30 de Julio

Jueves XVII Ordinario

Equipo de Liturgia
Mercabá, 30 julio 2026

Meditación

         Emplea hoy Jesús otra imagen para describir el Reino de los Cielos: la de la red barredera, que se echa al mar y recoge toda clase de peces, buenos y malos. Hasta que, una vez llena y arrastrada a la orilla, vuelca todo lo pescado, y permite que sus pescadores procedan a la selección de lo pescado, reuniendo a los buenos en cestos y desechando a los malos. Veamos los aspectos más novedosos.

         En 1º lugar, en esta parábola se ofrecen algunos de los detalles del destino de los malos: que serán echados a un horno encendido (lugar de aflicción y de espanto), y que allí será el llanto y el rechinar de dientes. La parábola alude, por tanto, al momento conclusivo de la fase terrena (y temporal) del Reino, que se cierra con un juicio que separará a los malos de los buenos, de modo que en ese nuevo ámbito (el definitivo) sólo quedarán ya los buenos.

         La parábola subraya, en 2º lugar, la existencia de un juicio que hará de frontera separativa definitiva, y que es lo que separará el bien y mal, los buenos de los malos, y dejará fuera lo que ese juicio considere malo (los peces malos).

         En 3º lugar, si ese juicio final hace de frontera separativa definitiva, eso supone que habrá varios espacios separados tras ese momento final (el de los cestos y el de los desechos). De ahí que no sólo haya en el futuro un Reino de los Cielos, sino también un Lugar de las Tinieblas (o lugar de los desechos, u horno encendido, o tiempo del llanto y rechinar de dientes).

         No menospreciemos, por tanto, las parábolas de Jesús, porque en ellas está aludiendo Jesús a una realidad de aflicción y de espanto, y no sólo a la reunión de los buenos.

         Quedar al margen del proyecto de Jesús será un drama final, y es una posibilidad real en nuestra vida, que por estar en el lugar equivocado, o por cualquier otro motivo, nos cerraría dramáticamente la puerta del gozo celeste, de la bienaventuranza eterna, de la consecución del mayor de los fines y la definitiva realización personal. Pidamos al Señor de la misericordia que nos evite este extravío estremecedor y esta condena.

 Act: 30/07/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A