TALES DE MILETO
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Menorca, 1 octubre 2019
Diego Reina, licenciado en Filosofía

            Nació hacia el año 640 a.C (en la XXXV Olimpiada, según las Crónicas de Apolodoro) y murió el año 550 a.C (en la LVIII Olimpiada, según Sosícrates), mientras presenciaba un certamen gimnástico, agotado por el calor[1]. Era hijo de Examio y Cleobulina (según Sudas), de la familia de los Telidas (según Demócrito) y de ascendencia fenicia (según Herodoto).

            Según la mayoría Tales fue milesio de nacimiento, y de familia ilustre[2]. Según otros, llegó a Mileto con Neleo (que había sido expulsado de Fenicia), y entonces fue inscrito como ciudadano milesio.

            Lo que sí está claro es que fue el primer griego en recibir el título de sabio (según Platón), cuando se elaboró la lista de los Siete Sabios de Grecia bajo el arconte de Atenas Damasio, y tal como describió Demetrio de Faleros en su Catálogo del Arcontado.

a) Formación

            Todos están de acuerdo en que los primeros griegos que filosofaron sobre las cosas celestes y terrestres tuvieron conocimientos egipcios y fenicios. Tal fue el caso de Pitágoras y Ferecides de Siro, así como de Tales de Mileto[3], conocedor de la geometría egipcia a juicio de Panfila.

            El caso de Tales es evidente, ya que conoce a la perfección los vientos etesios, que soplaban contra Egipto y elevaban la masa del Nilo. Así como describe en otro momento que las corrientes del Nilo eran rechazadas por la hinchazón del Mediterráneo, que lo hacía moverse en sentido contrario[4]. De hecho, algunos consideran que Tales comenzó a dedicarse a la filosofía en Egipto, tras lo cual regresó a Mileto y formó su propia escuela[5].

            Tales fue el primero en revelar a los griegos la investigación de la naturaleza, y aunque le precedieron muchos otros como Teofrasto, les aventajó tanto que los eclipsó a todos. Parece ser que no dejó nada por escrito, aunque Calímaco le atribuya la Astrología Náutica (en la que compite en autoría con Foco de Samos[6]) y otros le atribuyan Sobre el Solsticio y Sobre el Equinoccio[7], en que patenta el descubrimiento de la Osa Menor y otras constelaciones del cosmos.

b) Tales filósofo

            Tales parte de la idea de que el arjé (principio de todas las cosas) debe ser uno solo y debe estar en movimiento, al observar los principios de generación por condensación y dilatación, y concluir que éstos eran principios contrarios[8]. Y también que debe ser de especie material, pues al ir generando otros principios va cambiando sus accidentes (que se corrompen) pero no su sustancia (que permanece)[9].

            Tras varias indagaciones, Tales llega a la conclusión de que este arjé debía ser el agua, así como que la tierra flota sobre el agua y que el cosmos está animado y lleno de démones, o sucesos intermedios que van marcando un mismo destino[10]. Debía ser el agua porque ésta era el principio de la naturaleza y el alimento de todas las cosas, y porque el mismo calor surgía de la humedad y vivía por la humedad[11].

            Es lo que lleva a Tales a formular la teoría hilozoísta, consistente en que la naturaleza está activa y viva, dotada de espontaneidad y sensibilidad[12]. Y que, en cierto modo, las cosas inertes tienen alma capaz de mover a, como se ve en el ejemplo del imán y del ámbar[13] o de la piedra magnética que mueve al hierro[14].

            Para concluir, Tales sostuvo que Dios era la inteligencia del cosmos, que el universo está animado y marcha hacia un único destino, y que a través del agua penetra esa fuerza divina que va moviendo las cosas[15].

c) Tales matemático

            Tales demostró matemáticamente que el círculo era dividido por su diámetro en dos partes numéricas iguales[16]. Según Panfila, también logró inscribir un triángulo rectángulo en el círculo, sacrificando para ello a un buey[17].

            Tales demostró que los ángulos de todo triángulo isósceles eran iguales[18]. Lo que quería decir, a forma de explicación de Eudemo, que cuando dos líneas rectas se cortaban entre sí, los ángulos opuestos por el vértice eran iguales[19].

