9 de Diciembre
Martes II de Adviento
San Hilario de Poitiers
Comentario del Salmo 2, XXXI
Oficio, II
"Pídemelo, y te daré en herencia las naciones, en posesión los confines de la tierra". Cristo recibió en herencia las naciones que pidió, y las pidió cuando dijo: "Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo".
¿En que consistió dicha herencia? En esto mismo: en dar a toda carne la vida eterna, y en que todas las naciones bautizadas y adoctrinadas sean regeneradas para la vida. No ya las sometidas (según el famoso Cántico de Moisés) ni divididas (según el número de los hijos de Dios), sino integradas en la familia del Señor (es decir, trasladadas desde el perverso derecho de los dominadores al eterno reino de Dios).
Así, ya no es sólo Israel la "porción del Señor", ni Jacob el único "lote de su heredad", sino la totalidad de las naciones, divididas antes (según el número de los hijos de Dios) y reconducidas ahora (al único pueblo de Dios). Respecto del eterno Heredero, o primogénito de entre los muertos, todos estos resucitados son su herencia eterna.
"Los gobernarás con cetro de hierro, los quebrarás como jarro de loza". A muchos que ignoran el lenguaje del Señor, este texto les parece contrario a la bondad de Dios, y creen que la herencia que había pedido Cristo al Padre (las naciones de la tierra) la había pedido para gobernarlas bajo el terror del hierro y reducirlas a meros objetos de alfarería.
No obstante, éste no es su significado. No lo es porque ningún hombre honrado recibe algo con la intención de destruir. Además, el mismo Cristo dijo "no quiero la muerte del pecador". Por tanto, "los gobernarás" significa esto: Los regirás como pastor, teniendo buen cuidado y dando por ellos tu vida.
Por el Antiguo Testamento sabemos que a la predicación de la Escritura se la llama cetro, como cuando dice: "Cetro de rectitud es tu cetro real". "Cetro de rectitud" es aquel que, con su doctrina, nos guía por el camino justo y útil. "Cetro real" es, por tanto, la doctrina del reino. De hecho, Isaías llama cetro al Señor en persona, en razón de la útil y moderada predicación de su doctrina: "Brotará un cetro del tronco de Jesé".
Para que la palabra cetro no sugiriese la idea de una tiránica severidad, se apresuró el profeta a añadir: "De su raíz florecerá un vástago, y sobre él se posará el espíritu del Señor". De esta manera, con la suavidad de la flor mitiga el profeta la severidad del cetro, y nos hace anhelar a todos el estado de una felicidad perfecta.
Con este cetro regirá el Señor los pueblos que le han sido entregados, con un cetro incorruptible, no caduco ni frágil, sino "de hierro". Es decir, inflexible y firmísimo, debido a la solidez de su naturaleza.
Act:
09/12/25
@tiempo
de adviento
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M U R C I A
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