26 de Agosto

Miércoles XXI Ordinario

Equipo de Liturgia
Mercabá, 26 agosto 2026

Meditación

         El cap. 23 del evangelio de Mateo relata la diatriba de Jesús contra el fariseísmo de los fariseos. En el caso de hoy, las críticas de Jesús se centran en ese punto cardinal que se llama hipocresía: ¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que os parecéis a esos sepulcros encalados que, mientras por fuera tienen buena apariencia, por dentro están repletos de huesos y podredumbre! Lo mismo vosotros. Por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crímenes.

         De nuevo, nos encontramos con la contraposición entre lo de fuera y lo de dentro, que es la que hace posible la hipocresía (pues de no existir esta doble vertiente, no sería posible el ocultamiento ni la apariencia engañosa).

         La mirada crítica de Jesús llega hoy, por tanto, hasta el fondo de las personas, y descubre lo que allí se esconde y pasa desapercibido. En concreto, pone Jesús un ejemplo: los sepulcros, aparentemente vistos por su blancura encalada, mientras en realidad rebosan de huesos y podredumbre. Es decir, que tras la buena apariencia de los fariseos, lo que hay en realidad es hipocresía y crímenes. Eso es lo que encuentra la mirada que penetra en el interior de las personas. 

         La imagen del sepulcro encalado es la imagen perfecta para describir cómo es posible ocultar la podredumbre que uno lleva por dentro: a través de la hipocresía. Es decir, dándose una capa (aparente, falsa) de bondad. Ésa es la forma de proceder de la hipocresía, no dejando ver lo que se oculta y mostrando una cara engañosa.

         Esta fue la hipocresía que llevó a los fariseos a honrar a los profetas, siendo así que ellos mismos (sus antecesores) los habían asesinado en el pasado. Y no sólo a honrarlos, sino a edificarles sepulcros y mausoleos ornamentados. De esta manera, aparentaron desmarcarse de sus antepasados, atestiguando así en su contra al mismo tiempo que son sus herederos.

         Y no sólo eso hicieron los fariseos en el pasado (persiguieron a los profetas), sino que siguen haciéndolo en el presente (con Juan el Bautista, con Jesús...) y de seguir así lo seguirán haciendo en el futuro (a los apóstoles, conversos...), pues en todos los casos siguen manteniendo la misma actitud homicida.

         Es en lo que consiste la hipocresía farisea, en levantar mausoleos a los profetas al mismo tiempo que destruyen el profetismo, hasta el punto de colmar la medida de sus padres (es decir, de matar al propio Hijo de Dios, y no sólo a los enviados de Dios).

         Y todo ello buscando razones para justificar sus homicidios, quizás por no soportar el peso de la culpa. Es decir, buscando el amparo de la ley. Es lo que avisa Jesús: Vosotros decís: conviene que muera un hombre por todo el pueblo, dictando así sentencias a muerte.

         Esto es espeluznante, pero ¿no vivimos también nosotros en esta búsqueda incesante de razones ficticias para justificar nuestras cobardías, villanías, omisiones de auxilio, pasividades, indolencias, faltas de generosidad? Y de no ser así, ¿soportaríamos la vida?

 Act: 26/08/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A