            Teorema de Tales que demostró en uno de sus viajes a Egipto, pidiendo información de antemano sobre la altura de las pirámides, y midiendo a continuación la altura de su sombra, a la hora en que ésta solía ser igual a la del cuerpo piramidal[20]. Colocando un bastón en el límite de la sombra que producía la pirámide, y formados dos triángulos por acción de los rayos del Sol, Tales demostró que la razón que tenía esta sombra en relación con la otra era la misma que existía entre el bastón y la pirámide[21].

d) Tales científico

            Tales fue el primer humano que investigó la causa de los eclipses. De hecho, sus predicciones sobre los mismos fueron tan exactas que hasta prometió al rey Aliates I de Lidia cuándo sería el próximo eclipse de Sol: durante el año 4º de la XLVIII Olimpiada, año 585 a.C[22]. Y así fue, para ventaja de los lidios sobre los jonios en su 6º año de guerra, pues supieron de antemano que ese día se convertiría en noche[23].

            Nos cuenta Herodoto que cuando Creso llegó al río Halis, se negó a que su ejército cruzase los puentes que allí había. Entonces Tales, presente allí por casualidad, consiguió dividir el cauce de los ríos, que corrían por la izquierda del ejército, y conseguir que éste fluyera también por la derecha. Lo hizo cavando una zanja desde la parte alta del campamento, en forma de media luna y de modo que el río fluyera por detrás del campamento. Así, desvió su antiguo curso mediante la zanja, y consiguió que tras dejar atrás el campamento, se precipitase sobre su antiguo cauce. De modo que, tan pronto como el río quedó dividido, se hizo fácilmente vadeable por ambas partes[24].

            No obstante, la principal preocupación de Tales fue la especulación natural[25]. De hecho, nos cuenta Platón que Tales, mientras un día observaba los astros y miraba hacia el cielo, cayó en un pozo, y que una criada tracia se burló de él, y de que deseara conocer las cosas del cielo sin advertir las que estaban detrás de él, y delante de sus pies[26].

            En cuanto al genio negociante, nos cuenta Aristóteles que, ante las injurias que recibía Tales por su vida pobre y la inutilidad de su filosofía, se decidió por indagar en el campo de la especulación económica, para intentar sacar dinero del mundo de la producción de aceitunas. Así, cuando aún era invierno, depositó fianzas de dinero por todas las presas de aceite de Mileto y de Quíos, arrendándolas por muy poco, y puesto que nadie compitió. Cuando llegó el momento oportuno, al ser muchos los que a la vez y de repente las deseaban, él las iba alquilando a su gusto, reuniendo mucho dinero y demostrando así que era fácil a los filósofos enriquecerse, si querían hacerlo, y aunque no fuese su caso[27].

            En aportaciones a la política, parece que fue llevada a la práctica la sugerencia estratégica de Tales ante una hipotética invasión persa a la Jonia, para poder resistir mejor (cosa que así fue real, años después). Sugerencia de establecer la sede para el Consejo Real no en Éfeso ni otras ciudades populosas, sino en Teos ( en pleno centro de la Jonia), y que el resto de ciudades, sin disminuir su población, fuesen divididas en distritos[28].

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  Act: 01/10/19       @fichas de filosofía            E D I T O R I A L    M E R C A B A     M U R C I A  

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[1] cf. LAERCIO, Vidas, I, 37-38. [2] cf. LAERCIO, Vidas, I, 22. [3] cf. FLAVIO, Contra Apión, I, 2. [4] cf. AECIO, Principios filosóficos, IV, 1, 1. [5] cf. AECIO, Principios filosóficos, I, 3, 1. [6] cf. SIMPLICIO, Física, XXIII, 32-33. [7] cf. LAERCIO, Vidas, I, 23. [8] cf. SIMPLICIO, Física, CLXXX, 14-16. [9] cf. ARISTOTELES, Metafísica, I, 3, 983b. [10] cf. LAERCIO, Vidas, I, 27. [11] cf. ARISTOTELES, Metafísica, I, 3, 983b. [12] cf. LAERCIO, Vidas, I, 24. [13] cf. PLATON, República, III, 600a. [14] cf. ARISTOTELES, Sobre el Alma, I, 2, 405a. [15] cf. AECIO, Principios filosóficos, I, VII, 11. [16] cf. PROCLO, Sobre Euclides, CLVII, 10-13. [17] cf. LAERCIO, Vidas, I, 24. [18] cf. PROCLO, Sobre Euclides, CCL, 20-251. [19] cf. PROCLO, Sobre Euclides, CCXCIX, 1-4. [20] cf. PLINIO, Historia Natural, XXXVI, 82. [21] cf. PLUTARCO, Vidas paralelas, 147a. [22] cf. PLINIO, Historia Natural, II, 53. [23] cf. HERODOTO, Historia, I, 74. [24] cf. HERODOTO, Historia, I, 75. [25] cf. LAERCIO, Vidas, I, 23. [26] cf. PLATON, Teeteto, 174a. [27] cf. ARISTOTELES, Política, I, 11, 1259a. [28] cf. HERODOTO, Historia, I, 170.