24 de Abril

Viernes III de Pascua

San Justino
Primera Apología, LXI, 6

Oficio, II

         A quienes aceptan y creen las cosas que enseñamos, y prometen vivir de acuerdo con estas enseñanzas, les instruimos para que ayunen y pidan perdón a Dios de sus pecados pasados, mientras nosotros oramos y ayunamos junto con ellos.

         Más adelante los conducimos a un lugar con agua, para que sean regenerados del mismo modo que fuimos regenerados nosotros. Entonces reciben el baño del bautismo en el nombre de Dios Padre (soberano del universo), y de Jesucristo (nuestro salvador) y del Espíritu Santo.

         Ya dijo Cristo que "el que no nazca de nuevo no puede entrar en el reino de los cielos". Ahora bien, es evidente para todos que no es posible, una vez nacidos, volver a entrar en el seno de nuestras madres.

         También Dios nos dice, por medio del profeta Isaías, de qué modo pueden librarse de sus pecados quienes pecaron y quieren convertirse: "Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido, defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces venid y litigaremos, dice el Señor. Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana. Si sabéis obedecer, lo sabroso de la tierra comeréis; si rehusáis y os rebeláis, la espada os comerá".

         En nuestra primera generación fuimos engendrados por la ley natural y la acción del germen paterno en la unión de nuestros padres, y sufrimos la influencia de las malas costumbres y de una instrucción desviada.

         Para obtener un nuevo nacimiento, no ya fruto de la necesidad natural e inconsciente, sino de nuestra libre y consciente elección, y obtener el perdón de nuestros pecados pasados, quienes desean ser regenerados reciben la invocación, mientras están en el agua, del nombre de Dios Padre, y no de nadie más.

         Nadie, en efecto, es capaz de poner nombre al Dios inefable, y si alguien se atreve a decir que hay un nombre que expresa lo que es Dios es que está rematadamente loco. A este baño lo llamamos iluminación, para dar a entender que los iniciados en esta doctrina quedan iluminados.

         Cuando sale del agua, el que ha de ser iluminado recibe la invocación del nombre de Jesucristo (que fue crucificado bajo Poncio Pilato) y el nombre del Espíritu Santo (que anunció de antemano, por medio de los profetas, todo lo que se refería a Jesús).

 Act: 24/04/26     @tiempo de pascua         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A