8 de Enero

Día 8 de Enero

Equipo de Liturgia
Mercabá, 8 enero 2026

Mc 6, 34-44

         Con el pasaje de hoy inaugura Marcos una nueva sección de su evangelio. No se trata ya de los primeros pasos apostólicos del rabino Jesús, ni de sus victorias sobre la enfermedad y los demonios, sino de una sección particular, unificada en torno al tema del pan: dos multiplicaciones de panes (Mc 6, 30-44; 8,1-10). Una sección a la que le seguirá:

-una discusión sobre el sentido de las abluciones antes de comer el pan (Mc 7, 1-23),
-una discusión sobre la falsa levadura (Mc 8, 11-20),
-una discusión con una pagana a propósito de las migajas de pan que solicita. (Mc 7, 24-20).

         Se trata de la Sección de los Panes del evangelio de Marcos. De hecho, se trata más bien de una serie de relatos, reunidos en su mayor parte antes de la redacción evangélica, que tienen como fin iniciar en el misterio de Cristo y en las dimensiones originales de su seguimiento.

         La 1ª parte de la perícopa (vv.30-40) trata de introducir la sección, poniendo de relieve el papel importante que desempeñan los apóstoles en las preocupaciones catequéticas de Cristo. Pero el v. 34, específico de Marcos, es muy significativo. El tema del rebaño sin pastor está tomado de Números (Nm 27, 17), y en él se refleja la preocupación de Moisés por encontrar un sucesor para no dejar al pueblo sin dirección (Ez 34, 5).

         Cristo se presenta así como el sucesor de Moisés, capaz de conducir el rebaño, de alimentarle con pastos de vida y conducirle a los pastos definitivos. Toda la sección de los panes está concebida de tal forma que Cristo aparece efectivamente como ese nuevo Moisés que ofrece el verdadero maná (vv.35-44), que triunfa a su vez de las aguas del mar (Mc 6, 35-52), que libera al pueblo del legalismo a que habían reducido los fariseos la ley de Moisés (Mc 7, 1-13) y que al fin abre a los mismos paganos el acceso a la Tierra Prometida (Mc 7, 24-37).

         Si Jesús opera el milagro de la multiplicación de los panes en beneficio de una multitud por la que siente compasión, lo hace también con el fin de formar a sus apóstoles. Los asocia a los preparativos del banquete (vv.35-39) y más tarde les forzará a reflexionar sobre el alcance de este milagro (Mc 8, 14-21).

         La atención al carácter educativo de un milagro es algo nuevo en Marcos, pues para él Cristo no obra milagros para satisfacer las necesidades materiales del pueblo, sino para revelar su misión entre los hombres y preparar a los apóstoles para la inteligencia de la eucaristía.

         Efectivamente, Marcos ha destacado ante todo la interpretación eucarística de la escena. Mientras que los tres sinópticos se toman relativas libertades (sólo hay un 20% de palabras comunes) en la redacción del relato, concuerdan aproximadamente en un 80% de las palabras cuando se trata de reflejar los gestos mismos de Cristo (v.41). Eso es sin duda un indicio de la veneración que sentían ya por ese versículo capital en que Cristo realiza los mismos gestos que en la Cena.

         Los diferentes relatos sinópticos de multiplicación del pan comienzan todos por mencionar el pan y el pez, y después, a lo largo de la narración, se limitan progresivamente a solo el pan (Mt 14,17; Lc 9,13; Jn 6, 9; Mt 15,34), lo que es un indicio de su preocupación eucarística. Pues bien, Marcos es una excepción a la regla y sigue hablando de los peces hasta el final (vv.41.43).

         Pero estas menciones de los peces son evidentemente añadiduras posteriores: no terminan de encajar en la redacción y Mc 8,7 utiliza para la acción de gracias la palabra eulogein (de origen griego), mientras que Mt 8,6 emplea eucharistein (de origen hebreo). Hay sobradas razones para creer que esas añadiduras las ha hecho alguien más preocupado por la historia que por el simbolismo eucarístico, y si Marcos es responsable de esas añadiduras, eso significa que la fuente que utiliza era ya de orientación eucarística.

         Esta conclusión es importante, puesto que revela que la interpretación eucarística de la multiplicación de los panes se remonta a la tradición oral, y que la comunidad primitiva vivió la eucaristía aun antes de la redacción de los evangelios, piensen lo que quieran quienes pretenden hacer de ella una invención tardía de la Iglesia.

         Cabría objetar que el milagro de la multiplicación de los panes no contiene una fórmula de bendición sobre el vino, y que esa falta hace problemática la interpretación eucarística. Pero no obstante eso, uno de los principales temas de la bendición del cáliz, el de la multitud (Mc 14, 24), se encuentra en la multiplicación del pan, concretamente en el v. 44 y simbólicamente en el tema del sobrante (v.43), orientado a hacer tomar conciencia de que el alimento preparado por Cristo está destinado a otros muchos invitados que no han tomado parte en este banquete.

