2 de Marzo
Lunes II de Cuaresma
San Juan Crisóstomo
Catequesis, III, 24-27
Oficio, II
Los judíos pudieron contemplar milagros, mas tú, querido hermano, los verás y más grandes todavía, más fulgurantes que cuando los judíos salieron de Egipto. No viste al faraón ahogado con sus ejércitos, pero has visto al demonio sumergido con los suyos. Los judíos traspasaron el mar, y tú has traspasado la muerte. Ellos se liberaron de los egipcios, y tú te has visto libre del maligno. Ellos escaparon de la esclavitud en un país extranjero, mas tú has huido de la esclavitud del pecado, mucho más penosa todavía.
¿Quieres conocer cómo has sido honrado con mayores favores? Los judíos no pudieron mirar de frente el rostro glorificado de Moisés, siendo así que no era más que un hombre al servicio del Señor. Tú, en cambio, has visto el rostro de Cristo en su gloria, del cual Pablo afirma: "Todos nosotros, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor".
Los judíos tenían al Señor que los seguía, pero con mucha más razón nos sigue a nosotros. El Señor los acompañaba en atención a Moisés, y a nosotros por nuestra propia docilidad. Para los judíos, después de Egipto, estaba el desierto. Para ti, hermano, después del éxodo de esta vida, está el cielo. Ellos tenían en Moisés un guía y un jefe excelente, y nosotros tenemos a Dios mismo, que nos guía y nos gobierna.
¿Cuál era la característica de Moisés? Moisés, dice la Escritura, "era el hombre más sufrido del mundo". Pues bien, esta cualidad puede muy bien atribuírsele a nuestro Moisés, ya que se encuentra asistido por el dulcísimo Espíritu que le es íntimamente consustancial.
Moisés levantó sus manos hacia el cielo, e hizo descender el pan de los ángeles, el maná. Nuestro Moisés levanta hacia el cielo sus manos, y nos consigue un alimento eterno. Aquél golpeó la roca e hizo correr un manantial, mas éste toca la mesa, golpea la mesa espiritual y hace que broten las aguas del Espíritu. Por esta razón, la mesa se halla situada en medio, como una fuente, con el fin de que los rebaños puedan desde cualquier parte afluir a ella y abrevarse con sus corrientes salvadoras.
Puesto que tenemos a nuestra disposición una fuente semejante, y un manantial de vida como éste, y puesto que la mesa rebosa de bienes innumerables y nos inunda de espirituales favores, acerquémonos con un corazón sincero y una conciencia pura, a fin de recibir gracia y piedad que nos socorran en el momento oportuno.
Act:
02/03/26
@tiempo
de cuaresma
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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