|
Antártida Andrés
Linares
La
Antártida concentra algunas de las mayores reservas potenciales de recursos
naturales del planeta. Agua dulce, petróleo, gas natural, minerales, pesca, o recursos
biotecnológicos, convierten al continente blanco en una de las regiones estratégicas
del presente y más codiciadas de cara al futuro, a nivel ecológico. Por todo ello, la Antártida permanece protegida por el Sistema del Tratado Antártico-1959 y por el Protocolo de Madrid-1991, que impiden su explotación con fines comerciales (el 2º) y priorizan la investigación científica y la preservación ambiental (el 1º). a)
Agua dulce
El
continente antártico concentra el 90% del hielo del planeta
(con un grosor medio de 2,5 km de profundidad) y el 70% del agua dulce de la Tierra, una reserva estratégica cuyo valor aumenta año
tras año por el cambio climático (de hecho, si todo el hielo se diluyera,
aumentaría en 60 m. el nivel del mar planetario). Si bien esa agua no puede comercializarse en la actualidad, distintos estudios económicos estiman que, si existiera un mercado internacional para una mínima fracción del recurso, su valor sería prácticamente incalculable. b)
Recursos naturales Entre las principales riquezas potenciales del continente se encuentran: -agua dulce, cuyo valor económico potencial supera 1 billón
$ anual, en un hipotético aprovechamiento de
una fracción mínima del recurso; En conjunto, distintos análisis económicos permiten estimar que el potencial de generación de riqueza de la Antártida podría superar 1,5 billones $ anuales (1,5 trillion en escala corta estadounidense), aunque se trate de proyecciones teóricas (ya que, de forma tajante, estos recursos no pueden explotarse comercialmente). c)
Petróleo y gas natural
Diversas
investigaciones geológicas indican que, bajo la plataforma continental antártica
(es decir, bajo las placas de hielo, de hasta 4,7 km. profundidad) podrían existir importantes reservas de
hidrocarburos. Las
áreas con mayores perspectivas son el Mar de Ross, el Mar de Weddell y
distintos sectores de la Antártida Oriental. Hasta el momento no existe una cuantificación definitiva de esas reservas, porque las exploraciones están fuertemente limitadas por la legislación internacional. Lo que sí está claro es una cosa: que hay abundante gas y petróleo bajo el hielo de la Antántida, y que de abrirse su vado se armaría una hipotética guerra mundial. d)
Minerales estratégicos
Las
investigaciones realizadas durante décadas sugieren la presencia de
importantes yacimientos minerales. Entre
ellos aparecen carbón, hierro, cobre, níquel, cromo, cobalto, molibdeno, oro,
platino, uranio y tierras raras, estas últimas fundamentales para la fabricación
de baterías, vehículos eléctricos, computadoras, satélites, radares y
tecnología militar.
La
mayoría de esos recursos continúa sin cuantificarse, debido a las restricciones
para realizar exploraciones intensivas. e)
Riqueza pesquera
Las
aguas que rodean la Antártida figuran entre las más productivas del planeta, y
están llenas de todo tipo de especies raras marinas, aéreas y terrestres.
En
las aguas de la Antártida habitan enormes poblaciones de kril antártico, pequeña especie de crustáceo
y base de toda la cadena alimentaria del océano Austral. El
kril posee un enorme valor económico, porque puede producir aceites
ricos en Omega-3, suplementos nutricionales, alimentos para acuicultura y
productos farmacéuticos. Además del kril, existen importantes poblaciones de merluza negra, bacalao antártico, calamares y otras especies adaptadas a las bajas temperaturas. f)
Potencial energético
Además
de sus recursos minerales y biológicos, la Antártida posee condiciones
favorables para el desarrollo de energía eólica y solar durante el verano
austral.
En
el futuro, esas fuentes también podrían utilizarse para producir hidrógeno
verde, uno de los combustibles claves para la transición energética
mundial.
Actualmente,
estas tecnologías solo abastecen parcialmente a las bases científicas
instaladas en el continente, y paneles solares acompañan la generación de la energía eólica. g)
La Antártida, laboratorio natural
El
ambiente óptimo de la Antártida abre sin cesar las puertas a nuevas y
novedosas investigaciones. Por otra parte, la
biodiversidad antártica también representa un enorme interés científico,
sobre todo en el campo de la bioprospección. En efecto, los organismos que sobreviven al frío extremo desarrollaron enzimas, proteínas anticongelantes, bacterias resistentes y otros compuestos con aplicaciones industriales y médicas. Definitivamente, la Antártida es un auténtico laboratorio natural, lleno de especies y condiciones inéditas. h)
La Antártida, clave del futuro La Antártida tiene la mayor reserva de agua dulce del planeta, el mayor potencial de hidrocarburos, la más resistente presencia de minerales estratégicos, una variopinta riqueza pesquera, recursos únicos biotecnológicos, una ubicación austral neutral. Si conjuntamos todos esos factores y elementos, nos encontramos con que la Antártida en uno de los territorios de mayor relevancia geopolítica mundial. De hecho, numerosas potencias políticas mantienen bases científicas permanentes en el continente, a forma de decir: Ya estoy aquí, y de aquí no me iré.
Hoy
en día, la mera presencia de la Antártida, como ente neutral, favorece la gobernanza
mundial actual. En el futuro, una hipotética ruptura de dicho status
pacífico podría suponer la ruptura de la convivencia mundial, a unos
niveles tan insospechados como lo es, per se, la Antártida. i) La Antártida, inexplotable
Como
he mencionado al principio, el
Tratado Antártico-1959 establece que el continente antártico debe destinarse
por completo, y exclusivamente, a fines pacíficos y científicos. A
su vez, el Protocolo de Madrid-1991, sobre protección del medio ambiente
antártico, prohíbe expresamente la explotación minera, bionatural y
energética, con o sin fines comerciales. Aunque el protocolo prevé mecanismos para revisar dicho régimen en el futuro, cualquier modificación requeriría un amplio consenso entre los estados parte, por lo que no existe una apertura automática a la explotación de los recursos. .
|