20 de Abril
Lunes III de Pascua
Equipo
de Liturgia
Mercabá, 20 abril 2026
Lectio
En aquellos días, 8 Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes signos y prodigios en medio del pueblo. 9 Algunos de la Sinagoga de los Libertos, a la que pertenecían cirenenses y alejandrinos, y algunos de Cilicia y de la provincia de Asia, se pusieron a discutir con él. 10 Al no poder resistir la sabiduría y el espíritu con que hablaba, 11 sobornaron a unos hombres para que dijeran: "Hemos oído a éste blasfemar contra Moisés y contra Dios". 12 De este modo, amotinaron al pueblo, a los ancianos y a los maestros de la ley. Luego salieron a su encuentro, lo apresaron y lo llevaron al Sanedrín 13 y presentaron testigos falsos, que decían: "Este hombre no cesa de hablar contra el templo y contra la ley. 14 Le hemos oído decir que ese Jesús Nazareno destruirá este lugar santo y cambiará las costumbres que nos transmitió Moisés". 15 Todos los que estaban en el Sanedrín fijaron sus ojos en él, y les pareció que su rostro era como el de un ángel (Hch 6,8-15).
Nos encontramos hoy con la entrada en escena de Esteban, bajo las mismas características que los apóstoles: "lleno de gracia y de poder", y "haciendo grandes signos y prodigios". Las palabras de Esteban, además, están unidas a la sabiduría y al Espíritu.
Esteban, como los apóstoles, está completamente inmerso en el plan de Dios, lo conoce y pide fuerza al Espíritu para atestiguarlo y anunciarlo. Posee una personalidad humana de gran relieve, y de fuerte espesor espiritual. Su predicación provoca de inmediato un conflicto, y lo hace paradójicamente con los judíos más abiertos.
Lucas alude a la Sinagoga de los Libertos, perteneciente a los descendientes de aquellos que, llevados a Roma como esclavos por Pompeyo (ca. 63 a.C), habían sido liberados y se habían instalado en un barrio de Jerusalén. En torno a ellos se reunían, probablemente, judíos de diferente procedencia. Pues bien, también para ellos era la predicación de Esteban demasiado radical, pues "ataca al templo y las tradiciones mosaicas".
Si esto ocurría con los judíos libertos (o liberados de Roma), el resto de testigos mira a Esteban con unos ojos distintos, vislumbrando en el diácono cristiano un esplendor particular ("el de un ángel") que les lleva a sentir la presencia de Dios. Testimonian así algo semejante a la reacción hebrea surgida al ver el rostro de Moisés, cuando bajó resplandeciente del Sinaí tras haber encontrado a Dios.
Además de esto, Lucas presenta otro rasgo de Esteban: es un testigo "escogido por Dios", para dar a conocer su voluntad.
22 Al día siguiente, la gente continuaba al otro lado del lago. Se habían dado cuenta de que allí solamente había una barca y sabían que Jesús no había embarcado en ella con sus discípulos, sino que éstos habían partido solos. 23 Otras barcas llegaron de Tiberíades, y atracaron cerca del lugar donde la gente había comido el pan después que el Señor había dado gracias a Dios. 24 Cuando se dieron cuenta de que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, subieron a las barcas y se dirigieron a Cafarnaum en busca de Jesús. 25 Lo encontraron al otro lado y le dijeron: "Maestro, ¿cuándo has llegado aquí?". 26 Jesús les contestó: "Os aseguro que no me buscáis por los signos que habéis visto, sino porque comisteis pan hasta saciaros. 27 Esforzaos no por conseguir el alimento transitorio, sino el permanente, el que da la vida eterna. Este alimento os lo dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, lo ha acreditado con su sello". 28 Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para actuar como Dios quiere?". 29 Jesús respondió: "Lo que Dios espera de vosotros es que creáis en aquel que él ha enviado" (Jn 6,22-29).
Tras la multiplicación de los panes, alude el evangelista a la búsqueda de Jesús por parte de la muchedumbre. Lo buscan en Cafarnaum y, cuando lo encuentran, le dirigen al Maestro una pregunta tan sólo para satisfacer su propia curiosidad: "Maestro, ¿cuándo has llegado aquí?" (v.25).
Jesús no contesta la pregunta, sino que revela más bien a la muchedumbre las verdaderas intenciones que le han impulsado a buscarlo, desenmascarando con ello su mentalidad material (v.26). En realidad, toda esa gente sigue a Jesús por el pan y los peces, sin comprender el signo realizado por el profeta. Buscan en él, pues, las ventajas materiales y pasajeras, mucho más que las ocasiones de responder y de amar.
Ante esta ceguera espiritual, Jesús proclama la diferencia entre el pan corruptible (el de cada día) y el pan permanente ("el que da la vida eterna"; v.27). Jesús invita a la gente a superar el estrecho horizonte en que vive, y a pasar al de la fe y el Espíritu, al que sólo su persona (él) les puede introducir. Jesús posee el sello de Dios, y este sello consiste en el Espíritu y el dinamismo divino del amor.
