6 de Mayo

Miércoles V de Pascua

Equipo de Liturgia
Mercabá, 6 mayo 2026

Lectio

En aquellos días, 1 algunos que habían bajado de Judea enseñaban a los hermanos: "Si no os circuncidáis según la tradición de Moisés, no podéis salvaros". 2 Este hecho provocó un altercado y una fuerte discusión de Pablo y Bernabé con ellos. Debido a ello, determinaron que Pablo, Bernabé y algunos otros subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los apóstoles y demás responsables. 3 Provistos, pues, por la iglesia de Antioquía de todo lo necesario para el viaje, atravesaron Fenicia y Samaría contando la conversión de los paganos y llenando de gran alegría a todos los hermanos. 4 Al llegar a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia, los apóstoles y demás responsables, y les contaron todo lo que Dios había hecho por medio de ellos. 5 Pero algunos de la secta de los fariseos, que se habían hecho creyentes, intervinieron diciendo que era necesario circuncidar a los convertidos y obligarles a cumplir la ley de Moisés. 6 Entonces los apóstoles y los demás responsables se reunieron para estudiar este asunto (Hch 15,1-6).

         En el comienzo del fragmento aparece planteada la cuestión que tanto interesó y turbó a los primeros discípulos: ¿hace falta la circuncisión para salvarse? Pablo y Bernabé responden decididamente que no, mas ¿y si los que dicen lo contrario contaran con el aval de las columnas de la Iglesia de Jerusalén?

         De ahí viene la solución: ir directamente a Jerusalén. Allí, tras un viaje en el que Pablo y Bernabé cuentan sus éxitos apostólicos, suscitando una "gran alegría a todos los hermanos", fueron recibidos por "la Iglesia, los apóstoles y demás responsables", y encontraron la misma oposición que hallaron en Antioquía por parte de los fariseos convertidos.

         La tesis opuesta es la típica de los judaizantes, contra los que Pablo tuvo que luchar durante mucho tiempo (Gál 5,6-12). Para éstos, la ley de Moisés tenía una validez perenne y, por consiguiente, también tenía que ser impuesta a los cristianos.

         La cuestión es seria, y de ahí que se convoque una reunión a la que asisten los apóstoles y los demás responsables. Según una variante occidental del texto original, asistieron también "el conjunto de los hermanos". Son las premisas del celebérrimo Concilio de Jerusalén, la 1ª reunión oficial de la Iglesia para resolver una cuestión grave, de la que podía depender la difusión del cristianismo.

         Sobre esta reunión se han derramado ríos de tinta (en parte por la dificultad de armonizar los datos de Lucas con los de Pablo). Con todo, la importancia de la reunión es indudable, y sus resultados serán altamente positivos.

En aquel tiempo, 1 dijo Jesús a sus discípulos: "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. 2 El Padre corta todos los sarmientos unidos a mí que no dan fruto y poda los que dan fruto para que den más fruto. 3 Vosotros ya estáis limpios, gracias a las palabras que os he comunicado. 4 Permaneced unidos a mí, como yo lo estoy a vosotros. Ningún sarmiento puede producir fruto por sí mismo sin estar unido a la vid, y lo mismo os ocurrirá a vosotros si no estáis unidos a mí. 5 Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, produce mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada. 6 El que no permanece unido a mí es arrojado fuera, como los sarmientos que se secan y son amontonados y arrojados al fuego para ser quemados. 7 Si permanecéis unidos a mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo tendréis. 8 Mi Padre recibe gloria cuando producís fruto en abundancia y os manifestáis así como discípulos míos" (Jn 15,1-8).

Meditatio

         Debo caer en la cuenta de que el cristianismo no es sólo un mensaje, sino un estilo de vida, que no sólo afecta a la mente sino a todo el orden del ser, como algo no sólo iluminador sino transformador. El cristianismo es la vida divina derramada en mí por Cristo, que vivifica mi existencia gracias a mi comunión con él.

         ¿Quién puede darme, en efecto, la vida divina, o la participación en la vida inmortal, o una vida más allá de toda imaginación, sino Dios mismo? Yo no puedo subir al cielo, sino tan sólo recibir lo que el cielo me ofrezca. Esto es algo que puedo recibir, si estoy en comunión con la vid (Cristo) y con los sarmientos (los hermanos). El Padre da la vida al Hijo, y el Hijo la transmite a los que están unidos a él. Ésta es la realidad que lo transforma todo.

