16 de Abril

Jueves II de Pascua

San Epifanio de Salamina
Homilías, III, 43

Oficio, II

         "Éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo". Para los cristianos, en efecto, ésta es la fiesta de las fiestas, la fiesta que celebra en única solemnidad la consagración y la salvación universal. En este día tienen su cumplimiento todo tipo de figuras, sombras y profecías.

         "Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo". Es decir, la verdadera Pascua. "El que vive con Cristo, es una criatura nueva". Es decir, el que vive en Cristo posee una nueva fe, nuevas leyes y el nuevo pueblo de Dios. El nuevo, sí, no el viejo Israel, porque nueva es la Pascua, nueva y espiritual es la circuncisión, nuevo e incruento es el sacrificio, nuevo y divino es el testamento.

         Hermanos, renovaos por dentro con espíritu firme, para que os sea dado percibir los misterios de esta nueva y verdadera fiesta, y podáis disfrutar a fondo de las delicias celestiales. Renovaos, para que salgáis iluminados e iniciados por los imborrables y siempre vigentes símbolos de la nueva Pascua. Renovaos, para que conozcáis la gran diferencia existente entre nuestros misterios y los del pueblo judío, así como la distancia que media entre la figura y la realidad.

         En el pasado, y para la salvación del pueblo, Moisés fue enviado por Dios como legislador desde el sublime monte. Lo hizo para bosquejar un avance de la ley. Hoy en día, el que es la verdad misma, Dios y Señor, fue enviado para la salvación de nuestro pueblo. Moisés redimió del faraón y de los egipcios, y Cristo del diablo y de los demonios. Moisés puso paz entre dos hermanos que estaban riñendo, y Cristo reconcilió entre el cielo y la tierra.

         En el pasado, la hija del faraón, al ir a bañarse, encontró a Moisés y lo adoptó. Hoy en día, la Iglesia de Cristo, al descender a las aguas bautismales, recibe a Cristo. No lo recibe como a Moisés (rescatado de la cesta de mimbres a la edad de 3 meses), sino como a Cristo (salido del sepulcro al día 3).

         En el pasado, Israel celebró la Pascua en figura y de noche. Ahora, en cambio, celebramos la Pascua en un día de luz y de esplendor. En el pasado, la Pascua se celebraba al declinar el día. Hoy en día, se celebra al atardecer y en el ocaso de los tiempos. En el pasado, con la sangre se rociaron las jambas y el dintel de las casas. Hoy en día, la sangre de Cristo sella los corazones de los creyentes.

         Entonces se mató el cordero, y de noche se atravesó el Mar Rojo. Ahora disponemos de la salvación, y de un mar bautismal espléndido y rojo que destella el fulgor del Espíritu. Éste es el mar sobre el que aletea realmente el Espíritu de Dios, en cuyas aguas es quebrantada la cabeza del dragón y príncipe de los dragones.

         Entonces Moisés lavó a los israelitas con un bautismo nocturno, y una nube cubrió al pueblo. Al pueblo de Cristo, la fuerza del Altísimo lo cubre con su sombra. Al ser liberado Israel, la hermana de Moisés dirigió la danza. Ahora, liberado el pueblo de los gentiles, la Iglesia de Cristo celebra festejos con todas sus iglesias.

         Entonces Moisés se acogió a una roca natural, y ahora el pueblo se acoge a la roca de la fe. En el pasado, fueron rotas las losas de la ley, como indicio de una ley llamada a perecer y a envejecer. Hoy en día, las leyes divinas se mantienen íntegras e invioladas. Entonces, para castigo del pueblo se fabricó un becerro de fundición. Hoy en día, para salvación del pueblo es inmolado el Cordero de Dios.

         En el pasado, la roca fue golpeada por el bastón, mas ahora una lanza traspasa el costado de Cristo, verdadera roca de Dios. Allí, de la roca brotó el agua, y aquí del costado manó sangre y agua. Ellos recibieron del cielo la carne de codorniz, y nosotros recibimos de lo alto el Espíritu Santo. Ellos comieron el maná temporal y murieron, mientras nosotros comemos el pan que da vida eterna.

 Act: 16/04/26     @tiempo de pascua         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A