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Empatía Luis
Álvarez Los términos empatía y simpatía han tenido múltiples usos y significaciones en la historia del pensamiento. Se trata de términos escurridizos, para cuyo esclarecimiento será conveniente realizar una primera aproximación, en la que se clarifique el significado corriente de cada uno de ellos. El diccionario de la Real Academia de la Lengua define empatía como "participación afectiva y generalmente emotiva, de un sujeto en una realidad ajena", y simpatía como "inclinación afectiva entre personas, generalmente espontánea y mutua". Esta primera aproximación nos permite apreciar una notable semejanza: que se trata de conceptos que remiten a la vida emocional de las personas. Es decir, que ambos términos se encuadran en el campo de los sentimientos y afectos, con sutiles diferencias. La empatía se refiere fundamentalmente a la capacidad de percibir, entender e introyectar la emoción del otro. La simpatía, además de implicar la sintonía con el otro, conlleva una respuesta emocional en forma de comprensión y ayuda ante la situación ajena. De esta primera aproximación podemos deducir dos cosas. En 1º lugar, que el complejo simpatía-empatía se sustenta en el sistema emocional de los seres humanos, al lado de la dimensión cognitiva. En 2º lugar, que ambos términos pueden ser vistos como dos procesos complementarios de la vida emocional (en que la empatía precede y tiene como consecuencia la simpatía), en que: -primero se siente
"acerca de" (es decir, se empatiza), Tizón engloba ambos tipos de sentir en la identificación proyectiva, que es la "base de procesos tan fundamentales como la empatía, la capacidad de ponerse en el lugar de otro o el calzarse las sandalias del otro". Así mismo, sería la base de la simpatía, o del "empatizar mutuamente mediante el interjuego de identificaciones proyectivas e introyectivas". Como se ve, esta conexión ha propiciado la disolución de las diferencias, de tal manera que es mejor hablar del complejo empatía-simpatía, o simplemente de empatía, por ser el término más utilizado en la actualidad. Una definición rigurosa de este proceso es la que dan Eisenberg y Strayer, al verla como "una respuesta emocional que brota del estado emocional de otro y que es congruente con ese estado emocional del otro". a) La simpatía a.1) En la moral inglesa El término simpatía ha tenido un papel decisivo en el campo de la ética, especialmente en los moralistas ingleses del s. XVIII. Culmen de esta orientación es la figura de Adam Smith, para quien el fundamento de los juicios morales se halla en la simpatía, entendida como un "sentimiento no egoísta hacia los demás" que dimana de la naturaleza humana. Estas son sus palabras:
Parte del supuesto de que existen tres grandes fundamentaciones de la ética, que se sustentan en 3 visiones diferentes de la naturaleza humana. La 1ª visión, defendida por Hobbes, concibe al hombre en un estado de naturaleza bélico (homo homini lupus) que, por interés y utilidad propios, y de manera puramente egoísta, se ve obligado a refugiarse en la sociedad y en ella a fomentar la virtud que promueve el orden social (en cuyo seno el hombre puede vivir holgadamente). Para Smith, ese amor a sí mismo es una forma indirecta de simpatía, aunque la simpatía propiamente dicha no implica ningún tipo de egoísmo. Por ello, esta doctrina de la naturaleza humana deriva de una falsa interpretación de la simpatía. La 2ª visión concibe lo esencial de la naturaleza humana configurada por la razón. Esta facultad le capacita para distinguir de manera innata las cualidades de lo bueno y lo malo, lo laudable y lo censurable, lo vicioso y lo virtuoso, lo verdadero y lo falso. Sin embargo, esta visión sostiene que la razón solamente es capaz de revelar si un medio es adecuado para algo placentero o doloroso, y eso que éstas son cualidades que se pueden captar únicamente a través de un sentimiento inmediato o emoción. De cualquier manera, la razón es necesaria en la medida que, una vez que se establecen esas cualidades, nos capacita para formar normas generales (a través de la experiencia y la inducción) y saber si los actos se adecuan a esas normas. La 3ª visión coloca la base de los juicios morales en el sentimiento. Según la corriente de los moralistas ingleses, existe un sentimiento peculiar, un poder de percepción muy específico de la mente humana para juzgar lo que es bueno y lo que es malo. Descarta aquí Smith la necesidad de apelar a un sentimiento específico, y sostiene que se puede aceptar que la naturaleza obra en esto como en los demás casos, con la más rigurosa economía y que la simpatía de la que está dotada la mente humana es suficiente para fundamentar los juicios morales. Define así Smith la simpatía como nuestro "común interés por toda pasión", cualquiera que fuera, y como un "sentimiento de emoción que nos embarga" al captar la situación de dolor o placer de otras personas. La simpatía no se puede ver como una facultad específica de la mente, defiende Smith, sino como una inclinación de la naturaleza humana para ajustar nuestros sentimientos con los sentimientos de los individuos y de la sociedad. Estas son sus palabras:
