22 de Septiembre

Martes XXV Ordinario

Equipo de Liturgia
Mercabá, 22 septiembre 2026

Lectio

1 El corazón del rey es acequia en manos del Señor, que él inclina hacia donde le place. 2 El hombre considera rectos sus caminos, pero es el Señor quien pesa los corazones. 3 Practicar la justicia y el derecho agrada al Señor más que los sacrificios, 4 mientras que los ojos altaneros, y el corazón engreído, es la luz del malvado. 5 Los proyectos del diligente traen ganancia, y los del alocado traen indigencia. 6 Hacer fortuna con lengua mentirosa es una vanidad efímera y una trampa mortal. 10 El malvado desea y alienta el mal, y nunca se apiada de su prójimo. 11 Cuando se castiga al arrogante se hace cauto el imprudente, y cuando se instruye al sabio se aumenta su saber. 12 El justo observa la casa del malvado y ve cómo se precipita a la ruina. 13 Quien cierra su oído a la súplica del pobre no será escuchado cuando clame (Prov 21,1-6.10-13).

         El libro de Proverbios está constituido por una amplia colección de máximas y sentencias, en las que se ha ido sedimentando la sabiduría de todas las generaciones de Israel. Su propósito es convertir a todo israelita en un verdadero hombre. Es decir, fuerte, dueño de sí, interiormente libre, trabajador, hábil y leal.

         El relato del sabio judío no es el relato del discípulo del evangelio, pero sí da premisas indispensables para poder serlo. No es posible ser discípulo si no se es hombre, y ser un hombre sabio ayuda a ser un buen discípulo. 

         ¿Siguen teniendo valor estos proverbios? A decir verdad, muchos proverbios podrían resultar decepcionantes la 1ª vez que se leen. Sin embargo, en una 2ª lectura podremos encontrar en ellos una buena dosis de sentido común. Con todo, lo importante es su valor global, un sano humanismo que tiene como finalidad crear un hombre apto para las opciones de la vida y los compromisos de la Alianza.

         Las virtudes que nos sugiere el fragmento litúrgico de hoy (no presumir, practicar la justicia, no ser mentirosos ni violentos en los negocios, oír la súplica del pobre...). Como dato curioso, el grito del pobre va siempre dirigido, en la Biblia, al Señor antes que al hombre.

En aquel momento, 19 se presentaron su madre y sus hermanos, pero no pudieron llegar hasta Jesús a causa del gentío. 20 Entonces le pasaron aviso: "Tu madre y tus hermanos están ahí fuera, y quieren verte". 21 Jesús les respondió: "Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica" (Lc 8,19-21).

         El breve cuadro que Lucas bosqueja hoy es de gran fineza y rara profundidad. En 1º lugar, en Lucas no aparece polémica alguna de Jesús con sus parientes (como sí aparece en los pasajes paralelos de Marcos y de Mateo). En 2º lugar, Lucas se concentra en el único punto que le interesa: la escucha y la práctica de la Palabra, como puerta de entrada a la nueva familia de Dios.

         "Se presentaron su madre y sus hermanos" (v.19): Lucas emplea, para decir esto, un verbo que expresa el deseo de "ver a Jesús", y la conjugación en singular pone de relieve la figura de la madre (que es el sujeto). Para el evangelista, la venida de los familiares representa una ocasión que permite a Jesús dejar claro un asunto: que el vínculo de la Palabra ha de ser más fuerte que el vínculo de la sangre.

         Es ésta una posibilidad que no excluye a los parientes (vengan a visitarnos o no), sino que los incluye. En definitiva, Lucas exalta la familia sobrenatural, y en ella ha de insertarse la familia natural.

Meditatio

         Escuchar la palabra de Dios y ponerla en práctica produce un gran milagro: llegar a ser madre, y hermano y hermana, de Jesús. Del mismo modo que María escuchó la Palabra y, después, se convirtió en madre, así puede sucederte a ti en este momento, si acoges la Palabra que hoy se te dirige.

         Jesús quiere crecer en el mundo, y el camino privilegiado para ello eres tú. Él quiere crecer en ti, quiere que tu vida sea siempre más cristiforme, quiere que tú le representes cada vez mejor.

