10 de Marzo
Martes III de Cuaresma
Pentateuco
Exodo 32, 1-20
Oficio, I
En aquellos días, viendo el pueblo que Moisés tardaba en bajar del monte, acudió en masa ante Aarón y le dijo: "Haznos un dios que vaya delante de nosotros, pues a ese Moisés que nos sacó de Egipto no sabemos lo que le ha pasado". Aarón les contestó: "Quitadles los pendientes de oro a vuestras mujeres, hijos e hijas, y traédmelos".
Todo el pueblo se quitó los pendientes de oro, y se los llevaron a Aarón. Él los recibió, trabajó el oro a cincel y fabricó un novillo de fundición. Después les dijo: "Este es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto". A continuación, Aarón edificó un altar en su presencia y proclamó: "Mañana es fiesta del Señor". Al día siguiente, los israelitas se levantaron, ofrecieron holocaustos, se sentaron a comer y beber, y después se levantaron a danzar.
El Señor dijo a Moisés: "Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: Este es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto". Y añadió: "Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. En cambio, de ti haré un gran pueblo".
Moisés suplicó al Señor: "¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Tendrán que decir los egipcios: Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas? Aleja el incendio de tu ira, y arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob, a quienes juraste por ti mismo diciendo: Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre".
El Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo. Moisés se volvió y bajó del monte con las dos tablas de la alianza en la mano. Las tablas estaban escritas por ambos lados. Eran hechura de Dios, y la escritura era escritura de Dios, grabada en las tablas.
Al oír Josué el griterío del pueblo, dijo a Moisés: "Se oyen gritos de guerra en el campamento". Moisés contestó: "No es grito de victoria ni de derrota, sino que son cantos lo que oigo".
Al acercarse al campamento y ver el becerro y las danzas, Moisés se enfureció, tiró las tablas y las rompió al pie del monte. Después agarró el becerro que habían hecho, lo quemó y lo trituró hasta hacerlo polvo, echarlo al agua y hacérselo beber a los israelitas.
Act:
10/03/26
@tiempo
de cuaresma
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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