a.2) En la ética alemana En la Etica de Scheler se aborda directamente el concepto simpatía con la vista puesta en 2 objetivos complementarios: aclarar la estructura de la vida emocional y esclarecer el sentido ético de la simpatía. Para ello comienza explicando el muniqués la autonomía y relevancia de la vida emocional, apelando a dos grandes pensadores: San Agustín y Pascal, cuyo mensaje central se encuentra en el que "el corazón tiene sus razones que la razón no conoce". La aportación original de Scheler se halla en el enfoque de la vida emocional desde la perspectiva de la profundidad, que complementa las de intensidad y complejidad que habían desarrollado los psicólogos. El modelo que toma como punto de referencia, a la hora de desvelar la vida emocional profunda, es su visión del hombre (que desarrolla ampliamente en su etapa fenomenológica). El hombre es visto como un ser constituido por 3 estratos, que son la base en la que se sustentan los diferentes niveles de la vida emocional. La vida emocional constituye así una estructura jerárquicamente organizada, en que: -la unificación afectiva
es condicionante del co-sentir; Para Scheler, el cuerpo se puede ver desde 2 perspectivas diferentes: -el cuerpo
material de Korper, que constituye la base de los sentimientos sensibles (o estados
emocionales), localizados en determinadas partes del cuerpo y sin conexión con el estrato personal; En la etapa fenomenológica toma Scheller como punto de referencia este estrato, para elaborar su Teoría de la Vida Emocional. Dentro de los sentimientos vitales, distingue 3 niveles: -contagio afectivo, como fenómeno emocional de arrastre que se produce de manera automática e inconsciente entre los miembros de un grupo, sin que ello implique algún lazo de unión entre ellos; -cosentir con otro, como sentir una pena o placer en compañía de otra persona, a forma de comunidad de sentimientos que establecen las personas cuando enfocan su interés respecto de un tema o una situación vital (sintiendo lo mismo con otra persona); -simpatía, como compenetración afectiva en la que captamos los estados afectivos de los otros y los compartimos, sin necesidad de tener los mismos sentimientos. De ella dimana la congratulación o la compasión, cuando se comprende y participa en las vivencias de otra persona. Dentro de la simpatía se pueden apreciar 2 grados: la mera participación en lo que otro siente y la compenetración afectiva. Esta última es la verdadera simpatía, y se puede ver como un sentimiento anímico de carácter intencional, capaz de captar cognoscitivamente un valor Oigamos las propias palabras de Scheller:
Según Scheler, el yo que es la base de los sentimientos anímicos (o cualidades intencionales), cuya característica fundamental es la de ser motivados en la medida que "siempre son por algo" o tienen relación intencional con un objeto. Dentro de los sentimientos anímicos se puede incluir la unificación afectiva, que Scheller desarrolla en la última etapa de orientación panenteística. Pertenece a una esfera que denomina conciencia vital, y es la categoría desde la que se completan los fenómenos de la simpatía anteriormente vistos. En esta etapa se distinguirían claramente dos atributos del todo: -el impulso afectivo, que se apoya en los fenómenos de la unificación
afectiva, b) La empatía El término empatía ha sido una categoría clave de la psicología, tanto en la de corte filosófico como en la experimental. En la 1ª se debe destacar la figura de Dilthey, para quien el modo de conocimiento del mundo espiritual, y sus productos, se produce por una especie de empatía que denomina comprensión. La 2ª es la propia de las ciencias positivas, que tienen como objeto de investigación el estudio de los hechos y procesos físicos. En un 3º lugar estarían las ciencias del espíritu, con su comprensión de la vida y sus objetivaciones culturales. De una manera tajante sostiene Dilthey que este mundo no puede ser explicado por las ciencias positivas, y que éste es un ámbito de realidad que no puede ser desvelado por el pensar empírico, y una frontera que no puede traspasar la ciencia positiva. Por ello, propone que la especificidad de estas ciencias exija un método específico: la comprensión, como