         Si acoges su palabra, y le dejas espacio, y tratas de no olvidarla durante el día, y la conviertes en guía de tu acción, Jesús crecerá en ti, en tu ambiente y en el mundo. Tú adquirirás la misma dignidad de María, y lo estarás engendrando de nuevo para nuestro tiempo.

         Sé devoto de la Virgen, para que te enseñe cómo recibir la palabra de Dios, y cómo darle carne y hacerla vida, y cómo transformar la acción en crecimiento, de Jesús en ti y en tu ambiente.

Oratio

         Hoy te ruego, oh Virgen María, que me ayudes a recibir la palabra de Dios. Sabes que ando muy lejos de estas excelencias, y de que mi vida sea un engendramiento de Jesús en el mundo. Yo soy un pobre pecador, mas por eso me acerco a ti, madre del Salvador y madre de Aquel que me salva. Todo esto me parece tan elevadas que, para mí, roza lo inaprensible.

         Condúceme con suavidad al interior de este misterio, oh Virgen María. Abre mis ojos para que vea las cosas maravillosas que la palabra de Dios puede llevar a cabo en mí. Dame un corazón capaz de comprender el mundo nuevo en el que son introducidos los oyentes de tu Hijo. Quédate junto a mí, oh madre, para que pueda continuar mi camino por esta vida, encaminado hacia la futura.

Contemplatio

         Ciertamente, la Virgen María cumplió con toda perfección la voluntad del Padre, y por esto es tan importante su condición de discípula de Cristo como la de madre de Cristo. Por esto fue María bienaventurada, porque antes de dar a luz a su maestro lo llevó en su seno.

         Pasando el Señor por entre las multitudes, una mujer le dijo: "Dichoso el vientre que te llevó". Y el Señor, para enseñarnos que no hay que buscar la felicidad en las realidades materiales, le respondió: "Más dichosos son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen".

         María es dichosa porque escuchó la palabra de Dios y la cumplió. Es dichosa porque llevó en su seno el cuerpo de Cristo, y guardó en su mente la verdad de Cristo. Cristo es la verdad, y en la mente de María estuvo Cristo. Cristo es la vida, y en el seno de María estuvo Cristo. María llevó dentro de sí, en su seno y en su mente, la Verdad y la Vida (San Agustín, Homilías, XXV, 7).

         Cristo es uno, y forma un todo en su mente, cuerpo y espíritu. Uno fue el nacido del único Dios en los cielos, y ese mismo Uno fue el nacido de María. Así como Cristo es la cabeza de la Iglesia, y de muchos miembros, así María es madre de la Iglesia y madre de todos sus miembros.

         María dio a luz al Redentor del pecado, y lo gestó en su seno. Por eso, toda ella careció de pecado alguno, y por eso dice la Escritura: "Habitaré en la heredad del Señor", porque ella era la heredad del Señor. En el tabernáculo del vientre de María habitó Cristo durante 9 meses, y hasta el fin del mundo morará en el conocimiento y en el amor del alma fiel (cf. Isaac de Stella, Homilías, LI).

Actio

         Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: "Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica" (Lc 8,21).

Conclusio

         Con frecuencia, en el Medioevo se representaba a María de rodillas frente al niño en el pesebre, en actitud de adoración. Con estas figuras, los artistas expresaban lo que Lucas dijo en 5 verbos: ha dado a luz, ha envuelto, ha depositado, ha conservado y ha meditado. En efecto, María sentía el misterio de este nacimiento.

         María piensa una y otra vez lo que ha sucedido. Medita el misterio de su propio hijo para darse cuenta de este niño. María es, para Lucas, la mujer que cree, y con ella nos dibuja una imagen de cómo nosotros también podemos creer en la encarnación de Dios en Jesucristo.

         Nuestra reacción no puede expresarse mejor que con estas palabras: conservar y meditar, observar y volver a decirlas siempre en nuestro corazón. Debemos conservar la palabra de Dios en el corazón, debemos compararla con la realidad actual, debemos expandirla hasta crear con ella un modo nuevo, hasta que caigamos de rodillas maravillados frente al misterio del amor de Dios en nuestra vida (cf. Grun, A; Celebrar un nuevo Inicio, Brescia 1999, p. 126).

 Act: 22/09/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A