9 de Enero

Día 9 de Enero

Equipo de Liturgia
Mercabá, 9 enero 2026

Mc 6, 45-52

         Después del milagro de los panes, Jesús ofrece hoy otra manifestación de su misión calmando la tempestad. Los discípulos van de sorpresa en sorpresa. No acaban de entender lo que pasó con los panes, y en seguida son testigos de cómo Jesús camina sobre las aguas, sube a su barca y domina las fuerzas cósmicas haciendo amainar el recio viento del lago.

         En nuestra vida también pasamos a veces por el miedo que experimentaron aquella noche los discípulos, a pesar de ser pescadores avezados. A nuestra barca particular, y también a la barca de la Iglesia, le vienen a veces vientos fuertes en contra, y tenemos miedo de zozobrar. Como para aquellos apóstoles, la paz y la serenidad nos vendrán de que admitamos a Jesús junto a nosotros, en la barca. Y podremos oír que nos dice: "Ánimo, soy yo, no tengáis miedo".

         La expresión "no tengáis miedo", que tantas veces aparece dirigida por Dios en el AT, y por Jesús en el NT a los llamados a realizar alguna misión, se nos dirige hoy a todos. Y es también una de las consignas que Juan Pablo II fue repitiendo en las diversas partes del mundo, a unas comunidades cristianas asustadas por las dificultades del momento presente.

         La invitación a la seguridad de que Cristo Jesús es el que vence a los vientos más contrarios, debería ser la clave para que nuestra vida, a lo largo de todo el año, esté más impregnada de confianza y alegría.

José Aldazábal

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         El relato de Marcos nos cuenta lo siguiente: Es de noche en el mar de Galilea, y los discípulos de Jesús se encuentran en el lago con su barca, remando con grande esfuerzo porque el viento les es contrario. Jesús, desde tierra, contempla sus trabajosos esfuerzos, y hacia la cuarta vigilia de la noche se dirige a ellos andando sobre el agua.

         Para poner a prueba su fe, pasó muy visiblemente por donde ellos se encontraban. Mas los discípulos, temiendo que fuera un fantasma, se pusieron a gritar, "porque su corazón estaba ofuscado". Pero Jesús les dijo: "Soy yo, confiad y no temáis". Y al subirse con ellos al bote, se apaciguó el viento y la barca corrió hacia la orilla.

         Tal nos acontece a diario a nosotros mismos en el mundo del espíritu. Nos esforzamos, en la noche de esta vida, con la práctica de ayunos y otros ejercicios, no paramos de trabajar en nuestra conversión moral. A base de enormes trabajos probamos de hacer arribar nuestra barquichuela a la playa, es decir, a la paz de la unión con Cristo.

         Pero el viento nos es contrario; tropezamos con la tempestad de la agitación del mundo exterior, y Jesús ¡parece estar tan lejos de nosotros! Sin embargo, a la 4ª vigilia de la noche, hacia la madrugada, Cristo se nos aparece. Y nosotros, enfrascados en las cosas exteriores, incluso ahora cuando lo tenemos presente a él, seguimos ciegos y sin darnos cuenta de su dulce presencia.

         Esto es lo que nos falta. Y si no sabemos apreciar su divina presencia, ¿cómo podemos entonces hablar de él? Precisamente lo que nos hace falta es este "gozarnos en el Señor", el sentirnos en paz en su presencia y el saber contemplar con tranquilidad sus obras. A veces, renunciar al ejercicio de nuestras obras resulta lo más costoso de hacer, cuando casi siempre es lo único que tenemos que hacer.

         Si nos empeñamos en seguir obrando, y el viento es contrario, nos hundiremos sin duda alguna, sin habernos dado cuenta de que allí estaba el Señor, para amainar los vientos y facilitarnos la tarea. Pero repito, el hombre es así: preferimos seguir remando en nuestras estériles obras, antes que gozarnos en el gozo de la presencia del Señor, que estaba ahí.

Emiliana Lohr

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         Después de la multiplicación de los panes Jesús sube a una montaña, a orar. Sus discípulos se fueron en barca, al otro lado del lago. Esa noche sobrevino en la zona un viento tempestuoso que impedía que los discípulos avanzaran. Estar en el lago de madrugada, con tempestad, era peligroso. Jesús se percató de ello y quiso estar junto a sus discípulos en ese momento de dificultad. ¿Cómo lo hizo? Esto no importa tanto como el contenido de lo que hizo.

         Todo comenzó cuando Jesús despide a los discípulos, se retira a orar a solas en el monte y, cuando ve que bregan en el lago, contra las olas y los vientos, los alcanza caminando sobre el lago y los tranquiliza (pues creen ver un fantasma), entrando en la barca y amainando el viento. Los discípulos no acaban de entender.

         La barca sobre el lago, los discípulos en ella, y con ellos Jesús, es una de las imágenes más hermosas de la Iglesia. Imagen que inspira confianza en los creyentes que se saben seguros al lado del Señor. No un confianza ingenua que nos excusa de bregar, de remar, de testimoniar lo que vemos y oímos.

         La narración tiene elementos simbólicos que nos revelan lo que el evangelista quiso que recordáramos de esa noche de tempestad. Por una parte, la oscuridad de la madrugada y la obnubilación espiritual de los discípulos que no terminaban de conocer a su Maestro como él quería que lo conocieran... Y por otra, la solidaridad del Maestro, y su empeño en que sus discípulos no lo vieran como un ser con poderes extraños que los beneficiara y al mismo tiempo los asustara.

         Pero un Jesús así no sería el Jesús del Reino, y no podría ser reconocido en su divinidad encarnada en una humanidad que debía hacer el recorrido de los oprimidos: pasando por el dolor y el camino de cruz, llegar hasta la resurrección.

         Esto era lo que les ocurría a los discípulos: seguían mirando a Jesús como un fantasma lleno de poderes extraños, sin aceptar los límites de su encarnación. El gran milagro de esa madrugada, más que el viento tempestuoso que se amainó, fue haber recibido el mensaje de un Jesús solidario con ellos. Cuando más tarde, después de su muerte y su resurrección, ellos lleguen a conocer a Jesús como él quería, se darán cuenta que ya las bases estaban puestas: Jesús era y seguirá siendo el Dios encarnado, cercano y solidario con todo el que tiene su vida en peligro.

Servicio Bíblico Latinoamericano

 Act: 09/01/26     @tiempo de navidad         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A