14 de Abril
Martes II de Pascua
San Lucas
Hechos de Apóstoles 5, 17-42
Oficio, I
El sumo sacerdote y los de su partido (la secta de los saduceos), llenos de envidia, mandaron prender a los apóstoles y meterlos en la cárcel común. Por la noche, el ángel del Señor les abrió las puertas de la celda y los sacó fuera, diciéndoles: "Id al templo y explicadle allí al pueblo íntegramente este modo de vida".
Ellos entraron en el templo al amanecer, y se pusieron a enseñar. También llegó el sumo sacerdote con los de su partido, convocando el Sanedrín y mandando traer a los presos de la cárcel. Los guardias no los encontraron en la celda, e informaron: "Hemos encontrado la cárcel cerrada, con las barras echadas, y a los centinelas guardando las puertas, pero al abrir no encontramos a nadie dentro".
El comisario del templo y los sumos sacerdotes no atinaban a explicarse qué había pasado con los presos. Uno se presentó, avisando: "Los hombres que metisteis en la cárcel están ahí en el templo, y siguen enseñando al pueblo".
El comisario salió con los guardias y los trajo sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease. Los condujeron a la presencia del Sanedrín, y el sumo sacerdote les interrogó: "¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza, y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre".
Pedro y los apóstoles replicaron: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra del Señor lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen".
Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos. Un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley y respetado por todo el pueblo, se levantó y mandó que sacaran fuera un momento a aquellos hombres, tras lo cual dijo:
"Israelitas, pensad bien lo que vais a hacer con esos hombres. No hace mucho salió un tal Teudas, dándoselas de hombre importante, y se le juntaron unos 400 hombres. Fue ejecutado, dispersaron a todos sus secuaces y todo acabó en nada. Más tarde, cuando el censo, salió Judas el Galileo arrastrando detrás de sí gente del pueblo. También pereció, y todos sus secuaces se dispersaron. En el caso presente, mi consejo es éste: No os metáis con esos hombres, sino soltadlos. Si su idea y su nación son cosa de hombres, se dispersarán. Si es cosa de Dios, no lograréis dispersarlos, y os expondríais a luchar contra Dios".
Los saduceos le dieron la razón y llamaron a los apóstoles, a los cuales azotaron, prohibieron hablar en nombre de Jesús y soltaron. Los apóstoles salieron del Consejo contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús. Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando el evangelio de Jesucristo.
Act:
14/04/26
@tiempo
de pascua
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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