6 de Junio
San Norberto de Xanten
Acta
Sanctorum
Vida de Norberto,
CLXX
Oficio, II
Norberto es contado, con toda razón, entre los que más eficazmente contribuyeron a la reforma gregoriana. Él, en efecto, quiso antes que nada formar un clero entregado a una vida genuinamente evangélica y a la vez apostólica, casto y pobre, que aceptara a la vez la vestidura y el ornato del hombre nuevo: lo primero en el hábito religioso, lo segundo en la dignidad de su sacerdocio.
También se preocupara de seguir las enseñanzas de la sagrada Escritura y de tener a Cristo por guía. Acostumbraba recomendar a este clero tres cosas: en el altar y en los divinos oficios, decoro; en el capítulo, enmienda de las desviaciones y negligencias; con respecto a los pobres, atenciones y hospitalidad.
A los sacerdotes, que en la comunidad hacían las veces de los apóstoles, les agregó tal multitud de fieles laicos y de mujeres, a imitación de la Iglesia primitiva, que muchos aseguraban que nadie, desde el tiempo de los apóstoles, había podido adquirir para Cristo, en tan breve espacio de tiempo y con la formación que él les daba, semejante cantidad de personas que procurasen seguir una vida de perfección.
Cuando lo nombraron arzobispo, encomendó a sus hermanos de religión la evangelización de los vendos. Además, se esforzó en la reforma del clero de su diócesis, a pesar de la turbación y conmoción que esto causó en el pueblo.
Finalmente, su principal preocupación fue consolidar y aumentar la armonía entre la Santa Sede y el Imperio, guardando intacta la libertad en cuanto a los nombramientos eclesiásticos, lo que le valió estas palabras que le escribió el papa Inocencio II: "La Santa Sede se felicita de todo corazón de tener un hijo tan devoto como tú". El emperador, por su parte, lo nombró gran canciller del Imperio.
Todo esto lo hizo movido por la fuerza que le daba su fe. En Norberto (decían sus coetáneos) destaca la fe, y como en Bernardo de Claraval la caridad. También se distinguió por la amabilidad de su trato, ya que, grande entre los grandes y exiguo entre los pequeños, con todos se mostraba afable.
Así mismo, era notable su elocuencia, como palabra de Dios llena de fuego, que quemaba los vicios, estimulaba las virtudes, enriquecía con su sabiduría a las almas bien dispuestas, ya que su valiente predicación era fruto de una meditación asidua y contemplativa de las cosas divinas.
Act:
06/06/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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