Estructuralismo

Fernando Muñoz
Mercabá, 15 junio 2026

        Resultan interesantes los dos sentidos del término latino structura: el de distribución (de las partes importantes y vistas de un edificio) y el de armadura (que, a nivel del subsuelo, servía de sustentación a un edificio).

        Son diferenciables, pues, dos clases de estructuras: una patente (la visible) y otra oculta (que fundamenta la visible). Por su parte, struere se usaba como verbo dinámico (lit. construir).

        Así, una estructura no es sólo ni nunca algo hecho, sino un haciéndose, construyéndose, transformándose. Con ello, se puede definir al estructuralismo como un "movimiento filosófico que busca, en la realidad, sus estructuras dinámicas e inconscientes".

        Como precursores del estructuralismo, destaca el modelo filosófico ejercido por los maestros de la sospecha (Marx, Nietzsche y Freud) y el modelo lingüístico de Saussure. De la sospecha recoge su intento desmitificador (de la gran tradición humanista), y de Saussure su método. De ambos, el estructuralismo obtiene su visión de la realidad, tanto de la manifiesta (visible y encubridora) como de encubierta (oculta y descubridora).

a) Sistema estructuralista

        El estructuralismo es tanto un método como una teoría. O mejor, es un método que genera teorías. Como método heurístico, sirve como herramienta para acceder a la explicación de la realidad como realidad estructural:

-como método, porque ha de adecuarse a la complexión del objeto estudiado,
-como teoría, porque todo discurso filosófico trata de desentrañar los fundamentos últimos del objeto.

        La principal diferencia del estructuralismo, respecto del resto de métodos y teorías, es su prejuicio estructural. Así, o hay que partir de la base de que las cosas son como estructuras para así comprenderlas (estrategia metodológica), o habrá que partir de la base de que las cosas son estructuras (premisa ontológica).

        Las 3 características de una estructura son: totalidad, transformabilidad y autorregulación. El estructuralismo opina que las estructuras son principios explicativos, invisibles e inconscientes para las personas, no inferibles desde la realidad sensible. De ahí que a sus explicaciones estructurales las denominen modelos teóricos postulados.

        Un sistema lo constituyen sus miembros y las relaciones entre sus miembros. Cuando explicamos estructuralmente un sistema situaríamos los miembros del sistema (con todas sus peculiaridades y características intrínsecas y únicas), y también atenderíamos las interdependencias de los miembros, ahora disfrazados en símbolos universales.

        A la estructura que explica sólo las interdependencias, prescindiendo de los miembros, se la llama "estructura formal". A los estructuralistas les interesa la estructura formal común del mayor número de sistemas, y sueñan con descubrir la estructura formal de todos los sistemas (o principio explicativo último de toda la realidad).

b) Método estructuralista

        El método estructuralista consta de 4 operaciones:

1º captación y delimitación de un sistema a observar;
2º concepción de estructuras que expliquen lo observado en ese sistema, pues las estructuras no son inferibles del sistema observado, y lo que toca es inventarlas atendiendo a 4 normas (sencillas, ajustadas, completas y contrastables con la realidad);
3º elección de la estructura que mejor explique ese sistema, pues la estructura no falsada (o hasta la fecha verificada) y más sencilla (o más ajustada y completa que las demás) será el modelo teórico postulado para ese sistema;
4º comparación de esa estructura formal con otras estructuras, intentando fundirlas en una única estructura que las integre.

        El presupuesto metodológico fundamental, desde donde todos los métodos estructuralistas enraízan, es la reinterpretación de una teoría explicativa, desde unas claves de lectura distintas de las oficiales. Se comprende así por qué los estructuralistas siempre parten de una teoría anterior desde donde apoyar sus reinterpretaciones. Las teorías estructuralistas son, pues, esas nuevas explicaciones desde la relectura de una teoría que ya las explicaba.

c) Diferentes estructuralismos

        Si el criterio de división por el que optemos es el objeto u objetivo de estudio, obtendríamos tantos estructuralismos como ciencias, tales como:

-estruct. matemático, de Gaulois y Bourbaki, que aplicaron la teoría algebraica de grupos a la topología;
-estruct. lógico, tanto de lógicas de relaciones como de clases;
-estruct. psicológico, desde el gestaltismo de Koffka y Kohler hasta el evolutismo de Piaget;
-estruct. lingüístico, de de Saussure, Chomsky o las escuelas de Praga y Copenhague;
-estruct. sociológico, de Durkheim, Weber y Dilthey;
-estruct. antropológico, de Levi Strauss;
-estruct. literario, de Barthes;
-estruct. filosófico, de Lacan, Althusser, Foucault y Derrida.

        Si atendemos al criterio de división territorial, localizaríamos un:

-estruct. norteamericano, de Bloomfield, Harris y Chomsky;
-estruct. europeo, de Lacan, Althusser y Foucault.

        Si atendemos al criterio de individuación de cada pensador estructuralista, surgiría un tipo distinto de estructuralismo, y contaríamos tantos estructuralismos como estructuralistas, tales como:

-estruct. de Levi Strauss,
-estruct. de Lacan,
-estruct. de Althusser.

        Tal vez por esto ningún estructuralista se considera tal. En cualquier caso, desde un criterio temporal, la II Guerra Mundial marca el antes y después del estructuralismo.

d) Representantes del estructuralismo

        Tuvieron en el estructuralismo filosófico francés de post-guerra el modelo estructuralista intelectual, con un modelo teórico que fue avalado por el resto de estructuralistas. Veámoslo.

d.1) Levi Strauss

        Partió del estudio del parentesco (en Mato Grosso y Amazonia) y de los mitos, desde su relectura estructuralista del psicoanálisis de Freud y del marxismo de Marx. Y acabó diciendo que, tanto la realidad del parentesco, como la de los mitos, es doble.

