27 de Abril

Lunes IV de Pascua

Equipo de Liturgia
Mercabá, 27 abril 2026

Jn 10, 1-10

         El cap. 10 de Juan, dedicado al Buen Pastor, va a ser leído hoy y mañana, y tiene diversas perspectivas. En concreto, el pasaje de hoy no habla del pastor, sino de la puerta. Pues un redil es un recinto vallado que recoge y protege a las ovejas. Y tiene una puerta, que se supone que está custodiada. Ahora bien, el pastor legítimo es el que "entra por la puerta", mientras que el ladrón no será admitido por el guarda, y de ahí que tenga que "saltar la valla" a escondidas, para entrar al lugar de las ovejas.

         Los oyentes de Jesús no entienden la comparación, y por eso él mismo se la explica: "Yo soy la puerta". A lo largo del evangelio, Jesús trata de explicar el misterio de su persona a través de múltiples comparaciones tomadas de la vida (el agua, el pan, el camino, el pastor, la luz, la piedra angular...).

         En el caso de hoy, se compara Jesús con "la puerta", viniendo a decir que todo pastor habrá de "entrar y salir" a través de él, aportando ese "entrar por la puerta" seguridad a las ovejas, y ese "salir por la puerta" legitimidad a los pastores (salidos del redil). Sólo por él (la puerta) podrán obtenerse pastos buenos y pastores buenos, viene a decir Jesús, así como que él es el único Mediador: "Nadie va al Padre sino por mí" (Jn 14, 6).

         No hay salvación, pues, fuera de Jesús, ni tampoco perdón ni luz. Sólo el que pasa por él, y cree en él, entra en la vida. Esto vale para los pastores y para los fieles. Los fariseos (a ellos va dirigido el discurso) son acusados por Jesús de no haber entrado por la puerta, de no ser pastores verdaderos, sino como los que criticaba el profeta Ezequiel (Ez 34).

         Respecto a los pastores, se describen ya en este pasaje las cualidades que deben tener para poder decir que son buenos: entran por la puerta, conocen a sus ovejas, van delante de ellas... Unas cualidades que, según Jesús, sólo en él se pueden alcanzar.

         La metáfora de Cristo como puerta nos sitúa ante el dilema de aceptar o no a Cristo como el único Mediador (entre el pastor y las ovejas, en este caso), que da legitimidad y seguridad a todo el proceso de mediación. Cuando buscamos seguridad y felicidad, o tratamos de legitimar nuestras actuaciones: ¿es él en quien pensamos y creemos? Jesús ya dijo que "la puerta que conduce a la vida es estrecha". ¿Tratamos nosotros de buscar otras puertas más cómodas? Y si tenemos algún encargo pastoral, ¿somos como ladrones que saquean, más que ayudan, a las ovejas?

José Aldazábal

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         En la lectura evangélica de hoy continuamos escuchando el Discurso del Buen Pastor que ayer domingo habíamos empezado. Destaquemos de él 2 sugerencias.

         En 1º lugar la del conocimiento mutuo: el pastor conoce a sus ovejas, y las ovejas reconocen la voz del pastor. Cristo nos conoce. Conoce nuestra naturaleza frágil de seres pecadores que él quiso compartir hasta la tentación. Conoce los sufrimientos de nuestra vida de trabajo, esfuerzo, lucha contra la pobreza, la discriminación y la injusticia del mundo.

         En todos esos casos, se trata de un conocimiento amoroso, y no como el que dan las frías estadísticas, ni los extensos tratados científicos o filosóficos. Es el conocimiento de la convivencia y del amor, como el del pastor por las ovejas.

         En 2º lugar, conviene resaltar a las ovejas de Cristo que "no son de este redil". Se trata de los que son creyentes (ovejas) pero no conocen o están en la Iglesia (el redil). Cristo quiere ser el pastor de todos ellos, y por ellos también va a dar la vida, intentando atraerlas hacia el redil para que no haya sino un solo rebaño conducido por un solo pastor.

Confederación Internacional Claretiana

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         En estos versículos se nos relata la Parábola del Buen Pastor. El pastor que no entra por la puerta es considerado ladrón, y las ovejas no le seguirán. La labor es grata para el que entra por la puerta, porque es reconocido por las ovejas y es bien recibido. Jesús se compara con la puerta por donde debe pasar todo pastor, y convertirse en buen pastor. Y una vez más se les revela como quien vino "a dar vida en abundancia".

         Para dar con el verdadero significado de esta parábola debemos entender a quién se refiere el AT cuando usa la palabra pastor, significado que le da también Jesús. Pastores para el AT son los gobernantes o dirigentes políticos que están al frente de una comunidad.

         Jesús demuestra su rechazo a los pastores que han pervertido su misión, utilizan a las ovejas para explotarlas, para ejercer poder y dominación sobre ellas. Estos no son verdaderos pastores, son ladrones, no han entendido su misión.

         Cuando una comunidad escoge sus líderes deposita en ellos su confianza, tiene la esperanza que serán guías, una luz para alcanzar la liberación de una historia de opresión. Servicio y entrega son cualidades del buen gobernante que busca el bienestar de la comunidad que dirige, y no su propio lucro y satisfacción personal.

         Jesús con su vida es modelo de una sociedad en la que el único interés de los pastores (en el sentido que antes aludido) debe ser dar vida a sus ovejas, sacrificando la suya propia si fuera preciso por el bienestar de los demás.

         Para entrar al redil de las ovejas, ser reconocido y seguido por ellas se debe pasar la puerta. Jesús se compara con la puerta misma. Su vida es la norma por la que se debe pasar (la puerta) para ser realmente un buen pastor y no convertirse en explotador y tirano de las ovejas. Para nosotros él es la puerta que nos conduce a la plena hominización.

Servicio Bíblico Latinoamericano

 Act: 27/04/26     @tiempo de pascua         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A