modo de captación de la realidad que "va desde el efecto externo a su origen interno" o vida que lo produjo. Hay cierta semejanza, por tanto, con el proceder de las ciencias positivas. La diferencia esencial estriba en que esta conexión no se establece según el rígido principio de causa-efecto, sino en una conexión de carácter empático que pretende revivir lo que ha sido vivido y expresado. La empatía como modo de comprensión es el proceso en el cual se llega a conocer la vida según sus manifestaciones sensiblemente dadas. En la actualidad, este modo de conocer empático ha sido recuperado por la corriente simbólica de la antropología social. Así, Lisón subraya la necesidad de la empatía como un modo adecuado de penetración en las creaciones culturales del ser humano. Por ello sostiene que la consideración de los fenómenos culturales requiere "ponderación, simpatía, comparación y humanidad". b.1) Origen de la empatía El origen de la empatía lo explica la biología evolucionista, apelando a su valor adaptativo y argumentando más o menos así: para que la vida de los grupos funcione de una manera organizada debe existir algún tipo de comunicación entre sus miembros. En efecto, el desarrollo de la vida del grupo está constituido por un conjunto de acciones que garantizan la supervivencia. Para que se consigan ambos objetivos debe haber algún tipo de comunicación entre los miembros del grupo. La comunicación empática, o transmisión y comunicación de los estados emocionales entre organismos, es condición necesaria para que se alcancen estos dos objetivos. De una parte, genera patrones de comportamiento que refuerzan la vida del grupo. De otra parte, aumenta las posibilidades de supervivencia, tanto individual como social, en la medida que aumenta la cohesión grupal frente a los peligros externos. Aun reconociendo la diferencia cualitativa entre los animales y el hombre, también se debe tener en cuenta nuestro engarce con el reino animal. De ahí que, con las debidas precauciones y correcciones, se pueda predicar este mismo esquema dentro del campo de la evolución biocultural del hombre. Por ello, se puede hablar de la existencia de patrones innatos de comportamiento, que fundamentan la empatía humana. Desde este supuesto, afirmar que la empatía es un rasgo constitutivo de la naturaleza humana. b.2) Funciones de la empatía La empatía es condición de posibilidad para el desarrollo individual y social. Desde este supuesto, se puede afirmar que cumple 3 funciones: Cognitiva La empatía proporciona un verdadero conocimiento de otra persona. Aunque conocer no implique una representación o copia de la vida de otra persona (lo cual supondría una cosificación de la misma), dicho conocimiento sí que dimana de la totalidad de la persona, enfocada a la participación y toma de conciencia (respecto del modo de ser y pensar de otra persona). Por tanto, no se trata de un mero conocer o de un conocer objetivo, sino de una participación o sintonía con el mundo interior de otra persona. Unitiva La empatía no sólo sirve para conocer a otras personas, sino que también es el lazo de unión con esas personas. Es una actividad en la que se crea una corriente de mutuo afecto, un circuito de experimentación mutua, una conexión entre personas, y todo ello generando una participación de sentimientos. La relación intersubjetiva es constitutiva del ser del hombre, y un modo de ser universal que trasciende los esquemas innatos de empatía prefijados (genéticamente, en los animales) para convertirse en un mundo humano en amor. Este amor no sólo supone un desarrollo individual, sino que es la base en la que se debe sustentar una sociedad más humana. Normativa De la empatía dimanan una serie de normas de carácter primario que sirven para regular y afianzar los planteamientos éticos de carácter racional. Ello nos ayuda a evitar el relativismo ético del "todo vale", en el que han desembocado las éticas que definen al hombre sin valores estables dimanados de la naturaleza humana. b.3) Ámbitos de la empatía En el campo de la psicología experimental hay 2 perspectivas desde las que se conceptualiza la empatía: la cognitiva y la afectiva. La orientación afectiva tiene su origen en el psicólogo Lipps, que toma el término einfühlung de la estética para trasladarlo al campo de la psicología y verlo como un método que nos permite conocer los objetos y a los otros. Titchener tomó el término de Lipps, lo tradujo por empathy y lo concibió finalmente como un proceso de humanización de objetos, de proyección de nuestros sentimientos en esos objetos. Freud, influenciado por Lipps, definió la empatía como la "capacidad para entender lo que es esencialmente extraño a nuestro yo en otras personas". La