22 de Abril
Miércoles III de Pascua
San Lucas
Hechos de Apóstoles 9, 23-43
Oficio, I
Pasados los días, los judíos se concertaron para suprimir a Saulo, pero éste tuvo noticia de su conjura. Día y noche custodiaban las puertas de la ciudad con intención de quitarlo de en medio, y por eso una noche lo cogieron sus discípulos y lo descolgaron muro abajo en un cesto.
Llegado a Jerusalén, Saulo trataba de juntarse con los discípulos. No obstante, todos le tenían miedo, y no se fiaban de que fuera realmente discípulo de Jesús. En esa situación, Bernabé lo cogió y lo presentó a los apóstoles. Allí, Saulo les contó cómo había visto al Señor en el camino, y lo que le había dicho y cómo en Damasco había predicado públicamente el nombre de Jesús.
Saulo se quedó con ellos y se movía libremente en Jerusalén, predicando públicamente el nombre del Señor. Hablaba y discutía también con los judíos de lengua griega, que se propusieron suprimirlo. Al enterarse los hermanos de un nuevo complot, lo bajaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso.
Entre tanto, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaria. Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad al Señor, y se multiplicaba animada por el Espíritu Santo.
Pedro recorría el país, y bajó a ver a los fieles que residían en Lida. Encontró allí a un cierto Eneas, un paralítico que desde hacía 8 años no se levantaba de la camilla. Pedro le dijo: "Eneas, Jesucristo te da la salud. Levántate y haz la cama". Eneas se levantó inmediatamente. Lo vieron todos los vecinos de Lida y de la llanura del Sharón, y se convirtieron al Señor.
Había en Jafa una discípula llamada Tabita (que significa Gacela). Tabita hacía infinidad de obras buenas y de limosnas. Por entonces cayó enferma y murió. La lavaron y la pusieron en la sala de arriba. Como Lida está cerca de Jafa, los discípulos enviaron dos hombres a rogar a Pedro que fuera a Jafa sin tardar, y Pedro se fue con ellos.
Al llegar a Jafa, llevaron a Pedro a la sala de arriba, y las viudas le presentaron con lágrimas los vestidos y los mantos que hacía Gacela cuando vivía. Pedro mandó salir fuera a todos, se arrodilló, se puso a rezar y, dirigiéndose a la muerta, dijo: "Tabita, levántate". Ella abrió los ojos, y al ver a Pedro se incorporó. Él la cogió de la mano, la levantó y, llamando a los fieles y a las viudas, se la presentó viva.
Esto se supo en toda Jafa, y muchos creyeron en el Señor. Pedro se quedó en Jafa bastantes días, en casa de un curtidor llamado Simón.
Act:
22/04/26
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de pascua
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