         ¿Pienso alguna vez en la unicidad de la vida divina? Esta expresión puede parecernos a veces vaga (dado que no es verificable con instrumentos humanos), pero es decisiva, porque es la razón de mi "ser hijo de Dios", de mi consanguinidad con Jesucristo, de mi familiaridad con el inaccesible Espíritu Santo.

         El punto de soldadura insustituible entre lo divino y lo humano sigue siendo Jesús, y la comunión con él. Jesús es insustituible para mi vida de hijo de Dios, y él el único capaz de convertirme en un sarmiento sano, y hacerme llegar la linfa vital de la eternidad. ¡Suprema belleza de la fe! ¡Grandioso panorama de una vida divinizada!

Oratio

         Oh Jesús, ¡cuán grande y decisivo eres! Contigo estoy vivo, sin ti estoy muerto. Contigo me arrolla el río inmortal de la vida divina y me lleva hacia el océano divino, ilimitado y sin ocaso. Contigo lo soy todo, sin ti no soy nada.

         Te doy gracias, Señor, lleno de admiración, por haber venido a unirme con la eternidad. Más aún, con el Padre, fuente de la vida perenne. Atame a ti, para que no sea yo un sarmiento cortado, un sarmiento sin fruto. Mantén viva en mí la conciencia de la necesidad de mi comunión contigo.

         Por eso te presento, Señor, toda la necesidad que tengo de la Palabra que me une a ti, de la eucaristía que me alimenta de ti, del mandamiento nuevo que me une con mis hermanos en fraternidad, del testimonio de tu nombre que llena de racimos maduros mi sarmiento.

         Pódame, Señor, con tu Palabra, y sostén mi compromiso de dar frutos duraderos en los campos de la fraternidad, de la veneración y del amor a tu santo nombre. Tu nombre es vid, es vida, es fruto que madura para la eternidad.

Contemplatio

         Que nadie piense que el sarmiento puede por sí mismo producir fruto. Por otro lado, el Señor ha dicho que quien está en él produce "mucho fruto". ¿Cómo puede ser? Así mismo: sabiendo que él no ha dicho "sin mí podéis hacer poco", sino "sin mí no podéis hacer nada".

         De todos modos, sea poco o mucho, no podemos hacerlo sin él, puesto que sin él no podemos hacer nada. Cuando el sarmiento produce poco fruto, el agricultor lo poda para que produzca más. Sin embargo, si no está unido a la vid, y no toma alimento de la raíz, no podrá dar por sí mismo ningún fruto (cf. Agustín, Comentario de Juan, LXXX, 2).

Actio

         Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: "Yo soy la vid y vosotros los sarmientos" (Jn 15,5).

Conclusio

         El arte de vivir en íntima unión con Jesús se puede ejercitar de tres maneras.

         En 1º lugar, manteniéndonos siempre en su presencia, sin perderlo nunca de vista. Este arte consiste, esencialmente, en acostumbrarse a oír a Jesucristo mediante el recuerdo de su divina presencia en nosotros, la costumbre de realizar actos de amor con él, y la gracia que Dios nos concede a fin de crear unas íntimas relaciones de familiaridad entre él y el alma.

         La disposición más importante que se requiere aquí es pensar en él con motivo de todo, representándonos su vida, su pasión y sus dichos. De este modo, crearemos en nosotros una dulce familiaridad.

         En 2º lugar, correspondiendo fielmente y con exactitud a las inspiraciones del cielo. En este sentido, es preciso seguir a Jesús con corazón atento, ávidos de escuchar su Palabra y seguir sus invitaciones.

         En 3º lugar, con humildad de corazón, pues así como los que viven en la Corte deben seguir la regla de una perfecta corrección exterior, también los que forman la Corte de nuestro Señor deben ser conscientes de la grandeza de la vocación cristiana a la que están llamados (cf. Surin, J; Fundamentos de la Vida Espiritual, Roma 1994).

 Act: 06/05/26     @tiempo de pascua         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A