        En efecto, para Strauss la realidad latente (e inconsciente) del parentesco es la prohibición del incesto, y la función oculta positiva de esta regla (aparentemente negativa) es el intercambio extrafamiliar (que es el que produce la sociedad, en la cual germina la cultura). Así, todos los mitos serían variantes de una misma estructura, y tanto la prohibición del incesto, como los mitos, serían universales.

        Como todo y sólo lo universal es natural, estamos ante dos muestras del primigenio natural humano desconocido, o ante el inconsciente estructural del espíritu humano, poseedor de un sistema categorial repetido en cada persona. Se trata, pues, de la Teoría del Inconsciente Trascendental.

d.2) Lacan

        Estudió al yo desde su relectura estructuralista del psicoanálisis de Freud, y acabó por percatarse que la realidad del yo era doble: la del Yo (o yo consciente) y la del yo (o yo inconsciente).

        Para Lacan, pues, tanto el Yo como el yo poseen lenguajes distintos y autónomos.

        El lenguaje del Yo sería socio-cultural, simbólico y aprendido, y constaría de significantes y significados (según explicó Saussure). El lenguaje del yo sería universal, metafórico e innato, y sólo contendría significantes (según explica Lacan).

        Cuando accedimos al lenguaje del Yo (cuando aprendimos a hablar), nos integramos socialmente y reprimimos nuestro lenguaje universal e innato, escindiendo el yo y formando el Yo y el yo. Nosotros somos el yo, y de ahí que, por culpa del otro Yo (o en el fondo, del impuesto lenguaje simbólico) malvivamos alienados, en la búsqueda infructuosa de la identidad perdida.

d.3) Althusser

        Estudió al marxismo desde su relectura estructuralista de las obras de Marx, y vino a decir que la realidad del marxismo era doble: el marxismo ideológico (del joven Marx, 1840-1845) y el marxismo científico (del Marx maduro, 1846-1883).

        Entre el marxismo ideológico y el marxismo científico se acusa una "ruptura epistemológica", apunta Althusser, pues:

-el ideológico, al fundamentarse en las filosofías de Hegel y Feuerbach, deriva en teoría idealista, historicista y humanista, o cuasi-religión;
-el científico, al enfrentarse a los problemas sociales de la explotación obrera, deriva en una práctica científica, ahistórica y antihumanista, o cuasi-revolución.

        Aunque las lecturas inocentes (imposibles de hecho) o esencialistas (religiosas) han tratado de identificar ambos Marx (por la identidad de la evolución diacrónica), o de ensalzar al Marx joven, lo cierto es (apunta Althusser) que el auténtico marxismo es el científico, siendo el ideológico un marxismo burgués.

e) Análisis del estructuralismo

        Se ha acusado reiteradamente al estructuralismo de ser anti-humanista, pero ¿es el estructuralismo anti-humanista?

        Por supuesto, el estructuralismo nos advierte que no debemos caer en el fraude del humanismo racionalista, que parte de una noción de persona y a continuación asienta en esa noción su criterio de fundamentación epistémica. Es decir, "como decretamos que todo ser humano es racional y libre (como dirían los humanistas", podemos confiarnos en el ser humano como detentor, detector y guardián de la verdad".

        El anti-humanismo metodológico del estructuralismo se alza contra el peligro de antropologización del saber (según Heidegger), peligro doble por ser:

-peligro de que nuestra idea del ser humano fundamente nuestro saber (a forma de "esto es verdad porque lo digo yo");
-peligro de que nuestra idea del ser humano determine un saber a la carta de los humanos (a forma de "sólo interesa saber lo interesante").

        En cualquier caso, hay que reconocer que, como el ser humano molesta al estructuralismo, éste prefiere mantenerlo al margen, como bien recordó Althusser al decir: "Sólo se puede conocer algo acerca del hombre, a condición de reducir a cenizas el mito filosófico del hombre»". En definitiva, el estructuralismo viene a decir que, sólo si la persona no se erige en piedra angular explicativa, será posible pensar de nuevo la realidad total, incluido el ser humano.

        Según el estructuralismo, la exclusión del sujeto representa una necesidad de orden metodológico, si lo que se busca es una mayor objetividad. Para entender esto, es necesario entender que no estamos ante ningún desprecio contra las personas reales, sino simplemente ante un anti-subjetivismo teórico y epistemológico. El estructuralismo, por tanto, no es anti-humanista, por lo menos a priori.

        Observando el estructuralismo, advertimos la estrecha relación entre método y teoría, a forma de decir: Dime cómo piensas (método) y te diré lo que piensas (teoría). Respecto al método estructuralista, cabe considerar:

-sus trasvases interdisciplinares (de la matemática a la lingüística, de esta a la filosofía, etc), por lo general muy fructíferos;
-ofrecer una corriente de pensamiento sin menoscabar la originalidad de sus individuos, y de ahí que por cada estructuralista existe un estructuralismo;
-la exclusión del sujeto, como necesidad metodológica o "punto de vista del árbitro que inspecciona desde fuera y, por este hecho, es propenso a encontrarle causas desde fuera" (según Levi Strauss).

        Respecto a si el estructuralismo es humanista o anti-humanista, bien podría decirse esto: que si no todo humanismo es humano, tampoco se puede decir que todo anti-humanismo sea a-humano. Además, es totalmente cierto que:

-la realidad no es evidente, y de ahí que haya que sospecharla y destaparla);
-un personalismo bien ordenado "no comienza por uno mismo, sino que coloca al mundo antes que la vida, la vida antes que el hombre, el respeto a los otros antes que el amor propio" (según Levi Strauss).

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