         Y si quedan exactamente 12 canastas de trozos (v.43) es porque los 12 apóstoles, que han sido los servidores de la asamblea, han de convertirse en misioneros cerca de los invitados que no han estado presentes. La eucaristía se nos presenta así en su dimensión misionera: no reúne a los ya congregados, sino para enviarles a congregar a los demás.

         De esta forma, la tradición catequética primitiva se ha apoderado rápidamente del relato de un milagro de multiplicación de los panes para ver en él un símbolo de la eucaristía. El banquete de la Cena no era una comida de despedida reservada tan solo a los 12 apóstoles presentes, sino que era, por el contrario, una comida destinada a la multitud de los creyentes, una multitud que aumentaría sin cesar al ritmo del progreso de la misión.

         Esta concepción pudo existir algunos años antes de abrirse paso en la conciencia de la Iglesia primitiva: en todo caso, estaba ya incorporada a la fuente que Marcos utiliza, es decir, unos veinte o treinta años después de la muerte de Cristo.

Maertens-Frisque

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         Hoy Jesús nos muestra su sensibilidad, ante las necesidades de las personas que salen a su encuentro. No puede encontrarse con personas y pasar indiferente ante sus necesidades. El corazón de Jesús se compadece al ver el gran gentío que le seguía "como ovejas sin pastor" (v.34).

         El Maestro deja aparte los proyectos previos y se pone a enseñar. ¿Cuántas veces nosotros hemos dejado que la urgencia o la impaciencia manden sobre nuestra conducta? ¿Cuántas veces no hemos querido cambiar de planes para atender necesidades inmediatas e imprevistas? Jesús nos da ejemplo de flexibilidad, de modificar la programación previa y de estar disponible para las personas que le siguen.

         El tiempo pasa deprisa. Cuando amas es fácil que el tiempo pase muy deprisa. Y Jesús, que ama mucho, está explicando la doctrina de una manera prolongada. Se hace tarde, los discípulos se lo recuerdan al Maestro y les preocupa que el gentío pueda comer. Entonces Jesús hace una propuesta increíble: "Dadles vosotros de comer" (v.37).

         No solamente le preocupa a Jesús, pues, dar el alimento espiritual con sus enseñanzas, sino también el alimento del cuerpo. Los discípulos ponen dificultades, que son reales: los panes van a costar mucho dinero (v.37). Ven las dificultades materiales, pero sus ojos todavía no reconocen que quien les habla lo puede todo; les falta más fe.

         Jesús no manda hacer una fila de a pie; hace sentar a la gente en grupos. Comunitariamente descansarán y compartirán. Pidió a los discípulos la comida que llevaban: sólo son 5 panes y 2 peces. Jesús los toma, invoca la bendición de Dios y los reparte. Una comida tan escasa que servirá para alimentar a miles de hombres y todavía sobrarán doce canastos. Milagro que prefigura el alimento espiritual de la eucaristía, Pan de vida que se extiende gratuitamente a todos los pueblos de la tierra para dar vida y vida eterna.

Xavier Sobrevia

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         El milagro de la multiplicación de los panes, que hoy escuchamos, marcó tanto a las comunidades primitivas cristianas, que todos los evangelistas lo relatan. Todos los milagros de Jesús tienen contenido simbólico y liberador. Lo que importa de un milagro hecho por Jesús no es cómo sucedió; lo que importa es descubrir la acción liberadora de Dios en determinado acontecimiento. Por eso es necesario descubrir el mensaje oculto del milagro, saber leer las expresiones simbólicas que contiene su relato.

         Los apóstoles plantean a Jesús la necesidad de despachar a la muchedumbre. Pero Jesús no acepta que sus discípulos se desentiendan del problema, y les propone que ellos mismos den de comer a la gente. La alternativa de los discípulos es que para eso necesitarían mucho dinero.

         En cambio, lo que Jesús quiere enseñarles es que no todo problema debe ser resulto con dinero. Su pregunta no es económica (¿cuánto tenéis?) sino de solidaridad: (¿qué tenéis?). Los discípulos sacan lo que tienen y, a partir de ello, se realiza lo que llamamos el milagro de la multiplicación de los panes.

         Por eso, este milagro bien puede llamarse el milagro de la solidaridad: de dar lo que se tiene, de no dejarse vencer por la impotencia y el egoísmo. Dios acontece en este relato cuando se nos cuenta que los discípulos se comprometieron con el pueblo hambriento y aportaron de lo propio, para que Jesús hiciera el resto. De esta manera la lección para el futuro grupo de cristianos está dada: los problemas no sólo se solucionan con dinero; la solidaridad es una fuerza milagrosa que hay que despertar.

         El pan sólo se multiplicará cuando se multiplique la solidaridad. El papel de la eucaristía es exactamente éste: hacer crecer la solidaridad, haciendo comunión con los hermanos que estén a mi lado, sin distinción de género, de clase y de etnia. Por eso la eucaristía será siempre una multiplicación de los panes.

Servicio Bíblico Latinoamericano

 Act: 08/01/26     @tiempo de navidad         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A