La 2ª pregunta que le hacen a Jesús es: "¿Qué debemos hacer para actuar como Dios quiere?" (v.28). De nuevo, la muchedumbre está equivocados equivocada, pues piensa que Dios exige la observación de preceptos y normas.
Lo que Jesús exige de ellos es una sola cosa: la adhesión al plan de Dios, a saber: "Que creáis en aquel que él ha enviado" (v.29). Es decir, sólo tienen que cumplir una sola cosa: dejarse implicar por Dios y adherirse con fe a la persona de Jesús. Es la apertura a la fe, por tanto, lo que ofrece un pan inagotable y lo que da la vida eterna.
Meditatio
Esteban es el 1º apóstol de los helenistas, y suyo fue el 1º intento de inculturación, así como el 1º distanciamiento respecto al judaísmo tradicional. No obstante, no consiguió su objetivo, ni siquiera entre los judíos más abiertos
En efecto, entre los judíos procedentes de la diáspora, y quizás incluso más que entre los propios judíos palestinenses, había conservadores, probablemente por el afán de defender su propia identidad. De hecho, la 1ª aproximación del mundo judío, a la lengua y cultura griega, también fue rechazada por los notables.
Esteban sigue así el destino de Jesús: ser rechazado. Al parecer, el precio que hay que pagar para abrir nuevos caminos es ser incomprendido, malentendido, rechazado, calumniado y condenado.
Sin embargo, del martirio de Esteban proceden frutos muy copiosos, precisamente a partir de los griegos y no sólo entre los judíos de lengua griega, sino en toda la cultura griega.
Esteban es un provocador, y, por eso, se mete él mismo en el camino del martirio. Ahora bien, su provocación procede de una sabiduría superior, como fruto de una peculiar comprensión del plan de Dios.
Este plan preveía que el evangelio fuera anunciado no sólo en Jerusalén, sino "hasta los confines de la tierra". Por ello, el Espíritu Santo se sirve del carácter entusiasta y belicoso de Esteban, para agitar el ambiente. Esteban pierde, pero la causa del evangelio comienza a recorrer el mundo.
Oratio
Señor, tenemos necesidad de testigos animosos como Esteban, de anunciadores imprudentes como él, de cristianos que agiten a amigos y enemigos, dentro y fuera de nuestros círculos. Tenemos necesidad de profetas incómodos, que sepan superar las incomodidades en la difusión del evangelio.
Señor, tenemos necesidad de hombres y mujeres que no tengan miedo de hacer frente a las incomprensiones y los malentendidos a causa de tu nombre. Tenemos necesidad de personas que sean capaces de recorrer nuevos caminos, y no tengan miedo a ser incomprendidos por esos mismos por quienes se comprometen y se dejan la piel.
Señor, danos estos testigos fuertes y animosos, y no permitas que nos ceguemos hasta el punto de no comprender, e incluso aislar, a quienes contribuyen a la difusión de tu nombre.
Contemplatio
La Iglesia tiene a gala, y es mandamiento del Salvador, que no pensemos sólo en nosotros mismos, sino también en el prójimo y en la salvación del hermano. ¿Por qué? Porque el hombre, en la medida en que ello es posible al hombre, imita al mismo Dios.
Y si no, escucha lo que nos dice por boca de su profeta: "Quien haga de un injusto un justo, será como mi boca". Esto quiere decir que, quien se aplica a salvar a su hermano negligente, e intenta arrancarlo del lazo del diablo, en cuanto es posible, imita a Dios.
¿Existe acaso alguna acción que pueda compararse a ésta? Esta es la más grande entre todas las obras buenas, es la cumbre de toda virtud y es natural que así sea, porque si Cristo derramó su sangre por nuestra salvación, ¿no es justo que cada uno de nosotros ofrezca, por lo menos, el aliento de su palabra, y eche una mano a quien negligentemente ha caído en los lazos del diablo? (cf. Juan Crisóstomo, Catequesis Bautismales, VI, 18-20).
Actio
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: "Tus mandatos son mi delicia" (Sal 118,14).
Conclusio
Debemos dar un tono de valentía a nuestra vida cristiana, tanto a la privada como a la pública, para no convertirnos en seres insignificantes en el plano espiritual e incluso cómplices del hundimiento general. ¿Acaso no buscamos en nuestra libertad un pretexto, para dejarnos imponer por los otros el yugo de opiniones inaceptables?
Sólo son libres los seres que se mueven por sí mismos, como dice Tomás de Aquino. Lo único que nos ata interiormente, de manera legítima, es la verdad. No obstante, ésta hará de nosotros hombres libres (Jn 8,32).
La actual tendencia a suprimir todo esfuerzo moral y personal no presagia, por consiguiente, un auténtico progreso verdaderamente humano. La cruz se yergue siempre ante nosotros y nos llama al vigor moral, a la fuerza del espíritu, al sacrificio (Jn 12,25) que nos hace semejantes a Cristo y puede salvarnos tanto a nosotros como al mundo (cf. Pablo VI, Audiencia General, 21-III-1975).
Act:
20/04/26
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A L
M
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R C A B A
M U R C I A
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