos desde el Medioevo y la consiguiente escasez de madera.

        Desde aquellos tiempos se inició la masiva emisión de gases de efecto invernadero, la contaminación ambiental, el calentamiento global y el cambio climático. Por ello, la Revolución Industrial se ha tomado como una línea divisoria entre un antes y después, y punto de partida para la fijación de las metas de reducción de emisiones de CO2, tal como se establece en el Acuerdo de París-2015.

        En la actualidad, el carbón se utiliza principalmente en las plantas termoeléctricas, para generar energía eléctrica. También se emplea en fábricas que requieren de altos consumos de energía, tales como la industria del cemento y ladrillos.

c) El carbón vegetal y mineral, la hulla, el coque y el arrabio

        El carbón vegetal es un combustible que proviene de la quema incompleta de la madera. La diferencia entre la madera y el carbón vegetal es que éste tiene un contenido mayor de carbono (cerca del 98%) y, por tanto, es más eficiente. Se utilizó masivamente durante la Edad Media para forjar hierro para la elaboración de espadas, armaduras y otros artilugios de guerra.

        La hulla es otro nombre del carbón mineral. Se originó en la época del carbonífero, a partir de vegetales depositados en pantanos y lagunas. Se extrae del subsuelo por procedimientos manuales o mecánicos, en minas provistas de túneles y galerías (aunque a veces se pueden encontrar a cielo abierto).

        El coque es un combustible que se obtiene de la calcinación o destilación seca del carbón mineral. Está compuesto de carbono y tiene un alto poder calorífico, pero es sumamente contaminante. Es utilizado como combustible en los altos hornos de las fundiciones de acero. El método de producir coque se inició en 1800, aunque su elaboración mediante métodos simples se conocía desde hacía siglos.

        El coque metalúrgico se utiliza para la conversión del hierro en acero, mediante un proceso térmico de mezclas de hullas aptas para su conversión a coque, en un ambiente libre de oxígeno, a una temperatura entre 1.000 y 1.300 ºC. El material obtenido se denomina arrabio, el cual se transforma en los distintos tipos de acero.

        El arrabio es la denominación de un producto proveniente del proceso de fundición del hierro, tratado con coque (como combustible) y caliza (como fundente). El arrabio es una materia prima fundamental en la fabricación de los distintos tipos de acero. La caliza es una roca sedimentaria formada principalmente por CaCO3 y se caracteriza por presentar efervescencia por acción de los ácidos diluidos en frío.

d) Efectos del carbón, en el medioambiente

        El carbón es un combustible fósil con un alto contenido de CO2. Al quemarse, sus gases contribuyen a incrementar el efecto invernadero natural del planeta. Como consecuencia, se produce el calentamiento global, cuyo resultado es el cambio climático en la Tierra.

        El uso del carbón, además, provoca serios daños locales al medio ambiente. Las explotaciones mineras de carbón producen importantes impactos ambientales sobre el suelo, el agua y el aire. En el proceso de combustión del carbón se liberan sustancias al aire que causan contaminación ambiental, smog y lluvia ácida, con efectos nocivos para la salud.

        Según la OMS, la contaminación generada en los hogares por el uso de combustibles sólidos, como el carbón, provoca el 5% de las muertes y enfermedades en 21 países del mundo, la mayor parte de ellos de África.

        Otras causas derivadas de la explotación de minas de carbón son la destrucción de los hábitats y ecosistemas de las especies circundantes a las minas, así como el impacto visual de la zona. Para extraer el carbón que se encuentra en las profundidades de las montañas, se debe detonar su superficie. Según la BBC, "un área equivalente al tamaño del estado de Delaware ha sido aplanada por este procedimiento".

        El carbón es uno de los tres grandes combustibles fósiles, junto con el petróleo y el gas natural, que al quemarse producen gases de efecto invernadero. Al aumentar el CO2 en la atmósfera, debido al uso del carbón, se incrementa el efecto invernadero del planeta. En consecuencia, la atmósfera retiene más calor de lo natural y se produce el calentamiento global, causa del cambio climático.

e) Planes para el desuso del carbón

        La Powering Past Coal Alliance (alianza para dejar el carbón en el pasado) fue un grupo de más de 70 miembros. Actualmente, está constituido por 30 países, 22 regiones y 28 organizaciones que tienen por objetivo acelerar la eliminación de la energía producida mediante el carbón tradicional, a más tardar para 2030. La alianza fue lanzada por iniciativa de Canadá y Reino Unido, y anunciada en la cumbre climática COP-23, en noviembre de 2017.

