13 de Junio

Sábado X Ordinario

Equipo de Liturgia
Mercabá, 13 junio 2026

Lectio

En aquellos días, 19 Elías marchó de allí y fue en busca de Eliseo, hijo de Safat. Eliseo estaba arando, tenía doce yuntas de bueyes y él llevaba la última. Elías pasó junto a él y le echó encima su manto. 20 Eliseo dejó la yunta, corrió detrás de Elías y le dijo: "Deja que me despida de mi padre y de mi madre, y luego te seguiré". Elías le respondió: "Despídete, pero vuelve, porque te he elegido para que me sigas". 21 Eliseo se apartó de Elías, tomó la yunta de bueyes y la sacrificó. Coció luego la carne, sirviéndose de los aperos de los bueyes, y la distribuyó entre su gente, que comió de ella. Luego se fue tras Elías, y se consagró a su servicio (1Re 19,19-21).

         Comienza el Ciclo de Eliseo, un rico propietario de tierras. Su indumentaria es expresión de ello y de sus prerrogativas, y eso explica la investidura de Eliseo por medio del manto de Elías, como signo de la vocación profética.

         El radicalismo de las elecciones de Dios está atestiguado por la despedida de Eliseo, que se deshace de los bueyes y del arado, dejando padres y oficio. No obstante, Cristo será aún más exigente aún, cuando advierta al que pretendía despedirse de los suyos antes de seguirle: "El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás no es apto para el reino de Dios" (Lc 9,62).

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 33 "Habéis oído que se dijo a los antiguos no jurarás en falso, sino que cumplirás lo que prometiste al Señor con juramento. 34 Pues bien, yo os digo que no juréis en modo alguno. Ni por el cielo, que es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, que es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran rey. 36 Ni siquiera jures por tu cabeza, porque ni un cabello puedes volver blanco o negro. 37 Que vuestra palabra sea cuando es , y no cuando es no. Lo que pasa de ahí viene del maligno" (Mt 5,33-37).

         La 4ª antítesis que utiliza Jesús sobre la ley tiene que ver con el 2º y el 8º mandamientos (Ex 20,7.16; Nm 30,3; Dt 23,22-24). En la sociedad judía se abusaba del recurso, con frecuencia en falso, al juramento (Mt 23,16-22). Y dado que el nombre divino era sagrado e impronunciable, se eludía el obstáculo refiriéndose al cielo, a la tierra, a Jerusalén, a la propia cabeza del que juraba.

         Jesús exige la sinceridad más total, subrayando que las palabras que pronunciamos de más, para falsificar la verdad, proceden del Maligno, de aquel que es "mentiroso por naturaleza y padre de la mentira" (Jn 8,44). No son pocas las páginas bíblicas que denuncian el daño de la palabra ociosa, y ahí tenemos Mt 12,36; Ef 4,29; 5,3-5.12; Sant 3,1-3.

         En especial, la Carta de Santiago se hace eco de la enseñanza de Cristo cuando dice: "No hagáis ningún otro tipo de juramento, para no incurrir en condenación" (Sant 5,12). La verdad evangélica, señala San Jerónimo, "acepta el juramento, dado que la simple palabra del fiel equivale al juramento mismo".

Meditatio

         "La boca dice lo que brota del corazón! (Mt 12,34), y "si uno piensa que se comporta como un hombre religioso, y no refrena su lengua, y conserva pervertido su corazón, su religiosidad es vana" (Sant 1,26). De ningún otro comportamiento humano se dice que "hace vana" la religión (tomando el término vano por ídolo) como del hablar inútil y falso, cuya expresión más desconcertante es el recurso desconsiderado al juramento.

         Investigaré sobre las patologías de los dichos de mi boca, dado que "antes de oírle hablar no alabes a nadie, porque ahí es donde se prueba un hombre" (Eclo 27,7). ¿Son mis palabras vacías, ociosas, insignificantes, embusteras, inexpresivas, estúpidas, expeditivas o vulgares?

         La asimilación vital de la palabra de Dios me permitirá "hablar con las palabras de Dios" (1Pe 4,11), "hablar con gracia" (Col 4,6) y bajo la inspiración del Espíritu Santo. En ese caso, "no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará a través de vosotros" (Mt 10,20).

Oratio

         Purifica mis labios, Señor, con el fuego de tu Espíritu. Que las palabras salidas de mi boca puedan ser el reflejo de tu eterna palabra, viva y eficaz hasta el punto de penetrar en el alma de los hermanos como espada (que revela los pensamientos del corazón) y como bálsamo (que alivia sus llagas).

Contemplatio

         Lo que está más allá del y del no es el juramento, no el perjurio. Este último es tan claramente de origen diabólico, y contrario y malvado, que no hace falta que nadie nos lo diga. "Lo que pasa de ahí", sin embargo, es lo superfluo, lo que va más allá de lo necesario, lo que se añade por redundancia. Eso, precisamente, es el juramento.

         ¿Por qué dice Jesús que el juramento procede del Maligno? Y si tiene tal origen, ¿por qué era admitido en la ley antigua? Podríais preguntarme lo mismo a propósito del repudio de la mujer. ¿Por qué se considera ahora adulterio lo que en un tiempo estuvo permitido? ¿Qué podríamos responder a estas preguntas, a no ser que las leyes de entonces estaban adecuadas a la fragilidad de aquellos que las habían recibido?

         Hoy en día, el repudio es un adulterio, y el juramento está prohibido porque Cristo nos ha proporcionado los medios para vivir con una mayor perfección la virtud (cf. San Juan Crisóstomo, Comentario de Mateo, XVII, 5).

Actio

         Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: "Que vuestra palabra sea sí cuando es sí, y no cuando es no" (Mt 5,37).

Conclusio

         El juramento es la prueba de la mentira que reina en el mundo. Si el hombre no pudiese mentir, el juramento sería innecesario, y en ese sentido el juramento sería un dique contra la mentira. No obstante, el juramento fomenta la mentira porque allí donde reina el juramento no reina la verdad, y se concede un ámbito vital a la mentira, y se le admite un cierto derecho a la existencia.

         La ley del AT rechaza la mentira con el juramento. En cambio, Jesús rechaza la mentira prohibiendo jurar. Tanto aquí como allí sólo se pretende una cosa: aniquilar la falsedad en la vida de los creyentes.

         El juramento que la Antigua Alianza colocaba contra la mentira quedó en manos de la mentira, y fue puesto a su servicio al tratar de asegurarse, mediante él, crearse un derecho y reinar. Por eso Jesús trata de atrapar a la mentira en el mismo sitio donde se refugia. Es decir, en el juramento. Éste debe desaparecer, por tanto, porque se ha convertido en refugio de la mentira.

         El precepto de la veracidad plena es sólo una nueva palabra en la totalidad del seguimiento. Sólo el que está ligado a Jesús en el seguimiento se encuentra en la verdad total, y no tiene que ocultar nada, y vive descubierto en su presencia. Este tal es reconocido por Jesús, y situado en la verdad. No es que él se haya manifestado a Jesús, sino que Jesús se le ha podido revelar.

         La veracidad plena sólo existe al quedar descubiertos los pecados. Quien confiesa sus pecados se encuentra ante la verdad, y se da cuenta que Jesús no se avergüenza de él (cf. Bonhoeffer, D; El Precio de la Gracia, Salamanca 1999, pp. 87-88).

 Act: 13/06/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A