10 de Diciembre
Miércoles II de Adviento
Libros Históricos
Rut 1, 1-22
Oficio, I
En tiempo de los jueces hubo hambre en el país, y un hombre emigró, con su mujer y sus dos hijos, desde Belén de Judá a la campiña de Moab. Se llamaba Elimelec, su mujer Noemí y sus hijos Majlón y Kilión. Eran efrateos, de Belén de Judá. Llegados a la campiña de Moab, se establecieron allí.
Elimelec murió, y quedaron con Noemí sus dos hijos, que se casaron con dos mujeres moabitas, Orfá y Rut. Al cabo de diez años de residir allí, murieron también los dos hijos, Majlón y Kilión, y las mujeres se quedaron sin marido y sin hijos.
Al enterarse de que el Señor se había ocupado de su pueblo, dándole pan, Noemí emprendió el camino de vuelta con sus dos nueras, desde la campiña de Moab. En compañía de sus dos nueras salió del lugar donde residía, y emprendieron el regreso al país de Judá.
Una vez andado el camino, Noemí dijo a sus dos nueras: "Andad, volveos cada una a vuestra casa. Que el Señor os trate con piedad, como vosotras habéis hecho con mis muertos y conmigo. El Señor os conceda vivir tranquilas en casa de un nuevo marido". Y las abrazó.
Ellas, rompiendo a llorar, le replicaron: "¡De ningún modo! Volvemos contigo a tu pueblo". Noemí les dijo: "Volveos, hijas. ¿A qué vais a venir conmigo? ¿Creéis que podré tener más hijos para casaros con ellos? Andad, volveos, que soy demasiado vieja para casarme. Y aunque pensara que me queda esperanza, y me casara esta noche, y tuviera hijos, ¿vais a esperar a que crezcan, y vais a renunciar por ellos a casaros? No, hijas. Mi suerte es más amarga que la vuestra, porque la mano del Señor se ha desatado contra mí".
De nuevo rompieron a llorar. Orfá se despidió de su suegra y volvió a su pueblo, mientras que Rut se quedó con Noemí. Noemí le dijo: "Mira, tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a su dios. Vuélvete tú con ella". Pero Rut contestó: "No insistas en que te deje y me vuelva. A donde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo será mi pueblo, tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras moriré yo, y allí seré enterrada. Sólo la muerte podrá separarnos, y si no, que el Señor me castigue".
Al ver que se empeñaba en ir con ella, Noemí no insistió más, y siguieron caminando las dos a Belén. Cuando llegaron, se alborotó toda la población, y las mujeres decían: "¡Es Noemí!". Ella les corregía: "No me llaméis Noemí. Llamadme Mara, porque el Todopoderoso me ha llenado de amargura. Llena marché, y el Señor me trae vacía. No me llaméis Noemí, porque el Señor me afligió y el Todopoderoso me maltrató".
Así fue como Noemí, con su nuera Rut, la moabita, volvió de la campiña de Moab. Empezaba la siega de la cebada cuando llegaron a Belén.
Act:
10/12/25
@tiempo
de adviento
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