14 de Marzo
Sábado III de Cuaresma
San Gregorio de Nacianzo
Homilías, XIV, 38.40
Oficio, II
"Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia". No es la misericordia una de las últimas bienaventuranzas, pero sí que nos anima a que tratemos de alcanzar la bendición y de merecer que nos llamen dichosos. Seamos, pues, benignos, como recuerda el salmo: "Dichoso el que cuida del pobre y desvalido", y: "Dichoso el que se apiada y presta", y: "El justo a diario se compadece y da prestado".
Que la noche no interrumpa nuestros quehaceres de misericordia, hermanos. No digamos "vuelve, que mañana te ayudaré", y que nada se interponga entre el propósito y su realización. Sí, hermanos, las obras de caridad son las únicas que no admiten demora.
"Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo", y no dejéis de hacerlo con jovialidad y presteza. Quien reparte la limosna, dice el apóstol, "que lo haga con agrado", pues todo lo que sea prontitud hace que sea doble la gracia del beneficio. Sí, hermanos, lo que se hace de forma triste y forzada no merece gratitud ni tiene nobleza, y de ahí que lo que hayamos de hacer lo hagamos con alegría.
"Libera a los oprimidos y rompe todos sus cepos", dice la Escritura. Es decir, procurad alejar del prójimo sus sufrimientos, sus pruebas, la incertidumbre de su futuro y toda murmuración contra él. De hacerlo, algo grande y admirable va a suceder, en forma de espléndido premio. Y si no, escuchad esto: "Entonces romperá tu luz como la aurora, te abrirá camino la justicia". ¿Quién no anhela la luz y la justicia?
Hermanos y coherederos, visitemos a Cristo mientras nos sea posible, curémoslo y no dejemos de alimentarlo y vestirlo. Acojamos y honremos a Cristo, y no sólo en la mesa (como hacen algunos), ni con ungüentos (como María), ni con el sepulcro (como José de Arimatea), ni con lo necesario para la sepultura (como aquel mediocre Nicodemo), ni con el oro, incienso y mirra de los magos, antes que todos los mencionados. Hagámoslo con los pobres, y no sólo con los amigos del Señor.
Puesto que lo que el Señor quiere es "misericordia y no sacrificio", y la compasión supera en valor a todos los rebaños imaginables, presentémosle ésta mediante la solicitud para con los pobres y humillados. De este modo, cuando nos vayamos de aquí habrá quien nos abra la puerta en los eternos tabernáculos.
Act:
14/03/26
@tiempo
de cuaresma
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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