        Aunque la alianza cuanta ya con 70 estados miembros, ninguno de ellos figura entre los 10 mayores productores de carbón. Sin embargo, existen ciudades o regiones de algunos de ellos que sí se han inscrito en la alianza. Es el caso de los estados de California, Hawai y Connecticut, las ciudades de Los Angeles, Minnesota, Nueva York, Oregón y Washington (Estados Unidos), junto a Sidney y Melbourne (Australia).

        Los objetivos de la Powering Past Coal Alliance son:

-eliminar la energía de carbón tradicional existente,
-crear una moratoria en cualquier nueva central eléctrica de carbón tradicional sin captura y almacenamiento de carbono operacional,
-impulsar las operaciones trans-empresariales sin carbón,
-asegurar que las políticas y las inversiones apoyen las energías limpias.

        Los miembros restringirán el financiamiento para la energía de carbón tradicional sin la captura y almacenamiento de carbono.

f) Cierres de las minas de carbón

        El Consejo Europeo emitió en 2010 la decisión (2010/787/UE) de cerrar las minas de carbón en Europa. Mediante esta orden, se autorizó a los estados miembros de la UE a cubrir las pérdidas de producción y los costes excepcionales derivados del cierre de las minas de carbón no competitivas.

        Con el fin de mitigar el impacto social y medioambiental, consecuencia de dichos cierres, se requería que las minas que hubiesen recibido ayudas de este tipo fuesen desmanteladas antes del 31 diciembre 2018. En caso contrario, debían devolver las subvenciones recibidas desde 2011.

        En España, la mayoría de las minas de carbón cerraron el 31 diciembre 2018, fecha tope para dichos cierres. Lo hicieron porque ninguna estaba en condiciones de devolver las subvenciones recibidas, debido a que el sector venía padeciendo una merma desde 1990.

        En ese momento, el número de trabajadores del carbón era de 45.000 en España, y en un solo año disminuyó a 2.000 trabajadores. En concreto, cerraron 130 explotaciones de las 146 existentes, y solo dos minas quedaron en funcionamiento (Asturias y León), mediante un plan especial que previó su cierre para 2021.

        "Alemania se despide de la minería del carbón tras 200 años", fue el título que empleó el diario El País al reportar el cierre de la última mina de carbón del país europeo, ocurrido en diciembre de 2018.  Alrededor de 33.000 mineros y otros empleados trabajaban en las minas en 2007. En esa fecha, solo lo hacían cerca de 3.500.

        Alemania, tras el cierre de sus minas de carbón y sus plantas nucleares, se encamina a ser uno de los primeros países verdes. Para compensar el déficit energético de estas dos importantes fuentes de energía ha recurrido al gas natural, a través de una multiplicación de gasoductos por Europa, importado principalmente de Rusia.

        Reino Unido es uno de los dos países, junto con Canadá, promotores de la Powering Past Coal Alliance, ya ha anunciado que cerrará sus plantas basadas en carbón en 2025.

        En Polonia, cerca del 80% de la electricidad de Polonia proviene del carbón. Los planes del gobierno proponen reducir esa participación al 60%. El sindicato Solidaridad firmó una declaración conjunta con el Heartland Institute, una organización que niega la ciencia del clima, con sede en Chicago, rechazando el consenso científico sobre el cambio climático y la "eliminación del carbón de la cartera energética mundial".

        China es el mayor productor de carbón y a su vez el mayor consumidor. El mineral supone más del 60% del consumo de energía en China y representa hasta el 80% en la zona norte del país, la más afectada por los elevados índices de polución.

        En julio de 2017, y durante la reunión del G-20 en Hamburgo, el presidente Jinping reconoció que el modelo económico de China no es sostenible y anunció varias reformas que afectaban al sector del carbón.

        Un total de 2.802 minas de carbón se han cerrado en China en los últimos 5 años, pasando de 7.869 a 5.067. Estas reducciones seguirán ocurriendo para disminuir las enormes contaminaciones en algunas regiones del país asiático.

        En Estados Unidos, "miles y miles de nuevos empleos" fue la promesa del presidente Trump en marzo de 2017, al firmar una orden ejecutiva que desmantela la política medioambiental impulsada por su predecesor Obama. "Vamos a poner a nuestros mineros a trabajar otra vez", dijo Trump, que añadió: "Vamos a devolver los puestos de trabajo a miles de empleados de la industria de los combustibles fósiles".

        Países comprometidos a cerrar sus minas de carbón para 2030 son Canadá, Costa Rica, Dinamarca, El Salvador, Etiopía, Fiji, Finlandia, Francia, Irlanda, Israel, Italia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, México, Países Bajos, Nueva Zelanda, Portugal, Senegal, Suecia, Suiza, Tuvalu y Vanuatu.

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  Act: 12/10/26       @portal de ecología            E D I T O R I A L    M E R C A B A     M U R C I A