orientación cognitiva se remonta a las investigaciones de Mead, que se interesó por la capacidad de asumir el rol del otro y de adoptar perspectivas alternativas de cara a uno mismo. Se trata de una visión de la empatía cognitiva que posteriormente prosiguió Piaget, considerando que en la empatía se hallan complementadas la dimensión cognitiva y afectiva (eso sí, priorizando la cognitiva). Con la aparición de la sociobiología se difumina, y termina disolviéndose, la distinción entre simpatía y empatía. El marco teórico en que se encuadran estas teorías es el paradigma evolucionista elaborado por Darwin, cuyas ideas pretenden abarcar, en una visión global, el mundo de los seres vivos y el mundo social construido por el ser humano. Su tesis fundamental es la siguiente:
Dicha teoría puede condensarse en 2 proposiciones: 1º que todos los comportamientos son adaptativos y están determinados genéticamente, pues "es absolutamente posible que todos los componentes conocidos de la mente, incluida la voluntad, tengan una base neurofisiológica, sujeta a evolución genética por selección natural". 2º que tos individuos sólo sirven para asegurar la reproducción de los genes. Partiendo del hecho cierto de que el hombre tiene una estructura biológica y es producto de la evolución, se pretendió encontrar la explicación última del comportamiento humano en los genes. A diferencia de Darwin, que fundaba la selección natural en la supervivencia de los organismos, hoy se acepta que la unidad de selección son los genes. Esto ha permitido introducir un concepto sumamente relevante en el campo de la biología: el concepto de altruismo. En él, los portadores de los genes son los parientes descendientes y no descendientes. En él, los organismos evolucionan altruistamente, con una generosidad que se centra en los parientes. Con todo, sigue en pie la siguiente pregunta: ¿Cómo se pueden explicar conductas que aparentemente van en contra de la supervivencia del propio individuo? La raíz y el fundamento de la conducta altruista se encuentra en la empatía, entendida como conducta de carácter afectivo-cognitivo, desencadenada por la captación y compenetración del estado emocional de otra persona. Según ello, habría que distinguir entre: -empatía centrada en
sí mismo, que origina inquietud, ansiedad y angustia, Los seres humanos no son insensibles ante el sufrimiento y las dificultades ajenas, sino que son capaces de empatizarlas y responder activamente, como factor esencial de la constitución humana. b.4) Relación con la simpatía El marco teórico desde el que vamos a fijar la naturaleza de estos conceptos es una visión global y relacional de la naturaleza humana. Desde el 1º supuesto se debe afirmar que el hombre es y constituye un todo, un sistema unitario vivo, y que actúa como un todo. Desde el punto de vista vital, el "estilo cognitivo" sería su patrón de comportamiento (a la hora de estructurar y dejarse estructurar por un entorno sociocultural), y la idea que mejor refleja y aclara el sentido unitario de la actividad humana. Lo más específico del ser humano es su mente, que no se reduce a un conjunto de símbolos, representaciones, imágenes o ideas. La mente no es como una caja de herramientas o mecanismos que pueden estar hechos de fibras nerviosas o silicio, sino que el punto de referencia para comprenderla será el sí-mismo total e indiviso que actúa a través de sus creencias. Esta visión supone el rechazo de una distinción real entre facultades o actividades cognitivas (por una parte), y de actividades sentimentales o emotivas (por otra parte), dentro de la mente humana. Solamente desde un enfoque analítico se puede aceptar semejante distinción. Por ello, debemos desterrar este tipo de dicotomías a la hora de comprender la conducta humana. Desde una perspectiva relacional, debemos aceptar que el hombre es un ser que pertenece y es parte integrante del medio, globalmente considerado. En este medio, el hombre no se puede aislar ni quedar disuelto, ya que es el contexto en el que se desarrolla como sujeto individual. Su modo de estar y ser en este medio crea un circuito completo (o campo de acción) configurado por una tensión creadora (o tono personal) desde la que interpreta y valora su situación real y sus posibilidades de acción. A esa tensión o tono es a lo que llamamos sentimiento o emoción. Cuando esa tensión se genera en un campo constituido por personas, puede surgir la empatía. Por ello, podemos definir de una manera más exacta la empatía como "una tensión positiva ante el otro, por medio de la cual captamos el estado del otro y damos una respuesta positiva y congruente con el estado del otro". .
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